@españoles: La democracia está tan sobrevalorada

Rajoy deja el gobierno

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Para referirme a la situación de mi país, he formulado el título de esta entrada con una recreación de la frase atribuida al genial personaje de ficción Frank Underwood, protagonista de House of Cards, para someter a su consideración si lo que a continuación se les expone le sería de aplicación esta frase lapidaria.

La crisis económica que golpeó España desde principios de esta década generó un enorme desgaste para los dos grandes partidos que, desde los años ochenta del pasado siglo se habían estado alternando en el poder; el Partido Socialista Obrero Español – PSOE- (de tendencia socialdemócrata) y el Partido Popular -PP- (de centro derecha). Las duras medidas económicas para evitar la intervención de la Unión Europea y la incapacidad de estos partidos para ofrecer soluciones a los retos derivados de la crisis económica, política, social e institucional, dieron lugar a la aparición en el tablero político nacional de nuevas formaciones que pretendían desalojar a PP y PSOE.

De un lado, Podemos, un partido de izquierda que se dio a conocer en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, recogiendo el impulso del movimiento nacido en torno a la acampada en la Puerta del Sol de Madrid en mayo de 2011 (Movimiento 15-M), y que en las elecciones generales de diciembre de 2015 ya se convirtió en la tercera fuerza política del país. Del otro, Ciudadanos, nacido algunos años antes como partido regional en Cataluña y que, gracias a la notoriedad que le dio su posición firme contra el nacionalismo disgregador, se situó como cuarta fuerza política en las elecciones de 2015. Los otrora grandes partidos, PSOE y PP, si bien mantenían su posición hegemónica, se dejaban casi un 25% del total de sus votantes que recalaban en las nuevas formaciones.

La falta de mayorías generada por estos resultados electorales impidió la formación de gobierno y forzó la celebración de nuevos comicios en junio de 2016, que permitieron a Mariano Rajoy, del PP, volver al Gobierno de España, gracias a la abstención del PSOE.

La legislatura ha resultado convulsa por las dificultades del PP para alcanzar mayorías parlamentarias suficientes para garantizar la estabilidad y por los continuos casos de corrupción que afectaron al partido y sus miembros. Además, las encuestas mostraban una alarmante caída tanto para el PP como para el PSOE, y un crecimiento que parecía imparable del partido Ciudadanos, que recogía apoyos tanto en el centro derecha como en el centro izquierda, especialmente a raíz del desafío independentista en una región del país, Cataluña

En este escenario de incertidumbre, hace apenas 15 días, el PP consiguió acordar con un partido nacionalista (PNV) tras otorgarle importantes concesiones económicas, la aprobación de los presupuestos generales del Estado, que supuestamente allanaba el camino al partido de gobierno para tener un plácido final de legislatura en 2020. Sin embargo, en un solo día, todo aparentemente cambió.

Veinticuatro horas después de la aprobación de los presupuestos se conoció una sentencia de un caso de corrupción que afectaba al PP, cuyos hechos se remontaban a principios de este siglo. Con esta excusa, el PSOE presentó una sorpresiva moción de censura al día siguiente, la cual, se tramitó de forma inusualmente acelerada por la Presidencia del Congreso (controlada por el PP) y que, en cinco días consiguió aglutinar los votos suficientes para prosperar. Todos los analistas y gran parte de la opinión pública consideraban que, tras los ímprobos esfuerzos del gobierno del PP para aprobar los presupuestos con el fin de garantizar cumplir la legislatura, el Presidente Rajoy haría uso de la potestad constitucional de dimitir para evitar que la moción de censura prosperase, y que el secretario general del PSOE, Pedro Sanchez alcanzase el poder. Sin embargo Mariano Rajoy, que compareció en la sesión de mañana en el Congreso para la moción, se refugió al mediodía con sus leales en un restaurante hasta altas horas de la tarde, dejando para la historia la vergonzosa imagen de su escaño vacío ocupado por el bolso de la entonces Vicepresidenta del Gobierno. Y así, el PP dejó que la moción prosperase y el PSOE llegase al poder apenas dos años después.

Ya antes de que se llevara a cabo la moción de censura, políticos del que a la postre parece el partido mas perjudicado (Ciudadanos) alertaron de que nos encontrábamos ante un acuerdo no explícito entre PP y PSOE[1].

Tras el éxito de la moción, analistas como Roberto Muñoz Bolaños[2] y Carlos Ruiz Miguel[3], han señalado que lo ocurrido de forma vertiginosa en estas tres semanas no es fruto de la casualidad si no el resultado de un plan de alternancia en el poder diseñado entre los dos grandes partidos (PP y PSOE) para garantizar su propia supervivencia y el status quo vigente desde la restauración de la democracia en 1978. Su origen, como vimos antes, estaría en los resultados de las elecciones generales de finales de 2015 y junio de 2016, donde la composición fragmentada del Parlamento parecía indicar que una “gran coalición” entre PP y PSOE era la única fórmula que podría dar estabilidad política y parlamentaria al país. Pero el miedo a que la “gran coalición” beneficiara a los partidos emergentes que disputaban electorado al PP y al PSOE (Ciudadanos y Podemos), alejó a las direcciones de los dos grandes partidos de formalizar esta coalición.

Bolaños y Ruiz Miguel creen que en España se ha producido un pacto “a la israelí”, como el ocurrido en ese país en 1984 donde se alternaron en el poder durante una legislatura los dos grandes partidos, solo que en España este acuerdo habría sido secreto, permitiendo al PP gobernar los dos primeros años (2016-2018) y al PSOE los siguientes (2018-2020).

Lo cierto es que gracias a la moción de censura los dos grandes partidos de la democracia española, que parecían abocados a un derrumbe en apenas un año, han monopolizado la agenda política y han dejado apartados y sin discurso a los partidos emergentes, especialmente a Ciudadanos, al que las encuestan mostraban como el favorito para alcanzar el poder en las próximas elecciones generales.

El nuevo gobierno del PSOE tras la moción, compuesto por funcionarios de la Unión Europea, burócratas de los gobiernos territoriales o escritores con pasado en tertulias televisivas, es el que menos influencia del partido ha tenido en los últimos años, que ha recibido el inmediato beneplácito de los principales agentes económicos del país y de la Unión Europea. Los analistas, consideran que dada la debilidad parlamentaria del PSOE, se ha diseñado para que el Presidente Pedro Sánchez, tome en este periodo protagonismo político.

Democracia: Pedro Sánchez y Mariano Rajoy

El nuevo presidente español, Pedro Sánchez, despide a Rajoy el viernes pasado, tras ser destituido. [AP]

Es mas, desde diversos medios de comunicación ya se ha tildado a este nuevo ejecutivo surgido de la moción de censura como el “gobierno naranja”, porque su presumible orientación podría haber sido perfectamente asumible por Ciudadanos, cuyo color corporativo es el naranja. Y, ello nos lleva a considerar la posibilidad que en las próximas elecciones nos encontrásemos con candidatos muy similares; Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Ciudadanos) y probablemente Núñez Feijoo (PP), que perfectamente podrían intercambiar sus proyectos electorales.

De ser cierta esta situación y los análisis de lo ocurrido antes expuesto, en España estaríamos ante lo que Peter Mair pronosticó en su obra Gobernando el vacío (2015) como el fin de la era de la democracia de partidos. En su lugar, las élites de poder habrían optado por actores políticos con pocas diferencias ideológicas, pero que pelearían sin cuartel en las campañas electorales. Una situación que, en palabras del politólogo Fernando Vallespín[4], provocaría una “gran coalición de facto”, con una creciente interpenetración entre Estado y partidos, que convierte a estos últimos en férreas organizaciones de tecnócratas, mas preocupados de su supervivencia que de las necesidades del electorado.

Juzguen ustedes, pues a lo mejor otra vez, Frank Underwood tenía razón.

 

 

[1] https://disidentia.com/la-mocion-de-censura-una-farsa-montada-por-pp-y-psoe-para-mantener-el-poder/

[2] https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20180601/rajoy-no-dimitio-censurado/311838820_12.html

[3] http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2008/10/13/el-autor-carlos-ruiz-miguel

[4] https://elpais.com/cultura/2015/11/19/babelia/1447935691_352404.html

La puja por el poder en Colombia

Discursos y propuestas en un escenario de polarización

La polarización entre derecha e izquierda caracteriza la campaña electoral colombiana. Las propuestas y discursos de los candidatos son marcadamente antagónicas. Iván Duque, el delfín de Álvaro Uribe, pretende modificar aspectos importantes de los acuerdos de paz. Aunque se autodefine como un candidato de centro, recibe apoyo de los sectores más conservadores. Gustavo Petro, el candidato de la izquierda, lo secunda en las encuestas. Su programa plantea modificaciones en el modelo económico para superar el extractivismo y lograr la transición hacia energías sustentables. Desde la derecha se lo acusa de ser un «castrochavista». A este escenario polarizado se suman otros candidatos. Aquí se exhiben los principales rasgos de sus programas y de sus discursos electorales.

Colombia

>Por María Fernanda González

Las campañas electorales suelen ser extensas en el tiempo. Y el caso colombiano parece demostrarlo a la perfección. La contienda electoral comenzó con el debate sobre los acuerdos de paz en octubre de 2016, cuando Juan Manuel Santos abrió la puerta para que la población ratificara lo negociado en La Habana entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).Los actores centrales en el debate sobre la aprobación o el rechazo a dichos acuerdos han sido también los principales contendientes en la carrera presidencial. En el país, asediado hoy por una lógica binaria, se ha establecido una coyuntura de polarización. Por una parte, la Colombia conservadora, patriarcal y tradicionalista, añora el retorno del proyecto del ex presidente Álvaro Uribe. Este sector ha sido, evidentemente, muy crítico del gobierno actual. Por otro lado, una serie de proyectos más liberales y progresistas compiten por la sucesión de Juan Manuel Santos sin buscar reconsiderar los acuerdos de paz sino, más bien, buscando plantear un proceso de consolidación de los mismos para alcanzar la reconciliación entre los colombianos.

En la carrera a la presidencia también tuvieron un papel importante las pasadas elecciones legislativas del 11 de marzo. Si bien todos los partidos reivindicaron como positivos los resultados, las fuerzas ganadoras fueron aquellas que ubicadas en el centro del espectro político, tanto las que se escoran más hacia la izquierda como las que miran más hacia la derecha. El nuevo congreso es el reflejo, no solo de las maquinarias políticas tradicionales, sino de una avanzada del voto de opinión a través de figuras alejadas de la política tradicional. Se trata de un Congreso más joven, con más representantes de la sociedad civil y en favor de la reconciliación.

¿Cómo entender el discurso de la campaña electoral? ¿Es posible encontrar diferencias entre las visiones de los candidatos? ¿El debate refleja la ruptura ideológica tradicional entre izquierda y derecha? ¿Cuáles son los temas de mayor interés de los candidatos?

Un análisis de estadística textual de los discursos de los candidatos desde octubre de 2016 hasta hoy, da cuenta de las preferencias temáticas de cada uno en la campaña. Si bien los debates han mostrado coincidencias en la necesidad de reformar el sistema tributario, invertir en la primera infancia, proteger el medio ambiente, realizar las necesarias reformas en el sector de la salud, y lograr la educación gratuita para el ámbito universitario, las palabras más queridas de cada uno describen el inconsciente ideológico y presentan la visión de país de los pretendientes a la Casa de Nariño.

En la derecha, los temas económicos y la infraestructura los más apremiantes

Iván Duque, el pupilo del expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) es quien lidera las encuestas. En varias oportunidades ha afirmado que realizará «un cambio estructural de los acuerdos». Sin dudas, sus principales críticas a la impunidad y la falta de justicia en una sociedad que sufrió por más de cincuenta años la violencia tanto de las guerrillas como de los paramilitares, constituyen, no sin razón, un discurso de mucho peso en la población colombiana posicionada, de manera general, en el espectro de derecha. En una entrevista Duque afirmaba: «Nuestra crítica no es que exista un proceso de negociación para la desmovilización, el desarme y la reinserción. La discrepancia está en los beneficios que se le han entregado a las FARC. Las discrepancias están en haber relativizado la justicia en función de una ideología de los victimarios. La discrepancia está en igualar ante la justicia a quienes han defendido la paz como un principio constitucional para defender la vida y honra de los colombianos, las discrepancias están en que ellos crearon una justicia a la medida de sus pretensiones de impunidad»1.

Este candidato de tan solo 41 años representa la renovación del uribismo y se erige como una figura nueva y carismática. Lejos de la radicalidad de una parte de su partido, evita utilizar los eslóganes huecos de campaña como el «castrochavismo», con el cual se busca generar el miedo de una posible «venezolanización» del país si llegara a triunfar el candidato de la izquierda. Duque, que se autodefine como de centro pero que tiene importantes apoyos de un conservatismo profundo, desea conquistar el corazón de los indecisos y los abstencionistas con un discurso sin estigmatizaciones ni odios y a través de una apuesta por la «legalidad, el emprendimiento y la equidad». Insiste, como el presidente francés Emmanuel Macron, que es importante dejar de lado la ruptura y el viejo debate de izquierda y derecha. En su espacio ideológico defiende, sobre todo, una economía de mercado y el apoyo a los más vulnerables. Este líder ha venido construyendo su propia figura a pesar del gran patriarca, el expresidente Álvaro Uribe. Los temas más queridos por este candidato son los económicos y la crítica al proceso de paz. Los ejes más repetidos en el campo económico son: la creación de empleos y su formalización, la lucha contra la informalidad, el apoyo a la inversión, el ahorro y la revisión de un sistema tributario ineficiente.

En el espectro de la derecha se encuentra también Germán Vargas Lleras, el consentido del establishment. Miembro de una familia tradicional de la política colombiana, Vargas Lleras ha vivido para la política. Fue concejal, senador, ministro y vicepresidente. Fue el ministro estrella del gobierno de Juan Manuel Santos, dada su capacidad para modernizar la infraestructura del país y realizar una importantísima obra de vivienda de interés social. Sus palabras lo delatan: viviendas, acueducto, inversión, aeropuerto, construcción, obra, hospitales, ejecución, alcantarillado, cobertura, agua potable. Tiene el discurso más técnico de los candidatos, no menciona el proceso de paz y podría afirmarse que fue el que mejor preparó la propuesta programática. En una entrevista para la revista Bocas, confesó que fue él quien redactó los documentos de políticas públicas que definirán la guía de su gobierno, un documento de alrededor de 1500 páginas apoyado por un grupo de expertos. Es el candidato «perfecto» para la política tradicional de Colombia: buen orador, nacido en una familia aristocrática y de derecha. Sin embargo, las encuestas no lo favorecen. A pesar de las buenas calificaciones, es un líder con carisma y poder de seducción limitado y representa la continuidad del santismo. En un momento de cambio en el que la transparencia, los valores y la llegada al poder de nuevos referentes tienen peso, su candidatura peligra y podría ser dejada de lado desde la primera vuelta por fomentar su capital político con la política tradicional, basada en las maquinarias, que hoy es fuertemente discutida.

La izquierda a fondo por la reconciliación

En la izquierda, Gustavo Petro lidera el segundo puesto en las encuestas. Este exguerrillero del M19, senador y ex alcalde de Bogotá, es amado con pasión en los sectores populares y temido por las élites. Petro ha logrado conquistar el corazón del pueblo desde joven ayudando a los sin techo a construir barrios populares. Su discurso expone con agudeza los desafíos del cambio climático y la industrialización. En su corpus ideológico no aparecen ni el comunismo ni la Venezuela de Chávez como sus referentes. Pero sus críticos pretenden encasillarlo allí, dirigiendo sus dardos hacia su pasado como revolucionario. Su retórica rebelde lo posiciona en la izquierda radical. Amante de las lecturas de Michel Foucault y de Toni Negri, apuesta a la reconciliación de los colombianos pero, sobre todo, a darle una voz y un lugar en el poder a los más humildes. Retomando las palabras del asistente de Michel Foucault en el Collège de France, François Ewald, se podría atribuir a Petro lo que este intelectual afirmaba de Foucault: «El verdadero aporte de su pensamiento no es el de entender a qué poder obedecer sino crear más bien las condiciones y la capacidad de construirse como sujeto y tener una palabra propia»2. Ha realizado una campaña sin equívocos a pesar de un volumen importante de fake news sobre su candidatura y proyecto político. Tiene la virtud de conectar fácilmente con los auditorios, por su inteligencia y carisma. Se trata de un buen orador en la plaza pública que ha sabido conectar con los nuevos tiempos.La utilización personal de la red social Twitter le ha habilitado conseguir una audiencia joven y militante que conecta con sus propuestas, basadas fundamentalmente en modificaciones en el modelo económico para superar el extractivismo y lograr la transición hacia energías sustentables.

El outsider de la campaña

En el espectro ideológico de los progresistas aparece en las encuestas en tercer lugar el candidato Sergio Fajardo. Profesor de lógica matemática, ex alcalde de Medellín y ex gobernador de Antioquia, se define ante todo como un científico y como el «hombre del cambio». Su autopercepción es la de una figura novedosa que representa la nueva política, que está lejos de las maquinarias, las componendas burocráticas y la compra de votos. Su propuesta central de lucha contra la corrupción es en realidad una verdadera revolución de los valores con la que se busca romper no solo con la política tradicional colombiana, sino generar un verdadero cambio en la mentalidad de los ciudadanos. Los valores pregonados por Antanas Mockus, el segundo congresista más votado el 11 de marzo, como la honestidad y la confianza son el estandarte de su propuesta política. Sergio Fajardo es el outsider de la campaña. Su discurso se centra en primer lugar en una vasta descripción de su recorrido. Las palabras así lo demuestran: «yo», «nosotros», «Medellín», «profesor», «alcalde», «gobernador». Sus ejes temáticos le dan una gran prioridad al mundo educativo y a la necesidad de reconstruir el tejido social colombiano a partir de los valores: la transparencia y la ética. Sergio Fajardo no es de discursos con grandes manifestaciones. Hace su trabajo saliendo a caminar, entregando volantes de su programa, hablando con los ciudadanos y generando confianza. Su campaña se parece más a una clase deuniversidad que a la lógica de la política tradicional. ¿Cómo ha hecho la campaña?: «Sin comprar un solo voto, explicándole a la gente (…) salimos a caminar, a buscar a la gente en los espacios públicos. Está lejos de los manuales o los programas técnicos»3.

El liberalismo, la apuesta a la reconciliación

El liberal Humberto de la Calle es el último de los candidatos. Jefe negociador de la paz y reconocido como estadista, es un abogado que ha tenido importantes cargos a lo largo de las últimas décadas. De la Calle, el mayor del grupo, es en realidad el más experimentado por su largo e importante recorrido en la actividad pública y privada. Las encuestas lo favorecen muy poco y puede ser por el costo de un proceso de paz que ha sido visceralmente criticado por el ex presidente Álvaro Uribe, generando incredulidad y temor en buena parte de la población. Su corpus ideológico pasa indefectiblemente por el apoyo irrestricto a la paz, saldar la deuda social con los más desfavorecidos y mantener la palabra empeñada en los acuerdos de La Habana. Carismático, inteligente expone con claridad sus propuestas y visión de país. Su principal característica es la de construir un discurso a través de la razón y la reflexión.

¿Qué sucederá?

Hasta ahora, resulta imposible saber que sucederá en las elecciones. Sin lugar a dudas, cada uno de los candidatos ha expuesto sus propuestas programáticas y, casi todas ellas, coinciden en la necesidad de luchar contra la corrupción y lograr mayores beneficios para los ciudadanos en materia de empleo, salud y educación. Cada uno de ellos manifiesta, sin embargo, diferentes formas de encarar esas propuestas, y esto es algo que solo podrémos saber con el rodaje gubernamental.

El verdadero desafío, sin embargo, parece ser el de darle vida y espacio a un proyecto equilibrado que permita superar la potente polarización existente entre derechas e izquierdas. Los colombianos darán el veredicto el próximo 27 de mayo. Entonces, se verificará si esto ha sido posible.

Notas:

 

1.MF. González: Los Pretendientes de la Casa de Nariño, Intermedio Editores, Bogotá, 2018.
2.Íbid
3.Íbid

 

 

NUSO

Jóvenes y elecciones: entre el desencanto, la crítica y la movilización

Jovenes y elecciones

>Por Camila Vollenweider y Ava Gómez

El auge de los medios digitales y de las redes sociales ha puesto de manifiesto no sólo la visible preponderancia de los más jóvenes en el ciberespacio, sino también las capacidades inusitadas de la interactividad en la movilización colectiva de la juventud latinoamericana.

A lo largo de la década del 2000 la región fue testigo de diferentes movilizaciones juveniles orientadas por objetivos específicos, que posteriormente se fueron ampliando al conjunto de las sociedades y se convirtieron en acontecimientos políticos y culturales que impactaron a lo largo y ancho del continente.

Los nuevos repertorios de la movilización colectiva se orientaron por demandas puntuales en torno a la educación, como fue el caso de las manifestaciones de “Los Pingüinos” en 2011 en Chile, en las que los jóvenes reclamaban amplias mejoras en el sistema educativo; o las manifestaciones convocadas el mismo año en Colombia por la Mesa Amplia Nacional Estudiantil, en la que estudiantes universitarios se organizaron para luchar en contra de la reforma a la Ley 30, que consideraban una profundización en el deterioro de la educación pública.

Más recientemente, en 2016, un grupo de jóvenes universitarios se organizó a través de redes sociales para movilizarse a favor de la paz, una vez se conocieron los resultados del plebiscito en Colombia. En una manifestación multitudinaria los jóvenes se convirtieron en un revulsivo del cambio a favor de los Acuerdos de Paz, expresando una posición contraria a los resultados de las urnas.

Estas movilizaciones tuvieron como resultado la interpelación a la política tradicional de los países en donde tuvieron lugar y fueron movimientos construidos desde la autonomía, la horizontalidad y la distancia de las formaciones políticas tradicionales. Pero no implicaron a posteriori la formulación de movimientos o partidos integrados institucionalmente para disputar procesos electorales. De los mencionados, fue quizá el movimiento estudiantil chileno el que se acercó más a la constitución efectiva de una formación política a través de Juventud Rebelde, si bien su impacto en la disputa política sigue siendo marginal.

Masivo y visible

Los jóvenes son el grupo poblacional con una mayor presencia en la región, un fenómeno que algunos países han acertado en denominar “bono demográfico” o “dividendo demográfico” y que, se estima, comienza su decadencia conforme avanza la segunda veintena del siglo XXI. Ellos también han sido protagonistas en los procesos electorales más recientes.

Estimación poblacional América Latina 15 -29 años 2000-2018

Jovenes 2000-2018

*Fuente: CELADE / CEPAL[i]

Estimación poblacional América Latina 15 -29 años 2018-2020

Jovenes 2018-2020

*Fuente: CELADE / CEPAL[ii]

En Costa Rica los jóvenes entre 17 y 35 años fueron la población con mayor peso en el padrón electoral (1.383.498, representando un 40%). Después de las pasadas elecciones, el 33% de las nuevas curules en el Congreso estarán ocupadas por políticos menores de 40 años, mientras que la edad promedio pasará de 50 a 46 años. Además, su participación se visibilizó en la primera y la segunda vuelta electoral, los principales votantes de Carlos Alvarado fueron jóvenes, mujeres y personas con grado universitario[iii] [iv].

En el caso de Honduras, el 70% de la población es menor a los 40 años y 691,781 fueron nuevos votantes, una cifra equivalente al 13% del Censo Nacional definitivo Electoral, con un total de 1,497,290 son jóvenes electores, comprendidos entre los 18 y 25 años, representando el 24.7 % del CNDE.

Para el caso de Paraguay fueron 1.841.832 los jóvenes entre 18 a 34 años que estaban habilitados para votar, de ellos 884.927 tenían entre 18 a 24 años. Y, a pesar de que la tendencia fue el incremento de la participación en las elecciones generales (con 62,28% en 2003; 65,41% en 2008; y 68,56% en 2013), al comparar por grupos de edad el nivel de intervención más alto corresponde a los ciudadanos de 40 años para arriba (más del 70%); en tanto, el segmento de 18 a 24 años tuvo el menor nivel (inferior al 63%). En el caso de los pasados comicios del 22 de abril se estima que la participación de los más jóvenes se mantuvo a tendencia histórica de participación.

2018: juventud y nuevo progresismo

En los casos de Colombia y México hay dos candidaturas que están moviendo fuertemente al electorado joven. En el caso colombiano, Gustavo Petro hoy aglutina el mayor porcentaje de intención de voto en una primera vuelta entre los jóvenes de entre 18 y 24 años con el 43,7%, seguido de Iván Duque (35,3%) y, bastante por detrás, Germán Vargas lleras con 13,3%. En una eventual segunda vuelta, el candidato de Colombia Humana también recoge la mayoría del apoyo joven: el 60,5% de los jóvenes encuestados lo apoya, mientras que Duque recoge el 37,3%[v].

En el haber de Petro se encuentran no sólo un universo discursivo que abarca temáticas que atraen a los jóvenes –como el medioambiente, minorías, etc.- y programas específicos en educación y empleo, sino que se ha erigido entre buena parte de ellos como una alternativa de cambio al establecimiento.

Algo similar ocurre con Andrés Manuel López Obrador, candidato a la presidencia de México por MORENA. En un país con 30.6 millones de jóvenes entre 15 y 29 años, de los cuales 7.5 millones no estudian ni trabajan y el 60,6% de los que trabajan lo hacen en la informalidad, AMLO se lleva las preferencias juveniles. Según la tercera edición de la encuesta Voto Millenial de Nación 321, el 51% de los jóvenes votaría por AMLO –sin considerar el 29% de indecisos-, mientras que Ricardo Anaya, más próximo generacionalmente con sus 38 años, se lleva el 29% de la intención de voto[vi].

A nivel programático, López Obrador ha propuesto un ambicioso programa de becas de estudio y de formación laboral para jóvenes con pocos recursos, cupos para todos los jóvenes que quieran estudiar y representación de este segmento de edad en su futuro gabinete. Pero más allá de las propuestas, AMLO atrae a este grupo etario por su imagen de incorruptible, combativo con el decadente sistema político mexicano representado por el PRI y de figura política coherente. Un dato no menor al respecto es que, de acuerdo con el Instituto Nacional Electoral, de los más de 90 millones de ciudadanos habilitados para votar, 36.156.742 (36%) son jóvenes de 18 a 34 años.

Jóvenes: un electorado fundamental, crítico y reacio a la política tradicional

2018 es un año en el que discurren diversas campañas electorales, que han sido permeadas por la preponderancia del voto joven. Movilizarlo ha sido el leitmotiv de buena parte de los equipos de campaña que, con mayor o menor éxito, han articulado discursos, actividades, programas y formas de comunicar con el estilo y los códigos de esta parte del electorado. Dado su peso en los padrones electorales, atraerlos a las urnas y a los candidatos en las últimas elecciones regionales fue una necesidad constante. Sin embargo, fueron y son pocas las propuestas que logran generar conexiones robustas dado que los jóvenes, aunque participan masivamente a través de redes sociales, tienen escasa presencia en los comicios. Y, aunque ocupan las calles de forma masiva y con diversas formas de protesta, encuentran escasamente seductoras las propuestas de los candidatos.

El nuevo progresismo latinoamericano parece haber identificado fórmulas concretas que pueden reflotar las relaciones entre los jóvenes y la política tradicional, aunque todavía es pronto para afirmar que van a poner fin al abstencionismo juvenil. Comenzar por propuestas claras y específicas, pero, sobre todo, viables, parece ser un primer paso hacia un acompañamiento definitivo.

[i] https://www.cepal.org/es/temas/proyecciones-demograficas/estimaciones-proyecciones-poblacion-total-urbana-rural-economicamente-activa

[ii] https://www.cepal.org/es/temas/proyecciones-demograficas/estimaciones-proyecciones-poblacion-total-urbana-rural-economicamente-activa

[iii] https://ciep.ucr.ac.cr/images/INFORMESUOP/EncuestaFebrero2018/Informe-encuesta-FEBRERO-14.pdf

[iv] https://ciep.ucr.ac.cr/images/INFORMESUOP/EncuestaAbril2018/Informe-encuesta-ABRIL-25.pdf

[v] https://es.scribd.com/document/377558353/Resultados-de-la-Gran-Encuesta-Caracol-television-Blu-Radio-y-Semana-27-de-abril#from_embed

[vi] http://www.nacion321.com/voto-millennial/encuesta-millennials-lo-tienen-claro-51-votaria-por-amlo-para-presidente1

 

CELAG

10 razones por las que los políticos prefieren Twitter

Políticos en Twitter

>Por Daniel Eskibel

Es un hecho en todo el mundo. Los políticos prefieren Twitter. Candidatos, gobernantes, dirigentes, militantes…La campaña electoral de Obama en 2008 marcó el camino. Twitter fue una de sus herramientas más novedosas, y el día de la elección ya tenía 100 mil seguidores. En 2012, apenas 4 años después, Obama llegó al día de la elección con 20 millones de seguidores.

Las dos campañas de Obama fueron decisivas para difundir entre los políticos los beneficios de un uso inteligente de Twitter. Pero luego han sido las características propias de esta red social las que han consolidado su papel en la política.

¿Por qué es la red social preferida de los políticos?

1) Impacto

En Twitter están los líderes de opinión. Políticos, gobernantes, candidatos, dirigentes, periodistas, medios de comunicación, referentes sociales y culturales, formadores de opinión, gente activa e influyente. No es ni pretende ser ‘toda la sociedad’, pero sí es un segmento con una enorme relevancia para la política por su gran poder multiplicador.

2) Noticia

Una participación inteligente en Twitter suele ser una vía más directa para salir en las noticias que las tradicionales ruedas de prensa.

3) Contacto

Es una forma rápida de contactar con personas relevantes para el político.

4) Brevedad

Un tweet son 140 caracteres. No es una columna ni un discurso ni unas largas declaraciones.

5) Velocidad

Es una herramienta ideal para difundir o seguir en tiempo real las novedades de un evento que está desarrollándose.

6) Interacción

Permite intercambiar ideas, dialogar, discutir, defender posiciones, responder.

7) Síntesis

¿Qué más quiere un político que lograr sintetizar su pensamiento en frases breves que sirvan para un título periodístico y que sean fácilmente recordadas? Pues Twitter es un lugar de excelencia para afinar al máximo el poder de síntesis.

8) Receptividad

El público de Twitter recibe con mucha mayor naturalidad los mensajes vinculados a la política, mientras en otras redes sociales los mismos son muchas veces considerados como intrusiones ajenas.

9) Información

Seguir a un buen menú de periodistas y medios permite tener fuentes informativas creíbles siempre al alcance de la mano. Para estar informado rápidamente basta consultar Twitter y ya no es necesario acudir a muchos medios en diferentes sitios. Solo con su uso te das cuenta del tiempo que ahorras.

10) Movilidad. Por su brevedad Twitter es perfecto para usar desde los smartphones. Lo cual significa que siempre va contigo, nada menos.

 

 

Maquiavelo & Freud

Cómo robar la vestimenta de los populistas

Populistas 2018

> Por Ngaire Woods

«No te enfades, devuélvesela». Un aforismo que debe convertirse en la nueva norma en la política democrática en Europa, América Latina, Asia y África. En lugar de quejarse de los éxitos de los populistas, los partidos políticos establecidos deberían seguir algunos párrafos del manual populista. Tres lecciones en particular, para ser más precisos.

La primera es conectar con la gente que uno representa, conociéndola y ganándose su confianza. Se acabó el tiempo en que los políticos podían confiar en las máquinas partidarias, grupos focales y encuestas tradicionales. El complaciente supuesto de que la gente siempre votará siguiendo líneas partidarias o de clase está obsoleto. En las últimas elecciones francesas presidenciales y parlamentarias colapsó el apoyo al Partido Socialista de centroizquierda y a los Républicains de centroderecha. De manera similar, los partidos políticos tradicionales sufrieron humillantes derrotas en las elecciones italianas del mes pasado.

Tras una década de crisis económica, los votantes se sienten escépticos de los políticos de siempre que hacen las mismas promesas de crecimiento y mejora de los estándares de vida. A los ojos de los desencantados trabajadores, los que detentan el poder simplemente han estado cuidando de sus propios intereses. Incluso en muchas de las economías más sólidas del mundo, los trabajadores están ganando menos en términos reales que hace una década. Para citar al jefe de la OCDE, están «de regreso al trabajo, pero sin dinero». En los Estados Unidos, un 56% de los hogares reporta tener menores ingresos. Al mismo tiempo, la doble amenaza de la automatización y la externalización han vuelto más precario al empleo, y debilitado el poder de negociación de los trabajadores.

¿A quién culpar de este estado de las cosas? Quienes votan a los populistas claramente piensan que los políticos tradicionales son responsables, y tal vez no se equivoquen. Contrariamente a lo que se cree, estudios recientes han concluido que la tecnología no es el factor principal de la menguante renta del trabajo. Más bien el deterioro de la situación de los trabajadores se debe a la pérdida de poder de negociación y densidad de sindicalización, el retroceso del estado de bienestar, la tercerización al extranjero y el aumento del sector financiero como parte de la economía.

Otro factor de peso es la política tributaria. Según un informe del Financial Times, las tasas tributarias que «acabaron pagando las 10 mayores compañías públicas del mundo por capitalización de mercado en cada uno de los nueve sectores» estudiados han bajado cerca de un tercio desde el 2000, de un 34% a un 24%. Y desde 2008, las tasas a la renta personal en todos los países han aumentado en un promedio de 6%.

En este contexto, no debería sorprender el surgimiento de partidos y políticos populistas. Si la mayoría de la gente se va empobreciendo, cabe esperar fuertes consecuencias en las urnas. Y, no obstante, en un país tras otro el sistema político ha sido notablemente lento en reconocerlo.

Piénsese en Brasil, que está en plena campaña para las elecciones generales de octubre. Como siempre, los políticos tradicionales hacen promesas de prudencia fiscal y crecimiento económico, ninguna de las cuales resuenan en los 50 millones de brasileños (cerca de un cuarto de la población) que viven bajo la línea de la pobreza, con ingresos por hogar que promedian los $387,07 al mes. Mientras tanto, el candidato presidencial populista, Jair Bolsonaro, propone dar a cada brasileño una pistola para que se pueda defender. Para las elites, esto suena (y es) ridículo, pero para los brasileños preocupados por su seguridad, Balsonaro al menos muestra que entiende su principal inquietud.

Saber lo que importa a los votantes es básico en política a la hora en que se celebran elecciones. Antes de ganar la presidencia francesa y una mayoría parlamentaria el año pasado, La République En Marche!, movimiento de Emmanuel Macron, basándose en las exitosas estrategias electorales del ex Presidente estadounidense Barack Obama, envió voluntarios a todo el país para escuchar las preocupaciones de los votantes.

Una segunda lección de los populistas actuales es usar mensajes simples e intuitivos para referirse a sus objetivos

Sí, eslóganes como «Protegeré sus empleos» y «Volver a hacer grande a Estados Unidos» suenan simplistas. Pero, ¿dónde están las alternativas sofisticadas? Se puede hablar de crecimiento económico solo cuando la gente esté disfrutando de sus beneficios.

En periodos de crecimiento lento o desigual, los políticos deben ofrecer respuestas más directas a lo que siente la gente. En el referendo del Brexit del Reino Unido, la campaña por permanecer en la UE, liderada flemáticamente por el entonces Primer Ministro David Cameron, argumentó que salir de la UE causaría un menor PIB, un menor nivel de comercio y perturbaciones al sector financiero. Eran argumentos que erraron por completo a lo preocupaba a los votantes. Por el contrario, los partidarios del Brexit prometían «recuperar el control» de las fronteras del Reino Unido y afirmaban (falsamente) que el Servicio de Salud Nacional (NHS, por sus siglas en inglés) recibiría £350 millones ($490 millones) por semana.

Visto todo esto, los políticos tradicionales parecen desorientados. Los académicos, expertos y líderes políticos, de los negocios y de la sociedad civil han sido demasiado lentos en la articulación de nuevas políticas económicas y sociales que tengan un amplio atractivo. Sin duda que esto no es fácil de hacer. Exige autorreflexión y claridad de visión. Pero, antes que todo, requiere un compromiso de tiempo y energía para comprender los problemas que atribulan al electorado y proponer soluciones de manera clara y simple.

La tercera lección del populismo es ser atrevidos

En tiempos difíciles, la gente busca una visión transformacional del futuro, no mejoras leves. Tras 30 años de pragmatismo y cambios graduales, es el momento para una música diferente. Recordemos que en 1945 Winston Churchill, tras lograr la victoria para el Reino Unido en la Segunda Guerra Mundial, perdió las elecciones generales.

El vencedor, Clement Attlee, prometió lo que en la práctica fue un nuevo contrato social para los británicos cansados de la guerra y que todavía vivían con racionamiento. Su gobierno les entregó atención de salud gratuita y universal, seguro de desempleo, pensiones, una vivienda decente y empleos seguros en sectores nacionalizados. Todo esto con una deuda externa que seguía siendo de un 250% del PIB.

La audacia de la visión de Attlee no tiene paralelos en el mundo moderno. Y ese es nuestro problema más grande.

 

NUSO

Prevenir la balcanización de Internet

La reciente revelación de que una aplicación recolectó más de 50 millones de perfiles de Facebook y se los entregó a la consultora política Cambridge Analytica provocó una oleada de rechazo a la plataforma. Pero es sólo el último ejemplo de los riesgos asociados con Internet, núcleo de la moderna revolución digital.

Internet

MANAN VATSYAYANA (AFP/Getty Images)

>Por Michael Spence y Fred Hu

La mayoría de las innovaciones digitales que redefinieron la economía mundial en los últimos 25 años dependen de la conectividad de redes, que transformó el comercio, la comunicación, la educación/capacitación, las cadenas de suministro, etcétera. La conectividad también permite el acceso a inmensas cantidades de información, incluida la que sirve de base a los algoritmos de aprendizaje automático, elemento esencial de la inteligencia artificial moderna.

Esta tendencia se reforzó en los últimos quince años (más o menos) gracias a Internet móvil, que aumentó rápidamente no sólo la cantidad de personas conectadas a Internet (y por tanto, posibilitadas de participar en la economía digital), sino también la frecuencia y facilidad de sus conexiones. La conectividad portátil (navegación con GPS, plataformas de uso compartido de vehículos, sistemas de pago móvil, etc.) transformó las vidas y economías de las personas.

Se creyó por mucho tiempo que una Internet abierta (con protocolos estandarizados pero pocas regulaciones) sería el mejor aliado de los intereses de los usuarios, las comunidades, los países y la economía global. Pero han surgido riesgos importantes, entre ellos: el poder monopólico de megaplataformas como Facebook y Google; la vulnerabilidad a ataques contra infraestructuras críticas, incluidos los sistemas financieros y los procesos electorales; y amenazas a la privacidad y la seguridad de los datos y de la propiedad intelectual. También subsisten dudas fundamentales sobre el impacto de Internet en las lealtades políticas, la cohesión social, la conciencia y participación de la ciudadanía y el desarrollo de la infancia.

Conforme se profundiza la penetración de Internet y las tecnologías digitales en las economías y sociedades, la vulnerabilidad y el riesgo se vuelven cada vez mayores. Y hasta ahora, la respuesta predominante de Occidente (que las empresas que proveen los servicios y poseen los datos se autorregulen) no parece estar funcionando. No se puede esperar, por ejemplo, que las grandes plataformas eliminen contenidos “cuestionables” sin las directrices de autoridades reguladoras o tribunales.

Parece entonces que estamos ante una nueva transición, de la Internet abierta del pasado a otra sujeta a un control más amplio. Pero este proceso conlleva sus propios riesgos.

Aunque en esto sería muy deseable la cooperación internacional, no parece probable que vaya a darse en el clima actual de proteccionismo y unilateralismo. Ni siquiera está claro que los países acepten firmar tratados contra la ciberguerra. E incluso si se lograra algo parecido a esa cooperación, seguirá habiendo falta de colaboración (o cosas peores) de actores no estatales.

En este contexto, parece probable que las nuevas regulaciones serán en gran medida iniciativas individuales de diversos estados, que tendrán que responder preguntas difíciles. ¿De quién es la responsabilidad (moral y jurídica) por la seguridad de los datos? ¿Debe el Estado tener acceso a datos de los usuarios, y con qué fines? ¿Se permitirá a los usuarios mantener el anonimato en Internet?

Cada país dará a esas preguntas respuestas muy diferentes, debido a diferencias fundamentales en los valores, principios y estructuras de gobernanza. Por ejemplo, en China las autoridades filtran contenidos que se consideran incompatibles con los intereses del Estado; en Occidente, en cambio, no hay entidades con autoridad legítima para hacer lo mismo, excepto en casos extremos (como el discurso de odio y la pornografía infantil). Incluso en áreas donde parece haber cierto consenso (por ejemplo, en que la desinformación o la interferencia extranjera en procesos electorales son inaceptables) no hay acuerdo en relación con cuál sería el remedio adecuado.

La falta de consenso o cooperación puede llevar a la aparición de fronteras digitales nacionales, que no sólo inhibirán los flujos de datos e información, sino que también afectarán el comercio, las cadenas de suministro y las inversiones internacionales. La mayoría de las plataformas tecnológicas estadounidenses ya tienen vedado operar en China, porque no pueden o no quieren aceptar las reglas de las autoridades respecto del acceso estatal a los datos y el control del contenido.

Al mismo tiempo, Estados Unidos tomó medidas para impedir que la empresa china Huawei invierta en startups de software, provea equipamiento de redes a empresas de telefonía móvil y (junto con ZTE) venda teléfonos portátiles en el mercado estadounidense; esto se debe a los presuntos vínculos de la empresa con el gobierno chino. Huawei y ZTE aseguran que sus actividades son puramente comerciales, y que respetan las normas de los países donde operan, pero los funcionarios estadounidenses insisten en que estas empresas suponen un riesgo para la seguridad.

En cambio, ambas empresas son aceptadas en casi todos los países europeos (incluido el Reino Unido), donde son actores importantes. Pero Europa está creando barreras propias, con nuevas reglas de protección de datos y privacidad que incluso pueden impedir el uso del aprendizaje automático (a diferencia de China y Estados Unidos, en Europa todavía no hay una megaplataforma como las que llevan la delantera en innovaciones basadas en esta técnica).

Como toda la economía global está cada vez más vinculada a Internet y a las tecnologías digitales, es más importante que nunca contar con una regulación más sólida. Pero si esa regulación resultara fragmentaria, torpe, excesiva o incoherente, las consecuencias para la integración económica (y para la prosperidad) podrían ser graves.

Antes de que el mundo adopte soluciones ineficaces o contraproducentes, hay que pensar cuidadosamente el mejor modo de definir las regulaciones. Si no podemos ponernos de acuerdo en cada detalle, tal vez podamos, al menos, identificar un conjunto de principios compartidos, aptos para servir de base a acuerdos multilaterales que proscriban actividades destructivas, como el abuso de datos, y ayuden así a preservar una economía mundial abierta.

 

 

P.S.

Richard J. Evans: “Es vital comprender de qué modo mueren las democracias”

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

>Por Oscar Ranzani

Nacido en Londres en 1947, Richard J. Evans es uno de los especialistas más destacados en la historia de la Alemania moderna. De 1989 a 1998 fue profesor de Historia en el Birkbeck College de la Universidad de Londres y entre 1998 y 2014, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Cambridge, entre otros pergaminos que posee. Desde hace veinte años se dedica a estudiar el fenómeno del nazismo. Algunos de sus libros sobre el tema son In Hitler’s Shadow, Telling Lies about Hitler y la indispensable trilogía sobre el monstruoso poder que tuvo Hitler que ahora la editorial Península acaba de reeditar para la Argentina: el primero es La llegada del Tercer Reich, donde Evans parte del 1900 y se pregunta cómo si en el inicio del siglo XX Alemania era considerada una de las naciones más progresistas, dinámicas y admirables del mundo, en pocos años, guiada por Hitler y sus partidarios, condujo a la ruina a Europa, causó la mayor destrucción inimaginable y destrozó, para siempre, el sueño y la vida de millones de seres humanos. El segundo volumen de la trilogía, El Tercer Reich en el poder, analiza su historia una vez al frente de los órganos de gobierno y las instituciones alemanas, mientras que el tercer libro El Tercer Reich en guerra relata el desarrollo del nacionalsocialismo político y militar desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, hasta su final en Europa, el 8 de mayo de 1945.

“El nazismo fue con toda seguridad la más perversa y destructiva fuerza de la Historia. Por eso es importante conocerla. Con la trilogía, apunto a presentarle al público lector en general los más recientes conocimientos sobre el tema, por lo que hacerlo de un modo legible y fácilmente comprensible eran metas significativas”, señala Evans en la entrevista exclusiva con PáginaI12, sobre los objetivos que lo llevaron a investigar tan profundamente al nazismo desde su prehistoria, pasando por su apogeo del terror y hasta llegar a su final. “También traté de que se comprendan cabalmente las implicancias que tuvo para la gente común, incluyendo para ello anécdotas y diversos tipos de documentos”, agrega el prestigioso historiador.

–Después de todo lo que se ha investigado, ¿por qué sigue usted tan interesado en continuar con sus investigaciones acerca del Tercer Reich?

–En verdad, a largo de mi carrera abarqué un amplio espectro de temas dentro de la historia alemana, que exceden en su mayoría a éste. Mi tesis doctoral cubrió el período entre los años 1894 a 1933, analizando la decadencia de los valores liberales en Alemania, tomando como ejemplo el movimiento feminista. Luego, escribí un estudio acerca de la epidemia de cólera de 1892 en Hamburgo, utilizándola como punto de comparación entre los enfoques inglés y alemán de las relaciones entre la sociedad y el Estado, y de la libertad individual (Hamburgo se enorgullece de ser una ciudad de impronta liberal, al estilo “inglés”). Pero también dicté un curso sobre la Alemania nazi, y cuando los abogados del caso de Irving por difamación (ver recuadro) me pidieron que les recomendara una Historia del Tercer Reich generosa en detalles, al encontrarme imposibilitado de hacerlo, decidí utilizar esta experiencia que me dio la enseñanza como punto de partida para desarrollar una historia general. Sucede entonces que solo estuve estudiando el Tercer Reich durante las últimas dos décadas. Ahora mismo, estoy trabajando en las teorías conspirativas que involucran a Hitler, como parte de un proyecto a larga escala que dirijo en Cambridge, basado precisamente en este tipo de teorías. Ya que surgieron muchas investigaciones acerca de la Alemania nazi en los últimos veinte años, y muchas nuevas fuentes de información se hicieron públicas, es un tema del que siempre estamos aprendiendo algo nuevo.

–En la primera parte de su trilogía, La Llegada del Tercer Reich, narra cómo los nazis destruyeron la democracia y se adueñaron del poder en Alemania. ¿Por qué es tan importante conocer el origen de los nazis?

–Especialmente hoy, en que la democracia se halla bajo amenaza en casi todas partes como no lo estaba desde los años 30, es vital comprender de qué modo mueren las democracias y a dónde nos pueden conducir los regímenes totalitarios.

–¿Por qué los nazis encontraron una oposición tan débil a sus planes de transformar Alemania en un Estado totalitario? ¿Por qué tantos se dejaron seducir por Hitler?

–Los nazis, que nunca sacaron más del 37 por ciento de los votos en una elección abierta, transformaron el gobierno (al que accedieron el 30 de enero de 1933) en una dictadura, combinando básicamente la acción sobre las masas y la violencia criminal contra sus opositores, e incorporando ciertas medidas legales (o pseudolegales) destinadas a dotar de legitimidad a su destrucción de la democracia y de las libertades civiles. En ese marco, donde el desempleo trepaba a más del 30 por ciento de la fuerza laboral, sus oponentes eran débiles y se hallaban divididos. La poderosa retórica de Hitler, unida a su sofisticada propaganda, convencieron a muchos de que él iba a devolverle la grandeza a Alemania, resolvería el problema del desempleo, y restauraría tanto la estabilidad como el orden.

–Su trilogía cubre cultura, economía, industria, comercio, arte, educación, religión… ¿Cómo fue afectada cada una de estas áreas por el nazismo? ¿Alguna lo fue más que otras?

–Como sistema totalitario, el nazismo afectó todas las áreas de la vida. Se clausuraron todas las instituciones y establecimientos independientes (exceptuando aquellos que dependían del ejército o de la Iglesia), a la vez que se los forzó a unirse al partido nazi, o a alguna de sus fuerzas afines. Los objetivos de los nazis eran: utilizar la educación y la cultura para preparar a los alemanes para una nueva guerra por la conquista de Europa y el exterminio racial, administrar la economía de modo tal que se les hiciese viable proveer al país de armamento a gran escala, poner los templos religiosos al servicio de estas metas, diseñar activamente los principios centrales y rectores de la sociedad y de la política social, antes que estudiarlos meramente de modo pasivo. Tal como lo cuento en mi libro, su éxito sólo fue parcial: los nazis no pudieron dominar totalmente las iglesias, la economía no logró sostener el reabastecimiento de armas al ritmo y la escala que ellos requerían, y los alemanes, en general, no se mostraron muy entusiasmados con otra guerra, dada su experiencia con la Primera Guerra Mundial.

–¿En los orígenes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nsdap) estaban ya presentes las raíces del antisemitismo alemán?

–El antisemitismo alemán tuvo sus raíces en la aparición de teóricos y agrupaciones políticas de finales del siglo XIX. Hasta fines de la Primera Guerra Mundial, siguió siendo un fenómeno marginal. La mayoría de los alemanes no era antisemita, mucho menos los socialistas, comunistas y liberales, quienes se oponían firmemente al antisemitismo. Solo una vez que los nazis llegaron al poder esta tendencia se generalizó, especialmente como resultado de la propaganda de su régimen.

–En La llegada del Tercer Reich usted analiza, entre otros aspectos, los primeros seis meses del gobierno de Hitler. En ese periodo específico, ¿se puede ya observar la destrucción metódica del sistema democrático?

–Sí, por supuesto: desde la asunción de Hitler, el 30 de enero de 1933 hasta la creación del Estado de Partido Unico, en julio, se da una combinación de fuerza, chantaje, amenazas y decretos.

–En el segundo volumen de su trilogía, usted trata específicamente la cuestión del racismo. ¿Cómo elaboró este capítulo en particular?

–Quería demostrar como el régimen nazi desplegó sus políticas de racismo a todo nivel, desde la selección eugenésica de la raza “aria” por medio de la esterilización forzada de los discapacitados mentales y de los minusválidos hasta la discriminación contra los supuestos “degenerados”: gente como los gitanos, los criminales, los homosexuales y otros tantos. Pero sobre todo, por supuesto, contra la escasa minoría judía de Alemania, a quienes se percibía (bastante erróneamente) como una potencial amenaza contra la Nación en la guerra que se avecinaba.

–¿Las Leyes de Nuremberg de 1935 fueron las que establecieron los principios básicos de la política racial en el Estado nazi?

–Las Leyes de Nuremberg hicieron foco únicamente en los judíos, considerados por los nazis como una amenaza palpable. Efectivamente, se los marginó y se les privó del derecho al voto. Pero hubo muchas otras medidas antisemitas no cubiertas por estas leyes, destacándose la “arianización”, o expropiación de los negocios de los judíos, y luego también la discriminación hacia otras minorías raciales.

–En su libro queda claro que la llamada “Solución Final” estuvo orientada no solamente hacia los judíos, sino también hacia los discapacitados (tanto físicos como mentales). ¿Los métodos de persecución y aniquilamiento fueron los mismos?

–No, la expresión “Solución Final para el problema judío en Europa” era explícita. Todos los judíos, según se decidió en 1941, habían de ser exterminados, porque todos ellos estaban supuestamente envueltos en una conspiración para destruir a Alemania. Los minusválidos y otros eran vistos como meros obstáculos para que Alemania ganase la guerra, a los que había que barrer del camino como si fuesen “subhumanos”. La inhalación de gas se utilizaba para ejecutar a los discapacitados en los hospitales mentales, y cuando la Iglesia Católica la objetó en 1941, los grupos que se especializaban en ejecución por gas fueron redestinados a matar judíos. Pero también hubo judíos asesinados en grandes cantidades por fusilamiento en fosas, o por confinamiento en los ghettos, donde se morían de hambre.

–Más allá del Holocausto, usted ha estudiado en profundidad la sociedad alemana. ¿Cómo la describiría? ¿Era consciente del horror?

–La mayoría de los alemanes sabía acerca del exterminio judío. Muchos estaban disconformes con eso, pero no podían hacer nada, dadas las condiciones dictatoriales imperantes. Los alemanes sentían culpa, y luego de la guerra negaron haberse enterado del exterminio.

–¿Qué pasó con la cultura? ¿Fue de vital importancia para sumar a la sociedad a la causa nazi?

–La cultura fue subordinada a la propaganda, pero Hitler también inició una cruzada contra el modernismo artístico, como artista fallido que era, por lo cual sus políticas culturales fueron más que meras políticas. Se suponía que los artistas alemanes debían servir a los propósitos raciales, políticos y militares del régimen. El grueso de los artistas modernistas abandonó el país en 1933, o poco después.

–¿Cuándo se rebelaron los alemanes contra el régimen nazi? ¿Fue cuando sus pueblos y grandes ciudades empezaron a ser bombardeados por las fuerzas de los Aliados?

–La moral y la confianza del público alemán en el régimen empezó a flaquear con la derrota de Stalingrado, y luego, más que otra cosa por la destrucción que los bombarderos aliados causaron a las ciudades alemanas. Hamburgo, en julio de 1943, con 40 mil muertos y cuyo centro de la ciudad fue totalmente arrasado por una tormenta de fuego, significó un punto de inflexión. Pero los alemanes siguieron adelante porque se reafirmaron en la creencia de que luchaban por Alemania, y no por los nazis. En los últimos meses, cayeron en una completa desilusión pero el régimen los mantuvo bajo control por medio de una oleada final de terror.

–La naturaleza violenta que constituía al nazismo, ¿al final se volvió contra la propia Alemania?

–Si, al final Hitler creyó que el pueblo alemán le había fallado y que no merecía sobrevivir, por lo que ordenó que todo fuera destruido. Por fortuna, fue mayormente desobedecido.

–Según su opinión, ¿existe alguna garantía de que nunca habrá un Cuarto Reich? A pesar de todo el horror pasado, en estos tiempos la ultraderecha e incluso los partidos neonazis están creciendo y tienen representantes en los Parlamentos de toda Europa.

–A los partidos populistas y anti inmigrantes les está yendo mejor que antes, pero más que nada en el antes llamado bloque del Este, donde las raíces de la cultura democrática son poco profundas. En Alemania, incluso, el partido de extrema derecha Alternativa Para Alemania (AFD) tiene simpatizantes de Europa del Este. Pero los verdaderos neonazis siguen siendo un movimiento completamente marginal.

–En el mismo sentido, ¿piensa usted que hoy en día se debería reafirmar la conciencia colectiva y la memoria histórica?

–Sí, aunque ya son muy fuertes dentro de la mismísima Alemania. Sin embargo, me preocupa seriamente la reivindicación de los antisemitas y los simpatizantes nazis, como Stepán Bandera en Polonia. Y no me siento cómodo con la extendida creencia (que en algunos países, recibe apoyo oficial), de que Stalin era tan malo, o peor incluso, que Hitler. Ambos eran muy diferentes, y aunque Stalin era, en verdad, un genocida a gran escala, no consideraba a otras razas como si fueran inferiores, y tampoco trató de conquistar el mundo, ni siquiera Europa.

–Más allá de su investigación histórica, ¿siente usted que sus libros contribuyen a reafirmar la conciencia contra el nazismo?

–Ciertamente, espero que sí.

 

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Manipulación y autoengaño en la comunicación política

Las 3 barreras en la comunicación: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

Manipulación en Comunicacion Politica

>Por Cristóbal Paus

Recientemente se hacía eco este mismo diario de las conversaciones privadas entre altos cargos de la Generalitat en las que reconocían que la deseada independencia estaba muy verde. Nada nuevo. La historia nos muestra numerosos ejemplos de manipulación y que del dicho al hecho va un trecho. Y es que, en la carrera por el poder, los dirigentes solo nos contarán “su” verdad, toda “su” verdad y nada más que “su” verdad. Ya lo advertía Ieyasu, emperador Tokugawa de Japón: “si se desea decir mentiras que puedan ser creídas, no hay que decir la verdad que no se quiere creer”.

Pero ¿qué es primero en la comunicación? ¿La sutil manipulación del emisor que no quiere indisponer al receptor, o la reticencia de este último a abrirse a nuevos planteamientos? En efecto, la comunicación humana presenta diversas barreras que la dificultan tanto por el lado del emisor como por el del receptor. Me centraré en tres de ellas: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

1. Prejuicios y marco de referencia

Cada uno de nosotros tiene su propio marco de referencia, generado por nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida, con el que valoramos la información que emitimos y recibimos. De ahí que un mismo hecho sea interpretado y atacado de forma diferente, según se sienta uno de derechas o de izquierdas, de la patronal o del sindicato, del Real Madrid o del Barça…

2. Escucha selectiva

Y relacionado con ese marco de referencia, añadimos otra barrera: la escucha selectiva. Esto es, tendemos a percibir y escuchar lo que queremos percibir y escuchar, valorando el mensaje en función de quién es el interlocutor y su afinidad con nosotros. En palabras de Julio César, “estamos dispuestos a creer lo que deseamos, e imaginamos que los demás también piensan lo mismo que nosotros”.

La historia del alquimista Bragadino: hacia finales del siglo XVI, la República de Venecia empezó a decaer. El eje del comercio y de la riqueza había dejado el antiguo Mediterráneo y se desplazó hacia el Nuevo Mundo. Sus bancos y su comercio comenzaron a derrumbarse. La depresión, la tristeza y la nostalgia de tiempos pasados recientes se apoderaron de sus ciudadanos. ¿Qué podían hacer?

En ese momento apareció un misterioso alquimista llamado Il Bragadino; su fama descansaba en que decían que podía multiplicar el oro utilizando una secreta sustancia. Tanto es así que el Senado de la República pensó que con su ayuda Venecia recuperaría su esplendor, y votó casi unánimemente a favor de que se instalara en la ciudad a cambio de una cuantiosa suma de oro que le permitiera vivir con lujo y desahogo. Bragadino se instaló en un suntuoso palacio, pero no parecía tener ninguna prisa por empezar a fabricar el tan deseado oro que salvaría de la ruina a Venecia. Al principio esto incluso acrecentó su fama, pero con el tiempo la impaciencia empezó a aparecer.

El alquimista respondió que ya había depositado en la ceca de la ciudad la misteriosa sustancia, pero advirtió que aunque ya podía producir el doble de oro, si se la dejaba durante siete años, sellada en un cofre, la sustancia multiplicaría el oro de la ceca por treinta. La mayoría aceptó posponer el milagroso evento, pero otros muchos creían que era inadmisible mantener a Bragadino siete años más a expensas del erario público. Finalmente, se le exigió una prueba inmediata de la veracidad del experimento. En ese momento, Bragadino arguyendo que no se confiaba en él, dejó Venecia y se trasladó primero a Padua, y finalmente a Munich en 1590 a la corte del duque de Baviera donde siguió viviendo de sus promesas.

3. Manipulación del mensaje

No es de extrañar entonces que cuando se quiere obtener algo, se filtre la información proporcionada para que sea bien recibida por el receptor de la misma. Por ello, ¿qué es lo que hace todo dirigente? Promete, por lo pronto, a sus electores todo lo que pueda halagarlos, nos recuerda Zweig, en su biografía de Fouché. De hecho, el filósofo empírico Hume, afirmaba que “ningún hombre tiene que desesperarse pensando que no obtendrá conversos para las hipótesis más extravagantes si tiene el arte suficiente para representarla con colores favorables”.

Como siempre hay oportunidad para la mejora, y descontento con la situación presente, es relativamente fácil construir una estrategia que nos hable de un futuro mejor. Este es el campo de acción típico de cualquier campaña, y con ello, nos advierte Balladur, primer ministro francés entre 1993-95, se cuenta con una gran ventaja: no se necesita tomar postura de manera detallada ante los problemas inmediatos, evitando así contradicciones y levantar polémicas e inquietudes. Todos prometen la luna, aunque solo el presidente Nixon fue el primero en ofrecerla de verdad.

Decía el psicólogo francés Gustavo Le Bon que los pueblos viven sobre todo de esperanzas y sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza. Ahora bien, ¿es posible alcanzar y perdurar siempre en el poder con la simple promesa de un futuro mejor? Retomando la historia de Il Bragadino, cuentan las crónicas que los bávaros no fueron tan pacientes como los venecianos y en 1592 fue ahorcado.

Siempre hay quien quiere que pensemos y actuemos como ellos quieren. Pero nosotros no estamos exentos de responsabilidad para calibrar la situación. Como en el timo de la estampita, a veces jugamos a dejarnos engañar cuando pensamos que es en nuestro propio interés, y si al final perdemos, volvemos a engañarnos echando la culpa al otro. Así se escenificaba magníficamente por Toni Leblanc y Antonio Ozores, en la película Los tramposos.

 

LA VANGUARDIA

Cómo crear la estrategia de una nueva organización política

Nueva Politica

>Por Daniel Eskibel

89 % de las campañas presidenciales en América Latina son derrotadas.
Ochenta y nueve por ciento.

El dato surge de un estudio realizado por Diego Luján acerca de las 70 elecciones presidenciales realizadas en 18 países latinoamericanos entre 1993 y 2010.

Ese 89 % de derrotados incluye tanto nuevas formaciones políticas como también partidos históricos ya establecidos. Pero es una cifra que te ayuda a pensar en la enorme tarea que significa crear un nuevo grupo político y fortalecerlo de tal modo que pueda lograr sus objetivos.

Por qué nunca deberías improvisar cuando estás creando un nuevo grupo político

Hay quienes dicen que en realidad los seres humanos morimos dos veces: la primera vez es cuando te mueres, claro está. Y la segunda vez es cuando todos te olvidan y ya no queda ni siquiera tu rastro sobre el planeta.

Pero sea como sea lo único claro es que nacemos una vez.
Esa vez es la oportunidad de vivir.
La única oportunidad.

Lo mismo ocurre cuando vas a crear una nueva formación política: solo nace una vez.
Y ese nacimiento es su gran oportunidad.

El nuevo grupo no va a renacer. Aunque lo hiciera, para el ciudadano habrás nacido solo una vez. Y esa única vez que naciste como sector político es tu única oportunidad de hacer escuchar bien claramente tu voz y de hacer conocer tu personalidad y tus ideas. Es ahora, mismo al nacer, que se abre una ventana de oportunidad para mostrarte como diferente.
Único.

Por eso nunca es una buena idea un parto improvisado.

La guía definitiva para un buen nacimiento político

Crear un nuevo grupo político es relativamente fácil. Lo más difícil es convertirlo en una alternativa real de poder. Y eso es lo que comienza a construirse desde antes del nacimiento.

Algunos crean el nuevo sector de la nada. Unos conflictos, unos enfrentamientos, el agua que llega al río y de pronto…¡zas!…de pronto unos pocos o unos muchos abandonan el viejo partido y se presentan ante el público como algo nuevo.

¿Qué están haciendo?
Un parto apresurado, claro.
Un parto sin embarazo.
Lo cual políticamente es de mal pronóstico.

¿Cómo hacer un buen embarazo político? ¿Cómo preparar las cosas para un gran nacimiento que sea la piedra fundamental de una alternativa real de poder?
Pues pensando y planificando.

Para que tu nueva formación política nazca en las mejores condiciones tienes que seguir una serie de pautas claras. Tienes que considerar y resolver la siguiente checklist:

  • Estudiar la opinión pública de manera objetiva y profesional para encontrar claramente cual será el nicho de mercado del nuevo grupo o partido.
  • Elegir los tres problemas principales que viven las personas dentro de ese nicho de mercado, tres problemas reales que ningún otro grupo político esté resolviendo bien.
  • Escribir las nuevas soluciones que el nuevo sector aportará para resolver esos mismos tres problemas.
  • Escribir de modo preciso y sintético las cuatro historias fundamentales que serán su columna vertebral: la historia de la sociedad en la que viven, la del partido que hasta ahora integraban, la del gobierno en ejercicio y la propia del nuevo grupo que está naciendo.
  • Decidir cómo se van a tomar las decisiones en el grupo y estructurar una forma de organización alineada con ese estilo de toma de decisiones.
  • Resolver un programa de capacitación ágil y práctico para toda la nueva estructura política.
  • Presupuestar toda la operativa política de futuro y definir claramente de dónde y cómo vendrán los recursos económicos necesarios.
  • Planificar la comunicación de tal manera que el nuevo grupo se convierta en un centro productor y distribuidor de contenidos políticos en diversos formatos.
  • Elegir el nombre de la nueva formación política.
  • Diseñar la imagen corporativa, la nueva estética institucional.

Todo lo anterior es apenas el comienzo de un largo camino que habrá que recorrer.

El largo camino del poder político

Si vas a construir un nuevo espacio político seguramente no será para expresar tu personalidad ni para satisfacer un capricho ni por vanidad personal ni por razones similarmente frágiles.

Será para emprender el camino de la lucha por el poder político.
Porque de eso se trata la política: poder.

Sería una falsa oposición decir que no es por el poder sino por las ideas o por el bien de todos.
Las ideas políticas son acerca del poder. Acerca de cómo organizar y ejercer ese poder. Acerca de cómo lograr ese bien de todos.

Por eso si creas una nueva formación política tienes que pensar en un gran nacimiento, claro está, pero además en que esa fuerza luego camine con firmeza en el escenario político. Hasta convertirse en una alternativa real de poder.

No un testigo ni un actor marginal, sino una alternativa real.

El nacimiento de tu nuevo grupo político es una gran oportunidad de comenzar bien. Repasa la checklist anterior y llévala a la práctica.
Así estarás en el camino, en el largo camino del poder.

 

Maquiavelo & Freud

La predisposición actitudinal hacia el voto en Argentina

Opinión Pública

Variables individuales e incentivos contextuales

>Por Ignacio Ramírez, Guido Leandro Moscoso

Resumen

El presente artículo estudia las bases actitudinales y motivacionales de la participación electoral. En su desarrollo, se analizarán cuáles son los factores más favorables a la participación con base en una encuesta realizada en Argentina durante 2015, diseñada y llevada adelante por los autores del presente texto. En términos teóricos, este trabajo plantea que la participación electoral es el resultado de la interacción de factores estructurales, variables individuales e incentivos contextuales. Según nuestros resultados, la participación electoral puede ser explicada a partir de factores vinculados con la implicación subjetiva y con el contexto político que enmarca los comicios.

Palabras clave

Comportamiento electoral; participación electoral; Argentina; democracia; representación; incentivos

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Fuente: Revista Mexicana de Opinión Pública • año 12 • núm. 23 • julio-diciembre de 2017 • pp. 15-38 ISSN 1870-7300