Mix Político

La encrucijada brasilera: Un desafío para las democracias de la región

La encrucijada brasilera: Un desafío para las democracias de la región

Brasil Nota Espinosa-01

>Por Luciano Espinosa[1] Exclusivo para MIX POLÍTICO desde Brasil

[Palmas, Tocatins; 12 de Abril de 2016]

En el día de hoy asistimos perplejos a un agravamiento crítico del drama brasilero: de ahí el nombre del presente artículo, que no pretende más que discutir algunos elementos básicos de la actual coyuntura política.

En el día de ayer, la Comisión Especial de Impeachment (CEI) aprobó por 38 votos a 27, el informe del diputado Jovair Arantes (PTB-GO), por lo cual la cuestión del “crime de responsabilidade” pasó a la cámara baja para su respectivo tratamiento probablemente elndomingo. Pero profundicemos algo más en los pasos anteriores que nos trajeron hasta aquí.

El pasado miércoles 6 de Abril se presentó la moción del diputado Andrade en la cual se afirmaba la presencia de ilegalidades por parte de la presidenta Dilma Rousseff (el famoso crimen de responsabilidad) en la CEI, comisión ésta que fue creada al efecto de analizar la apertura de juicio político (o impeachment) contra la mandataria en cuestión. Pero ¿cuál es específicamente el rol malicioso que adjudican a Dilma?

En principio, desde la oposición se apunta que la presidenta incurrió en lo que se denomina “pedalada fiscais” en la medida que buscó maquillar las cuentas fiscales de país, para las elecciones presidenciales de 2014, retardando el traspaso de fondos del gobierno federal, a los bancos que giran, luego, ese dinero a los planes sociales como “Bolsa Família” y “Minha casa, minha vida”  (mi casa, mi vida); la oposición aduce que esto habría producido la imagen de unas arcas más abultadas a la hora de discutir modelos de país en la pasada segunda vuelta contra Aécio Neves (PSDB).

Esto, y si se me permite, solamente esto; basamenta la pasada discusión en la comisión. Desde algunos sectores mediáticos se buscó confundir el proceso de impeachment con el Petrolão, es decir, con el escándalo de corruptelas y dádivas que tiene como eje a PetroBras, las mayores empresas del país y docenas de altos funcionarios, que otorgaban la cobertura política necesaria para incurrir en estas prácticas maliciosas. Hasta el cierre de esta edición, la mandataria del Planalto, no está apuntada en el petrolão.

Los tuyos, los míos y los nuestros: Diputados la última gran batalla.

Es más que necesario comprender cómo  sigue todo el litigio en torno a la jefa de estado, para develar así, los próximos movimientos, en un tablero de ajedrez que se presenta atiborrado de colinas y trincheras.

Entre el viernes 15 y lunes 18 tiene fecha la última gran batalla en la cámara baja, y para ser realmente honestos, hasta ahora la paridad de fuerzas se mantiene equilibrada. El pliego aprobado ayer en la CEI pasará a diputados para su respectivo tratamiento por los 513 parlamentarios que integran la cámara; aquí los dos bandos formados al efecto del juicio político, buscaran contar con toda la tropa propia, para llevar acabo su objetivo, sin descartar algún acuerdo coyuntural con los indecisos que aún no hicieron pública su intenciones, de ahí el presente subtítulo. Un capítulo aparte merece la importancia de los ausentes y las eventuales abstenciones, para este acontecimiento.

Pero ¿por qué se puede considerar como una última batalla?. Si bien el termino puede ser precipitado, busca retratar una conciencia que se ha instalado en los actores involucrados: en aquellos que no quieren que el impeachment se archive y en aquellos que ven con malos ojos que el proceso acusatorio avance. Así mismo volveremos sobre este punto más adelante.

Por el lado del oficialismo, saben que su posición no es para nada cómoda, las últimas encuestas muestran una imagen positiva de Dilma sumamente deteriorada, si bien con un repunte leve entre marzo y abril; y en el marco de una crisis política, económica y social que promete devorar las mejores intenciones,. Ante esta compleja circunstancia, aparece la oportunidad de trabar el impeachment en diputados con las fuerzas propias y aliadas, y volcar los esfuerzos a los demás problemas domésticos. Pero si por el contrario, el pedido de juicio político llega al senado, el daño que puede producir pondrá realmente a prueba el umbral de dolor del Partido dos Trabalhadores (PT), cuestión que abordaremos inmediatamente después.

¿Cómo sigue todo en diputados? En este fin de semana (posiblemente el domingo 17, merced a lo confirmado esta mañana por la cadena Oglobo) se procederá a una votación muy ajustada  en la cámara. Es muy difícil arriesgar números, pero de los 513 legisladores se necesitan dos terceras partes de los mismos (o sea, 342 votos afirmativos) para aprobar el pedido de juicio político en esta instancia o 172 votos negativos para destinar esta moción al “basurero de la historia”. ¿Alguna de las partes alcanza estas cifras? Por el momento no. Los pro-impeachment, contarían con una fuerza de entre: 286 (Data Folha), 290 (Clarin) y 308 (O Estado) legisladores que darían el “SI”; por su parte sus detractores contarían con al rededor de 115 votos negativos: Aquí el segmento que develará el secreto, y en definitiva decidirá la suerte del gobierno petista, son los indecisos, un grupo heterogéneo constituido por palomas y oportunistas. Pero ¿cuántos legisladores integran este último grupo? Se estima que entre 91 y 112, según la fuente consultada.

Dados estos números preliminares, y por cierto nada ingenuos, nos encontramos que ambas facciones precisan igualmente al rededor de 55 legisladores para hacer prevalecer su posición. Este dato no es menor, nadie tiene asegurada de ante mano una victoria o una derrota, momentos muy intensos se vivirán esta semana en el gran país sudamericano. Pero hay un elemento que viene a trastocar todo, y su nombre es Eduardo Cunha (PMDB).

Cunha es quizá una de las representaciones más acabadas de las actuales contradicciones de la sociedad brasilera. Por un lado, devenido en opositor, fue el máximo responsable de todas estas embestidas contra la administración Rousseff, y además de ser el político con peor imagen positiva, detenta gravísimas acusaciones por lavado de activos, evasión y cóimas en el Petrolão, cuestión que solo ha podido campear, merced a los fueros legislativos que detenta: es nada menos que el presidente de la cámara de diputados. Pero una de las últimas estocadas que pretende propinar sobre el fatigado cuerpo político de Dilma, es la votación en diputados por orden de Estados, y no por orden alfabético,  como fue en el último pedido de juicio político contra el ex-presidente de la República del Brasil: Fernando Collor de Mello. Esta táctica, basa su efectividad en hacer votar primero a los Estados pro-impeachment (Sur), para luego generar un contagio en los diputados anti-impeachment e indecisos, de los Estados mayormente del Norte. Pero la facción pro-impeachment cometió un error sumamente grave.

En el día de ayer se conoció un audio de al rededor de 15´ en el cual se puede escuchar al vicepresidente de Brasil, Michel Temer (PMDB), realizando un “pronunciamento à nacão” en calidad de discurso de asunción. Esta grabación fue reconocida por el propio Temer, luego de que su secretaria personal aclarase que se trató de una “filtración accidental”; merced a esto, Temer, está ganando amplios repudios en la sociedad civil, merced se conoció que sus intenciones tenían poca relación con la transparencia institucional que declaraba defender. Al respecto, el periódico digital Brasil 247, recuperó una opinión de la mandataria Brasilera que se refería a su vice diciendo: “caiu a máscara do conspirador”, cuestión la cual, estimo no necesitará traducción alguna…

La pregunta obligada es cómo afectará este nuevo hecho en la opinión pública de la sociedad brasilera, y con ello la votación del domingo 17. ¿Tendrá impacto esta noticia en los legisladores que aún no manifestaron su decisión? Cuestión capital si recordamos, como adelantábamos precedentemente, que será la llave para los acontecimientos futuros.

Un punto de no retorno.

En esta parte analizaremos brevemente las implicaciones que puede tener la votación a favor del impeachment en diputados, este domingo. Esta sección viene a ser una suerte de corolario, del revés que podría significar una derrota en la última gran batalla del oficialismo, como se comentó precedentemente.

Los pasos siguientes de la ingeniería institucional brasilera, exige que el Senado (81 legisladores) vote por mayoría simple (o sea, la mitad más uno de los votos: 41) los resultados de una comisión creada a tal  efecto. Esto produciría el inmediato apartamiento de Dilma Rousseff de la jefatura del estado, por un tiempo de 6 meses mientras se inicia el juzgamiento en la cámara alta, presidido ahora por Ricardo Lewandowski, Jefe del Supremo Tribunal Federal (STF), último órgano de justicia en el Brasil. Producida la investigación al efecto, se procede a una votación final en el Senado, que requiere una mayoría cualificada para la expulsión definitiva de Dilma Rousseff; es decir, las dos terceras partes de acuerdo.

Propongo que nos quedemos por un instante con la primera etapa en el Senado: aquella que precipita el apartamiento de Dilma, y precisa ser acompañada por 41 senadores. La primera cuestión central en este análisis, es conocer cómo se encuentra la paridad de fuerzas en la cámara alta; a este respecto tenemos muy malas noticias para el oficialismo; al menos 51 senadores se encuentran en las filas del sector pro-impeachment en su mayoría nucleados en torno a los siguientes partidos: PMDB (con 17 legisladores, es la mayor fuerza en el Senado); PSDB (16 legisladores); DEM (14 legisladores); PTB (con 6 legisladores, adelantó que votará dividido); PR (4 legisladores). Estas peligrosas matemáticas, hacen pensar en una posibilidad muy cierta de desvincular a Dilma del Planalto por 6 meses para su juzgamiento, en caso de llegar el impeachment al Senado (posibilidad ésta, que se considera al  menos muy dudosa). ¿Qué análisis político se puede hacer al respecto?.

En política, se suele apelar, casi hasta el hartazgo, al concepto de capital político, que detenta todo gobierno, en cualquier ámbito de poder que éste sea ejercido. Si bien, por los tiempos y objetivos de este trabajo, no pretendemos inmiscuirnos en los pormenores de tan espinosa cuestión, dadas las imprecisiones de tan vago término, nos contentaremos en recordar la pésima situación que atraviesa la presidenta del Brasil en lo que a imagen positiva se refiere. La mandataria ha reiterado que ha soportado mayores embates que estos en su vida (aludiendo a la persecución que le tocó sufrir en la última dictadura militar) y piensa seguir en su cargo hasta las últimas consecuencias; pero ¿sus allegados pensaran lo mismo?. Si el impeachment pasa de diputados (en lo personal: la última gran batalla) ¿se arriesgarán a una muy probable separación de su cargo por 6 meses? ¿Que pasará en ese período?  Y si es así ¿que actitud tomaran los senadores en la votación definitiva sobre su enjuiciamiento? Más preguntas que respuestas, pero algo es seguro, el desgaste  político que puede suponer que se la aparte del cargo por 6 meses es probablemente irreparable.

Las crisis latinoamericanas a lo largo de la historia, han aleccionado sobre la necesidad imperiosa de contar con sobrado capital político a la hora de enfrentar situaciones de extrema complejidad; por eso reservamos para el final del artículo, una mención del drama argentino de principios del presente siglo.

¿Entonces quién gobierna?

No menor es la pregunta anterior. La línea sucesoria en caso de golpe…ups perdón, de impeachment, continúa con Temer y sigue con Cunha. ¿Estan ellos mejor posicionados que Dilma para asumir las riendas de un caballo que se presenta desbocada? Aquí la respuesta es más sencilla: en absoluto.

Unas encuestas de Data Folha[2] aseveran que el 63% de los brasileros consideran la gestión de Dilma como Ruim/péssimo (mala/pésima), 21% la consideran regular y 10% ótimo/bom (óptima/buena) y que un 61% esta a favor del impeachment[3]. Pero la suerte no es mejor para Michel Temer, próximo en la línea sucesoria que según esta misma fuente, un 58% de los encuestados quieren que cese en su cargo. Pero sin duda la suerte no es mejor para el cuestionado diputado Eduardo Cunha, segundo en sucesión presidencial, sobre el cual un 77% de los encuestados se observan deseosos de que renuncie. Otros de los grandes derrotados en esta crisis son los tucanos, Aécio Neves, el ex-intendente paulista José Serra y el gobernador de São Paulo, Geraldo Alckmin.

Excluyendo a Dilma, todos los demás nombres que se manejan en ocupar el palacio del Planalto, cuentan con el mismo pecado de origen: ninguno llegaría al poder por el voto popular, de ahí su debilidad. Además la sociedad brasilera se ha manifestado a razón de denunciar a toda una clase política, desprestigiada por el escándalo del Petrolão y la corrupción.

Que se vayan todos: sobre la experiencia Argentina.

En la citada encuesta, un 79% de la población se manifestó favorable a celebrar nuevas elecciones. Este dato no puede ser dejado de lado cuando existe una peligrosa línea de acción que se está manejando en algunas oficinas judiciales.

Me refiero al escándalo de la contratista Andrade Gutierres (segunda en importancia en el país, con presencia en más de 30 países y una competencia en varios ámbitos empresariales, que van desde las telecomunicaciones hasta la construcción civil, pasando por saneamiento y energía). A este respecto, nos vemos en la obligación de comentar que su ex-presidente Otávio Marques de Azevedo (uno de los hombres más poderosos y ricos del Brasil) rompió el silencio en una delación premiada, en la acusación presidida por el Juez Sergio Moro, en torno al pago de dádivas que acometió, en el escándalo de PetroBras. En su declaración de Febrero de este año, afirmó, y según trascendidos, otorgó documentación sobre el financiamiento de las campañas presidenciales de 2010 y 2014, donde él participó con dinero del petrolão: entre sus declaraciones se afirma el desembolso de R$20.000.000 para la campaña del Partido dos Trabalhadores en las elecciones de 2014, de los cuales se investiga la posibilidad que la mitad de ellos, (2.75 millones de dolares) hayan sido otorgados en calidad de dádivas. Pero ha decir verdad, el reparto benefició incluyó a, al menos, los mayores partidos de Brasil; otorgando 6.6 millones de dolares al PSDB y 3.1 millones de dolares al PMDB.

Este tema es central, en la medida que la legislación brasilera permite, en principio, la posibilidad de celebrar nuevas elecciones en caso de demostrarse la ilicitud en los orígenes de las donaciones de campaña. Es aquí donde comienza a desarrollarse una trama jurídica, que a la postre podría devenir en una salida de la actual crisis. A este respecto Marina Silva, una de las políticas, que junto con Lula, lidera las encuestas de popularidad, se viene manifestando, en consonancia con el casi 80% de la ciudadanía, a favor de celebrar nuevos comicios. Analicemos por un momento esta novedosa opción.

En otra parte del trabajo sugerimos que una capital político fuerte, es el primer paso para el abordaje   frontal de la actual crisis socio-política y económica que atraviesa Brasilia. La pregunta obligada en este pasaje es si ¿una elecciones anticipadas podrían dotar de capital político al ocupante del Planalto? Y con ello campear mejor el drama brasilero. Tomemos por caso la experiencia Argentina.

La Argentina, ha servido a la teoría política casi como laboratorios para el análisis de las crisismás variadas del sistema capitalista. Sus soluciones, lejos de representar la perfección, revisten inestimables ayudas conceptuales para abordar el tema capital en todo esto: la solución al drama Brasilero.

Luego de sufrir la peor crisis institucional de su historia a comienzos de este siglo, la Argentina comenzó a reorganizar su estructura jurídica, política, económica, productiva, pero sobre todas las cosas comenzó una suerte de “revolución desde arriba” a la criolla, donde finalmente se desarticularon gran parte de los conflictos sociales (como foto de época quedaron los piquetes, las asambleas, los trueques) y, por sobre todas las cosas se reconstituyó el aparato de poder del Estado. Es realmente inimaginable no comentar que este camino fue así instaurado el 25 de Mayo de 2003, donde un desconocido del sur patagónico (que para peor sen reconocía jodón y hablaba con la “eshe”), se hizo con las elecciones presidenciales con apenas un 23% de los votos. Los problemas vertidos sobre Nestor Kirchner fueron realmente muy preocupantes, pero parte del trabajo sucio ya lo había realizado su padrino político, Duhalde, y la economía desde 2002 mostraba señales de mejora y saneamiento (el famoso viento de cola) pero nada de esto sería suficiente sin el liderazgo natural de Nestor: su generación de capital político y acuerdos basados en el diálogo (su más efectiva estrategia fue no reprimir a un pueblo saqueado que no pedía más que comida); pero por sobre todas las cosas la legitimidad de origen que lo bendijo con el voto popular una etapa nueva del país.

 

 

[1]Sobre el autor: Nacido en General Pico, La Pampa. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Río Cuarto, realiza una maestría en la Universidad Federal do Tocantins, becado por la Organización de Estados Americanos, actualmente reside en Palmas (Brasil).

[2]4 de Abril de 2016

[3]Aquí vemos necesario comentar que por mala que parezca la imagen de Dilma, es preciso decir que subió desde marzo de este año, y varios analistas reconocen que es una tendencia al alza.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.