Opinión: La Cancillería Argentina cambia

Argentina

>Por Maximiliano König* exclusivo para MIX POLÍTICO

Susana Malcorra, presentó  su renuncia como canciller y será reemplazada por el actual embajador en Francia, Jorge Marcelo Faurie. La funcionaria alude razones personales como causas de su alejamiento. Su gestión que concluye el 12 de Junio próximo, y sintéticamente apuntó a dejar atrás una política exterior signada durante 12 años por la impronta kirchnerista, dominada por un sesgo “aislacionista”. Su reemplazo, tiene como objetivo continuar y optimizar el funcionamiento del servicio exterior y consolidar la reinserción en el mundo.

La funcionaria saliente manifestó que continuará trabajando desde Madrid (ciudad donde tiene su familia y donde reside desde hace unos años) como una especie de “asesora” con vinculación con su sucesor. En cuanto a su gestión, Malcorra destacó lo que fue su gestión bajo las órdenes de Mauricio Macri. “Yo siempre trato de volver a las bases, que son los famosos tres objetivos del Presidente: el primero es la eliminación de la pobreza, que es un objetivo aspiracional: todos los gobiernos deberían buscar eliminar la pobreza; además le puso un sesgo muy fuerte en lo económico a la Cancillería. El segundo, la lucha contra el narcotráfico, que nos inserta en la cuestión del terrorismo, no en la primera línea, pero sí en el financiamiento, es decir, el narco lavado [de dinero]. Y el tercero, la unión de los argentinos”, dijo. “Esto fue fundamental, fueron los ejes que marcaron nuestro trabajo”.

Susana Malcorra y Jorge Faurie, en Cancillería. (DyN)

Susana Malcorra y Jorge Faurie, en Cancillería. (DyN)

La reemplazara Jorge Faurie, un diplomático de larga carrera, aunque sin un perfil destacado en lo que concierne a administración pública. El embajador en Francia, llegará a la conducción de la Cancillería gracias a su extensa trayectoria, su reconocimiento de Europa y su buena vinculación con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Dentro de sus retos a cumplir en política internacional, el futuro canciller deberá optimizar el funcionamiento de nuestro servicio exterior. Dentro de sus políticas de gestión en el ámbito internacional, podemos mencionar ciertos cambios de gestión en oposición con el gobierno saliente.

Hubo cambios vinculados con la política hacia Venezuela. En su momento, Malcorra advirtió sobre la situación de Venezuela: “La preocupación de la gente en la calle, del crecimiento de la violencia y de que esto derive en una cosa que uno no quiere nombrar y que sea una cosa extrema entre civiles, es algo que nos está quitando el sueño a todos y por lo cual estamos ocupándonos y preocupándonos continuamente”, manifestó.

Asimismo, aseguró que el Gobierno nacional no quiere que haya una situación destituyente ni que el presidente Nicolás Maduro, sea destituido. Constantemente bregó por un acuerdo entre Maduro y la oposición, conformando un canal de mediación con objetivos concisos y compromisos en común para poder avanzar. Igualmente, en cuanto a la próxima reunión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la canciller saliente dijo que la posición de su país sobre Venezuela se mantendrá igual en la última reunión de este miércoles. “La posición va a ser la misma, vamos a llevar (a la OEA) la posición de acelerar proceso de acuerdo al cronograma electoral”, dijo Malcorra durante una conferencia de prensa. Ese proceso, debe incluir un cronograma electoral “que incluya” las elecciones presidenciales, “separación de poderes según la Constitución y la liberación de presos como condición básica” para el diálogo entre el Gobierno y la oposición. Por último, no se cansó de cuestionar públicamente las violaciones de los derechos humanos por parte del autoritario régimen de Nicolás Maduro.

Otros de los frentes que enfrentó Susana Malcorra fue su posición oscilante en su relación con los Estados Unidos. Su anticipado apoyo a la ex candidata presidencial de los Estados Unidos Hillary Clinton a través de las redes sociales le jugó una mala pasada una vez conocidos los resultados electorales en el país del norte. Con respecto a la asunción de Donald Trump, la mandataria argentina se expresó en el foro de Davos realizado en Suiza a comienzos de año donde manifestó: “Con Obama planteamos una agenda ambiciosa que no íbamos a poder cumplir en un año. Debemos reconfirmar el interés de la nueva administración. Lamentablemente el comercio entre Estados Unidos y la Argentina es bajo. Por otra parte, desde el punto de vista de Mercosur, es una oportunidad que disminuya la relación entre EE.UU. y la Unión Europea. Es una ocasión para avanzar en nuestro vínculo con la Unión Europea”.

En cuanto a la relación con China, la ex presidenta de Telecom Argentina, pergenio ciertos avances con respecto a los acuerdos existentes firmados por el gobierno de Cristina Kirchner. En este sentido, en referencia a la discusión sobre la posición argentina acerca de la aceptación al gigante asiático como economía de mercado, con el gobierno de Macri se comenzaron a aplicar en Argentina criterios anti dumping entre otras medidas de corrección. En el mismo congreso de Davos recientemente mencionado, la canciller señaló que tenía dentro de sus prioridades elaborar una agenda compleja con el China con el que comparte la idea de promover un mundo abierto, integrado, interconectado, con unos cuantiosos acuerdos comerciales. Mientras que por parte del lado chino, persiste la iniciativa respecto a las centrales nucleares en el sur de la Argentina. “Cuando nosotros iniciamos la gestión fuimos muy claros con nuestra contraparte china. Nosotros estábamos dispuestos a seguir [con los acuerdos firmados] en tanto y cuanto los acuerdos fueran legales, técnicamente factibles y que desde el punto de vista ambiental se pudieran salvar las observaciones y objeciones que habían”, señaló la canciller acerca de la construcción de dos hidroeléctricas en Santa Cruz y la polémica construcción de una base china para observación espacial en la provincia de Neuquén.

Sede de la Cancillería argentina.

Sede de la Cancillería argentina.

Por último, hacemos mención a la vinculación con Brasil y su posición con respecto a los temas de corrupción acaecidos en las últimas semanas. La Ministra de Relaciones Exteriores sostuvo que “el hecho de que un país del peso que Brasil tiene en la región y el vínculo que tiene en la Argentina” hace que “cualquier cosa que pase allí y que tenga un impacto político, amerita que estemos siguiéndolo de cerca” y “con preocupación”. La ministra también destacó que en Brasil, al existir una separación muy fuerte de los poderes y principalmente una institución judicial muy sólida, hará que la situación se resuelva con mayor agilidad. Ante este raid de denuncias de corrupción, la funcionaria argentina destacó que no hay una discusión de legalidad en torno a la posible destitución de Michel Temer, sino que se trata de una discusión de legitimidad.


* Licenciado en Comunicación Social, Escuela de Ciencias de la Información (UNC). Mg. en Relaciones Internacionales, Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.

Elecciones en Francia: La búsqueda del balance político hacia el centro

Macron y Le Pen
>Por Rodrigo Durán Guzmán exclusivo para MIX POLÍTICO

Tras el término de la primera vuelta presidencial los resultados no han dejado a nadie indiferente en una tendencia al alza. Porque tanto socialistas como republicanos galos han quedado fuera de competencia en una segunda vuelta que se anticipa favorable para las aspiraciones del liberal Emmanuel Macron versus la líder (aunque haya dejado momentáneamente la presidencia) del Frente Nacional, Marine Le Pen. Como dato diremos que, en un contexto de voto voluntario, el 77% de los galos participó en los comicios de primera vuelta, cifra similar a lo que se espera en el balotaje del próximo 7 de mayo, aun cuando se prevé un leve aumento en la abstención, pero eso ya se sabrá.

Sin embargo, y a pesar de la demanda popular por nuevos actores en la arena política, ni uno ni otro forman parte de los denominados outsiders. Macron, graduado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la élite política francesa, trabajó en el banco Rothschild y fue ministro de Economía del saliente gobierno (socialista), aun cuando nunca ha militado en el oficialismo y sus políticas fueron ampliamente rechazas por el PS francés. En contraposición, Le Pen es hija del fundador del Frente Nacional (Jean Marie Le Pen) pero su discurso, si bien nacionalista, ha sido mucho más moderado que el de su progenitor. En cuanto a respaldos políticos de cara a la segunda vuelta, Macron ha recibido el apoyo de Fillon y Hamon, con proyecciones de que podría ganar la elección con un 62% de los sufragios, contra un 38% de su adversaria. No obstante, y porque los comportamientos en política a ratos forman parte de cuestiones “dignas de Ripley”, observaremos que el candidato de la izquierda, Jean – Luc Mélechon (cuarto en la primera vuelta) podría eventualmente traspasar su apoyo a Le Pen, con quien comparten ideas tales como el rechazo a la globalización y el libre comercio. Todo, por cierto, en un escenario complementado con el rechazo del denominado voto popular y obrero al supuesto elitismo tecnócrata de Macron.

Lo importante, que nos enseña no sólo Francia sino también contextos tales como España, Canadá o, más cercano aún, Argentina y quizás también lo que podría ocurrir en las elecciones presidenciales del presente año en Chile, es que existe una clara tendencia a recuperar la moderación y no dar cabida a los extremos, a las posiciones fundamentalistas entendiendo que la vida, al igual que la política, no es sólo blanco/negro sino que también coexisten, simultáneamente, matices donde la diversidad se transforma en un arma poderosa de enriquecimiento social integrador, tolerante y de respeto.

De todos modos, ninguna proyección es del todo segura cuando uno de los jugadores en el tablero es el populismo (Le Pen). Y menos cuando en la primera vuelta el Frente Nacional aumentó su sufragio más de cinco puntos porcentuales. Marine Le Pen quiere romper con una tradición europeísta de Francia construida durante décadas con medidas tales como “liberar” al país de la UE y realizar un referéndum sobre el Frexit y recuperar la moneda nacional, lo que supondría un escenario inquietante para una ya maltrecha UE tras el Brexit.

Macron, por el contrario, si bien se muestra crítico con el estado actual de la UE, desea “restablecer la confianza” (algo que forma parte del actual ethos discursivo de la Democracia Cristiana chilena que podría romper alianza con la izquierda llegando a primera vuelta en la elección presidencial de ese país generando, de paso, el retorno de los tres tercios en ese país) ciudadana en las instituciones declarándose abiertamente “cien por cien” europeísta. Y lo hace con una creencia sincera en todos sus flancos: el Mercado Interior Único, el espacio Schengen que avala la circulación libre de personas y la Eurozona.

Cómo sea, y tal como ha sido la tónica en algunos países, la evidencia es clara: en la actualidad una cosa es que los votantes estén desafectados de los partidos políticos, pero eso no implica que se desentiendan de la política. Su actuar no está precedido por “órdenes de partido” sino por sus convicciones, por sus sensaciones, anhelos y deseos. Al final del día, y en eso tanto la naturaleza como evolución humana son sabias, los individuos entendemos la importancia de generar acuerdos colectivos de convivencia donde, más allá si eres de izquierda o derecha, lo importante es que todos seamos capaces de encontrarnos y trabajar, colaborativamente, en nuestros respectivos proyectos de país, uno donde los populistas (salvo el caso de Estados Unidos lógicamente), a diferencia de la moderación, no tienen cabida en sociedades que ansían alcanzar tanto su plenitud como madurez.

 

* Magíster internacional en comunicación, experto en comunicación y análisis político.

Clinton And Trump Are Losing A Lot Of Young Voters

Clinton Trump
>Por Harry Enten

Donald Trump received one of his better polling results on Thursday — at least since the conventions. The highly regarded Pew Research Center released a survey showing Hillary Clinton leading Trump by 41 percent to 37 percent, with Gary Johnson at 10 percent and Jill Stein at 4. Consequently, Clinton’s chances of winning the election dropped 2 points in both our forecasts, to 86 percent in polls-only and to 76 percent in polls-plus.

The fact that a 4-point deficit is a “good” result for Trump should give you a sense for how poorly he’s doing. Clinton remains a clear favorite to win the White House. There was, however, another interesting bit of info in the Pew poll: The youngest voters in the electorate don’t seem very enamored with the major-party candidates.

Clinton led Trump 38 percent to 27 percent among 18- to 29-year-olds, with Johnson at 19 percent and Stein at 9 percent, according to Pew. That is, Clinton was winning a smaller share of under-30 voters than she was of voters overall. That’s unusual, and normally, I wouldn’t pay much attention to such a result because the margin of error on subgroups (especially younger voters, who are more difficult to reach in a poll) is large. But Pew’s finding is fairly consistent with other surveys since the conventions.

Here are the results from the five most recent national polls1 with an 18- to 29-year-old voter crosstab taken since the conventions.

POLLSTER CLINTON JOHNSON STEIN TRUMP
ABC News/Washington Post 43% 16% 10% 24%
Marist College 41 23 16 9
Morning Consult 40 14 8 23
Pew Research Center 38 19 9 27
YouGov 41 14 8 19
Average 41 17 10 20
Clinton and Trump struggle with voters under the age of 30

Averages are rounded.

Clinton is earning 41 percent, on average, with young voters. In both 2008 and 2012, by contrast, Barack Obama won at least 60 percent of these voters, according to the American National Election Studies (ANES).

But it’s not that younger voters like Trump. Quite the opposite: Only 20 percent of 18- to 29-year-olds across the five surveys say they’ll vote for him. If that held, it would be the worst performance by a major party nominee among voters under 30 since at least 1952, according to the ANES.

Rather, 18- to 29-year-olds seem to be flirting with third-party candidates more than usual this year. Both Johnson and Stein are polling in the double digits, and Johnson is nearly pulling the same percentage of the under-30 vote as Trump. That shouldn’t necessarily to be too surprising given that younger voters are more likely to identify as independents than are older voters. Younger voters were also much more likely to vote for independent Bernie Sanders in the Democratic primary than other age groups were.

With an unusually high share of under-30 voters saying they’ll vote third party, Clinton’s margin over Trump among this age group is lower than we’d expect given how Obama did in the last two election cycles. Per the ANES, Obama won the under-30 crowd by 34 percentage points in 2008 and by 24 points in 2012. Right now, Clinton’s margin over Trump among 18- to -29- year-olds is 21 points. This isn’t a super fair comparison, as we’re putting a pre-election poll which includes undecided voters against a post-election poll of actual voters (with no undecideds, obviously).2 Also, third party candidates have historically lost support as Election Day approaches, so it’s possible some young voters will find their way back to the Democratic Party. But it’s something to keep an eye on.

What makes the under-30 vote’s flirtation with third-party candidates especially interesting is that this group, in 2016, is even more ethnically and racially diverse than it was in 2008 and 2012. Longtime FiveThirtyEight readers know that we’re skeptical of the “permanent Democratic majority” hypothesis — the belief that a diversifying electorate will give Democrats an enduring advantage against Republicans in presidential elections. And this is one small example of why we’re skeptical: Coalitions change. Instead of automatically going Democratic, younger voters, for now, seem to be checking out options beyond the two major parties.

Clinton leads by enough overall right now that underperforming a bit with young voters isn’t a big deal. If the election becomes closer, however, Clinton may need help appealing to this group.

Footnotes

  1. Excluding tracking polls. The surveys we’re using are from Pew, YouGov, Morning Consult, Marist and ABC News/Washington Post. ^
  2. In the pre-election version of the ANES survey, which allows respondents to answer undecided, Obama’s leads were 40 percentage points in 2008 and 22 points in 2012. Clinton’s margin right now is about equal to Obama’s last election in the pre-election survey. Of course, Clinton is also doing better than Obama did overall. ^

Publicado originalmente en: Five Thirty Eight

Claves para una política pública de juventudes

Cuándo pensamos en la relación entre políticas públicas y juventudes en la provincia de Córdoba, se nos vienen a la mente varias iniciativas, quizás algunos programas o tal vez proyectos con un alto componente de marketing a la vez que se nos dificulta representarnos una imagen acabada de su efectividad o eficacia. Sucede también, que los diversos proyectos políticos difieren en su mirada sobre lo público, sobre las políticas públicas y por supuesto, sobre las juventudes.

 

>Por Andrés Fernandez

¿Juventud o Juventudes?
Desde una posición democrática y progresista, es importante entender a la juventud desde una perspectiva de construcción sociocultural, que contemple a su vez la visión biográfica del sujeto. Esto nos permite reconocer las singularidades que adquiere el término en distintos momentos y espacios. Surgen entonces varias cuestiones a tener en cuenta: en primer lugar, que la edad como criterio biológico no alcanza para definir a “la juventud” ya que asume valencias distintas en diferentes sociedades, como así también al interior de una misma sociedad. En segundo término, que la juventud es también una concepción relacional, es decir “se define en relación a” y que puede encubrir una relación asimétrica en favor de los adultos, quienes se establecen como punto de referencia del “deber ser” que los jóvenes deben alcanzar. Por último, la juventud se fija de acuerdo a otras relaciones en las que se involucran los sujetos, como ser las territoriales, las de clase, las de género, las étnicas, etc. Esto genera que la condición juvenil sea vivida y expresada de diferentes formas, lo que nos lleva a identificar que no existe una única forma de ser joven, sino muchas. Por esta razón, es imprescindible hablar de “las juventudes” antes que de “la juventud”. Atendiendo a la creciente complejidad que implican los cambios tecnológicos y la aceleración de las transformaciones sociales, es fundamental que los gobiernos implementen planes integrales de juventud como vía hacia la defensa y promoción de los Derechos Humanos. Es un camino con numerosas dificultades, pero necesario y urgente.
Juventudes y Políticas Públicas
En relación a las políticas implementadas por los diferentes niveles del Estado, salvo algunos temas muy puntuales, parece una obviedad remarcar que existe una descoordinación y hasta una competencia en la relación con su “población – objetivo”. Esto genera una clara ineficacia en la aplicación de las políticas y una ineficiencia en la ejecución de recursos públicos. La necesidad de una coordinación o articulación entre Nación y Provincias y entre éstas y los gobiernos locales, radica justamente en la cada vez mayor complejidad que atraviesa a las relaciones sociales y a los efectos inequitativos del mercado. Más allá de los esfuerzos (importantes) dedicados por los municipios, es imprescindible una acción conjunta con los otros niveles del Estado que considere a las y los jóvenes como grupo estratégico del desarrollo de sus comunidades; ya que nos encontramos con numerosas deudas pendientes, que deben ser atendidas para evitar la profunda desigualdad y vulnerabilidad que genera el sistema económico – político imperante.
Deudas pendientes
Las y los jóvenes deben ser considerados como sujetos de derecho y en este sentido, el Estado debe garantizar las políticas que los contemplen como ciudadanos. Parece contradictorio entonces con el estado de Derecho, la vigencia de mecanismos autoritarios de control social que priorizan la primacía de un discurso inexpugnable sobre la seguridad. De igual manera, es prioritario pensar una reforma del sistema educativo que contemple los aspectos formales e informales de una verdadera herramienta emancipadora. Que la educación sea realmente un camino hacia una mayor igualdad. De la misma forma, es vital pugnar por la vigencia de un sistema integral de salud. El acceso al trabajo es otra de las deudas pendientes. Si bien son conocidas y abundantes las iniciativas que buscan capacitar o formar a las y los jóvenes (como paso previo al empleo), no es del todo claro que esas políticas sean tan efectivas como se las presenta. La escasez de estadísticas, por ejemplo, no permite trazar horizontes claros en políticas que debieran trascender a los períodos de gobierno para convertirse en claras políticas de Estado y que sin embargo son utilizadas como estrategias de marketing en una visión privatista y paternalista de la cosa pública. La permanencia en el territorio y el acceso al hábitat son dos cuestiones que se entrelazan y se alimentan mutuamente, pero que no figuran en la agenda. Es conocido el proceso de destierro que sufren muchos jóvenes de comunidades alejadas (en lo general, de comunidades rurales) que no encuentran posibilidades y deben alejarse de sus lugares de origen con todas las consecuencias que ello acarrea; como así también las dificultades de acceso al hábitat que los jóvenes de comunidades urbanas padecen como un elemento más de su vida cotidiana. El no acceso a servicios básicos como así también la creciente dificultad en lograr la vivienda propia son temas que debieran ser prioritarios.
Claves para una política pública de juventudes
En la búsqueda de políticas públicas que transiten el camino para superar las deudas pendientes y desde una perspectiva progresista, podríamos establecer algunas claves tentativas. En primer lugar la igualdad de oportunidades: que significa considerar a las políticas públicas de juventud como una herramienta de generación de igualdad y la garantía de los derechos respetando la diversidad de realidades de las juventudes. También considerar una visión de integralidad que implica analizar en toda su complejidad las situaciones que atraviesan a las juventudes. Es importante la participación de los jóvenes; ya que participar implica estar en movimiento, ponerle voz y cuerpo a los cambios. Es llevar adelante las ideas, de forma conjunta y para el bien común, buscando transformaciones a través de la acción colectiva. Es entonces necesaria una participación real de los protagonistas, es decir, de las y los jóvenes. Por su parte, no debe faltar el diálogo intergeneracional pero considerando que para dialogar entre generaciones es necesario superar las concepciones tradicionales que sectorizan a los jóvenes, el enfoque adultocéntrico, la conformación de micro–grupos de jóvenes que se excluyen del resto de la sociedad y la deficiente visualización de la juventud como “el futuro”. Por último, es imprescindible la transversalidad y la búsqueda de sinergias. Esto redunda en una mayor y mejor comprensión de las diversas dimensiones de la realidad como así también exige la coordinación entre los diferentes niveles del Estado y la participación de la sociedad tanto en la formulación como en la implementación de las políticas públicas de juventudes.