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Opinión “El ‘Nunca Más’ de la corrupción: Auge y caída de una forma de hacer política en la región Latino-americana”

Opinión “El ‘Nunca Más’ de la corrupción: Auge y caída de una forma de hacer política en la región Latino-americana”

LULA

>Por Luciano Martín Espinosa*

Penosamente, los latinoamericanos hemos asistido perplejos, y quizá algo pasivos, a una realidad de suyo lesiva[1]: La corrupción sistemática de nuestros regímenes políticos. Y aquí se conforma sí, una manera particular de hacer política expresada en la tensión de llegar al poder para cambiar las cosas-llegar al poder a cualquier precio. Lo cual ha sido expresado reiteradamente por varios dirigentes de partidos menores (generalmente de izquierda), que ven la estructura política del país, un impedimento para llegar a plantear sus inquietudes en estadios superiores.

Demás esta aclarar que este no es un fenómeno regional, en la medida que podemos recordar miles de experiencias en el mundo, donde las decisiones más importantes fueron adoptadas de espalda a la sociedad civil. La corrupción no reconoce índices de desarrollo humano, y el narcotráfico, la trata de personas y la venta ilegal de armas contamina potencialmente cualquier institución humana: estamos ante un problema global.

Se podrían citar decenas de casos en la región donde la corruptela fue la regla y se procedió en clara contradicción con los preceptos democráticos: en la medida que el pueblo no legisló y los acuerdos fueron logrados por mecanismos totalmente oscuros; pero a decir verdad, hoy, por su importancia y sus consecuencias se impone casi necesariamente en la agenda el caso Brasil.

Este pareciera ser un caso típico, donde grandes negociados hicieron el orden del día, sino fuera por el conocimiento público que este lamentable hecho adquirió, y por la presunción que la investigación actual escapó de las manos de sus protagonistas y ahora se está chocando contra intereses concentrados; cuestión que hace un tiempo atrás, sería impensada. ¿Pero qué está pasando realmente en Brasil?

Siendo sumamente sucinto, en consideración de los tiempos y los objetivos de este esfuerzo de conceptualización, nos contentaremos en decir, al menos por ahora, que el descubrimiento de sendos recursos petrolíferos en aguas ultra-profundas llevaron a una inversión descomunal, por parte en la estatal Petrobras, en infraestructura: buques, sondas, equipamientos, obras. Esta inversión presentó profundas irregularidades en el proceso de licitación a empresas ligadas al sector de la construcción brasileña, entre las más comprometidas se encuentran Odebrecht, Camargo Correia, Andrade Gutierrez, OAS.

Para realizar estas asignaciones fraudulentas se requirió además de complicidad por parte del sector público, el cual, vía sobornos, facilitó la operatoria, lo que no solo supone un delito, sino además la negación de la democracia que comentábamos en el apartado anterior.

Estos hechos se conocen en Brasil como “O Petrolao” y son apuntados por la mega-investigación “Operação Lava-Jato” (Operación Lavadero o Lavado-Rápido) precedida por el Juez Sergio Moro. La causa surge en Marzo de 2014 y recibió un salto de calidad invalorable cuando la justicia identificó cuatro grupos criminales, uno de ellos precedido por Alberto Youssef, quien se presume que respondía nada menos, que al ex-director de Petrobras: Paulo Roberto Costa (el cual adquirió un vehículo Range Rover Evoque de Youssef).

Ya cercado por la información judicial, el ex-director de la petrolera estatal pide una reducción de pena a cambio de colaborar con la causa, en lo que se conoce como la opción por la “delação premiada”. Es aquí donde comienza una lluvia de nombres e informes inestimables que salpicaron, a decir verdad, toda la clase política brasileña.

Pero la cuestión de los sobornos arribó en marzo a costas inesperadas: primero con el pedido a declaración del ex-presidente de Brasil Luis Inácio Lula da Silva (con un curioso operativo policial) y el pedido de prisión preventiva del fundador del Partido dos Trabalhadores (el cual parece algo precipitado, en la medida que se trata de etapas iniciales de la causa en su contra). Aquí surge nuevamente un manto de dudas en torno a los tintes políticos de la operación judicial: ¿Era necesario un pedido de detención preventiva tan apresurado? Sin duda para el gobierno de la actual mandataria Dilma Rousseff, y ahijada política de Lula, esto representa un disparo frontal por debajo de la línea de flotación: a lo cual debemos computar la aguda crisis social, económica y política que envuelve al gigante suramericano.

Ahora bien, ¿la salida apresurada de la mandataria nacional (que tiene mandato constitucional hasta 2018) termina con el problema, o solo sirve como válvula de escape? Brasil tiene ante sí, la posibilidad de generar el primer “Nunca Más” sudamericano contra la corrupción, quizá solo comparable con la operatoria de “manos limpias” que en los 90´ mostró el hartazgo de la sociedad italiana contra la convivencia de narcotraficantes, mafias y políticos. Ahora semejante pedido a las democracias del Sur, ¿alcanza con la expulsión apresurada de una mandataria elegida hace poco más de un año? ¿O más bien precisa de una renovación estructural de los resortes secretos de poder que atentan contra la democracia?

Brasil, el país más desarrollado del Sur, con una influencia cada vez más marcada en escenarios internacionales, tiene ante sí la posibilidad de renovar su estructura de poder asemejándose a los países del norte, e incluso pudiendo aventajarlos en varios aspectos. Sí considero correcto apuntar que Brasilia se encuentra sumergida en una crisis muy grave; pero a no apresurarse, las crisis son momentos de cambio y hoy el gran país sudamericano tiene una bala de plata inmejorable para presentarse ante la comunidad de naciones como lo nuevo; es hoy cuando Brasil puede dejar de ser el “país del futuro”, como antaño relató Charles de Gaulle, para ser el país del ahora.

*Licenciado en Ciencia Política. Exclusivo para MIX POLÍTICO desde Brasil

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[1]El uso de la palabra lesiva, no es para nada aleatoria. Basta recordar las secuelas (lesiones) que la práctica fraudulenta genera sobre el cuerpo social: Corrupción es la tragedia de Once (2012), la masacre de República de Cromañón (2004), la desidia de LAPA (2004), entre muchos otros.

2 comentarios en “Opinión “El ‘Nunca Más’ de la corrupción: Auge y caída de una forma de hacer política en la región Latino-americana”

  1. En términos generales coincido con el análisis especifico que realizas sobre la corrupción y es verdad que no se castigan los actos de corrupción, y no se hace porque como sociedad nos indignan pero al mismo tiempo seguimos siendo cada uno de nosotros corruptos cuando evadimos, cuando compramos y no exigimos la factura, cuando buscamos evitar que no labren un acta por alguna infracción y podríamos enumerar centenares de situaciones, como así también las que a diario vemos en los funcionarios municipales y miramos hacia otro lado al dejar que narcotraficantes pululen por nuestras calles, evasores y lavadores sean quienes conducen instituciones, funcionarios que explotan personas. Mientras no asumamos un verdadero compromiso social desde la ciudadanía de a pie, se verán hechos como el de Brasil capitaneado por el poder financiero internacional con el único propósito de quedarse con el esfuerzo de cada habitante, es decir solo cambiaran de ladrones. La diferencia es que el PTT al igual que la mayoría de los gobiernos que conforman la Unasur, (Una amenaza geopolítica para el mundo financiero internacional) una parte la distribuye sobre el pueblo, los ladrones que vienen vendiendo espejito de colores como los grandes hacedores del “Cambio” para la salvación se la llevan toda ellos.
    Creo que como dijo en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba, Alvaro García Linera, “Nadie está vacunado contra la corrupción, no hay vacuna, porque somos criaturas de la vieja época. ¿Saben qué podemos hacer? Que cuando detectamos y encontramos un indicio, no importa quién sea: tu cumpa, tu hermano, tu familiar, el que te salvó la vida o te acompañó 50 años, si toca un solo centavo del Estado, crucifícalo”, mientras no seamos capaces de denunciar al ladrón que tenemos a nuestro lado, el poder real seguirá siendo corrupto. Es nuestra elección quedarnos a la espera de un mesías, mientras tanto justificamos la corrupción o la combatimos empezando por nosotros mismos empoderandonos desde abajo hacia arriba

  2. Lo que dices Miguel es cierto, “hay que crucificarlo”. Entiendo que esto lo dices: “hay que denunciarlo”. Quieres decirme quién puede administrar justicia? Porque de eso se trata, si denuncias un hecho de corrupción, hace falta la administración de justicia. Pero resulta que allí donde es necesario que esté el sujeto que debería ostentar el adjetivo superlativo de justo y así lo reconozcamos, entonces podríamos decir que vivimos en democracia. Pero no está. No existe. El principio constitucional de igualdad ante la ley, hoy dónde se encuentra? Crees que es necesario citar nombres? Los ejemplos sobran, conoces tantos o más que yo de esos semidioses como se sienten y creen que son. No tienen humildad, les sobra soberbia. Se dicen independientes y en la primer oportunidad de reclamo tuyo o mío, “don nadie”, contra alguno de “esos”, su “decisión jurídica” dirá prontamente que le asiste razón y el derecho a su amigo

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