Mis 10 conceptos clave de comunicación política para 2018

Comunicacion Politica 2018

>Por Javier Sánchez Galicia

1. Alianzas Electorales

La formación de coaliciones partidistas es una práctica muy común en la mayoría de las democracias del mundo. Constituyen con frecuencia la única posibilidad para volverse competitivos en una contienda electoral y aspirar a conquistar mayores posiciones de representación popular o conservar las que ya tienen. En las elecciones de México 2018 el propósito de las Alianzas Electorales será estratégico pues los partidos pretenderán incrementar sus posibilidades de éxito en una contienda de alta competencia. En los últimos años hemos presenciado formaciones políticas inusuales o insólitas (ideológicamente inconsistentes). Se trata de alianzas entre partidos que se mueven en los extremos opuestos del espectro ideológico y que prácticamente no comparten nada entre sí, a no ser la ambición de conquistar o mantener el poder a toda costa.

2. Antipolítica

El término define la actitud de quienes se oponen a la política, juzgándola como práctica del poder y, por lo tanto, acusa a los partidos y a los políticos profesionales de buscar el poder y no el bien colectivo. Un sentimiento que prevalecerá durante el año que inicia. También se basa en una retórica de descalificación para reivindicar en su lugar una nueva forma de ejercer el poder. Será usada por quienes se han distanciado de los partidos o la política formal para aprovecharse del malestar colectivo. Constituirá también un ingrediente semántico ( lo que es políticamente incorrecto) y con fuerte componente antisistema (Cansino y Covarrubias, 2006) propicio en campañas para las candidaturas ciudadanas o independientes en el 2018.

3. Clientelismo político

En países como México el clientelismo político puede mover la intención de voto hasta entre 2 y 3 puntos. Existen localidades tan pequeñas que los candidatos definitivamente no hacen campaña y todos los recursos los destinan a comprar y movilizar electores el “día D”. Cuando un intercambio de recursos, ya sean económicos o políticos, toma lugar entre dos partes, se habla de una relación clientelar. El clientelismo político se basa en ese intercambio, pero en él se enfatizan las características complejas de dicho vínculo, como la asimetría de poder, la coerción y, a la vez, , la solidaridad y el afecto (Rodríguez Medina, 2013). Este tipo de relación, (que ya hemos visto en elecciones recientes) genera grandes niveles de compromiso y obligación, a pesar de que comúnmente se conforma en base a entendimientos y mecanismos informales de comunicación. Por esto, una dimensión importante del clientelismo es la creación de expectativas y esperanza, lo cual conduce a una fuerte dependencia.

4. Campañas negativas

Las campañas electorales no se limitarán a realizar propuestas y ofrecer un estilo particular de hacer gobierno. También serán escenario de ataques, denuncias, campañas sucias y mensajes negativos. “Una campaña negativa está orientada a resaltar los defectos del adversario y el propósito es socavar la reputación de un candidato u opción política al evocar imágenes y argumentos que degraden las percepciones que del rival tienen los votantes” (García, D´Adamo y Slavinsky, 2005). Serán campañas ligadas a las lógicas de la mentira y la denuncia. Se marcará con el signo negativo al oponente B, mientras el candidato A llevará el signo positivo. Entre sus principales características veremos: simpleza del argumento (verdades alternativas); uso de la tergiversación y las verdades a medias (sin verificación); los datos “fríos” serán reemplazados por datos “calientes” o emocionales (burbujas informativas); tenderán a ser altamente visuales (feak-news); identificarán enemigos (narrativa de héroes contra villanos), lo que dará al espectáculo político el poder de despertar pasiones, temores y esperanzas.

5. Posverdad

En 2016, “post-truth fue nombrada palabra del año según el Diccionario de Oxford. Con ella se intenta describir un momento en el que el discurso político, a la hora de pretender incidir sobre la opinión pública, deja de lado los hechos objetivos y apela principalmente a las emociones y a las creencias personales. El término, aplicado desde 1992, aumentó su uso en un 2,000 % respecto de 2015 (Gutierrez-Rubí, 2017). El triunfo de Donald Trump colocó el fenómeno de la posverdad en la primera fila de la conciencia de una parte de la opinión pública occidental. Los ecos del nuevo paradigma ya estaban presentes en campañas como el Brexit, la salida de Reino Unido de la Unión Europea, que se celebró un par de meses antes de la campaña en Estados Unidos. Y después, el modelo ha seguido en las elecciones recientes de Francia, Alemania, Israel y, particularmente, en el separatismo catalán de España.

6. Fact-Checking

La recurrente utilización de la mentira política – hoy bajo el paradigma de posverdad – ha sido una constante en las campañas electorales, sobre todo en escenarios competidos. Se advierte una tendencia mundial a favor del fact-checking, que sería el antídoto contra todos los conceptos (fake-news, las verdades alternativas, las burbujas informativas y los bulos) que se refugian en el paraguas semántico de la posverdad. Reconoce que las formas tradicionales del periodismo – prensa, radio y televisión- han perdido peso frente a las nuevas formas de relación con la opinión pública. Los contenidos que se hacen virales en twitter, facebook o plataformas de mensajería instantánea generan percepciones que hace algunos años eran impensables (Llorente, 2017). La divulgación de noticias falsas desemboca en una banalización de la mentira y, por ende, en la relativización de la verdad.

7. Social Media

Son más que redes sociales. Son “un grupo de aplicaciones de Internet que constituyen la base ideológica y tecnológica de la web 2.0 y permiten la creación y el intercambio de contenidos generados por los usuarios” (Kaplan y Haenlein, 2010). Involucran un complejo ecosistema de recursos tecnológicos (aplicaciones, plataformas, herramientas) que posibilitan la creación de contenidos por parte de los usuarios, potencian la naturaleza dialógica de la red, la generación de comunidad y la construcción de inteligencia colectiva. Y constituyen uno de los ámbitos en que se manifiestan las potencialidades de la interacción y articulación de sujetos en red a través de una diversidad de actividades y propósitos: desde los contactos sociales espontáneos y esporádicos, hasta las comunidades académicas y científicas estables, pasando por las multitudes inteligentes (Rheingold, 2002) que reinventan las formas de organización y movilización social, las estrategias de difusión de información, la construcción de vínculos emocionales y la generación de inteligencia colectiva (Lévy, 2004).

8. Oxigención política

El concepto alcanza su mayor potencial explicativo en el caso de transiciones democráticas continuas, o sea pacíficas, negociadas, ordenadas y graduales, como las que ocurren por la vía de la alternancia (Cansino, 2007). Busca establecer una serie de criterios que permita identificar y medir en casos concretos qué tanto el quehacer político se desintoxica de las costumbres largamente dominantes en el pasado autoritario. La lógica sugiere que la alternancia política desde un partido hegemónico o único se traduce invariablemente en transformaciones en el ejercicio del poder. Es decir, veremos (en los casos en que haya alternancia) nuevas formas de tomar decisiones, cambios en las interacciones del gobierno con otros poderes y actores políticos, en el apego a reglas escritas, en la rendición de cuentas, en el uso de los recursos públicos y en la comunicación política.

9. Transfugismo político

Es un término que refiere el fenómeno del paso o tránsito inmoderado de actores políticos de un partido a otro por razones pragmáticas o por convenir a sus intereses. Suele emplearse popularmente para señalar y descalificar a ese tipo de políticos por carecer de principios y valores sólidos. Las referencias que hemos escuchado en años recientes y veremos en el 2018 serán expresiones como “malabarismo político”, “trapecismo político” o “candidatos chapulines”. Este proceso obedece más a criterios de interés personal de un político que a objetivos de trascendencia como la “movilidad política”. La ciencia política la refiere como el paso de actores políticos y sus respectivos recursos (económicos, coercitivos o de influencia) desde ciertas posiciones de poder, coaliciones o partidos políticos a otros distintos (Cansino, 2002).

10. Voto antisistema

La desafección política seguirá invadiendo a los nuevos electores: jóvenes, informados, críticos, conectados (milenials), no acarreados a actos partidistas. Son el 55% de los electores que componen el voto switcher y definarán las elecciones. Son los que rechazan el establishment y presentarán dos posturas: a) no acudirán a votar, porque no creen en el sistema de partidos, o b) votarán para ver perder al partido en el gobierno. La desafección política ha creado en América Latina un sentimiento antisistema que aunado a la posibilidad que tiene el ciudadano de hacer valer su voto, aumentará la derrota de partidos en el poder. El razonamiento es que ya no votarán “a favor de lo que un gobierno hace”, sino votará “en contra de lo que deje de hacer”. Cambio versus continuidad será una lógica de voto recurrente en los procesos electorales del 2018.

 

Blog de Javier Sánchez Galicia

La guía de Joseph Napolitan para utilizar bien a un consultor político

Joseph Napolitan, uno de los maestros de la consultoría política, escribió que muchos de los que contrataban sus servicios no sabían cómo utilizar bien un consultor político. Por eso Napolitan escribió una serie de recomendaciones muy útiles para candidatos, partidos políticos y jefes de campaña.

Joseph Napolitan

1. El asesor político no debe ser considerado una amenaza

Es imperativo que los que trabajan con un consultor, en especial el jefe de campaña, sepan que él sólo tiene un propósito en la campaña: ayudar a ganar la elección. Todo el equipo de campaña debe entender que el consultor es un recurso a ser utilizado y no una amenaza a sus aspiraciones.

2. Determine las responsabilidades del asesor con antelación

Como existen diferentes tipos de consultores (generales y especializados), antes de contratarlo, deben quedar claras cuáles serán las responsabilidades del mismo durante la campaña. Si se quiere trabajar sólo en un área específica (ej., producción de la propaganda de TV) o si lo que se requiere es un servicio general.

3. Asegúrese de que usted tiene el asesor político apropiado

Los clientes deben estar seguros que el asesor político que contratan conoce claramente su filosofía política; y aunque no la comparta al 100%, que al menos no se oponga radicalmente a ella.

4. Busque un asesor político lo más pronto posible

Mientras más pronto un consultor se comprometa con una campaña, más valor tendrá para el candidato, el partido, o cualquiera que sea su cliente. Si el asesor comienza cuando las decisiones importantes han sido tomadas, su valor potencial en la campaña será reducido.

5. Asigne a alguien como enlace directo con la campaña

No es bueno que el candidato sirva de enlace entre el asesor y la campaña. Debe existir un director de campaña que tenga acceso directo al candidato y proporcionar este acceso al consultor cuando sea necesario.

6. Decida quién va a saber que usted ha contratado un consultor

Dependiendo del país donde se esté trabajando, resulta delicado que se conozca públicamente que se trabaja con un consultor extranjero, así que lo más recomendable es ser muy discreto para evitar consecuencias negativas para el candidato.

7. Proporcione al asesor político las herramientas que él necesite

Diferentes consultores tienen diferentes requerimientos y las necesidades de un consultor pueden variar de campaña en campaña. El consultor es la persona más importante en la orquestación de todo el equipo de campaña, y como tal, debe ser provisto de todo el material que necesite.

8. Emplee la experiencia de su asesor político

Es cierto que el consultor político tiene más experiencia en campañas que el candidato y su personal y es por esta razón que se debe contratar y utilizar por completo. Sin embargo, hay que tener especial cuidado con el conocimiento que éste tenga sobre la cultura del país, pero nunca rechazar una idea “porque nosotros no lo hacemos así aquí”.

9. Escuche al consultor

Usted no está obligado a seguir el consejo de su consultor, pero debe por lo menos escucharlo. Usted está perdiendo su dinero y el tiempo del consultor si no lo hace.

10. Hable con su asesor antes de tomar una decisión importante

Es muy poco lo que un asesor puede hacer para rectificar una decisión incorrecta, pero muchas veces se puede prevenir a un cliente de tomar una.

11. Dígale a su consultor la verdad

No tiene sentido que usted le dé a su consultor una información incorrecta porque él basará importantes decisiones en esa información y quien saldrá perdiendo será su campaña.

12. Instruya a quienes trabajarán con su consultor para que cooperen con él

Si usted quiere sacarle provecho a su asesor, debe lograr que esté en contacto constante con lo que pasa en la campaña, ya sea directamente o a través de jefe de campaña, de otra forma el consultor no podrá saber qué pasa y por ende no podrá ayudar.

13. Use el tiempo de su asesor completamente

Resulta frustrante para el consultor e improductivo para la campaña que el consultor pierda tiempo para poder reunirse con las personas indicadas ya que eso se traduce en perdida de tiempo y dinero.

14. Organice su horario de visitas con antelación

Debido a las múltiples ocupaciones de los involucrados en una campaña incluyendo al asesor, resulta esencial que se diseñe un calendario de largo alcance para que todos lo involucrados en la misma conozcan los movimientos del consultor con anticipación.

15. Establezca un sistema de comunicación efectivo entre las visitas y úselo

El consultor debe estar siempre localizable para su cliente, por esta razón el director de campaña debe estar al tanto de donde ubicarlo en caso de una crisis.

16. Trate a su asesor como un miembro de su grupo de confianza

Asegúrese de que su consultor, o su representante, tengan acceso a toda la información que necesite y de que se le informe de todos los procesos de decisión cuando esté en el país.

17. Valore sus recursos de una manera realista

No se engañe cuando haga la valoración de los elementos con los que cuenta para realizar la campaña, ya que el consultor conocerá la verdad tarde o temprano.

18. No deje que el orgullo interfiera para ganar la elección

El objetivo de una campaña política es ganar y si usted necesita buscar una compañía de fuera del país para ello, hágalo. No se preocupe si lastima los sentimientos de las compañías de su país, que ponen en riesgo su triunfo.

19. No resalte la presencia del asesor si esto es perjudicial para la campaña

En ocasiones es mejor que el consultor mantenga un perfil bajo, en estos casos no haga mucho ruido cuando el consultor llegue al país.

20. Si usted no entiende un consejo de su consultor, pídale que se lo explique bien

Se supone que los consultores son comunicadores, así que lo menos que deben hacer es comunicar sus propias recomendaciones con eficacia.

21. Asegúrese de que las decisiones que han sido aprobadas se cumplan

Para garantizar esto es importante la presencia del director de campaña que se encargará de que se implementen las decisiones tomadas por el consultor.

22. Confíe en su asesor

Si no puede confiar en su consultor, usted ha contratado a la persona errónea. Si su consultor conoce sus problemas, puede estar preparado cuando éstos emerjan en la campaña.

23. Póngase de acuerdo sobre el calendario de pagos y cumpla con él

Si usted espera que su consultor cumpla con su trabajo, cumpla usted con su parte del acuerdo.

24. No tenga miedo de pedir ayuda

Si tiene un problema, llame a su asesor. No se preocupe si lo molesta, al consultor le gustará más recibir una llamada a medianoche que enterarse más tarde de una catástrofe que hubiera podido evitar.

25. No espere milagros

Ningún consultor tiene un record perfecto. Todo consultor va a ganar y perder algunas campañas. Nadie gana todas las elecciones; los mejores ganan la mayoría, de lo contrario no permanecerían en este negocio por mucho tiempo.

26. Un punto final

Si usted decide contratar un asesor, úselo: su consejo no le hará bien a menos que lo practique.

 

 

 

Maquiavelo & Freud

Lo que revelan los carteles electorales

La fotografía, el eslogan, el color o la tipografía son elementos que esconden una clara intencionalidad en campaña.

Afiches Cataluña

Combinación de los seis partidos políticos de Catalunya que ya han presentado sus carteles electorales (LVE)

>Por Silvia Hinojosa

Con lo imaginativos, incluso atrevidos, que habían sido algunos carteles electorales –en el pasado, en tiempos del oasis catalán–, pero hace ya unos años que las candidaturas se refugian en lo seguro. Ni juegos de palabras, ni guiños cinematográficos y menos aún críticas al adversario. Para el 21-D –a falta de que la CUP presente hoy su campaña– todo es color y mensajes en positivo. Pero detrás de cada cartel hay una intención, en las fotos, el eslogan, el color o la tipografía empleada.

Puigdemont

Y dentro de la prudencia general en estas elecciones al Parlament, uno de los que marcan la diferencia es Junts per Catalunya, la lista del PDECat que lidera Carles Puigdemont desde Bruselas. En su cartel, en tonos naranjas, destaca la imagen del candidato y el eslogan: “El nostre president”. “Gráficamente es el más interesante, moderno y sofisticado. La fotografía, el fondo, la tipografía, todo funciona muy bien. El fondo vibra, da sensación de acción. Y la tipografía es muy potente: cursiva, con la entrelínea muy cerrada y una caja alta estirada”, valora el diseñador gráfico David Guerra, responsable de DG Estudio.

Oriol Junqueras

Guerra subraya que el naranja, que tiñe hasta la foto del candidato, es un color optimista, activo. “El logotipo, con la senyera, repite la gama en naranja y la tipografía es toda del mismo estilo, en una diagonal que sugiere movimiento”, añade.

Y un guiño. Puigdemont lleva traje y corbata, pero también un suéter de cuello subido y abrigo. Está en el exilio, les recuerda a los votantes.

El cartel de Domènech es cultural, ERC busca credibilidad y JxCat subraya al ‘president exiliado’

“¡Nos han copiado el cartel!”, denunciaba hace unos días Xavier Domènech, candidato de Catalunya en Comú-Podem, en referencia al de Puigdemont. “Hay tres elementos iguales que en el nuestro –detalla Sergio Espín, del equipo de comunicación de Catalunya en Comú, responsables del diseño–. El degradado de color, las letras en diagonal ascendente y el tratamiento de la foto, todo coincide, ya es casualidad. Y nosotros lo hicimos antes, ya en las municipales de Barcelona”.

Vistos uno al lado del otro, los carteles son realmente parecidos.

“El de Domènech es muy moderno también, en cuanto al color, pero es exagerado que digan que les han copiado”, valora David Guerra. En ambos hay un tratamiento del color, pero son técnicas, subraya. “Y la foto de Domènech está coloreada, no contrasta como la de Puigdemont. Tiene menos intención, es más tranquilo. Es un cartel casi de obra de teatro, con un toque más cultural, habla más bajo que el resto de carteles y en un lenguaje poco político. Y Domènech queda integrado, sugiere que importan más las ideas que los nombres”, añade.

Domenech

Ramon Piqué, director de imagen de la campaña de JxCat, explica que la principal dificultad de su cartel fue que Puigdemont está en Bruselas. “No pudimos hacer una sesión de fotos, pero nos fue bien aprovechar la del día de la rueda de prensa, es icónica y remite al exilio”, subraya. Otra dificultad es que se trata de una marca nueva. “El código gráfico del logotipo es muy marcado, con letras en cursiva, caja alta y en diagonal y en tonos naranjas y todo eso tenía que mandar en el cartel”, añade. “Y en cuanto al degradado, no es propiedad de nadie”, concluye.

Un cartel bien diferente a los anteriores es el de Oriol Junqueras. Su cara es protagonista, frente al logotipo de ERC que casi no se ve. “Me parece estático. La tipografía es una redonda, amable, estable. Y la foto no está trabajada, aparte del fondo desenfocado; media cara queda oscura. Sólo tiene esa visión desde abajo que le endiosa un poco –señala David Guerra–. Transmite la idea de que no hay trampa ni cartón. Junqueras sonríe, parece buen tío, llano, que no miente: ‘soy como me ves, afable, con el tic que conocéis, algo descamisado’. Toda la estructura del cartel es un poco antigua, como sin intención, sin diseño. Pero ahí contrasta el hashtag, que es algo conceptualmente muy moderno”.

Cs vende una imagen moderna; el PSC, un Iceta president, y el PP ofrece la cara amable de Albiol

Otro cartel con fuerza es el de Ciutadans, con la figura de Inés Arrimadas en un fondo naranja. “Es muy potente. La tipografía es como la de Puigdemont, condensada, agresiva, típica de carteles, aunque aquí es redonda, recta, da más estabilidad. Cs pone el acento en la candidata y en el mensaje Catalunya-España-Europa”, subraya Guerra, que aplaude el guiño del corazón, marca de Ciutadans. “La candidata lo sitúa en su corazón, tapando un escote que no se ve pero se intuye, tiene algo sexy y está bien encontrado porque ella es guapa, femenina y le sacan también partido a eso”, añade. Pero lo principal, subraya, es el naranja, sugiere modernidad.

Arrimadas

Los socialistas, en cambio, han hecho un cartel clásico, institucional. “Siempre habían utilizado una gráfica moderna, con fondos rojos, con guiños, es como si hubieran retrocedido muchos años –dice Guerra–. El cartel es serio y antiguo: el traje, la corbata, la senyera bien puesta, el fondo blanco, soso. Sólo llama la atención la tipografía, que tiene mucha fuerza, es bold, estable, cuadrada”. El PSC da relevancia a Miquel Iceta, con su nombre en el eslogan. “Quieren darle un toque institucional pero a la antigua. dirigido a un votante de cierta edad, que entiende este lenguaje”, añade.

Iceta

Xavier García Albiol, en cambio, no vende una imagen institucional. La foto del cartel del PP está tomada en la manifestación por la unidad de España del 8 de octubre, con el ­candidato en primer plano. “Hay un fondo de gente difuminado, que le da un tono populista, parece que le siguen –apunta Guerra– y se ven banderas españolas, por eso han añadido la senyera al pie del cartel”. Albiol sonríe, es una cara amable, y la americana desabrochada indica actitud de trabajo. “Y un detalle ­curioso, hay dos tipografías: una ­redonda, juvenil, para la palabra ­solución, pero para España otra muy institucional”, subraya.

García Albiol

 

LA VANGUARDIA

Las tácticas y ciberataques con los que se influenciaron las elecciones en 18 países, según la organización Freedom House

Redes Sociales

Estados Unidos es el país del que más se habló, pero se dio en otras 17 naciones.

Y es que las votaciones que se celebraron en 18 países en el último año fueron influenciadas por desinformación divulgada a través de internet, según señaló en un informe Freedom House.

El reporte anual de la organización no gubernamental dedicada a la defensa de las libertades, con sede en EE.UU., analizó el nivel de libertad en internet que hubo en 65 países, los cuales representan el 87% del tráfico en la red a nivel mundial.

En total, 30 gobiernos estuvieron involucrados activamente en el uso de redes sociales para atacar a sus opositores, según el informe.

Desde Freedom House aseguran que en 18 en los que que hubo elecciones, existió algún tipo de manipulación en internet para tratar de influir en la opinión pública y minar a la oposición.

Además de las presidenciales en Estados Unidos y Ecuador o el plebiscito sobre el acuerdo de paz en Colombia, Freedom House encontró también algún tipo de interferencia en, por ejemplo, la votación sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea o en la elección presidencial de Francia.

También en votaciones que se llevaron a cabo en Alemania, Italia, Turquía, Corea del Sur, Armenia, Azerbaiyán, Indonesia, Kenia, Ruanda, Tailandia, Gambia y Zambia.

Las tácticas

Por séptimo año consecutivo, Freedom House detectó que la libertad para los usuarios de la web está a la baja en la mayoría de las naciones.

Esto se debe principalmente a los esfuerzos de los gobiernos por controlar la opinión de los ciudadanos, según el reporte.

Para ello, emplean diversas tácticas como:

  • Usar bots informáticos que replican mensajes del oficialismo.
  • Emplear grupos de comentaristas para difundir posturas progubernamentales en los debates.
  • Crear sitios de noticias falsas para difundir información engañosa
  • Usar a troles para quitar tiempo a los críticos de los gobiernos mediante ataques personales.

La manipulación de las redes sociales se ha convertido en una herramienta clave para los regímenes represivos, según la ONG.

“En Kenia, los usuarios compartieron fácilmente noticias y videos falsos con logos de medios de comunicación que usualmente son confiables, como CNN, BBC y NTV Kenya”, documentó Freedom House.

Eso se suma a los controles técnicos como los cortafuegos (firewalls), los filtradores de contenidos y herramientas de bloqueo de las redes privadas (VPN), que algunos gobiernos implementan desde hace un tiempo.

América Latina

En el caso de América Latina, Freedom House indicó que en Colombia fue documentada la presencia de estas tácticas de influencia en la opinión pública en el plebiscito del acuerdo de paz entre el gobierno y la guerrilla de las FARC.

Sobre las campañas presidenciales en Ecuador, la ONG denuncia que el entonces presidente Rafael Correa lanzó un sitio que identificaba a usuarios de redes sociales que realizaban críticas al gobierno.

“Eso permitía que los analistas progubernamentales señalaran colectivamente a los disidentes políticos”, dice Freedom House.

México no está entre los 18 países en los que Freedom House encontró algún tipo de interferencia en sus votaciones.

Sin embargo, el informe “Libertad en la Red 2017” señala que en ese país fueron detectadas unas 75.000 cuentas en Twitter que son usadas por bots.

“Cuando surge un nuevo hashtag para crear conciencia sobre un escándalo, los partidarios del gobierno emplean dos métodos para jugar con el sistema a favor del presidente”, señala Freedom House.

“Los bots promueven hashtags alternativos que apartan a los originales de la lista de los 10 principales. En otro método conocido como ‘intoxicación con hashtag’, los bots inundan los hashtags antigubernamentales con publicaciones irrelevantes para enterrar cualquier información útil”, detalla.

En Venezuela también hubo influencia en las redes sociales en la larga disputa política entre el gobierno y la oposición, según la ONG.

La investigación determinó que menos del 25% de los internautas a nivel mundial vivían en países donde el acceso a la red es considerado libre. Son aquellos donde:

  • No hay obstáculos importantes para acceder a internet.
  • Hay pocas restricciones en lo que pueda ser visto o compartido.
  • La vigilancia a las actividades de los usuarios está limitada.
  • No hay repercusiones significativas para las personas que ejercen su libertad de expresión.

Fenómeno global

Sanja Kelly, del proyecto “Libertad en la red”, señala a China y Rusia como los “pioneros” en el control de internet, pero dice que el fenómeno se ha vuelto global.

Ahora naciones como Turquía, Filipinas, Siria y Etiopía ya emplean estas tácticas de forma masiva.

“Los efectos de esta rápida expansión de técnicas contra la democracia y el activismo cívico son potencialmente devastadores”, consideró por su parte Sanja Kelly.

Esto ha hecho visible la necesidad de la educación de los usuarios de internet, enseñándoles a identificar las noticias falsas.

Otra tarea recae en las firmas tecnológicas, en especial las redes sociales, que tienen que combatir activamente la manipulación de información en sus canales.

Otra preocupación a ojos de la organización es el intento por parte de algunos países de influir fuera de las propias fronteras.

La ONG afirma que está “bien documentado” cómo desde Moscú hubo esfuerzos significativos para influir en la elección presidencial de Estados Unidos del año pasado.

Y, según su investigación, esa tendencia está al alza: cada vez más los gobiernos buscan influir mediante redes sociales en el debate en otros países.

AQUÍ EL INFORME COMPLETO

 

 

BBC MUNDO

Informe: Elecciones en Chile

Elecciones en Chile

Ivan Alvarado (REUTERS)

El próximo 19 de noviembre, se desarrollará la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Chile y los principales sondeos de opinión indican una interesante ventaja del ex-presidente Sebastián Piñera.

Para profundizar sobre el desarrollo de la campaña electoral, compartimos un completo informe realizado por Comitia Consulting.

Leer informe aquí > Elecciones-Chile-2017

Las elecciones serán multipolares

Multipolares

>Por Juan Courel

Es un error creer que la victoria de Cambiemos en 2015 se haya debido a una alta polarización. Por el contrario, Daniel Scioli y Mauricio Macri sumaron poco más del 70% en la primera vuelta. Casi un tercio de la gente quedó en el medio, despolarizada. Hoy el escenario es similar.

Es otro falso lugar común asumir que las PASO descartan automáticamente a los terceros. Hace dos años, el frente UNA, de Sergio Massa, quedó a 10 puntos de Cambiemos y a 18 del Frente para la Victoria. Lejos de diluirse, en las generales siguió creciendo tanto en votos como en porcentaje.

Por eso en su momento Macri hizo oídos sordos a los que lo conminaban a incorporar a Massa a su frente. Mantenerlo afuera pero sin chances fue indispensable para que el oficialismo no superara el 40% y hubiera segunda vuelta.

La condición multipolar de estas elecciones es lo que las hace competitivas, de final abierto y con más de un favorito.

Por cálculo o fortuna, cuando Cristina Kirchner evita unas internas con Florencio Randazzo alimenta esta multipolaridad. No busca dividir a la oposición al Gobierno, sino a su propia oposición, al antikirchnerismo. Es una apuesta a que Massa y Randazzo le terminen sacando más votos a Esteban Bullrich que a ella. Se basa en dos premisas: que muchos votantes de Cambiemos son más antikirchneristas que oficialistas y que su alto piso electoral (el voto duro de Cristina) está de arranque bastante cerca de su techo.

Nota Multipolares

La Nación

Jugar al piso alto con el techo bajo supone riesgos, como los que padeció el Frente para la Victoria en sus derrotas de 2009 y 2013. Sin embargo, la certeza de Cristina de que lo suyo ya está es lo que le permite desprenderse del sello del PJ y no ir a internas. Algunos ven la sombra de Jaime Durán Barba en este desinterés por lo partidario, pero Cristina siempre usó la liturgia pejotista a conveniencia: en ninguna de sus campañas presidenciales se cantó la marcha.

Además de 2005, cuando la boleta oficial del PJ que encabezaba Chiche Duhalde perdió por 25 puntos contra el propio kirchnerismo, hay muchos antecedentes que avalan la estrategia: del 83 para acá, el PJ perdió tantas elecciones bonaerenses como las que ganó. Las últimas legislativas puras en las que salió primero fueron hace 16 años.

Esto es tan cierto como que Cambiemos puede perder La Matanza y el conurbano y, a pesar de eso, ganar la provincia. Es ocasión de releer a Manuel Mora y Araujo en El voto peronista.

Quienes ven un cambio en la comunicación actual de Cristina también se equivocan. Es el espejo de sus propias campañas anteriores: si en 2011 se basó en historias de vida de ciudadanos que habían progresado durante su gobierno, su acto de Arsenal mostró testimonios del deterioro. ¿Le alcanzará? A Macri no le bastó con la existencia de una tercera opción o un buen manejo de las redes sociales. También centró su discurso y ponderó decisiones del kirchnerismo: sorprendió. ¿Querrá o podrá Cristina moverse al centro? Algunas declaraciones de candidatos suyos no la ayudan.

Massa tendrá que ofrecer algo más que un mensaje antigrieta, insuficiente para construir un clivaje que agrupe mayorías. Es esperable una priorización de asuntos más sensibles para la agenda pública: precios y seguridad.

Lo mismo ensayará Randazzo, quien con su obsesión por las internas quedó muy asociado a temas que sólo le importan al sistema político. Si no quiere presentarse sólo para cumplir -como reza su eslogan-, mejor que se ponga a prometer.

Cambiemos hará lo que hacen todos los oficialismos en minoría: una campaña del miedo; bueno, de contraste: “Si gana Cristina, no llegan las inversiones”.

¿Para qué polarizar? Mientras todos se concentran en la provincia, hay un país que también vota. En 2015 Cambiemos obtuvo 34 puntos a nivel nacional. La única vez que el oficialismo sacó menos de 40 en legislativas y después no ganó la oposición fue en 2011, boom de consumo y muerte de Néstor Kirchner mediante.

A pesar de todo, no se percibe un gobierno desesperado por buscar nuevos acuerdos o cambiar de políticas. En esta indiferencia se identifica la clásica actitud de Macri de obviar los lugares comunes del microclima político y periodístico.

Tal vez piense que en febrero ya nadie va a recordar estas elecciones. Tal vez sepa que, le vaya como le vaya este año, cualquier éxito futuro será por lo menos improbable si no endereza la economía.

*Analista político, ex secretario de Comunicación de la provincia de Buenos Aires.

 

LN

10 mitos que complican las campañas electorales

Mitos Políticos

>Por Daniel Eskibel

Las campañas electorales tienen sus mitos.

No son mitos en el sentido antropológico del término. No son relatos de sucesos prodigiosos que expliquen la vida política ni que ayuden a conferirle significados ni que operen como un cemento que une a la sociedad.

Son mitos, más bien, vinculados al origen etimológico de la palabra que deriva del griego ‘mythos’ y que alude a las palabras, las meras palabras en sustitución de los hechos. Me refiero entonces a mitos que obturan la comprensión de lo que verdaderamente sucede en las campañas electorales. Mitos que obstaculizan dicha comprensión y la sustituyen por un cuerpo de ideas y preconceptos que oscurecen más que aclaran el panorama.

Ideas erróneas, quiero decir. Erróneas pero de algún modo santificadas por la costumbre, por la tradición, por la repetición incesante. Preconceptos instalados en el mundo político a fuerza de martillazos reiterativos y cuasi solemnes.

¿Son pocos esos mitos? No, en realidad son muchos.
¿Son inocuos? Tampoco. Son capaces de arruinar la mejor candidatura.
¿Son gratuitos? Nones. Cuestan mucho dinero cuando las campañas electorales se guían por ellos.

10 mitos de los que vale la pena desprenderse

Veamos unos pocos de esos mitos. Apenas 10 de un conjunto mayor. Pero 10 mitos de esos muy encarnados y que hacen mucho daño cuando se llevan a la práctica en las campañas electorales. 10 mitos de esos que vale la pena desprenderse:

El voto es racional.

Este mito sostiene que el votante toma su decisión movido exclusivamente por un proceso de carácter intelectual y racional. Decidir el voto sería una operación más bien fria en la cual el ciudadano piensa, compara, analiza, sopesa y llega luego a una conclusión. En realidad el mecanismo de decisión de voto no es así. Por el contrario, los factores emocionales están en el primer plano y son absolutamente decisivos. Eso no significa que lo racional no juegue ningún papel, pero sí significa que el factor más potente es de carácter emocional. De eso se trata la elección: emociones.

La decisión es consciente.

De acuerdo a este mito los procesos psicológicos que participan de la decisión de voto son de carácter consciente. No es así. Hace ya más de 100 años que Sigmund Freud descubrió que la consciencia es solo la más pequeña porción de nuestra vida psíquica, apenas la parte visible del iceberg. Un inmenso iceberg dominado por los procesos mentales inconscientes que ocurren por debajo de ese nivel cotidiano del ‘darse cuenta’ y que determinan desde las profundidades psíquicas todos los aspectos importantes de nuestras vidas. También el voto.

El candidato conoce al electorado.

En este caso se hace énfasis en un presunto olfato político del candidato que le permite saber lo que quiere, lo que necesita, lo que teme y lo que le pasa a los electores. En realidad se trata de una rémora de tiempos pasados, tiempos en los cuales no existían buenos mecanismos de investigación de la opinión pública y entonces las campañas solo podían marchar a golpe de olfato. Ganaba el que tuviera mejor nariz política. Ahora sabemos que aún la mejor nariz se pierde el 99 % de la información. Ahora tenemos, además, procedimientos científicos para estudiar la opinión pública. Desde las encuestas hasta las entrevistas en profundidad y los focus groups. No utilizarlos es condenar a la campaña electoral a vivir en los agitados tiempos de los dinosaurios.

Los amigos son los mejores consejeros.

El mito tiene inmediatas consecuencias operativas: el candidato se rodea de un círculo aúlico de amigos y familiares. Les tiene confianza extrema, claro, y cada vez se guía más por su consejo. ¿Quién mejor que los amigos para aconsejar bien? Sin embargo nada más lejos de la verdad. En realidad el candidato que así razona no se rodea sino que termina encerrado por la buena voluntad de sus amigos. Atrapado por un entorno que cae con facilidad en el coro de alabanzas. O que está desbalanceado porque seguramente tienen una visión muy pero muy parecida a la del propio candidato. O que está cegado por el cariño. O que está cegado por la falta de conocimiento y/o de experiencia sobre campañas electorales. Un entorno que no puede ser objetivo más allá de sus intenciones. Siempre es preferible recurrir a profesionales para el asesoramiento. Y también a personas de fuera del entorno que puedan actuar y hablar con más frialdad.

El voto se decide durante la campaña electoral.

De acuerdo a este mito parecería que el cerebro del votante se ajustara a los tiempos marcados por los partidos políticos y por la legislación electoral de cada país. No es así. La gran mayoría del electorado decide su voto antes de la campaña electoral. Antes, sí. Y solo un sector relativamente pequeño decide en plena campaña. Por eso es imprescindible implementar una campaña política permanente. Y también por eso hay que pensar muy bien a quién se dirige la campaña electoral.

Se puede hacer política sin dinero.

Este mito atribuye cualidades mágicas a las ideologías y cree que basta con una acertada estructura ideológica para implementar una campaña. Es un mito que al bajar a la realidad se rompe los dientes contra el piso al descubrir que cada paso de una campaña electoral implica gastos. Cada paso. Hasta lo más mínimo, hasta el más modesto cartelito callejero, hasta el más pequeño local partidario, hasta el más insignificante volante, hasta el vehículo y el combustible necesarios para ir a hablar con los votantes…Todo. Ni pensar la publicidad en radio o televisión. Es que no se puede hacer política sin dinero. Es un axioma. Y si el dinero no se tiene hay que salir a buscarlo. Para algunas fuerzas políticas no debería haber nada más central que la campaña financiera. Porque de lo contrario simplemente no existen frente a los ojos del público. Del gran público, no del grupito de incondicionales que siempre están.

La gente es tonta.

Hay toneladas de candidatos sepultados bajo este mito. Creyeron que la gente no sabía o no se iba a enterar. Que no se iban a dar cuenta. Que no le darían importancia justamente a ese asunto que los enterró. Es cierto que la gente mayoritariamente no le presta mucha atención a los políticos, pero no es tonta. Y se da cuenta de las cosas, tarde o temprano. Por eso el cortoplacismo no paga.

El público vive pendiente de los políticos.

Es un mito fuertemente asentado sobre el ego de algunos (¿muchos?) políticos. Creen que las personas están todo el tiempo mirándolos en televisión, escuchándolos en la radio, leyéndolos en el diario o en la web y pensando obsesivamente en ellos. Como si estuvieran hipnotizados. Con lo cual esos políticos dan por sabidas las cosas que ya dijeron el año pasado en relación a tal asunto. Dan por conocidas sus posiciones, vidas, propuestas y reacciones. Pero no es así. El público no está hipnotizado. Simplemente vive su vida, su trabajo, su familia, sus preocupaciones, sus problemas. Y de un modo más o menos lateral ingresa en él la política y los políticos. Lateral, mal que le pese al ego de varios. Y esa presencia lateral es cierta no solo en los tiempos normales sino también en plena campaña electoral.

El político es un gran comunicador.

El mito dice que si se dedica a la política y le va más o menos bien, entonces es un gran comunicador, por lo menos mejor que todo su entorno y tal vez un poco más allá también. Y si es un gran comunicador sabe mejor que nadie cómo va a funcionar un spot televisivo o un folleto o una cuña radial. En realidad el buen desempeño político no siempre es indicador de cualidades comunicacionales sólidas. Muchas veces inciden otros factores que ayudan, incluyendo el contexto económico, político, social y cultural del país o la ciudad. Tan es así que casi siempre sería indicado un media training, un entrenamiento para el mejor desempeño ante los medios de comunicación. Y por supuesto que la comunicación a través de los medios es un asunto bien diferente para el que se requiere especialización y profesionalización. De lo contrario se va hacia el desastre.

No hay mejor defensa que un buen ataque.

Es un mito funcional a las pulsiones agresivas de algunos candidatos. Una racionalización para permitirse el ataque contra otros, ataque que en la mayoría de los casos lleva a las campañas al despeñadero. Para atacar hay que atacar bien, sabiendo lo que se hace. Y hay que entender que no hay mejor defensa que una buena defensa. Pero hay que saber defenderse, un movimiento de la política que muchos no comprenden que deben aprender.

Hay más mitos.
Muchos más.
Este es solo un rápido repaso a 10 de ellos. 10 mitos destructivos que son una bomba de tiempo en cualquier campaña electoral.

Si pudiera derivarse alguna enseñanza breve de estos 10 mitos, yo la resumiría en 2 puntos centrales:

  • Humildad. Si en la campaña creemos que lo sabemos todo y nos llevamos el mundo por delante, pues seguramente vamos a perder.
  • Profesionalismo. Muchas personas se han formado y especializado para trabajar en los diversos aspectos que implica una campaña electoral. ¿Por qué no acudir a ellos?

La humildad y el profesionalismo ayudan mucho a las campañas electorales a ver la realidad tal cual es, sin el espejo deformante de los mitos, esos mitos que poco a poco van acorralando y estrangulando.

 

Maquiavelo & Freud

Las palabras amables mejoran las perspectivas de voto

Congreso de los Estados Unidos

Congreso Estados Unidos (Archivo)

>Por Javier Salas

Muchos políticos pretenden cabalgar hasta lo más alto a lomos de la dureza del discurso, el lenguaje aguerrido contra el adversario y la retórica beligerante. Sin embargo, la cortesía, las palabras cálidas y el vapuleado talante quizá sean más provechosos en las urnas. Es lo que propone un estudio que ha puesto la lupa sobre el Congreso de Estados Unidos y 124 millones de palabras expresadas por sus cargos electos durante las últimas dos décadas. Tras revisar el peso que los términos sociables tenían en los discursos de los políticos electos a lo largo del tiempo, las conclusiones muestran una correlación muy marcada entre estas palabras amistosas y la valoración de los congresistas. La aprobación de los políticos cae a medida que dejan de usar conceptos amables en sus intervenciones.

Los investigadores buscaron términos como “afecto”, “cuidar”, “cortesía”, “derechos”, “igualdad”, “humano”, “escuchar”, “compartir”, “solidario” hasta completar una lista de 127 palabras (o raíz) que tienden a transmitir contenidos en favor de los intereses colectivos y la armonía entre personas. Al comparar mes a mes la proporción de estas palabras en los discursos con las encuestas de valoración de los políticos que las usaban —o no— se observa una “impresionante coincidencia”, según los investigadores que publican este estudio en PNAS. Las palabras que pronosticaron con más fuerza la aprobación del público por su uso fueron “amable”, “involucrar”, “educar”, “contribuir”, “preocupado”, “dar”, “tolerar”, “confianza” y “cooperar”.

“Sugerimos que la reciente desaprobación pública es en parte resultado de la desaparición del lenguaje cálido y prosocial en los discursos del Congreso”, asegura el estudio, que pretendía explicar las razones por las que las cámaras de EE UU rondan hoy el 10% de aprobación de la opinión pública estadounidense en las encuestas, cuando hace 12 años llegaban al 84%.Tras eliminar otro tipo de variables como la crisis económica o las consecuencias del 11-S, los datos señalan un culpable claro: el discurso es menos humano.

Hasta ahora se sabía que el uso de este tipo de expresiones que indican interés por ayudar a los demás generan una buena impresión en el espectador. Este trabajo lo lleva a una esacala política mucho más elevada, al encontrar esta misma correspondencia a lo largo de dos décadas de intervenciones orales. La correlación es más que clara (ver gráfico) pero, ¿se puede hablar de causalidad? Los investigadores creen que sí. Tras trabajar los números con detalle, barriendo otros factores exógenos, descubrieron que había una respuesta directa entre el discurso amable y la valoración en las encuestas: “Lo que dice el Congreso hoy predice sus calificaciones públicas de aprobación 29 semanas [unos siete meses] más tarde”.

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014. Jeremy A. Frimer PNAS

“No es raro que la gente reaccione de una determinada manera a la forma de hablar de los políticos”, concede el politólogo del CSIC José Fernández-Albertos, que considera muy riguroso el trabajo de este equipo de investigadores canadienses aunque duda de la solidez de sus conclusiones. Para Fernández-Albertos, la correlación es robusta pero no tanto la causalidad que reclaman los autores: “El clima político es algo muy complejo. Han intentado eliminar factores exógenos como la economía y el 11-S, pero no me convence que esa respuesta se deba únicamente a las palabras de los discursos”, asegura.

Los autores del estudio descubrieron una correlación muy importante entre el carácter sociable del discurso político y lo que los medios transmitían a la población: a su entender, las noticias y las emisiones en directo de las sesiones del Congreso sirven de correa de transmisión de estos sentimientos. Sin embargo, Fernández-Albertos cree que en algunas coyunturas es imposible determinar cuál es la explicación. “En el día a día de la política surgen temas más antipáticos, que pueden propiciar un determinado lenguaje, pero no sabemos si el uso del lenguaje viene marcado por otras circunstancias que también influyen en la opinión pública”, añade el politólogo.

A juzgar por el estudio, la población sería extraordinariamente sensible al lenguaje, ya que una caída del 19% en el uso de esas palabras amables entre 2002 y 2014 propició un derrumbe del 75% en la valoración de los congresistas.

Estudio científico: “A decline in prosocial language helps explain public disapproval of the US Congress – DOI: 10.1073/pnas.1500355112

 

EL PAÍS

Estas pruebas demuestran que el Marketing Político 3.0 sí funciona

 

>Por Andrés Elías* – Exclusivo para Mix Político

Durante enero y febrero de este año, me dediqué a probar cada una de las hipótesis que escribí en mi libro Marketing Político 3.0. Durante el experimento que me llevo dos meses pude darme cuenta que cada una de mis hipótesis que descansaban sobre una base teórica se iban ejecutando también en la práctica.

Mis hallazgos los comparto en exclusiva con ustedes:

1. Conversa, dialoga, interactúa con tu comunidad

La dopamina es una sustancia que segrega nuestro cerebro. Cuándo interactúas con alguien en redes sociales estás provocando en el otro los mismo efectos que provoca el alcohol en los bebedores o el juego en los apostadores. La dopamina está vinculada a la recompensa, interactuar con alguien genera en el otro un liberación de esta sustancia. La neurociencia tiene mucho que enseñar al marketing digital, una de las cosas que tenemos que aprender rápidamente es cómo las emociones obran en la mente humana, y cómo podemos alinear nuestros mensajes en torno de ellas.

2. Las grandes cuentas interaccionan menos.

Mientras buscaba cuentas de políticos con los cuales pensaba que podía tener interacción, hallé con unas cuántas que observaba que hacían retuit de otras cuentas. En pocos casos encontré cuentas de políticos que conversaran con su público. Me decidí a probarlo. Escribí durante varios días a cuentas de diferentes políticos y el resultado comprobó mi hipótesis: “Los políticos manejan comunicación unidireccional en redes sociales”.

3. Los seguidores no saben conversar o darle continuidad a la conversación

Mientras hacía mi experimento pude darme cuenta que cuándo interactuaba con mis seguidores y me limitaba afirmar, mataba la conversación. Con el tiempo aprendí a darle continuidad a las conversaciones. Es importante hacerlo porque mientras más larga se vuelve el intercambio, más exposición tienes y posibilidades de ganar nuevos seguidores y te forjarás la fama de ser un buen conversador.

4. Provoca a tus seguidores

Hay muchas formas de hacerlo y funciona como en la vida real. Me dediqué hablar de fútbol, política, cine, música, pero si hay un tema que apasiona en redes sociales son ciertos clivajes aborto/provida, católico/ateo, capitalismo/socialismo. Generalmente provoca reacciones sobredimensionadas y por ello desaconsejo tratar estos temas, con excepción si quieres posicionarte y que las personas conozcan lo que piensas sobre determinadas cosas.

Pero también hay formas de provocar que no están relacionadas a temas sensibles. Puedes hacer encuestas, hacer una observación inteligente, mostrar una imagen interesante. Puedes provocar haciendo que tu contenido haga reír, llorar o sorprender.

5. Conversa pero síguelos

Esta es la regla de oro del Marketing Político 3.0. Conversa con tus seguidores pero síguelos de vuelta. Cada interacción que tienes te acerca a crear una comunidad. Las redes sociales afectan al cerebro al igual que un beso. Cada vez que tienes contacto con algún seguidor estás estrechando un mano, besando un niño o plantando un árbol. Si los sigues de vuelta, harás que tus seguidores descarguen una buena carga de dopamina según un estudio de RadiumOne, el uso de los medios sociales es una mina de oro para la dopamina, ya que “cada vez que publicamos un post, compartimos un estado, damos un ‘like’, dejamos un comentario o enviamos una invitación en línea estamos creando una expectativa, generamos un sentido de pertenencia y reforzamos nuestro autoconcepto a través de compartir”.

6. La gente espera opiniones

Cuando das tu opinión con respecto a algo – ya sea un video divertido, un artículo de la prensa- has hecho propio dicho contenido y, por lo tanto, tiendes a vincular tu marca personal con conceptos abstractos que la gente relaciona fácilmente.
Cuando das una opinión estás haciéndoles pensar que detrás de la cuenta no existe una conexión automatizada sino que hay alguien que está pensando y escribiendo. Las opiniones que reafirmes deben de validar el punto de vista de tu comunidad, Trump lo hace todo el tiempo. No temas en expresarte. Hay más peligro en decepcionar a un seguidor tuyo que no encajar con otras personas que nunca te votarán.

7. La gente quiere saber tu posición

Twitter está lleno de un público que quiere permanecer activo en las conversaciones. Si Instagram es para un público morboso, Twitter es para un público chismoso. Dicho de esta manera, debes de tomar posiciones sobre temas y expresarlas libremente. No temas el ataque de bots y trolls. Lo mejor que puedes hacer es ignorarlos pero verás que si tu comentario está bien redactado y compartible mucha gente te apoyará y reforzarás tu comunidad con gente que tenga tus opiniones.

8. Debes conocer a tu público

Mi público está compuesto en su mayoría por gente de afiliación católica, esto descubrí cuando intencionalmente postee sobre cine, política y religión al mismo tiempo y recibí muchísima atención en el contenido sobre un libro espiritual que recomendaba leer.

Conocer a tu público te puede ayudar a mejorar en términos de marca personal, puedes sacar insights con facilidad y conectar mejor con tu público. Las mismas áreas del cerebro que se activan por la comida se activan con los estímulos sociales. Por ello, si escribes de lo que tu público ama y conoce estarás generando una recompensa en su cerebro.


* Andrés Elías es Director de marketing digital de Dotmedia. Autor de los libros: VENDE MÁS: Cómo capitalizar las diferentes herramientas digitales a favor de tu empresa. MARKETING POLÍTICO 3.0: la nueva forma de hacer política digital. Especialista y asesor en Imagen y Comunicación Política.

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Las 8 claves para lograr un buen cuarto de guerra


>Miguel Jaramillo Luján

Un Buen Cuarto de Guerra

A mi juicio, un buen cuarto de guerra en Marketing Político y Gobierno, debe contar con 8 características esenciales:

  1. Multidisciplinar: Se conforma por personas con diversas profesiones, formación, pensamiento e incluso experiencia.

  2. No Áulico: Los lambones y los áulicos del líder o candidato sobran en los buenos cuartos de guerra. Allí se discute de manera descarnada la estrategia y por ende se debe tener apertura y franqueza para debatir sobre virtudes y defectos.

  3. Eficiente: El Cuarto de Guerra debe tener una reunión periódica con objetivos precisos, medibles y verificables, emplear bien el tiempo, actuar con prontitud, disponibilidad a ejercer participación y consejo, incluso vía virtualidad.

  4. Variable: No recomiendo un Cuarto de Guerra permanente para todas las etapas de una campaña o un gobierno. Hay momentos en que las posturas se vician, las tensiones aumentan o hay desgastes que obligan a la rotación de los integrantes.

  5. Cercanía: Con el gobernante o el candidato, quien debería liderarlo periódicamente o delegarlo en el gerente de la campaña y verificar que el flujo de consulta-recomendación y la escucha de doble vía es eficiente.

  6. Capacidad de lectura y análisis: Los principales escenarios donde se libran las tensiones públicas de un gobierno o una campaña son los medios o los actos públicos y un buen cuarto de guerra debe contar con información veraz y –sobretodo- capacidad para interpretar.

  7. Prospectivo: Debe analizar las fisuras de discurso y tensión que se generan en el terreno político y que podrían ser aprovechadas por sus rivales.

  8. Generar táctica, revaluarla y volverla a generarla: El principal producto del War Room no son palabras, análisis u opiniones, sino productos tácticos y decisiones que deben implementarse, evaluarse y si es necesario reforzarse.

 

Publicado originalmente en: MyG