10 razones por las que los políticos prefieren Twitter

Políticos en Twitter

>Por Daniel Eskibel

Es un hecho en todo el mundo. Los políticos prefieren Twitter. Candidatos, gobernantes, dirigentes, militantes…La campaña electoral de Obama en 2008 marcó el camino. Twitter fue una de sus herramientas más novedosas, y el día de la elección ya tenía 100 mil seguidores. En 2012, apenas 4 años después, Obama llegó al día de la elección con 20 millones de seguidores.

Las dos campañas de Obama fueron decisivas para difundir entre los políticos los beneficios de un uso inteligente de Twitter. Pero luego han sido las características propias de esta red social las que han consolidado su papel en la política.

¿Por qué es la red social preferida de los políticos?

1) Impacto

En Twitter están los líderes de opinión. Políticos, gobernantes, candidatos, dirigentes, periodistas, medios de comunicación, referentes sociales y culturales, formadores de opinión, gente activa e influyente. No es ni pretende ser ‘toda la sociedad’, pero sí es un segmento con una enorme relevancia para la política por su gran poder multiplicador.

2) Noticia

Una participación inteligente en Twitter suele ser una vía más directa para salir en las noticias que las tradicionales ruedas de prensa.

3) Contacto

Es una forma rápida de contactar con personas relevantes para el político.

4) Brevedad

Un tweet son 140 caracteres. No es una columna ni un discurso ni unas largas declaraciones.

5) Velocidad

Es una herramienta ideal para difundir o seguir en tiempo real las novedades de un evento que está desarrollándose.

6) Interacción

Permite intercambiar ideas, dialogar, discutir, defender posiciones, responder.

7) Síntesis

¿Qué más quiere un político que lograr sintetizar su pensamiento en frases breves que sirvan para un título periodístico y que sean fácilmente recordadas? Pues Twitter es un lugar de excelencia para afinar al máximo el poder de síntesis.

8) Receptividad

El público de Twitter recibe con mucha mayor naturalidad los mensajes vinculados a la política, mientras en otras redes sociales los mismos son muchas veces considerados como intrusiones ajenas.

9) Información

Seguir a un buen menú de periodistas y medios permite tener fuentes informativas creíbles siempre al alcance de la mano. Para estar informado rápidamente basta consultar Twitter y ya no es necesario acudir a muchos medios en diferentes sitios. Solo con su uso te das cuenta del tiempo que ahorras.

10) Movilidad. Por su brevedad Twitter es perfecto para usar desde los smartphones. Lo cual significa que siempre va contigo, nada menos.

 

 

Maquiavelo & Freud

Cómo robar la vestimenta de los populistas

Populistas 2018

> Por Ngaire Woods

«No te enfades, devuélvesela». Un aforismo que debe convertirse en la nueva norma en la política democrática en Europa, América Latina, Asia y África. En lugar de quejarse de los éxitos de los populistas, los partidos políticos establecidos deberían seguir algunos párrafos del manual populista. Tres lecciones en particular, para ser más precisos.

La primera es conectar con la gente que uno representa, conociéndola y ganándose su confianza. Se acabó el tiempo en que los políticos podían confiar en las máquinas partidarias, grupos focales y encuestas tradicionales. El complaciente supuesto de que la gente siempre votará siguiendo líneas partidarias o de clase está obsoleto. En las últimas elecciones francesas presidenciales y parlamentarias colapsó el apoyo al Partido Socialista de centroizquierda y a los Républicains de centroderecha. De manera similar, los partidos políticos tradicionales sufrieron humillantes derrotas en las elecciones italianas del mes pasado.

Tras una década de crisis económica, los votantes se sienten escépticos de los políticos de siempre que hacen las mismas promesas de crecimiento y mejora de los estándares de vida. A los ojos de los desencantados trabajadores, los que detentan el poder simplemente han estado cuidando de sus propios intereses. Incluso en muchas de las economías más sólidas del mundo, los trabajadores están ganando menos en términos reales que hace una década. Para citar al jefe de la OCDE, están «de regreso al trabajo, pero sin dinero». En los Estados Unidos, un 56% de los hogares reporta tener menores ingresos. Al mismo tiempo, la doble amenaza de la automatización y la externalización han vuelto más precario al empleo, y debilitado el poder de negociación de los trabajadores.

¿A quién culpar de este estado de las cosas? Quienes votan a los populistas claramente piensan que los políticos tradicionales son responsables, y tal vez no se equivoquen. Contrariamente a lo que se cree, estudios recientes han concluido que la tecnología no es el factor principal de la menguante renta del trabajo. Más bien el deterioro de la situación de los trabajadores se debe a la pérdida de poder de negociación y densidad de sindicalización, el retroceso del estado de bienestar, la tercerización al extranjero y el aumento del sector financiero como parte de la economía.

Otro factor de peso es la política tributaria. Según un informe del Financial Times, las tasas tributarias que «acabaron pagando las 10 mayores compañías públicas del mundo por capitalización de mercado en cada uno de los nueve sectores» estudiados han bajado cerca de un tercio desde el 2000, de un 34% a un 24%. Y desde 2008, las tasas a la renta personal en todos los países han aumentado en un promedio de 6%.

En este contexto, no debería sorprender el surgimiento de partidos y políticos populistas. Si la mayoría de la gente se va empobreciendo, cabe esperar fuertes consecuencias en las urnas. Y, no obstante, en un país tras otro el sistema político ha sido notablemente lento en reconocerlo.

Piénsese en Brasil, que está en plena campaña para las elecciones generales de octubre. Como siempre, los políticos tradicionales hacen promesas de prudencia fiscal y crecimiento económico, ninguna de las cuales resuenan en los 50 millones de brasileños (cerca de un cuarto de la población) que viven bajo la línea de la pobreza, con ingresos por hogar que promedian los $387,07 al mes. Mientras tanto, el candidato presidencial populista, Jair Bolsonaro, propone dar a cada brasileño una pistola para que se pueda defender. Para las elites, esto suena (y es) ridículo, pero para los brasileños preocupados por su seguridad, Balsonaro al menos muestra que entiende su principal inquietud.

Saber lo que importa a los votantes es básico en política a la hora en que se celebran elecciones. Antes de ganar la presidencia francesa y una mayoría parlamentaria el año pasado, La République En Marche!, movimiento de Emmanuel Macron, basándose en las exitosas estrategias electorales del ex Presidente estadounidense Barack Obama, envió voluntarios a todo el país para escuchar las preocupaciones de los votantes.

Una segunda lección de los populistas actuales es usar mensajes simples e intuitivos para referirse a sus objetivos

Sí, eslóganes como «Protegeré sus empleos» y «Volver a hacer grande a Estados Unidos» suenan simplistas. Pero, ¿dónde están las alternativas sofisticadas? Se puede hablar de crecimiento económico solo cuando la gente esté disfrutando de sus beneficios.

En periodos de crecimiento lento o desigual, los políticos deben ofrecer respuestas más directas a lo que siente la gente. En el referendo del Brexit del Reino Unido, la campaña por permanecer en la UE, liderada flemáticamente por el entonces Primer Ministro David Cameron, argumentó que salir de la UE causaría un menor PIB, un menor nivel de comercio y perturbaciones al sector financiero. Eran argumentos que erraron por completo a lo preocupaba a los votantes. Por el contrario, los partidarios del Brexit prometían «recuperar el control» de las fronteras del Reino Unido y afirmaban (falsamente) que el Servicio de Salud Nacional (NHS, por sus siglas en inglés) recibiría £350 millones ($490 millones) por semana.

Visto todo esto, los políticos tradicionales parecen desorientados. Los académicos, expertos y líderes políticos, de los negocios y de la sociedad civil han sido demasiado lentos en la articulación de nuevas políticas económicas y sociales que tengan un amplio atractivo. Sin duda que esto no es fácil de hacer. Exige autorreflexión y claridad de visión. Pero, antes que todo, requiere un compromiso de tiempo y energía para comprender los problemas que atribulan al electorado y proponer soluciones de manera clara y simple.

La tercera lección del populismo es ser atrevidos

En tiempos difíciles, la gente busca una visión transformacional del futuro, no mejoras leves. Tras 30 años de pragmatismo y cambios graduales, es el momento para una música diferente. Recordemos que en 1945 Winston Churchill, tras lograr la victoria para el Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial, perdió las elecciones generales.

El vencedor, Clement Attlee, prometió lo que en la práctica fue un nuevo contrato social para los británicos cansados de la guerra y que todavía vivían con racionamiento. Su gobierno les entregó atención de salud gratuita y universal, seguro de desempleo, pensiones, una vivienda decente y empleos seguros en sectores nacionalizados. Todo esto con una deuda externa que seguía siendo de un 250% del PIB.

La audacia de la visión de Attlee no tiene paralelos en el mundo moderno. Y ese es nuestro problema más grande.

 

NUSO

Prevenir la balcanización de Internet

La reciente revelación de que una aplicación recolectó más de 50 millones de perfiles de Facebook y se los entregó a la consultora política Cambridge Analytica provocó una oleada de rechazo a la plataforma. Pero es sólo el último ejemplo de los riesgos asociados con Internet, núcleo de la moderna revolución digital.

Internet

MANAN VATSYAYANA (AFP/Getty Images)

>Por Michael Spence y Fred Hu

La mayoría de las innovaciones digitales que redefinieron la economía mundial en los últimos 25 años dependen de la conectividad de redes, que transformó el comercio, la comunicación, la educación/capacitación, las cadenas de suministro, etcétera. La conectividad también permite el acceso a inmensas cantidades de información, incluida la que sirve de base a los algoritmos de aprendizaje automático, elemento esencial de la inteligencia artificial moderna.

Esta tendencia se reforzó en los últimos quince años (más o menos) gracias a Internet móvil, que aumentó rápidamente no sólo la cantidad de personas conectadas a Internet (y por tanto, posibilitadas de participar en la economía digital), sino también la frecuencia y facilidad de sus conexiones. La conectividad portátil (navegación con GPS, plataformas de uso compartido de vehículos, sistemas de pago móvil, etc.) transformó las vidas y economías de las personas.

Se creyó por mucho tiempo que una Internet abierta (con protocolos estandarizados pero pocas regulaciones) sería el mejor aliado de los intereses de los usuarios, las comunidades, los países y la economía global. Pero han surgido riesgos importantes, entre ellos: el poder monopólico de megaplataformas como Facebook y Google; la vulnerabilidad a ataques contra infraestructuras críticas, incluidos los sistemas financieros y los procesos electorales; y amenazas a la privacidad y la seguridad de los datos y de la propiedad intelectual. También subsisten dudas fundamentales sobre el impacto de Internet en las lealtades políticas, la cohesión social, la conciencia y participación de la ciudadanía y el desarrollo de la infancia.

Conforme se profundiza la penetración de Internet y las tecnologías digitales en las economías y sociedades, la vulnerabilidad y el riesgo se vuelven cada vez mayores. Y hasta ahora, la respuesta predominante de Occidente (que las empresas que proveen los servicios y poseen los datos se autorregulen) no parece estar funcionando. No se puede esperar, por ejemplo, que las grandes plataformas eliminen contenidos “cuestionables” sin las directrices de autoridades reguladoras o tribunales.

Parece entonces que estamos ante una nueva transición, de la Internet abierta del pasado a otra sujeta a un control más amplio. Pero este proceso conlleva sus propios riesgos.

Aunque en esto sería muy deseable la cooperación internacional, no parece probable que vaya a darse en el clima actual de proteccionismo y unilateralismo. Ni siquiera está claro que los países acepten firmar tratados contra la ciberguerra. E incluso si se lograra algo parecido a esa cooperación, seguirá habiendo falta de colaboración (o cosas peores) de actores no estatales.

En este contexto, parece probable que las nuevas regulaciones serán en gran medida iniciativas individuales de diversos estados, que tendrán que responder preguntas difíciles. ¿De quién es la responsabilidad (moral y jurídica) por la seguridad de los datos? ¿Debe el Estado tener acceso a datos de los usuarios, y con qué fines? ¿Se permitirá a los usuarios mantener el anonimato en Internet?

Cada país dará a esas preguntas respuestas muy diferentes, debido a diferencias fundamentales en los valores, principios y estructuras de gobernanza. Por ejemplo, en China las autoridades filtran contenidos que se consideran incompatibles con los intereses del Estado; en Occidente, en cambio, no hay entidades con autoridad legítima para hacer lo mismo, excepto en casos extremos (como el discurso de odio y la pornografía infantil). Incluso en áreas donde parece haber cierto consenso (por ejemplo, en que la desinformación o la interferencia extranjera en procesos electorales son inaceptables) no hay acuerdo en relación con cuál sería el remedio adecuado.

La falta de consenso o cooperación puede llevar a la aparición de fronteras digitales nacionales, que no sólo inhibirán los flujos de datos e información, sino que también afectarán el comercio, las cadenas de suministro y las inversiones internacionales. La mayoría de las plataformas tecnológicas estadounidenses ya tienen vedado operar en China, porque no pueden o no quieren aceptar las reglas de las autoridades respecto del acceso estatal a los datos y el control del contenido.

Al mismo tiempo, Estados Unidos tomó medidas para impedir que la empresa china Huawei invierta en startups de software, provea equipamiento de redes a empresas de telefonía móvil y (junto con ZTE) venda teléfonos portátiles en el mercado estadounidense; esto se debe a los presuntos vínculos de la empresa con el gobierno chino. Huawei y ZTE aseguran que sus actividades son puramente comerciales, y que respetan las normas de los países donde operan, pero los funcionarios estadounidenses insisten en que estas empresas suponen un riesgo para la seguridad.

En cambio, ambas empresas son aceptadas en casi todos los países europeos (incluido el Reino Unido), donde son actores importantes. Pero Europa está creando barreras propias, con nuevas reglas de protección de datos y privacidad que incluso pueden impedir el uso del aprendizaje automático (a diferencia de China y Estados Unidos, en Europa todavía no hay una megaplataforma como las que llevan la delantera en innovaciones basadas en esta técnica).

Como toda la economía global está cada vez más vinculada a Internet y a las tecnologías digitales, es más importante que nunca contar con una regulación más sólida. Pero si esa regulación resultara fragmentaria, torpe, excesiva o incoherente, las consecuencias para la integración económica (y para la prosperidad) podrían ser graves.

Antes de que el mundo adopte soluciones ineficaces o contraproducentes, hay que pensar cuidadosamente el mejor modo de definir las regulaciones. Si no podemos ponernos de acuerdo en cada detalle, tal vez podamos, al menos, identificar un conjunto de principios compartidos, aptos para servir de base a acuerdos multilaterales que proscriban actividades destructivas, como el abuso de datos, y ayuden así a preservar una economía mundial abierta.

 

 

P.S.

Richard J. Evans: “Es vital comprender de qué modo mueren las democracias”

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

>Por Oscar Ranzani

Nacido en Londres en 1947, Richard J. Evans es uno de los especialistas más destacados en la historia de la Alemania moderna. De 1989 a 1998 fue profesor de Historia en el Birkbeck College de la Universidad de Londres y entre 1998 y 2014, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Cambridge, entre otros pergaminos que posee. Desde hace veinte años se dedica a estudiar el fenómeno del nazismo. Algunos de sus libros sobre el tema son In Hitler’s Shadow, Telling Lies about Hitler y la indispensable trilogía sobre el monstruoso poder que tuvo Hitler que ahora la editorial Península acaba de reeditar para la Argentina: el primero es La llegada del Tercer Reich, donde Evans parte del 1900 y se pregunta cómo si en el inicio del siglo XX Alemania era considerada una de las naciones más progresistas, dinámicas y admirables del mundo, en pocos años, guiada por Hitler y sus partidarios, condujo a la ruina a Europa, causó la mayor destrucción inimaginable y destrozó, para siempre, el sueño y la vida de millones de seres humanos. El segundo volumen de la trilogía, El Tercer Reich en el poder, analiza su historia una vez al frente de los órganos de gobierno y las instituciones alemanas, mientras que el tercer libro El Tercer Reich en guerra relata el desarrollo del nacionalsocialismo político y militar desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, hasta su final en Europa, el 8 de mayo de 1945.

“El nazismo fue con toda seguridad la más perversa y destructiva fuerza de la Historia. Por eso es importante conocerla. Con la trilogía, apunto a presentarle al público lector en general los más recientes conocimientos sobre el tema, por lo que hacerlo de un modo legible y fácilmente comprensible eran metas significativas”, señala Evans en la entrevista exclusiva con PáginaI12, sobre los objetivos que lo llevaron a investigar tan profundamente al nazismo desde su prehistoria, pasando por su apogeo del terror y hasta llegar a su final. “También traté de que se comprendan cabalmente las implicancias que tuvo para la gente común, incluyendo para ello anécdotas y diversos tipos de documentos”, agrega el prestigioso historiador.

–Después de todo lo que se ha investigado, ¿por qué sigue usted tan interesado en continuar con sus investigaciones acerca del Tercer Reich?

–En verdad, a largo de mi carrera abarqué un amplio espectro de temas dentro de la historia alemana, que exceden en su mayoría a éste. Mi tesis doctoral cubrió el período entre los años 1894 a 1933, analizando la decadencia de los valores liberales en Alemania, tomando como ejemplo el movimiento feminista. Luego, escribí un estudio acerca de la epidemia de cólera de 1892 en Hamburgo, utilizándola como punto de comparación entre los enfoques inglés y alemán de las relaciones entre la sociedad y el Estado, y de la libertad individual (Hamburgo se enorgullece de ser una ciudad de impronta liberal, al estilo “inglés”). Pero también dicté un curso sobre la Alemania nazi, y cuando los abogados del caso de Irving por difamación (ver recuadro) me pidieron que les recomendara una Historia del Tercer Reich generosa en detalles, al encontrarme imposibilitado de hacerlo, decidí utilizar esta experiencia que me dio la enseñanza como punto de partida para desarrollar una historia general. Sucede entonces que solo estuve estudiando el Tercer Reich durante las últimas dos décadas. Ahora mismo, estoy trabajando en las teorías conspirativas que involucran a Hitler, como parte de un proyecto a larga escala que dirijo en Cambridge, basado precisamente en este tipo de teorías. Ya que surgieron muchas investigaciones acerca de la Alemania nazi en los últimos veinte años, y muchas nuevas fuentes de información se hicieron públicas, es un tema del que siempre estamos aprendiendo algo nuevo.

–En la primera parte de su trilogía, La Llegada del Tercer Reich, narra cómo los nazis destruyeron la democracia y se adueñaron del poder en Alemania. ¿Por qué es tan importante conocer el origen de los nazis?

–Especialmente hoy, en que la democracia se halla bajo amenaza en casi todas partes como no lo estaba desde los años 30, es vital comprender de qué modo mueren las democracias y a dónde nos pueden conducir los regímenes totalitarios.

–¿Por qué los nazis encontraron una oposición tan débil a sus planes de transformar Alemania en un Estado totalitario? ¿Por qué tantos se dejaron seducir por Hitler?

–Los nazis, que nunca sacaron más del 37 por ciento de los votos en una elección abierta, transformaron el gobierno (al que accedieron el 30 de enero de 1933) en una dictadura, combinando básicamente la acción sobre las masas y la violencia criminal contra sus opositores, e incorporando ciertas medidas legales (o pseudolegales) destinadas a dotar de legitimidad a su destrucción de la democracia y de las libertades civiles. En ese marco, donde el desempleo trepaba a más del 30 por ciento de la fuerza laboral, sus oponentes eran débiles y se hallaban divididos. La poderosa retórica de Hitler, unida a su sofisticada propaganda, convencieron a muchos de que él iba a devolverle la grandeza a Alemania, resolvería el problema del desempleo, y restauraría tanto la estabilidad como el orden.

–Su trilogía cubre cultura, economía, industria, comercio, arte, educación, religión… ¿Cómo fue afectada cada una de estas áreas por el nazismo? ¿Alguna lo fue más que otras?

–Como sistema totalitario, el nazismo afectó todas las áreas de la vida. Se clausuraron todas las instituciones y establecimientos independientes (exceptuando aquellos que dependían del ejército o de la Iglesia), a la vez que se los forzó a unirse al partido nazi, o a alguna de sus fuerzas afines. Los objetivos de los nazis eran: utilizar la educación y la cultura para preparar a los alemanes para una nueva guerra por la conquista de Europa y el exterminio racial, administrar la economía de modo tal que se les hiciese viable proveer al país de armamento a gran escala, poner los templos religiosos al servicio de estas metas, diseñar activamente los principios centrales y rectores de la sociedad y de la política social, antes que estudiarlos meramente de modo pasivo. Tal como lo cuento en mi libro, su éxito sólo fue parcial: los nazis no pudieron dominar totalmente las iglesias, la economía no logró sostener el reabastecimiento de armas al ritmo y la escala que ellos requerían, y los alemanes, en general, no se mostraron muy entusiasmados con otra guerra, dada su experiencia con la Primera Guerra Mundial.

–¿En los orígenes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nsdap) estaban ya presentes las raíces del antisemitismo alemán?

–El antisemitismo alemán tuvo sus raíces en la aparición de teóricos y agrupaciones políticas de finales del siglo XIX. Hasta fines de la Primera Guerra Mundial, siguió siendo un fenómeno marginal. La mayoría de los alemanes no era antisemita, mucho menos los socialistas, comunistas y liberales, quienes se oponían firmemente al antisemitismo. Solo una vez que los nazis llegaron al poder esta tendencia se generalizó, especialmente como resultado de la propaganda de su régimen.

–En La llegada del Tercer Reich usted analiza, entre otros aspectos, los primeros seis meses del gobierno de Hitler. En ese periodo específico, ¿se puede ya observar la destrucción metódica del sistema democrático?

–Sí, por supuesto: desde la asunción de Hitler, el 30 de enero de 1933 hasta la creación del Estado de Partido Unico, en julio, se da una combinación de fuerza, chantaje, amenazas y decretos.

–En el segundo volumen de su trilogía, usted trata específicamente la cuestión del racismo. ¿Cómo elaboró este capítulo en particular?

–Quería demostrar como el régimen nazi desplegó sus políticas de racismo a todo nivel, desde la selección eugenésica de la raza “aria” por medio de la esterilización forzada de los discapacitados mentales y de los minusválidos hasta la discriminación contra los supuestos “degenerados”: gente como los gitanos, los criminales, los homosexuales y otros tantos. Pero sobre todo, por supuesto, contra la escasa minoría judía de Alemania, a quienes se percibía (bastante erróneamente) como una potencial amenaza contra la Nación en la guerra que se avecinaba.

–¿Las Leyes de Nuremberg de 1935 fueron las que establecieron los principios básicos de la política racial en el Estado nazi?

–Las Leyes de Nuremberg hicieron foco únicamente en los judíos, considerados por los nazis como una amenaza palpable. Efectivamente, se los marginó y se les privó del derecho al voto. Pero hubo muchas otras medidas antisemitas no cubiertas por estas leyes, destacándose la “arianización”, o expropiación de los negocios de los judíos, y luego también la discriminación hacia otras minorías raciales.

–En su libro queda claro que la llamada “Solución Final” estuvo orientada no solamente hacia los judíos, sino también hacia los discapacitados (tanto físicos como mentales). ¿Los métodos de persecución y aniquilamiento fueron los mismos?

–No, la expresión “Solución Final para el problema judío en Europa” era explícita. Todos los judíos, según se decidió en 1941, habían de ser exterminados, porque todos ellos estaban supuestamente envueltos en una conspiración para destruir a Alemania. Los minusválidos y otros eran vistos como meros obstáculos para que Alemania ganase la guerra, a los que había que barrer del camino como si fuesen “subhumanos”. La inhalación de gas se utilizaba para ejecutar a los discapacitados en los hospitales mentales, y cuando la Iglesia Católica la objetó en 1941, los grupos que se especializaban en ejecución por gas fueron redestinados a matar judíos. Pero también hubo judíos asesinados en grandes cantidades por fusilamiento en fosas, o por confinamiento en los ghettos, donde se morían de hambre.

–Más allá del Holocausto, usted ha estudiado en profundidad la sociedad alemana. ¿Cómo la describiría? ¿Era consciente del horror?

–La mayoría de los alemanes sabía acerca del exterminio judío. Muchos estaban disconformes con eso, pero no podían hacer nada, dadas las condiciones dictatoriales imperantes. Los alemanes sentían culpa, y luego de la guerra negaron haberse enterado del exterminio.

–¿Qué pasó con la cultura? ¿Fue de vital importancia para sumar a la sociedad a la causa nazi?

–La cultura fue subordinada a la propaganda, pero Hitler también inició una cruzada contra el modernismo artístico, como artista fallido que era, por lo cual sus políticas culturales fueron más que meras políticas. Se suponía que los artistas alemanes debían servir a los propósitos raciales, políticos y militares del régimen. El grueso de los artistas modernistas abandonó el país en 1933, o poco después.

–¿Cuándo se rebelaron los alemanes contra el régimen nazi? ¿Fue cuando sus pueblos y grandes ciudades empezaron a ser bombardeados por las fuerzas de los Aliados?

–La moral y la confianza del público alemán en el régimen empezó a flaquear con la derrota de Stalingrado, y luego, más que otra cosa por la destrucción que los bombarderos aliados causaron a las ciudades alemanas. Hamburgo, en julio de 1943, con 40 mil muertos y cuyo centro de la ciudad fue totalmente arrasado por una tormenta de fuego, significó un punto de inflexión. Pero los alemanes siguieron adelante porque se reafirmaron en la creencia de que luchaban por Alemania, y no por los nazis. En los últimos meses, cayeron en una completa desilusión pero el régimen los mantuvo bajo control por medio de una oleada final de terror.

–La naturaleza violenta que constituía al nazismo, ¿al final se volvió contra la propia Alemania?

–Si, al final Hitler creyó que el pueblo alemán le había fallado y que no merecía sobrevivir, por lo que ordenó que todo fuera destruido. Por fortuna, fue mayormente desobedecido.

–Según su opinión, ¿existe alguna garantía de que nunca habrá un Cuarto Reich? A pesar de todo el horror pasado, en estos tiempos la ultraderecha e incluso los partidos neonazis están creciendo y tienen representantes en los Parlamentos de toda Europa.

–A los partidos populistas y anti inmigrantes les está yendo mejor que antes, pero más que nada en el antes llamado bloque del Este, donde las raíces de la cultura democrática son poco profundas. En Alemania, incluso, el partido de extrema derecha Alternativa Para Alemania (AFD) tiene simpatizantes de Europa del Este. Pero los verdaderos neonazis siguen siendo un movimiento completamente marginal.

–En el mismo sentido, ¿piensa usted que hoy en día se debería reafirmar la conciencia colectiva y la memoria histórica?

–Sí, aunque ya son muy fuertes dentro de la mismísima Alemania. Sin embargo, me preocupa seriamente la reivindicación de los antisemitas y los simpatizantes nazis, como Stepán Bandera en Polonia. Y no me siento cómodo con la extendida creencia (que en algunos países, recibe apoyo oficial), de que Stalin era tan malo, o peor incluso, que Hitler. Ambos eran muy diferentes, y aunque Stalin era, en verdad, un genocida a gran escala, no consideraba a otras razas como si fueran inferiores, y tampoco trató de conquistar el mundo, ni siquiera Europa.

–Más allá de su investigación histórica, ¿siente usted que sus libros contribuyen a reafirmar la conciencia contra el nazismo?

–Ciertamente, espero que sí.

 

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Manipulación y autoengaño en la comunicación política

Las 3 barreras en la comunicación: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

Manipulación en Comunicacion Politica

>Por Cristóbal Paus

Recientemente se hacía eco este mismo diario de las conversaciones privadas entre altos cargos de la Generalitat en las que reconocían que la deseada independencia estaba muy verde. Nada nuevo. La historia nos muestra numerosos ejemplos de manipulación y que del dicho al hecho va un trecho. Y es que, en la carrera por el poder, los dirigentes solo nos contarán “su” verdad, toda “su” verdad y nada más que “su” verdad. Ya lo advertía Ieyasu, emperador Tokugawa de Japón: “si se desea decir mentiras que puedan ser creídas, no hay que decir la verdad que no se quiere creer”.

Pero ¿qué es primero en la comunicación? ¿La sutil manipulación del emisor que no quiere indisponer al receptor, o la reticencia de este último a abrirse a nuevos planteamientos? En efecto, la comunicación humana presenta diversas barreras que la dificultan tanto por el lado del emisor como por el del receptor. Me centraré en tres de ellas: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

1. Prejuicios y marco de referencia

Cada uno de nosotros tiene su propio marco de referencia, generado por nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida, con el que valoramos la información que emitimos y recibimos. De ahí que un mismo hecho sea interpretado y atacado de forma diferente, según se sienta uno de derechas o de izquierdas, de la patronal o del sindicato, del Real Madrid o del Barça…

2. Escucha selectiva

Y relacionado con ese marco de referencia, añadimos otra barrera: la escucha selectiva. Esto es, tendemos a percibir y escuchar lo que queremos percibir y escuchar, valorando el mensaje en función de quién es el interlocutor y su afinidad con nosotros. En palabras de Julio César, “estamos dispuestos a creer lo que deseamos, e imaginamos que los demás también piensan lo mismo que nosotros”.

La historia del alquimista Bragadino: hacia finales del siglo XVI, la República de Venecia empezó a decaer. El eje del comercio y de la riqueza había dejado el antiguo Mediterráneo y se desplazó hacia el Nuevo Mundo. Sus bancos y su comercio comenzaron a derrumbarse. La depresión, la tristeza y la nostalgia de tiempos pasados recientes se apoderaron de sus ciudadanos. ¿Qué podían hacer?

En ese momento apareció un misterioso alquimista llamado Il Bragadino; su fama descansaba en que decían que podía multiplicar el oro utilizando una secreta sustancia. Tanto es así que el Senado de la República pensó que con su ayuda Venecia recuperaría su esplendor, y votó casi unánimemente a favor de que se instalara en la ciudad a cambio de una cuantiosa suma de oro que le permitiera vivir con lujo y desahogo. Bragadino se instaló en un suntuoso palacio, pero no parecía tener ninguna prisa por empezar a fabricar el tan deseado oro que salvaría de la ruina a Venecia. Al principio esto incluso acrecentó su fama, pero con el tiempo la impaciencia empezó a aparecer.

El alquimista respondió que ya había depositado en la ceca de la ciudad la misteriosa sustancia, pero advirtió que aunque ya podía producir el doble de oro, si se la dejaba durante siete años, sellada en un cofre, la sustancia multiplicaría el oro de la ceca por treinta. La mayoría aceptó posponer el milagroso evento, pero otros muchos creían que era inadmisible mantener a Bragadino siete años más a expensas del erario público. Finalmente, se le exigió una prueba inmediata de la veracidad del experimento. En ese momento, Bragadino arguyendo que no se confiaba en él, dejó Venecia y se trasladó primero a Padua, y finalmente a Munich en 1590 a la corte del duque de Baviera donde siguió viviendo de sus promesas.

3. Manipulación del mensaje

No es de extrañar entonces que cuando se quiere obtener algo, se filtre la información proporcionada para que sea bien recibida por el receptor de la misma. Por ello, ¿qué es lo que hace todo dirigente? Promete, por lo pronto, a sus electores todo lo que pueda halagarlos, nos recuerda Zweig, en su biografía de Fouché. De hecho, el filósofo empírico Hume, afirmaba que “ningún hombre tiene que desesperarse pensando que no obtendrá conversos para las hipótesis más extravagantes si tiene el arte suficiente para representarla con colores favorables”.

Como siempre hay oportunidad para la mejora, y descontento con la situación presente, es relativamente fácil construir una estrategia que nos hable de un futuro mejor. Este es el campo de acción típico de cualquier campaña, y con ello, nos advierte Balladur, primer ministro francés entre 1993-95, se cuenta con una gran ventaja: no se necesita tomar postura de manera detallada ante los problemas inmediatos, evitando así contradicciones y levantar polémicas e inquietudes. Todos prometen la luna, aunque solo el presidente Nixon fue el primero en ofrecerla de verdad.

Decía el psicólogo francés Gustavo Le Bon que los pueblos viven sobre todo de esperanzas y sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza. Ahora bien, ¿es posible alcanzar y perdurar siempre en el poder con la simple promesa de un futuro mejor? Retomando la historia de Il Bragadino, cuentan las crónicas que los bávaros no fueron tan pacientes como los venecianos y en 1592 fue ahorcado.

Siempre hay quien quiere que pensemos y actuemos como ellos quieren. Pero nosotros no estamos exentos de responsabilidad para calibrar la situación. Como en el timo de la estampita, a veces jugamos a dejarnos engañar cuando pensamos que es en nuestro propio interés, y si al final perdemos, volvemos a engañarnos echando la culpa al otro. Así se escenificaba magníficamente por Toni Leblanc y Antonio Ozores, en la película Los tramposos.

 

LA VANGUARDIA

Cómo crear la estrategia de una nueva organización política

Nueva Politica

>Por Daniel Eskibel

89 % de las campañas presidenciales en América Latina son derrotadas.
Ochenta y nueve por ciento.

El dato surge de un estudio realizado por Diego Luján acerca de las 70 elecciones presidenciales realizadas en 18 países latinoamericanos entre 1993 y 2010.

Ese 89 % de derrotados incluye tanto nuevas formaciones políticas como también partidos históricos ya establecidos. Pero es una cifra que te ayuda a pensar en la enorme tarea que significa crear un nuevo grupo político y fortalecerlo de tal modo que pueda lograr sus objetivos.

Por qué nunca deberías improvisar cuando estás creando un nuevo grupo político

Hay quienes dicen que en realidad los seres humanos morimos dos veces: la primera vez es cuando te mueres, claro está. Y la segunda vez es cuando todos te olvidan y ya no queda ni siquiera tu rastro sobre el planeta.

Pero sea como sea lo único claro es que nacemos una vez.
Esa vez es la oportunidad de vivir.
La única oportunidad.

Lo mismo ocurre cuando vas a crear una nueva formación política: solo nace una vez.
Y ese nacimiento es su gran oportunidad.

El nuevo grupo no va a renacer. Aunque lo hiciera, para el ciudadano habrás nacido solo una vez. Y esa única vez que naciste como sector político es tu única oportunidad de hacer escuchar bien claramente tu voz y de hacer conocer tu personalidad y tus ideas. Es ahora, mismo al nacer, que se abre una ventana de oportunidad para mostrarte como diferente.
Único.

Por eso nunca es una buena idea un parto improvisado.

La guía definitiva para un buen nacimiento político

Crear un nuevo grupo político es relativamente fácil. Lo más difícil es convertirlo en una alternativa real de poder. Y eso es lo que comienza a construirse desde antes del nacimiento.

Algunos crean el nuevo sector de la nada. Unos conflictos, unos enfrentamientos, el agua que llega al río y de pronto…¡zas!…de pronto unos pocos o unos muchos abandonan el viejo partido y se presentan ante el público como algo nuevo.

¿Qué están haciendo?
Un parto apresurado, claro.
Un parto sin embarazo.
Lo cual políticamente es de mal pronóstico.

¿Cómo hacer un buen embarazo político? ¿Cómo preparar las cosas para un gran nacimiento que sea la piedra fundamental de una alternativa real de poder?
Pues pensando y planificando.

Para que tu nueva formación política nazca en las mejores condiciones tienes que seguir una serie de pautas claras. Tienes que considerar y resolver la siguiente checklist:

  • Estudiar la opinión pública de manera objetiva y profesional para encontrar claramente cual será el nicho de mercado del nuevo grupo o partido.
  • Elegir los tres problemas principales que viven las personas dentro de ese nicho de mercado, tres problemas reales que ningún otro grupo político esté resolviendo bien.
  • Escribir las nuevas soluciones que el nuevo sector aportará para resolver esos mismos tres problemas.
  • Escribir de modo preciso y sintético las cuatro historias fundamentales que serán su columna vertebral: la historia de la sociedad en la que viven, la del partido que hasta ahora integraban, la del gobierno en ejercicio y la propia del nuevo grupo que está naciendo.
  • Decidir cómo se van a tomar las decisiones en el grupo y estructurar una forma de organización alineada con ese estilo de toma de decisiones.
  • Resolver un programa de capacitación ágil y práctico para toda la nueva estructura política.
  • Presupuestar toda la operativa política de futuro y definir claramente de dónde y cómo vendrán los recursos económicos necesarios.
  • Planificar la comunicación de tal manera que el nuevo grupo se convierta en un centro productor y distribuidor de contenidos políticos en diversos formatos.
  • Elegir el nombre de la nueva formación política.
  • Diseñar la imagen corporativa, la nueva estética institucional.

Todo lo anterior es apenas el comienzo de un largo camino que habrá que recorrer.

El largo camino del poder político

Si vas a construir un nuevo espacio político seguramente no será para expresar tu personalidad ni para satisfacer un capricho ni por vanidad personal ni por razones similarmente frágiles.

Será para emprender el camino de la lucha por el poder político.
Porque de eso se trata la política: poder.

Sería una falsa oposición decir que no es por el poder sino por las ideas o por el bien de todos.
Las ideas políticas son acerca del poder. Acerca de cómo organizar y ejercer ese poder. Acerca de cómo lograr ese bien de todos.

Por eso si creas una nueva formación política tienes que pensar en un gran nacimiento, claro está, pero además en que esa fuerza luego camine con firmeza en el escenario político. Hasta convertirse en una alternativa real de poder.

No un testigo ni un actor marginal, sino una alternativa real.

El nacimiento de tu nuevo grupo político es una gran oportunidad de comenzar bien. Repasa la checklist anterior y llévala a la práctica.
Así estarás en el camino, en el largo camino del poder.

 

Maquiavelo & Freud

La predisposición actitudinal hacia el voto en Argentina

Opinión Pública

Variables individuales e incentivos contextuales

>Por Ignacio Ramírez, Guido Leandro Moscoso

Resumen

El presente artículo estudia las bases actitudinales y motivacionales de la participación electoral. En su desarrollo, se analizarán cuáles son los factores más favorables a la participación con base en una encuesta realizada en Argentina durante 2015, diseñada y llevada adelante por los autores del presente texto. En términos teóricos, este trabajo plantea que la participación electoral es el resultado de la interacción de factores estructurales, variables individuales e incentivos contextuales. Según nuestros resultados, la participación electoral puede ser explicada a partir de factores vinculados con la implicación subjetiva y con el contexto político que enmarca los comicios.

Palabras clave

Comportamiento electoral; participación electoral; Argentina; democracia; representación; incentivos

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Fuente: Revista Mexicana de Opinión Pública • año 12 • núm. 23 • julio-diciembre de 2017 • pp. 15-38 ISSN 1870-7300

10 mitos que complican las campañas electorales

Mitos Políticos

>Por Daniel Eskibel

Las campañas electorales tienen sus mitos.

No son mitos en el sentido antropológico del término. No son relatos de sucesos prodigiosos que expliquen la vida política ni que ayuden a conferirle significados ni que operen como un cemento que une a la sociedad.

Son mitos, más bien, vinculados al origen etimológico de la palabra que deriva del griego ‘mythos’ y que alude a las palabras, las meras palabras en sustitución de los hechos. Me refiero entonces a mitos que obturan la comprensión de lo que verdaderamente sucede en las campañas electorales. Mitos que obstaculizan dicha comprensión y la sustituyen por un cuerpo de ideas y preconceptos que oscurecen más que aclaran el panorama.

Ideas erróneas, quiero decir. Erróneas pero de algún modo santificadas por la costumbre, por la tradición, por la repetición incesante. Preconceptos instalados en el mundo político a fuerza de martillazos reiterativos y cuasi solemnes.

¿Son pocos esos mitos? No, en realidad son muchos.
¿Son inocuos? Tampoco. Son capaces de arruinar la mejor candidatura.
¿Son gratuitos? Nones. Cuestan mucho dinero cuando las campañas electorales se guían por ellos.

10 mitos de los que vale la pena desprenderse

Veamos unos pocos de esos mitos. Apenas 10 de un conjunto mayor. Pero 10 mitos de esos muy encarnados y que hacen mucho daño cuando se llevan a la práctica en las campañas electorales. 10 mitos de esos que vale la pena desprenderse:

El voto es racional.

Este mito sostiene que el votante toma su decisión movido exclusivamente por un proceso de carácter intelectual y racional. Decidir el voto sería una operación más bien fria en la cual el ciudadano piensa, compara, analiza, sopesa y llega luego a una conclusión. En realidad el mecanismo de decisión de voto no es así. Por el contrario, los factores emocionales están en el primer plano y son absolutamente decisivos. Eso no significa que lo racional no juegue ningún papel, pero sí significa que el factor más potente es de carácter emocional. De eso se trata la elección: emociones.

La decisión es consciente.

De acuerdo a este mito los procesos psicológicos que participan de la decisión de voto son de carácter consciente. No es así. Hace ya más de 100 años que Sigmund Freud descubrió que la consciencia es solo la más pequeña porción de nuestra vida psíquica, apenas la parte visible del iceberg. Un inmenso iceberg dominado por los procesos mentales inconscientes que ocurren por debajo de ese nivel cotidiano del ‘darse cuenta’ y que determinan desde las profundidades psíquicas todos los aspectos importantes de nuestras vidas. También el voto.

El candidato conoce al electorado.

En este caso se hace énfasis en un presunto olfato político del candidato que le permite saber lo que quiere, lo que necesita, lo que teme y lo que le pasa a los electores. En realidad se trata de una rémora de tiempos pasados, tiempos en los cuales no existían buenos mecanismos de investigación de la opinión pública y entonces las campañas solo podían marchar a golpe de olfato. Ganaba el que tuviera mejor nariz política. Ahora sabemos que aún la mejor nariz se pierde el 99 % de la información. Ahora tenemos, además, procedimientos científicos para estudiar la opinión pública. Desde las encuestas hasta las entrevistas en profundidad y los focus groups. No utilizarlos es condenar a la campaña electoral a vivir en los agitados tiempos de los dinosaurios.

Los amigos son los mejores consejeros.

El mito tiene inmediatas consecuencias operativas: el candidato se rodea de un círculo aúlico de amigos y familiares. Les tiene confianza extrema, claro, y cada vez se guía más por su consejo. ¿Quién mejor que los amigos para aconsejar bien? Sin embargo nada más lejos de la verdad. En realidad el candidato que así razona no se rodea sino que termina encerrado por la buena voluntad de sus amigos. Atrapado por un entorno que cae con facilidad en el coro de alabanzas. O que está desbalanceado porque seguramente tienen una visión muy pero muy parecida a la del propio candidato. O que está cegado por el cariño. O que está cegado por la falta de conocimiento y/o de experiencia sobre campañas electorales. Un entorno que no puede ser objetivo más allá de sus intenciones. Siempre es preferible recurrir a profesionales para el asesoramiento. Y también a personas de fuera del entorno que puedan actuar y hablar con más frialdad.

El voto se decide durante la campaña electoral.

De acuerdo a este mito parecería que el cerebro del votante se ajustara a los tiempos marcados por los partidos políticos y por la legislación electoral de cada país. No es así. La gran mayoría del electorado decide su voto antes de la campaña electoral. Antes, sí. Y solo un sector relativamente pequeño decide en plena campaña. Por eso es imprescindible implementar una campaña política permanente. Y también por eso hay que pensar muy bien a quién se dirige la campaña electoral.

Se puede hacer política sin dinero.

Este mito atribuye cualidades mágicas a las ideologías y cree que basta con una acertada estructura ideológica para implementar una campaña. Es un mito que al bajar a la realidad se rompe los dientes contra el piso al descubrir que cada paso de una campaña electoral implica gastos. Cada paso. Hasta lo más mínimo, hasta el más modesto cartelito callejero, hasta el más pequeño local partidario, hasta el más insignificante volante, hasta el vehículo y el combustible necesarios para ir a hablar con los votantes…Todo. Ni pensar la publicidad en radio o televisión. Es que no se puede hacer política sin dinero. Es un axioma. Y si el dinero no se tiene hay que salir a buscarlo. Para algunas fuerzas políticas no debería haber nada más central que la campaña financiera. Porque de lo contrario simplemente no existen frente a los ojos del público. Del gran público, no del grupito de incondicionales que siempre están.

La gente es tonta.

Hay toneladas de candidatos sepultados bajo este mito. Creyeron que la gente no sabía o no se iba a enterar. Que no se iban a dar cuenta. Que no le darían importancia justamente a ese asunto que los enterró. Es cierto que la gente mayoritariamente no le presta mucha atención a los políticos, pero no es tonta. Y se da cuenta de las cosas, tarde o temprano. Por eso el cortoplacismo no paga.

El público vive pendiente de los políticos.

Es un mito fuertemente asentado sobre el ego de algunos (¿muchos?) políticos. Creen que las personas están todo el tiempo mirándolos en televisión, escuchándolos en la radio, leyéndolos en el diario o en la web y pensando obsesivamente en ellos. Como si estuvieran hipnotizados. Con lo cual esos políticos dan por sabidas las cosas que ya dijeron el año pasado en relación a tal asunto. Dan por conocidas sus posiciones, vidas, propuestas y reacciones. Pero no es así. El público no está hipnotizado. Simplemente vive su vida, su trabajo, su familia, sus preocupaciones, sus problemas. Y de un modo más o menos lateral ingresa en él la política y los políticos. Lateral, mal que le pese al ego de varios. Y esa presencia lateral es cierta no solo en los tiempos normales sino también en plena campaña electoral.

El político es un gran comunicador.

El mito dice que si se dedica a la política y le va más o menos bien, entonces es un gran comunicador, por lo menos mejor que todo su entorno y tal vez un poco más allá también. Y si es un gran comunicador sabe mejor que nadie cómo va a funcionar un spot televisivo o un folleto o una cuña radial. En realidad el buen desempeño político no siempre es indicador de cualidades comunicacionales sólidas. Muchas veces inciden otros factores que ayudan, incluyendo el contexto económico, político, social y cultural del país o la ciudad. Tan es así que casi siempre sería indicado un media training, un entrenamiento para el mejor desempeño ante los medios de comunicación. Y por supuesto que la comunicación a través de los medios es un asunto bien diferente para el que se requiere especialización y profesionalización. De lo contrario se va hacia el desastre.

No hay mejor defensa que un buen ataque.

Es un mito funcional a las pulsiones agresivas de algunos candidatos. Una racionalización para permitirse el ataque contra otros, ataque que en la mayoría de los casos lleva a las campañas al despeñadero. Para atacar hay que atacar bien, sabiendo lo que se hace. Y hay que entender que no hay mejor defensa que una buena defensa. Pero hay que saber defenderse, un movimiento de la política que muchos no comprenden que deben aprender.

Hay más mitos.
Muchos más.
Este es solo un rápido repaso a 10 de ellos. 10 mitos destructivos que son una bomba de tiempo en cualquier campaña electoral.

Si pudiera derivarse alguna enseñanza breve de estos 10 mitos, yo la resumiría en 2 puntos centrales:

  • Humildad. Si en la campaña creemos que lo sabemos todo y nos llevamos el mundo por delante, pues seguramente vamos a perder.
  • Profesionalismo. Muchas personas se han formado y especializado para trabajar en los diversos aspectos que implica una campaña electoral. ¿Por qué no acudir a ellos?

La humildad y el profesionalismo ayudan mucho a las campañas electorales a ver la realidad tal cual es, sin el espejo deformante de los mitos, esos mitos que poco a poco van acorralando y estrangulando.

 

Maquiavelo & Freud

Falleció Manuel Mora y Araujo

Mora y Araujo

Manuel Mora y Araujo (FOTO: Lucía Merle)

Esta mañana falleció el sociólogo Manuel Mora y Araujo

Hubiera cumplido 80 años el próximo 30 de septiembre. Fue el fundador, en 1984, de una de las encuestadoras y consultoras de análisis político y de mercado más importantes del país, y autor de numerosos libros sobre política y sociología. Además, fue decano de la Universidad Torcuato Di Tella.

Mora y Araujo se graduó en la Universidad Nacional de Buenos Aires como sociólogo y cursó también estudios de esa rama en Chile, París y Oslo.

Entre otros libros, publicó El voto peronista (con Ignacio Llorente); Qué nos pasa a los argentinos y Liberalismo y democracia.

Sus columnas de opinión podía leerse en el diario Perfil. La última, publicada el 14 de mayo pasado, hablaba del impacto del fallo de la Corte conocido como “2×1” y las consecuencias que tuvo en la sociedad. Decía allí que “el 2×1 reveló una sociedad coincidente y se da en paralelo con el rechazo a la impunidad de la corrupción política”.

Trabajó y enseño en distintas entidades del sector académico como la fundación Bariloche, Instituto Torcuato Di Tella, Unversidad de Buenos Aires y CEMA. Fue profesor y rector de la universidad Di Tella.

Analista de temas políticos y sociológicos, fue uno de los primeros profesionales en abordar científicamente los estudios de opinión pública.

Fundó varias empresas en el campo de la opinión pública y la comunicación, entre las que se destacaron como Socmer, Foro/Ciencia y Política, Mora y Araujo/investigaciones agropecuarias y Mora y Araujo/grupo de comunicación.

Fue director de Ipsos-Mora y Araujo, donde trabajaba hasta hoy.

 

CLARIN

Chernobyl y la política de comunicación de crisis

Chernobyl

>Por Daniel Eskibel

El sábado 26 de abril de 1986 la ciudad de Prípiat tenía 50 mil habitantes y era una de las más bonitas de Ucrania. La edad promedio de sus habitantes era de 30 años y la ciudad les ofrecía amplias avenidas, un centro cultural, un cine, una biblioteca, un hotel, instituciones médicas y educativas, cafeterías, más de 10 guarderías infantiles y una hermosa vegetación que incluía 50 mil arbustos de rosas. Más de 1000 niños nacían cada año, y era conocida como ‘La ciudad del futuro’.

En el futuro, ahora mismo mientras lees este artículo, Prípiat tiene un total de 0 habitantes. Cero. Es una ciudad fantasma en el norte de Ucrania, abandonada y suspendida en el tiempo. En sus edificios vacíos aún perduran viejas fotografías familiares junto con símbolos de la Unión Soviética, por entonces una de las dos mayores potencias mundiales.

Apenas a 3 kilómetros de la ciudad están los restos de la Central Nuclear de Chernobyl.
La Unión Soviética ya no existe.

Chernobyl y la comunicación de crisis

Una tarde de septiembre de 1989 yo compartía una mesa con amigos en un café de la ciudad de Chernígov, en Ucrania (en aquel momento parte de la gigantesca Unión Soviética). A nuestro alrededor había un ambiente calmo, con personas conversando tranquilamente en un paisaje de casi incomprensibles carteles escritos en el alfabeto cirílico.

Con mis amigos, 3 uruguayos y 1 ruso, habíamos viajado en el tren nocturno de Moscú a Kiev. Y unos días después allí estábamos, en Chernígov. Mis compañeros de mesa charlaban animadamente mientras mi mirada se perdía a lo lejos, como queriendo visualizar el horizonte a través de las paredes. Miraba sabiendo que más allá, exactamente en la misma dirección pero apenas 100 kilómetros más allá, estaba la abandonada ciudad fantasma de Prípiat. Sabía que allí había estado el epicentro de la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad: el accidente de Chernobyl.

Completamente abstraído de las conversaciones del lugar, mi mente volaba. Trataba de imaginar las escenas escalofriantes vividas 3 años antes por los trabajadores de la central nuclear y por las personas que vivían a varios kilómetros a la redonda. Solo trataba, porque el horror suele ser inimaginable e indescriptible. También intentaba comprender cómo el gobierno había intentado gestionar aquella crisis inédita. Pero tampoco podía lograr eso: comprender.

¿Cual fue la comunicación de crisis del gobierno soviético en el día mismo de aquella catástrofe?
El silencio.
¿Y el domingo, al día siguiente?
También silencio.
¿Y el lunes siguiente?
Más silencio.

Mientras tanto la nube radioactiva viajaba 2000 kilómetros y era detectada en Suecia. Los científicos suecos no solo detectaron los altos niveles de radioactividad sino que identificaron que la nube provenía de alguna central nuclear establecida en Ucrania. En la tarde del lunes la noticia era divulgada por las principales agencias de noticias del mundo.

Recién en la noche del lunes el gobierno soviético emite la primera comunicación oficial. Escueta, lacónica, tardía, pasiva y pobre en información:
“Ha ocurrido un accidente en la planta de energía de Chernobyl y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno”.

Al amanecer del martes ya estaba establecido el filtro, el marco mental, las gafas con las cuales las personas evaluarían el episodio dentro y fuera de la Unión Soviética. Ese filtro estaba integrado esencialmente por 3 variables:

Un evento terrible pero mal definido, borroso, sin una descripción adecuada.
Desconfianza hacia la comunicación oficial del gobierno soviético.
Mayor credibilidad sobre el tema de las fuentes occidentales.

Cuando el gobierno brinda su primera conferencia de prensa sobre el desastre (¡18 días después de ocurrido!) la batalla ya está perdida. Ya no es comunicación de crisis sino crisis total de la comunicación de gobierno.

Cómo comunicar durante una crisis

Si estás en política, ya seas oficialista u opositor, te vas a enfrentar a múltiples situaciones de crisis. Y la forma en la cual te comuniques durante las crisis puede salvarte o puede hundirte.

¿Cuales son los principios esenciales de comunicación de crisis?

  • Mantén la calma en todo momento.
  • Informa antes que lo hagan otros.
  • Informa mejor que los demás, con mayor precisión y con más detalles.
  • Construye y distribuye tu propio relato explicativo acerca de los hechos.
  • Reconoce tus propios errores y ubícalos en contexto.
  • Desarticula errores y falsedades que otros ponen en circulación.
  • Transmite confianza y seguridad.
  • Cumple con tu protocolo de crisis.

Si el gobierno soviético hubiera puesto en práctica estos principios básicos de la comunicación de crisis desde el día mismo del accidente de Chernobyl, entonces otro podría haber sido el curso de los acontecimientos políticos.
Claro que nadie puede saber de antemano qué va a ocurrir.
¿O tal vez sí?

Protocolo de crisis

Es relativamente simple analizar las cosas después que ocurren. De hecho ya me ves, explicando lo ocurrido el domingo con el periódico del lunes a mi disposición. O sea: analizando desde 2017 errores cometidos en 1986.

Nadie sabía que aquel sábado ocurriría el mayor desastre nuclear de la historia.
Nadie.
Tampoco tú sabes cual será tu Chernobyl político.
Porque lo tendrás, eso es seguro.
No sabes cuándo ni dónde ni cómo ni por qué. Pero tendrás tu estallido.

Pero hay algo que puedes hacer.
Prepararte para la crisis.
Para todas las crisis. Para cualquier crisis.
La única forma de estar preparado es creando tu protocolo de comunicación de crisis.

Un protocolo de comunicación de crisis es un documento, breve y claro, que establezca exactamente los pasos que darás (o que dará tu organización política) desde el momento mismo de la explosión.
Un documento escrito.
Una estrategia a la cual luego atenerte de manera estricta.

Recuerda Prípiat: una ciudad hermosa, avanzada, pujante…que se convierte en un lugar desolado, inerte, vacío.
No dejes que ocurra eso con tu carrera política o con tu partido político. Prepara tu protocolo de crisis.

 

Maquiavelo & Freud