Richard J. Evans: “Es vital comprender de qué modo mueren las democracias”

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

Evans escribió La llegada del Tercer Reich, El Tercer Reich en el poder y El Tercer Reich en guerra

>Por Oscar Ranzani

Nacido en Londres en 1947, Richard J. Evans es uno de los especialistas más destacados en la historia de la Alemania moderna. De 1989 a 1998 fue profesor de Historia en el Birkbeck College de la Universidad de Londres y entre 1998 y 2014, profesor de Historia Moderna en la Universidad de Cambridge, entre otros pergaminos que posee. Desde hace veinte años se dedica a estudiar el fenómeno del nazismo. Algunos de sus libros sobre el tema son In Hitler’s Shadow, Telling Lies about Hitler y la indispensable trilogía sobre el monstruoso poder que tuvo Hitler que ahora la editorial Península acaba de reeditar para la Argentina: el primero es La llegada del Tercer Reich, donde Evans parte del 1900 y se pregunta cómo si en el inicio del siglo XX Alemania era considerada una de las naciones más progresistas, dinámicas y admirables del mundo, en pocos años, guiada por Hitler y sus partidarios, condujo a la ruina a Europa, causó la mayor destrucción inimaginable y destrozó, para siempre, el sueño y la vida de millones de seres humanos. El segundo volumen de la trilogía, El Tercer Reich en el poder, analiza su historia una vez al frente de los órganos de gobierno y las instituciones alemanas, mientras que el tercer libro El Tercer Reich en guerra relata el desarrollo del nacionalsocialismo político y militar desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el 1 de septiembre de 1939, hasta su final en Europa, el 8 de mayo de 1945.

“El nazismo fue con toda seguridad la más perversa y destructiva fuerza de la Historia. Por eso es importante conocerla. Con la trilogía, apunto a presentarle al público lector en general los más recientes conocimientos sobre el tema, por lo que hacerlo de un modo legible y fácilmente comprensible eran metas significativas”, señala Evans en la entrevista exclusiva con PáginaI12, sobre los objetivos que lo llevaron a investigar tan profundamente al nazismo desde su prehistoria, pasando por su apogeo del terror y hasta llegar a su final. “También traté de que se comprendan cabalmente las implicancias que tuvo para la gente común, incluyendo para ello anécdotas y diversos tipos de documentos”, agrega el prestigioso historiador.

–Después de todo lo que se ha investigado, ¿por qué sigue usted tan interesado en continuar con sus investigaciones acerca del Tercer Reich?

–En verdad, a largo de mi carrera abarqué un amplio espectro de temas dentro de la historia alemana, que exceden en su mayoría a éste. Mi tesis doctoral cubrió el período entre los años 1894 a 1933, analizando la decadencia de los valores liberales en Alemania, tomando como ejemplo el movimiento feminista. Luego, escribí un estudio acerca de la epidemia de cólera de 1892 en Hamburgo, utilizándola como punto de comparación entre los enfoques inglés y alemán de las relaciones entre la sociedad y el Estado, y de la libertad individual (Hamburgo se enorgullece de ser una ciudad de impronta liberal, al estilo “inglés”). Pero también dicté un curso sobre la Alemania nazi, y cuando los abogados del caso de Irving por difamación (ver recuadro) me pidieron que les recomendara una Historia del Tercer Reich generosa en detalles, al encontrarme imposibilitado de hacerlo, decidí utilizar esta experiencia que me dio la enseñanza como punto de partida para desarrollar una historia general. Sucede entonces que solo estuve estudiando el Tercer Reich durante las últimas dos décadas. Ahora mismo, estoy trabajando en las teorías conspirativas que involucran a Hitler, como parte de un proyecto a larga escala que dirijo en Cambridge, basado precisamente en este tipo de teorías. Ya que surgieron muchas investigaciones acerca de la Alemania nazi en los últimos veinte años, y muchas nuevas fuentes de información se hicieron públicas, es un tema del que siempre estamos aprendiendo algo nuevo.

–En la primera parte de su trilogía, La Llegada del Tercer Reich, narra cómo los nazis destruyeron la democracia y se adueñaron del poder en Alemania. ¿Por qué es tan importante conocer el origen de los nazis?

–Especialmente hoy, en que la democracia se halla bajo amenaza en casi todas partes como no lo estaba desde los años 30, es vital comprender de qué modo mueren las democracias y a dónde nos pueden conducir los regímenes totalitarios.

–¿Por qué los nazis encontraron una oposición tan débil a sus planes de transformar Alemania en un Estado totalitario? ¿Por qué tantos se dejaron seducir por Hitler?

–Los nazis, que nunca sacaron más del 37 por ciento de los votos en una elección abierta, transformaron el gobierno (al que accedieron el 30 de enero de 1933) en una dictadura, combinando básicamente la acción sobre las masas y la violencia criminal contra sus opositores, e incorporando ciertas medidas legales (o pseudolegales) destinadas a dotar de legitimidad a su destrucción de la democracia y de las libertades civiles. En ese marco, donde el desempleo trepaba a más del 30 por ciento de la fuerza laboral, sus oponentes eran débiles y se hallaban divididos. La poderosa retórica de Hitler, unida a su sofisticada propaganda, convencieron a muchos de que él iba a devolverle la grandeza a Alemania, resolvería el problema del desempleo, y restauraría tanto la estabilidad como el orden.

–Su trilogía cubre cultura, economía, industria, comercio, arte, educación, religión… ¿Cómo fue afectada cada una de estas áreas por el nazismo? ¿Alguna lo fue más que otras?

–Como sistema totalitario, el nazismo afectó todas las áreas de la vida. Se clausuraron todas las instituciones y establecimientos independientes (exceptuando aquellos que dependían del ejército o de la Iglesia), a la vez que se los forzó a unirse al partido nazi, o a alguna de sus fuerzas afines. Los objetivos de los nazis eran: utilizar la educación y la cultura para preparar a los alemanes para una nueva guerra por la conquista de Europa y el exterminio racial, administrar la economía de modo tal que se les hiciese viable proveer al país de armamento a gran escala, poner los templos religiosos al servicio de estas metas, diseñar activamente los principios centrales y rectores de la sociedad y de la política social, antes que estudiarlos meramente de modo pasivo. Tal como lo cuento en mi libro, su éxito sólo fue parcial: los nazis no pudieron dominar totalmente las iglesias, la economía no logró sostener el reabastecimiento de armas al ritmo y la escala que ellos requerían, y los alemanes, en general, no se mostraron muy entusiasmados con otra guerra, dada su experiencia con la Primera Guerra Mundial.

–¿En los orígenes del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (Nsdap) estaban ya presentes las raíces del antisemitismo alemán?

–El antisemitismo alemán tuvo sus raíces en la aparición de teóricos y agrupaciones políticas de finales del siglo XIX. Hasta fines de la Primera Guerra Mundial, siguió siendo un fenómeno marginal. La mayoría de los alemanes no era antisemita, mucho menos los socialistas, comunistas y liberales, quienes se oponían firmemente al antisemitismo. Solo una vez que los nazis llegaron al poder esta tendencia se generalizó, especialmente como resultado de la propaganda de su régimen.

–En La llegada del Tercer Reich usted analiza, entre otros aspectos, los primeros seis meses del gobierno de Hitler. En ese periodo específico, ¿se puede ya observar la destrucción metódica del sistema democrático?

–Sí, por supuesto: desde la asunción de Hitler, el 30 de enero de 1933 hasta la creación del Estado de Partido Unico, en julio, se da una combinación de fuerza, chantaje, amenazas y decretos.

–En el segundo volumen de su trilogía, usted trata específicamente la cuestión del racismo. ¿Cómo elaboró este capítulo en particular?

–Quería demostrar como el régimen nazi desplegó sus políticas de racismo a todo nivel, desde la selección eugenésica de la raza “aria” por medio de la esterilización forzada de los discapacitados mentales y de los minusválidos hasta la discriminación contra los supuestos “degenerados”: gente como los gitanos, los criminales, los homosexuales y otros tantos. Pero sobre todo, por supuesto, contra la escasa minoría judía de Alemania, a quienes se percibía (bastante erróneamente) como una potencial amenaza contra la Nación en la guerra que se avecinaba.

–¿Las Leyes de Nuremberg de 1935 fueron las que establecieron los principios básicos de la política racial en el Estado nazi?

–Las Leyes de Nuremberg hicieron foco únicamente en los judíos, considerados por los nazis como una amenaza palpable. Efectivamente, se los marginó y se les privó del derecho al voto. Pero hubo muchas otras medidas antisemitas no cubiertas por estas leyes, destacándose la “arianización”, o expropiación de los negocios de los judíos, y luego también la discriminación hacia otras minorías raciales.

–En su libro queda claro que la llamada “Solución Final” estuvo orientada no solamente hacia los judíos, sino también hacia los discapacitados (tanto físicos como mentales). ¿Los métodos de persecución y aniquilamiento fueron los mismos?

–No, la expresión “Solución Final para el problema judío en Europa” era explícita. Todos los judíos, según se decidió en 1941, habían de ser exterminados, porque todos ellos estaban supuestamente envueltos en una conspiración para destruir a Alemania. Los minusválidos y otros eran vistos como meros obstáculos para que Alemania ganase la guerra, a los que había que barrer del camino como si fuesen “subhumanos”. La inhalación de gas se utilizaba para ejecutar a los discapacitados en los hospitales mentales, y cuando la Iglesia Católica la objetó en 1941, los grupos que se especializaban en ejecución por gas fueron redestinados a matar judíos. Pero también hubo judíos asesinados en grandes cantidades por fusilamiento en fosas, o por confinamiento en los ghettos, donde se morían de hambre.

–Más allá del Holocausto, usted ha estudiado en profundidad la sociedad alemana. ¿Cómo la describiría? ¿Era consciente del horror?

–La mayoría de los alemanes sabía acerca del exterminio judío. Muchos estaban disconformes con eso, pero no podían hacer nada, dadas las condiciones dictatoriales imperantes. Los alemanes sentían culpa, y luego de la guerra negaron haberse enterado del exterminio.

–¿Qué pasó con la cultura? ¿Fue de vital importancia para sumar a la sociedad a la causa nazi?

–La cultura fue subordinada a la propaganda, pero Hitler también inició una cruzada contra el modernismo artístico, como artista fallido que era, por lo cual sus políticas culturales fueron más que meras políticas. Se suponía que los artistas alemanes debían servir a los propósitos raciales, políticos y militares del régimen. El grueso de los artistas modernistas abandonó el país en 1933, o poco después.

–¿Cuándo se rebelaron los alemanes contra el régimen nazi? ¿Fue cuando sus pueblos y grandes ciudades empezaron a ser bombardeados por las fuerzas de los Aliados?

–La moral y la confianza del público alemán en el régimen empezó a flaquear con la derrota de Stalingrado, y luego, más que otra cosa por la destrucción que los bombarderos aliados causaron a las ciudades alemanas. Hamburgo, en julio de 1943, con 40 mil muertos y cuyo centro de la ciudad fue totalmente arrasado por una tormenta de fuego, significó un punto de inflexión. Pero los alemanes siguieron adelante porque se reafirmaron en la creencia de que luchaban por Alemania, y no por los nazis. En los últimos meses, cayeron en una completa desilusión pero el régimen los mantuvo bajo control por medio de una oleada final de terror.

–La naturaleza violenta que constituía al nazismo, ¿al final se volvió contra la propia Alemania?

–Si, al final Hitler creyó que el pueblo alemán le había fallado y que no merecía sobrevivir, por lo que ordenó que todo fuera destruido. Por fortuna, fue mayormente desobedecido.

–Según su opinión, ¿existe alguna garantía de que nunca habrá un Cuarto Reich? A pesar de todo el horror pasado, en estos tiempos la ultraderecha e incluso los partidos neonazis están creciendo y tienen representantes en los Parlamentos de toda Europa.

–A los partidos populistas y anti inmigrantes les está yendo mejor que antes, pero más que nada en el antes llamado bloque del Este, donde las raíces de la cultura democrática son poco profundas. En Alemania, incluso, el partido de extrema derecha Alternativa Para Alemania (AFD) tiene simpatizantes de Europa del Este. Pero los verdaderos neonazis siguen siendo un movimiento completamente marginal.

–En el mismo sentido, ¿piensa usted que hoy en día se debería reafirmar la conciencia colectiva y la memoria histórica?

–Sí, aunque ya son muy fuertes dentro de la mismísima Alemania. Sin embargo, me preocupa seriamente la reivindicación de los antisemitas y los simpatizantes nazis, como Stepán Bandera en Polonia. Y no me siento cómodo con la extendida creencia (que en algunos países, recibe apoyo oficial), de que Stalin era tan malo, o peor incluso, que Hitler. Ambos eran muy diferentes, y aunque Stalin era, en verdad, un genocida a gran escala, no consideraba a otras razas como si fueran inferiores, y tampoco trató de conquistar el mundo, ni siquiera Europa.

–Más allá de su investigación histórica, ¿siente usted que sus libros contribuyen a reafirmar la conciencia contra el nazismo?

–Ciertamente, espero que sí.

 

P12

Manipulación y autoengaño en la comunicación política

Las 3 barreras en la comunicación: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

Manipulación en Comunicacion Politica

>Por Cristóbal Paus

Recientemente se hacía eco este mismo diario de las conversaciones privadas entre altos cargos de la Generalitat en las que reconocían que la deseada independencia estaba muy verde. Nada nuevo. La historia nos muestra numerosos ejemplos de manipulación y que del dicho al hecho va un trecho. Y es que, en la carrera por el poder, los dirigentes solo nos contarán “su” verdad, toda “su” verdad y nada más que “su” verdad. Ya lo advertía Ieyasu, emperador Tokugawa de Japón: “si se desea decir mentiras que puedan ser creídas, no hay que decir la verdad que no se quiere creer”.

Pero ¿qué es primero en la comunicación? ¿La sutil manipulación del emisor que no quiere indisponer al receptor, o la reticencia de este último a abrirse a nuevos planteamientos? En efecto, la comunicación humana presenta diversas barreras que la dificultan tanto por el lado del emisor como por el del receptor. Me centraré en tres de ellas: prejuicios, escucha selectiva y manipulación del mensaje.

1. Prejuicios y marco de referencia

Cada uno de nosotros tiene su propio marco de referencia, generado por nuestras experiencias a lo largo de nuestra vida, con el que valoramos la información que emitimos y recibimos. De ahí que un mismo hecho sea interpretado y atacado de forma diferente, según se sienta uno de derechas o de izquierdas, de la patronal o del sindicato, del Real Madrid o del Barça…

2. Escucha selectiva

Y relacionado con ese marco de referencia, añadimos otra barrera: la escucha selectiva. Esto es, tendemos a percibir y escuchar lo que queremos percibir y escuchar, valorando el mensaje en función de quién es el interlocutor y su afinidad con nosotros. En palabras de Julio César, “estamos dispuestos a creer lo que deseamos, e imaginamos que los demás también piensan lo mismo que nosotros”.

La historia del alquimista Bragadino: hacia finales del siglo XVI, la República de Venecia empezó a decaer. El eje del comercio y de la riqueza había dejado el antiguo Mediterráneo y se desplazó hacia el Nuevo Mundo. Sus bancos y su comercio comenzaron a derrumbarse. La depresión, la tristeza y la nostalgia de tiempos pasados recientes se apoderaron de sus ciudadanos. ¿Qué podían hacer?

En ese momento apareció un misterioso alquimista llamado Il Bragadino; su fama descansaba en que decían que podía multiplicar el oro utilizando una secreta sustancia. Tanto es así que el Senado de la República pensó que con su ayuda Venecia recuperaría su esplendor, y votó casi unánimemente a favor de que se instalara en la ciudad a cambio de una cuantiosa suma de oro que le permitiera vivir con lujo y desahogo. Bragadino se instaló en un suntuoso palacio, pero no parecía tener ninguna prisa por empezar a fabricar el tan deseado oro que salvaría de la ruina a Venecia. Al principio esto incluso acrecentó su fama, pero con el tiempo la impaciencia empezó a aparecer.

El alquimista respondió que ya había depositado en la ceca de la ciudad la misteriosa sustancia, pero advirtió que aunque ya podía producir el doble de oro, si se la dejaba durante siete años, sellada en un cofre, la sustancia multiplicaría el oro de la ceca por treinta. La mayoría aceptó posponer el milagroso evento, pero otros muchos creían que era inadmisible mantener a Bragadino siete años más a expensas del erario público. Finalmente, se le exigió una prueba inmediata de la veracidad del experimento. En ese momento, Bragadino arguyendo que no se confiaba en él, dejó Venecia y se trasladó primero a Padua, y finalmente a Munich en 1590 a la corte del duque de Baviera donde siguió viviendo de sus promesas.

3. Manipulación del mensaje

No es de extrañar entonces que cuando se quiere obtener algo, se filtre la información proporcionada para que sea bien recibida por el receptor de la misma. Por ello, ¿qué es lo que hace todo dirigente? Promete, por lo pronto, a sus electores todo lo que pueda halagarlos, nos recuerda Zweig, en su biografía de Fouché. De hecho, el filósofo empírico Hume, afirmaba que “ningún hombre tiene que desesperarse pensando que no obtendrá conversos para las hipótesis más extravagantes si tiene el arte suficiente para representarla con colores favorables”.

Como siempre hay oportunidad para la mejora, y descontento con la situación presente, es relativamente fácil construir una estrategia que nos hable de un futuro mejor. Este es el campo de acción típico de cualquier campaña, y con ello, nos advierte Balladur, primer ministro francés entre 1993-95, se cuenta con una gran ventaja: no se necesita tomar postura de manera detallada ante los problemas inmediatos, evitando así contradicciones y levantar polémicas e inquietudes. Todos prometen la luna, aunque solo el presidente Nixon fue el primero en ofrecerla de verdad.

Decía el psicólogo francés Gustavo Le Bon que los pueblos viven sobre todo de esperanzas y sus revoluciones tienen por objeto sustituir con esperanzas nuevas las antiguas que perdieron su fuerza. Ahora bien, ¿es posible alcanzar y perdurar siempre en el poder con la simple promesa de un futuro mejor? Retomando la historia de Il Bragadino, cuentan las crónicas que los bávaros no fueron tan pacientes como los venecianos y en 1592 fue ahorcado.

Siempre hay quien quiere que pensemos y actuemos como ellos quieren. Pero nosotros no estamos exentos de responsabilidad para calibrar la situación. Como en el timo de la estampita, a veces jugamos a dejarnos engañar cuando pensamos que es en nuestro propio interés, y si al final perdemos, volvemos a engañarnos echando la culpa al otro. Así se escenificaba magníficamente por Toni Leblanc y Antonio Ozores, en la película Los tramposos.

 

LA VANGUARDIA

Cómo crear la estrategia de una nueva organización política

Nueva Politica

>Por Daniel Eskibel

89 % de las campañas presidenciales en América Latina son derrotadas.
Ochenta y nueve por ciento.

El dato surge de un estudio realizado por Diego Luján acerca de las 70 elecciones presidenciales realizadas en 18 países latinoamericanos entre 1993 y 2010.

Ese 89 % de derrotados incluye tanto nuevas formaciones políticas como también partidos históricos ya establecidos. Pero es una cifra que te ayuda a pensar en la enorme tarea que significa crear un nuevo grupo político y fortalecerlo de tal modo que pueda lograr sus objetivos.

Por qué nunca deberías improvisar cuando estás creando un nuevo grupo político

Hay quienes dicen que en realidad los seres humanos morimos dos veces: la primera vez es cuando te mueres, claro está. Y la segunda vez es cuando todos te olvidan y ya no queda ni siquiera tu rastro sobre el planeta.

Pero sea como sea lo único claro es que nacemos una vez.
Esa vez es la oportunidad de vivir.
La única oportunidad.

Lo mismo ocurre cuando vas a crear una nueva formación política: solo nace una vez.
Y ese nacimiento es su gran oportunidad.

El nuevo grupo no va a renacer. Aunque lo hiciera, para el ciudadano habrás nacido solo una vez. Y esa única vez que naciste como sector político es tu única oportunidad de hacer escuchar bien claramente tu voz y de hacer conocer tu personalidad y tus ideas. Es ahora, mismo al nacer, que se abre una ventana de oportunidad para mostrarte como diferente.
Único.

Por eso nunca es una buena idea un parto improvisado.

La guía definitiva para un buen nacimiento político

Crear un nuevo grupo político es relativamente fácil. Lo más difícil es convertirlo en una alternativa real de poder. Y eso es lo que comienza a construirse desde antes del nacimiento.

Algunos crean el nuevo sector de la nada. Unos conflictos, unos enfrentamientos, el agua que llega al río y de pronto…¡zas!…de pronto unos pocos o unos muchos abandonan el viejo partido y se presentan ante el público como algo nuevo.

¿Qué están haciendo?
Un parto apresurado, claro.
Un parto sin embarazo.
Lo cual políticamente es de mal pronóstico.

¿Cómo hacer un buen embarazo político? ¿Cómo preparar las cosas para un gran nacimiento que sea la piedra fundamental de una alternativa real de poder?
Pues pensando y planificando.

Para que tu nueva formación política nazca en las mejores condiciones tienes que seguir una serie de pautas claras. Tienes que considerar y resolver la siguiente checklist:

  • Estudiar la opinión pública de manera objetiva y profesional para encontrar claramente cual será el nicho de mercado del nuevo grupo o partido.
  • Elegir los tres problemas principales que viven las personas dentro de ese nicho de mercado, tres problemas reales que ningún otro grupo político esté resolviendo bien.
  • Escribir las nuevas soluciones que el nuevo sector aportará para resolver esos mismos tres problemas.
  • Escribir de modo preciso y sintético las cuatro historias fundamentales que serán su columna vertebral: la historia de la sociedad en la que viven, la del partido que hasta ahora integraban, la del gobierno en ejercicio y la propia del nuevo grupo que está naciendo.
  • Decidir cómo se van a tomar las decisiones en el grupo y estructurar una forma de organización alineada con ese estilo de toma de decisiones.
  • Resolver un programa de capacitación ágil y práctico para toda la nueva estructura política.
  • Presupuestar toda la operativa política de futuro y definir claramente de dónde y cómo vendrán los recursos económicos necesarios.
  • Planificar la comunicación de tal manera que el nuevo grupo se convierta en un centro productor y distribuidor de contenidos políticos en diversos formatos.
  • Elegir el nombre de la nueva formación política.
  • Diseñar la imagen corporativa, la nueva estética institucional.

Todo lo anterior es apenas el comienzo de un largo camino que habrá que recorrer.

El largo camino del poder político

Si vas a construir un nuevo espacio político seguramente no será para expresar tu personalidad ni para satisfacer un capricho ni por vanidad personal ni por razones similarmente frágiles.

Será para emprender el camino de la lucha por el poder político.
Porque de eso se trata la política: poder.

Sería una falsa oposición decir que no es por el poder sino por las ideas o por el bien de todos.
Las ideas políticas son acerca del poder. Acerca de cómo organizar y ejercer ese poder. Acerca de cómo lograr ese bien de todos.

Por eso si creas una nueva formación política tienes que pensar en un gran nacimiento, claro está, pero además en que esa fuerza luego camine con firmeza en el escenario político. Hasta convertirse en una alternativa real de poder.

No un testigo ni un actor marginal, sino una alternativa real.

El nacimiento de tu nuevo grupo político es una gran oportunidad de comenzar bien. Repasa la checklist anterior y llévala a la práctica.
Así estarás en el camino, en el largo camino del poder.

 

Maquiavelo & Freud

La predisposición actitudinal hacia el voto en Argentina

Opinión Pública

Variables individuales e incentivos contextuales

>Por Ignacio Ramírez, Guido Leandro Moscoso

Resumen

El presente artículo estudia las bases actitudinales y motivacionales de la participación electoral. En su desarrollo, se analizarán cuáles son los factores más favorables a la participación con base en una encuesta realizada en Argentina durante 2015, diseñada y llevada adelante por los autores del presente texto. En términos teóricos, este trabajo plantea que la participación electoral es el resultado de la interacción de factores estructurales, variables individuales e incentivos contextuales. Según nuestros resultados, la participación electoral puede ser explicada a partir de factores vinculados con la implicación subjetiva y con el contexto político que enmarca los comicios.

Palabras clave

Comportamiento electoral; participación electoral; Argentina; democracia; representación; incentivos

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Fuente: Revista Mexicana de Opinión Pública • año 12 • núm. 23 • julio-diciembre de 2017 • pp. 15-38 ISSN 1870-7300

10 mitos que complican las campañas electorales

Mitos Políticos

>Por Daniel Eskibel

Las campañas electorales tienen sus mitos.

No son mitos en el sentido antropológico del término. No son relatos de sucesos prodigiosos que expliquen la vida política ni que ayuden a conferirle significados ni que operen como un cemento que une a la sociedad.

Son mitos, más bien, vinculados al origen etimológico de la palabra que deriva del griego ‘mythos’ y que alude a las palabras, las meras palabras en sustitución de los hechos. Me refiero entonces a mitos que obturan la comprensión de lo que verdaderamente sucede en las campañas electorales. Mitos que obstaculizan dicha comprensión y la sustituyen por un cuerpo de ideas y preconceptos que oscurecen más que aclaran el panorama.

Ideas erróneas, quiero decir. Erróneas pero de algún modo santificadas por la costumbre, por la tradición, por la repetición incesante. Preconceptos instalados en el mundo político a fuerza de martillazos reiterativos y cuasi solemnes.

¿Son pocos esos mitos? No, en realidad son muchos.
¿Son inocuos? Tampoco. Son capaces de arruinar la mejor candidatura.
¿Son gratuitos? Nones. Cuestan mucho dinero cuando las campañas electorales se guían por ellos.

10 mitos de los que vale la pena desprenderse

Veamos unos pocos de esos mitos. Apenas 10 de un conjunto mayor. Pero 10 mitos de esos muy encarnados y que hacen mucho daño cuando se llevan a la práctica en las campañas electorales. 10 mitos de esos que vale la pena desprenderse:

El voto es racional.

Este mito sostiene que el votante toma su decisión movido exclusivamente por un proceso de carácter intelectual y racional. Decidir el voto sería una operación más bien fria en la cual el ciudadano piensa, compara, analiza, sopesa y llega luego a una conclusión. En realidad el mecanismo de decisión de voto no es así. Por el contrario, los factores emocionales están en el primer plano y son absolutamente decisivos. Eso no significa que lo racional no juegue ningún papel, pero sí significa que el factor más potente es de carácter emocional. De eso se trata la elección: emociones.

La decisión es consciente.

De acuerdo a este mito los procesos psicológicos que participan de la decisión de voto son de carácter consciente. No es así. Hace ya más de 100 años que Sigmund Freud descubrió que la consciencia es solo la más pequeña porción de nuestra vida psíquica, apenas la parte visible del iceberg. Un inmenso iceberg dominado por los procesos mentales inconscientes que ocurren por debajo de ese nivel cotidiano del ‘darse cuenta’ y que determinan desde las profundidades psíquicas todos los aspectos importantes de nuestras vidas. También el voto.

El candidato conoce al electorado.

En este caso se hace énfasis en un presunto olfato político del candidato que le permite saber lo que quiere, lo que necesita, lo que teme y lo que le pasa a los electores. En realidad se trata de una rémora de tiempos pasados, tiempos en los cuales no existían buenos mecanismos de investigación de la opinión pública y entonces las campañas solo podían marchar a golpe de olfato. Ganaba el que tuviera mejor nariz política. Ahora sabemos que aún la mejor nariz se pierde el 99 % de la información. Ahora tenemos, además, procedimientos científicos para estudiar la opinión pública. Desde las encuestas hasta las entrevistas en profundidad y los focus groups. No utilizarlos es condenar a la campaña electoral a vivir en los agitados tiempos de los dinosaurios.

Los amigos son los mejores consejeros.

El mito tiene inmediatas consecuencias operativas: el candidato se rodea de un círculo aúlico de amigos y familiares. Les tiene confianza extrema, claro, y cada vez se guía más por su consejo. ¿Quién mejor que los amigos para aconsejar bien? Sin embargo nada más lejos de la verdad. En realidad el candidato que así razona no se rodea sino que termina encerrado por la buena voluntad de sus amigos. Atrapado por un entorno que cae con facilidad en el coro de alabanzas. O que está desbalanceado porque seguramente tienen una visión muy pero muy parecida a la del propio candidato. O que está cegado por el cariño. O que está cegado por la falta de conocimiento y/o de experiencia sobre campañas electorales. Un entorno que no puede ser objetivo más allá de sus intenciones. Siempre es preferible recurrir a profesionales para el asesoramiento. Y también a personas de fuera del entorno que puedan actuar y hablar con más frialdad.

El voto se decide durante la campaña electoral.

De acuerdo a este mito parecería que el cerebro del votante se ajustara a los tiempos marcados por los partidos políticos y por la legislación electoral de cada país. No es así. La gran mayoría del electorado decide su voto antes de la campaña electoral. Antes, sí. Y solo un sector relativamente pequeño decide en plena campaña. Por eso es imprescindible implementar una campaña política permanente. Y también por eso hay que pensar muy bien a quién se dirige la campaña electoral.

Se puede hacer política sin dinero.

Este mito atribuye cualidades mágicas a las ideologías y cree que basta con una acertada estructura ideológica para implementar una campaña. Es un mito que al bajar a la realidad se rompe los dientes contra el piso al descubrir que cada paso de una campaña electoral implica gastos. Cada paso. Hasta lo más mínimo, hasta el más modesto cartelito callejero, hasta el más pequeño local partidario, hasta el más insignificante volante, hasta el vehículo y el combustible necesarios para ir a hablar con los votantes…Todo. Ni pensar la publicidad en radio o televisión. Es que no se puede hacer política sin dinero. Es un axioma. Y si el dinero no se tiene hay que salir a buscarlo. Para algunas fuerzas políticas no debería haber nada más central que la campaña financiera. Porque de lo contrario simplemente no existen frente a los ojos del público. Del gran público, no del grupito de incondicionales que siempre están.

La gente es tonta.

Hay toneladas de candidatos sepultados bajo este mito. Creyeron que la gente no sabía o no se iba a enterar. Que no se iban a dar cuenta. Que no le darían importancia justamente a ese asunto que los enterró. Es cierto que la gente mayoritariamente no le presta mucha atención a los políticos, pero no es tonta. Y se da cuenta de las cosas, tarde o temprano. Por eso el cortoplacismo no paga.

El público vive pendiente de los políticos.

Es un mito fuertemente asentado sobre el ego de algunos (¿muchos?) políticos. Creen que las personas están todo el tiempo mirándolos en televisión, escuchándolos en la radio, leyéndolos en el diario o en la web y pensando obsesivamente en ellos. Como si estuvieran hipnotizados. Con lo cual esos políticos dan por sabidas las cosas que ya dijeron el año pasado en relación a tal asunto. Dan por conocidas sus posiciones, vidas, propuestas y reacciones. Pero no es así. El público no está hipnotizado. Simplemente vive su vida, su trabajo, su familia, sus preocupaciones, sus problemas. Y de un modo más o menos lateral ingresa en él la política y los políticos. Lateral, mal que le pese al ego de varios. Y esa presencia lateral es cierta no solo en los tiempos normales sino también en plena campaña electoral.

El político es un gran comunicador.

El mito dice que si se dedica a la política y le va más o menos bien, entonces es un gran comunicador, por lo menos mejor que todo su entorno y tal vez un poco más allá también. Y si es un gran comunicador sabe mejor que nadie cómo va a funcionar un spot televisivo o un folleto o una cuña radial. En realidad el buen desempeño político no siempre es indicador de cualidades comunicacionales sólidas. Muchas veces inciden otros factores que ayudan, incluyendo el contexto económico, político, social y cultural del país o la ciudad. Tan es así que casi siempre sería indicado un media training, un entrenamiento para el mejor desempeño ante los medios de comunicación. Y por supuesto que la comunicación a través de los medios es un asunto bien diferente para el que se requiere especialización y profesionalización. De lo contrario se va hacia el desastre.

No hay mejor defensa que un buen ataque.

Es un mito funcional a las pulsiones agresivas de algunos candidatos. Una racionalización para permitirse el ataque contra otros, ataque que en la mayoría de los casos lleva a las campañas al despeñadero. Para atacar hay que atacar bien, sabiendo lo que se hace. Y hay que entender que no hay mejor defensa que una buena defensa. Pero hay que saber defenderse, un movimiento de la política que muchos no comprenden que deben aprender.

Hay más mitos.
Muchos más.
Este es solo un rápido repaso a 10 de ellos. 10 mitos destructivos que son una bomba de tiempo en cualquier campaña electoral.

Si pudiera derivarse alguna enseñanza breve de estos 10 mitos, yo la resumiría en 2 puntos centrales:

  • Humildad. Si en la campaña creemos que lo sabemos todo y nos llevamos el mundo por delante, pues seguramente vamos a perder.
  • Profesionalismo. Muchas personas se han formado y especializado para trabajar en los diversos aspectos que implica una campaña electoral. ¿Por qué no acudir a ellos?

La humildad y el profesionalismo ayudan mucho a las campañas electorales a ver la realidad tal cual es, sin el espejo deformante de los mitos, esos mitos que poco a poco van acorralando y estrangulando.

 

Maquiavelo & Freud

Falleció Manuel Mora y Araujo

Mora y Araujo

Manuel Mora y Araujo (FOTO: Lucía Merle)

Esta mañana falleció el sociólogo Manuel Mora y Araujo

Hubiera cumplido 80 años el próximo 30 de septiembre. Fue el fundador, en 1984, de una de las encuestadoras y consultoras de análisis político y de mercado más importantes del país, y autor de numerosos libros sobre política y sociología. Además, fue decano de la Universidad Torcuato Di Tella.

Mora y Araujo se graduó en la Universidad Nacional de Buenos Aires como sociólogo y cursó también estudios de esa rama en Chile, París y Oslo.

Entre otros libros, publicó El voto peronista (con Ignacio Llorente); Qué nos pasa a los argentinos y Liberalismo y democracia.

Sus columnas de opinión podía leerse en el diario Perfil. La última, publicada el 14 de mayo pasado, hablaba del impacto del fallo de la Corte conocido como “2×1” y las consecuencias que tuvo en la sociedad. Decía allí que “el 2×1 reveló una sociedad coincidente y se da en paralelo con el rechazo a la impunidad de la corrupción política”.

Trabajó y enseño en distintas entidades del sector académico como la fundación Bariloche, Instituto Torcuato Di Tella, Unversidad de Buenos Aires y CEMA. Fue profesor y rector de la universidad Di Tella.

Analista de temas políticos y sociológicos, fue uno de los primeros profesionales en abordar científicamente los estudios de opinión pública.

Fundó varias empresas en el campo de la opinión pública y la comunicación, entre las que se destacaron como Socmer, Foro/Ciencia y Política, Mora y Araujo/investigaciones agropecuarias y Mora y Araujo/grupo de comunicación.

Fue director de Ipsos-Mora y Araujo, donde trabajaba hasta hoy.

 

CLARIN

Chernobyl y la política de comunicación de crisis

Chernobyl

>Por Daniel Eskibel

El sábado 26 de abril de 1986 la ciudad de Prípiat tenía 50 mil habitantes y era una de las más bonitas de Ucrania. La edad promedio de sus habitantes era de 30 años y la ciudad les ofrecía amplias avenidas, un centro cultural, un cine, una biblioteca, un hotel, instituciones médicas y educativas, cafeterías, más de 10 guarderías infantiles y una hermosa vegetación que incluía 50 mil arbustos de rosas. Más de 1000 niños nacían cada año, y era conocida como ‘La ciudad del futuro’.

En el futuro, ahora mismo mientras lees este artículo, Prípiat tiene un total de 0 habitantes. Cero. Es una ciudad fantasma en el norte de Ucrania, abandonada y suspendida en el tiempo. En sus edificios vacíos aún perduran viejas fotografías familiares junto con símbolos de la Unión Soviética, por entonces una de las dos mayores potencias mundiales.

Apenas a 3 kilómetros de la ciudad están los restos de la Central Nuclear de Chernobyl.
La Unión Soviética ya no existe.

Chernobyl y la comunicación de crisis

Una tarde de septiembre de 1989 yo compartía una mesa con amigos en un café de la ciudad de Chernígov, en Ucrania (en aquel momento parte de la gigantesca Unión Soviética). A nuestro alrededor había un ambiente calmo, con personas conversando tranquilamente en un paisaje de casi incomprensibles carteles escritos en el alfabeto cirílico.

Con mis amigos, 3 uruguayos y 1 ruso, habíamos viajado en el tren nocturno de Moscú a Kiev. Y unos días después allí estábamos, en Chernígov. Mis compañeros de mesa charlaban animadamente mientras mi mirada se perdía a lo lejos, como queriendo visualizar el horizonte a través de las paredes. Miraba sabiendo que más allá, exactamente en la misma dirección pero apenas 100 kilómetros más allá, estaba la abandonada ciudad fantasma de Prípiat. Sabía que allí había estado el epicentro de la mayor catástrofe nuclear de la historia de la humanidad: el accidente de Chernobyl.

Completamente abstraído de las conversaciones del lugar, mi mente volaba. Trataba de imaginar las escenas escalofriantes vividas 3 años antes por los trabajadores de la central nuclear y por las personas que vivían a varios kilómetros a la redonda. Solo trataba, porque el horror suele ser inimaginable e indescriptible. También intentaba comprender cómo el gobierno había intentado gestionar aquella crisis inédita. Pero tampoco podía lograr eso: comprender.

¿Cual fue la comunicación de crisis del gobierno soviético en el día mismo de aquella catástrofe?
El silencio.
¿Y el domingo, al día siguiente?
También silencio.
¿Y el lunes siguiente?
Más silencio.

Mientras tanto la nube radioactiva viajaba 2000 kilómetros y era detectada en Suecia. Los científicos suecos no solo detectaron los altos niveles de radioactividad sino que identificaron que la nube provenía de alguna central nuclear establecida en Ucrania. En la tarde del lunes la noticia era divulgada por las principales agencias de noticias del mundo.

Recién en la noche del lunes el gobierno soviético emite la primera comunicación oficial. Escueta, lacónica, tardía, pasiva y pobre en información:
“Ha ocurrido un accidente en la planta de energía de Chernobyl y uno de los reactores resultó dañado. Están tomándose medidas para eliminar las consecuencias del accidente. Se está asistiendo a las personas afectadas. Se ha designado una comisión del gobierno”.

Al amanecer del martes ya estaba establecido el filtro, el marco mental, las gafas con las cuales las personas evaluarían el episodio dentro y fuera de la Unión Soviética. Ese filtro estaba integrado esencialmente por 3 variables:

Un evento terrible pero mal definido, borroso, sin una descripción adecuada.
Desconfianza hacia la comunicación oficial del gobierno soviético.
Mayor credibilidad sobre el tema de las fuentes occidentales.

Cuando el gobierno brinda su primera conferencia de prensa sobre el desastre (¡18 días después de ocurrido!) la batalla ya está perdida. Ya no es comunicación de crisis sino crisis total de la comunicación de gobierno.

Cómo comunicar durante una crisis

Si estás en política, ya seas oficialista u opositor, te vas a enfrentar a múltiples situaciones de crisis. Y la forma en la cual te comuniques durante las crisis puede salvarte o puede hundirte.

¿Cuales son los principios esenciales de comunicación de crisis?

  • Mantén la calma en todo momento.
  • Informa antes que lo hagan otros.
  • Informa mejor que los demás, con mayor precisión y con más detalles.
  • Construye y distribuye tu propio relato explicativo acerca de los hechos.
  • Reconoce tus propios errores y ubícalos en contexto.
  • Desarticula errores y falsedades que otros ponen en circulación.
  • Transmite confianza y seguridad.
  • Cumple con tu protocolo de crisis.

Si el gobierno soviético hubiera puesto en práctica estos principios básicos de la comunicación de crisis desde el día mismo del accidente de Chernobyl, entonces otro podría haber sido el curso de los acontecimientos políticos.
Claro que nadie puede saber de antemano qué va a ocurrir.
¿O tal vez sí?

Protocolo de crisis

Es relativamente simple analizar las cosas después que ocurren. De hecho ya me ves, explicando lo ocurrido el domingo con el periódico del lunes a mi disposición. O sea: analizando desde 2017 errores cometidos en 1986.

Nadie sabía que aquel sábado ocurriría el mayor desastre nuclear de la historia.
Nadie.
Tampoco tú sabes cual será tu Chernobyl político.
Porque lo tendrás, eso es seguro.
No sabes cuándo ni dónde ni cómo ni por qué. Pero tendrás tu estallido.

Pero hay algo que puedes hacer.
Prepararte para la crisis.
Para todas las crisis. Para cualquier crisis.
La única forma de estar preparado es creando tu protocolo de comunicación de crisis.

Un protocolo de comunicación de crisis es un documento, breve y claro, que establezca exactamente los pasos que darás (o que dará tu organización política) desde el momento mismo de la explosión.
Un documento escrito.
Una estrategia a la cual luego atenerte de manera estricta.

Recuerda Prípiat: una ciudad hermosa, avanzada, pujante…que se convierte en un lugar desolado, inerte, vacío.
No dejes que ocurra eso con tu carrera política o con tu partido político. Prepara tu protocolo de crisis.

 

Maquiavelo & Freud

Las palabras amables mejoran las perspectivas de voto

Congreso de los Estados Unidos

Congreso Estados Unidos (Archivo)

>Por Javier Salas

Muchos políticos pretenden cabalgar hasta lo más alto a lomos de la dureza del discurso, el lenguaje aguerrido contra el adversario y la retórica beligerante. Sin embargo, la cortesía, las palabras cálidas y el vapuleado talante quizá sean más provechosos en las urnas. Es lo que propone un estudio que ha puesto la lupa sobre el Congreso de Estados Unidos y 124 millones de palabras expresadas por sus cargos electos durante las últimas dos décadas. Tras revisar el peso que los términos sociables tenían en los discursos de los políticos electos a lo largo del tiempo, las conclusiones muestran una correlación muy marcada entre estas palabras amistosas y la valoración de los congresistas. La aprobación de los políticos cae a medida que dejan de usar conceptos amables en sus intervenciones.

Los investigadores buscaron términos como “afecto”, “cuidar”, “cortesía”, “derechos”, “igualdad”, “humano”, “escuchar”, “compartir”, “solidario” hasta completar una lista de 127 palabras (o raíz) que tienden a transmitir contenidos en favor de los intereses colectivos y la armonía entre personas. Al comparar mes a mes la proporción de estas palabras en los discursos con las encuestas de valoración de los políticos que las usaban —o no— se observa una “impresionante coincidencia”, según los investigadores que publican este estudio en PNAS. Las palabras que pronosticaron con más fuerza la aprobación del público por su uso fueron “amable”, “involucrar”, “educar”, “contribuir”, “preocupado”, “dar”, “tolerar”, “confianza” y “cooperar”.

“Sugerimos que la reciente desaprobación pública es en parte resultado de la desaparición del lenguaje cálido y prosocial en los discursos del Congreso”, asegura el estudio, que pretendía explicar las razones por las que las cámaras de EE UU rondan hoy el 10% de aprobación de la opinión pública estadounidense en las encuestas, cuando hace 12 años llegaban al 84%.Tras eliminar otro tipo de variables como la crisis económica o las consecuencias del 11-S, los datos señalan un culpable claro: el discurso es menos humano.

Hasta ahora se sabía que el uso de este tipo de expresiones que indican interés por ayudar a los demás generan una buena impresión en el espectador. Este trabajo lo lleva a una esacala política mucho más elevada, al encontrar esta misma correspondencia a lo largo de dos décadas de intervenciones orales. La correlación es más que clara (ver gráfico) pero, ¿se puede hablar de causalidad? Los investigadores creen que sí. Tras trabajar los números con detalle, barriendo otros factores exógenos, descubrieron que había una respuesta directa entre el discurso amable y la valoración en las encuestas: “Lo que dice el Congreso hoy predice sus calificaciones públicas de aprobación 29 semanas [unos siete meses] más tarde”.

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014. Jeremy A. Frimer PNAS

“No es raro que la gente reaccione de una determinada manera a la forma de hablar de los políticos”, concede el politólogo del CSIC José Fernández-Albertos, que considera muy riguroso el trabajo de este equipo de investigadores canadienses aunque duda de la solidez de sus conclusiones. Para Fernández-Albertos, la correlación es robusta pero no tanto la causalidad que reclaman los autores: “El clima político es algo muy complejo. Han intentado eliminar factores exógenos como la economía y el 11-S, pero no me convence que esa respuesta se deba únicamente a las palabras de los discursos”, asegura.

Los autores del estudio descubrieron una correlación muy importante entre el carácter sociable del discurso político y lo que los medios transmitían a la población: a su entender, las noticias y las emisiones en directo de las sesiones del Congreso sirven de correa de transmisión de estos sentimientos. Sin embargo, Fernández-Albertos cree que en algunas coyunturas es imposible determinar cuál es la explicación. “En el día a día de la política surgen temas más antipáticos, que pueden propiciar un determinado lenguaje, pero no sabemos si el uso del lenguaje viene marcado por otras circunstancias que también influyen en la opinión pública”, añade el politólogo.

A juzgar por el estudio, la población sería extraordinariamente sensible al lenguaje, ya que una caída del 19% en el uso de esas palabras amables entre 2002 y 2014 propició un derrumbe del 75% en la valoración de los congresistas.

Estudio científico: “A decline in prosocial language helps explain public disapproval of the US Congress – DOI: 10.1073/pnas.1500355112

 

EL PAÍS

Ciencia de la persuasión: Las 6 leyes de la influencia, de Robert Cialdini

Ciencia de la Persuasión

>Por Rafael Ramírez Lago

Reconozcámoslo, la información y la comunicación están a la orden del día. Las noticias se dejan de publicar diariamente y pasan a ser lanzadas en el momento que acontecen, actualizándose de forma automática durante las 24 horas del día, todos los días del año.

Entre toda esta cantidad de información que se genera, las sociedades se ven cada vez más empujadas a mejorar en el noble arte de la oratoria y la persuasión. Ya sea para conquistar a esa persona que tanto nos gusta o para conseguir ganar unas elecciones generales. No es por capricho, en sociedades democráticas, la persuasión y la influencia de masas resultan ser las herramientas más eficaces que poseemos las personas para llegar al poder.

La importancia de influir y convencer a los demás

Mucho se ha hablado de la influencia y de las distintas formas de modificar o cambiar el comportamiento y las actitudes de las personas y cuál es la mejor forma de lograrlo. Pero solamente un reputado psicólogo estadounidense llamado Robert Cialdini, ha conseguido descubrir cuáles son los principios que se encuentran detrás de cualquier tipo de estrategia persuasiva.

En su libro “Influence, the psychology of persuasión”, Cialdini postula las 6 leyes de influencia que se encuentran detrás de cualquier intento de persuasión, y se emplean para conseguir la conformidad del receptor.
Las 6 leyes de influencia

Vamos a conocer las distintas leyes de la influencia que describe Cialdini en su libro. Una buena oportunidad para mejorar nuestras dotes comunicativas y la capacidad para influir en los demás.

1. Ley de reciprocidad

Se define como la tendencia a devolver el favor a alguien que nos ha hecho un favor previo mediante la creación de un sentimiento de obligación. El sentimiento de estar en deuda con alguien que haya hecho algo por nosotros antes, hace que esta persona esté predispuesta a aceptar nuestras peticiones.

Lo más importante para el éxito de esta ley, es ser siempre el primero en hacer el favor, cuanto más valioso, personal e inesperado sea lo dado, mayor el sentimiento de favor, que no sepa que se le está manipulando. Por ejemplo si halagas a alguien de repente e inmediatamente pides un favor o si haces el desayuno a tus padres y luego le pides un favor, es muy evidente la manipulación. No debe relacionar la entrega con el favor que le pides, por lo que no esperes al último momento para crear el sentimiento de obligación.

2. Ley del compromiso o consistencia

Esta ley declara que las personas que han accedido previamente a una pequeña petición es probable que finalmente accedan a una petición mayor. Por esta ley, el cliente accede a nuestra solicitud para ser congruentes con una serie de principios, valores y creencias manifestadas en un compromiso previo. La tendencia humana de ser consistente con aquello que ya hemos hecho, elegido o decidido, hace que en caso de romper esta consistencia sintamos disonancia cognitiva que se expresa en forma de un sentimiento bastante desagradable para el ser humano.

Por este motivo, a partir pequeños compromisos, se crea una coherencia con el emisor o el producto y se tenderá a ser coherente con ese compromiso en las siguientes ocasiones.

3. Ley de la prueba social

Este principio se basa en la tendencia humana de considerar que un comportamiento es el correcto cuando vemos aotras personas llevándolo a cabo o cuando otras personas piensan igual.

Cuando miramos con atención los vídeos, canciones o cualquier contenido que está en el top 10 de un ranking de los más vendidos, descargados o escuchados. Cuando vemos a una multitud viendo un espectáculo callejero y no podemos resistir la tentación de ver qué ocurre. Todas son muestras de la ley de la prueba social en acción. Los camareros que colocan una jarra para propinas saben que si ponen inicialmente unos pocos billetes o monedas al inicio de la noche, recibirán más dinero al final, ya que más personas pensarán que dar propinas es la conducta correcta porque “otras personas” lo han hecho anteriormente. “Más de 2.000 personas ya lo han probado” “más de 2.000 personas ya son socios” son frases comunes y conocidas por su efecto.

Ya sabemos por qué es común la compra de seguidores de nuevos líderes y referentes que se lanzan a la carrera del poder, un mayor número de seguidores, mayor verdad y atractivo de los tweets de aquella persona.

4. Ley de la autoridad

A las personas que llegan a un puesto alto en las jerarquías se les atribuye más más conocimiento y experiencia que el resto por lo que aquello que recomiendan o venden es bueno.

El ejemplo más común lo vemos cuando suceden acontecimientos a gran escala como un terremoto, una nueva epidemia o un ataque terrorista, esperemos escuchar la interpretación de autoridades mundiales como el presidente de Estados Unidos, el Papa o un Premio Nobel de Literatura. Esto es síntoma de que para que una idea o servicio se aceptado por una gran cantidad de personas, sólo es necesario convencer a los expertos y personas de alto estatus.

5. Ley del agrado o el atractivo social

La ley del agrado nos señala que estamos más predispuestos a dejarnos influir por personas que nos agradan, y menos por personas que nos producen rechazo, una lógicas sencilla pero altamente propio de nuestra condición humana. Las personas físicamente atractivas suelen atribuírseles inconscientemente otros valores positivos, como la honestidad, la transparencia y el éxito. No obstante, el atractivo no necesariamente emana de la belleza, puede darse por familiaridad, semejanza de opiniones y de grupos de pertenencia o el efecto de los elogios.

Ahora se comprende el éxito de las campañas publicitarias de Nespresso al incorporar la cara de George Clooney como imagen de marca, ¿verdad?

6. Ley de la escasez

Seguro que os resultan familiares los carteles tipo “oferta por tiempo limitado”, “últimos artículos”, “corre, que vuelan”… Todas estas frases y slogans se basan en el principio de la escasez. Por este principio, estamos más dispuestos a acercarnos a algo si notamos que aquello es escaso o difícil de conseguir.

Ahora que conoces las seis formas de persuasión más aceptadas por la comunidad científica actualmente, podrás detectar fácilmente cuando estás bajo el efecto de una de ellas y, por qué no, usarlas para tus causas nobles.

 

Psicología y Mente

Comunicación política versus comunicación electoral

Comunicación Electoral

>Por Daniel Eskibel

La comunicación política y la comunicación electoral no se oponen mutuamente la una a la otra. Es más: tienen múltiples puntos de contacto. Pero son diferentes.
Y para ser eficaz en la vida política tienes que comprender esa diferencia y actuar luego en consecuencia.

La eficacia política es un concepto poco transitado pero de vital importancia.

Tienes que ser eficaz como gobernante si estás en un cargo ejecutivo y también tienes que serlo como legislador si esa es tu actividad actual. Pero además tienes que ser eficaz dentro de tu partido político. La eficacia se relaciona con lograr los objetivos que se buscan, y eso debe hacer un partido, una organización o un gobierno. Eso debe hacer, claro, cada persona que integra esas organizaciones.

Por encima inclusive de este concepto de eficacia hay otro más importante aún: la eficacia de los partidos y los gobiernos para las personas que habitan la ciudad, la provincia o el país. Ellos esperan y necesitan esa eficacia.

Ambos sentidos no son contrapuestos porque si eres eficaz en tu gestión pública o política entonces eso será eficaz para tu propia vida política. La comunicación política no es la única variable en juego, por supuesto, pero sin ella no hay eficacia.

La organización política en las trincheras: comunicación permanente

La comunicación de una organización política tiene algunas características esenciales que es necesario subrayar:

Abarca un amplio espectro de dimensiones de la comunicación. Incluye la comunicación de partidos y organizaciones políticas, la comunicación de gobiernos, la comunicación legislativa, la comunicación de crisis y la comunicación electoral. Todas son formas de comunicación diferentes y específicas, pero todas son comunicación política.
Es permanente. La noche en la que se conocen los resultados electorales comienza un nuevo ciclo que se abre con la comparecencia pública del candidato o del vocero de la organización. Y continúa sin pausa durante los años siguientes hasta que se conozcan los nuevos resultados electorales y todo el ciclo vuelva a empezar.
Es omnipresente. Todo comunica, hasta tu silencio. Todo, y no solo lo que dices. También lo que haces y lo que no haces. Lo único imposible es no comunicar.
Sus resultados de fondo se juegan en el mediano y largo plazo más que en el corto plazo. Y la estrategia es más determinante que la táctica.
Necesita contar con un plan estratégico escrito. En caso contrario cae en la improvisación, se marea con la táctica cotidiana y se enreda en un mar de contradicciones que le hacen perder eficacia y perder oportunidades.
Comunicar es también, y en primer lugar, escuchar. Y en esta dimensión nacen los peores fracasos de comunicación política. Y los mayores éxitos, también.

Elecciones: comunicación en la recta final

La comunicación electoral es una forma especializada de comunicación política que presenta características diferenciales:

Se limita temporalmente a los períodos de campaña electoral.
Mientras la comunicación política gana o pierde por puntos, la comunicación electoral lo hace por nocaut.
Su objetivo específico consiste en transformar en votos los pensamientos y emociones de determinados segmentos sociales.
No comienza de cero sino que es el punto culminante de todo un proceso anterior de comunicación política.
Trabaja sobre contenidos políticos más breves y especialmente diseñados para ser consumidos en plazos cortos.

Estrategia de comunicación

La noche de las elecciones comienza un nuevo ciclo de comunicación política. Tu primera tarea central es diseñar una estrategia de largo plazo que cubra todo el período que comienza. No será una estrategia rígida e inamovible sino que deberás hacer evaluaciones y correcciones periódicas.

En ese plan estratégico deberás incluir:

  1. Los objetivos que quieres lograr.
  2. La calendarización de las etapas que atravesarás.
  3. Tu mensaje para el período.
  4. Los públicos con los que te vas a comunicar.
  5. Cuales son los adversarios que van a disputar contigo esos públicos.
  6. Cómo vas a escuchar a las personas que componen esos segmentos sociales.
  7. Los medios de comunicación que vas a trabajar prioritariamente.
  8. El tipo de contenidos políticos que vas a comunicar.
  9. Los recursos humanos y materiales que tendrás que involucrar.
  10. El protocolo de crisis que aplicarás cuando sea necesario.
  11. El plan legislativo o de gobierno, según sea el caso.
  12. Los tiempos y criterios para la evaluación del plan.

En esta etapa inicial el plan de comunicación electoral todavía no forma parte del cuadro. Pero deberás abocarte a él más tarde. ¿Cuando? Luego de que tu comunicación política ya vaya en velocidad de crucero y se vayan despejando varias incógnitas en materia de gobierno, candidatos y opinión pública. Pero a su vez con el tiempo suficiente por delante como para preparar esa enorme operación política que es una campaña electoral. Un año y medio antes de las elecciones podría ser una buena decisión.

Planificar para la acción, de eso se trata. Acción política permanente y acción electoral limitada en el tiempo.
Acción efectiva, además.

 

Maquiavelo & Freud