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Opinión: Fuera de foco. Realidad gremial de los docentes cordobeses

Opinión: Fuera de foco. Realidad gremial de los docentes cordobeses

Con el inicio de cada año, se renuevan los conflictos por la puja salarial y por mejores condiciones de trabajo en cada ámbito, especialmente (y con un gran impacto) en el sistema educativo. A continuación, un análisis sobre las principales aristas de la problemática.

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> Por Laureano Martínez

La primera semana de clases en la provincia de Córdoba comenzó con conflictos, como hace mucho tiempo no pasaba. No es un detalle menor que el gobernador ya no sea el carismático De La Sota, a quien la cúpula dirigencial de UEPC (Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba) respetaba, y mucho. Digo, no es lo mismo frenar el inicio de clases a Schiaretti, con Macri de presidente; que a De La Sota, con el kirchnerismo gobernando el país.

Lo digo bien clarito: En los últimos cuatro años dirigencia gremial docentes jamás atinó a levantarle el dedo al ex gobernador, a tal punto que en el 2012 llegó a suspender un paro acordado por las bases. Una locura sin precedentes. Y el pasado año nomás, con José Manuel ya embalado en su carrera presidencial, los capos del gremio aceptaron un acuerdo salarial poco beneficioso para los docentes, en una asamblea de delegados departamentales turbia y con olor a podrido, con represión estatal incluida.

En síntesis: UEPC le aseguró gobernabilidad a De La Sota, a pesar de que los docentes recibíamos un sueldo insuficiente y a pesar de que los jubilados cobraban con seis meses de retraso los aumentos salariales.

Pero, lo dicho: Schiaretti no es De La Sota, y claro está, Macri no es Cristina. Y ante una magra propuesta salarial, con una inflación que sigue subiendo sin escalas, la UEPC se acuerda de patalear. Pero lo hace mal, y tal vez sea porque el mecanismo de lucha no está bien aceitado por la falta de uso.

La estrategia utilizada por el gremio en el mes de febrero deberá estar incluida en un manual que se llame “Tácticas sindicales que la conducción de un gremio JAMÁS debe realizar”. Se esperó de manera pasiva que el Ministro de Educación Grahovac emitiera la propuesta formal, y cuando finalmente lo hizo ya era el jueves de la semana previa al inicio de clases. El miércoles anterior se hicieron Asambleas de Delegados con gusto a nada, porque no aún no había nada concreto para discutir. La posición pasiva que adoptó la conducción de UEPC llevó a que el viernes se tuviera que adoptar un plan de lucha sin una consulta real a las bases. Se decidió unilateralmente que el lunes 29 de febrero haya paro y movilización, pero puedo dar fe que en las escuelas aún no se ha discutido el tema. Si a mí me preguntan, yo hubiera adoptado una postura más agresiva ante la ausencia de propuesta formal por parte del gobierno. La misma hubiera consistido en consultar a las bases que hacer ante la apatía de un gobierno que hasta ahora no tiene puesta en su agenda la discusión salarial docente.

Pero no. Monserrat decidió esperar. Y hoy, a la hora de luchar, el presente nos encuentra desunidos y poco informados.

Igual no todo está perdido. Digo, todavía hay tiempo de remontar este papelón.  Los docentes discutiremos en las asambleas escolares de esta semana qué queremos. Grahovac, mañoso, ya adelantó que retomará el diálogo con el gremio el jueves, cuando las asambleas ya estén consumadas, por lo que los docentes, en teoría, no podríamos elevar mandatos debido a que no habrá propuesta oficial hasta que no terminen estas instancias.

Para lograr que estas instancias sean significativas,  más allá de las circunstancias generadas por el gobierno, los docentes deberemos elevar mandatos; no ya para decir si aceptamos o no la propuesta, sino para que se conozca cuáles son nuestras exigencias salariales.  Estoy seguro que en la mayoría de las escuelas los docentes pediremos entre el 25 y 30% semestral, con reapertura de mesa salarial a partir de junio, o 40% anual.

Es hora de que el gremio adopte una posición combativa (no digo violenta, digo combativa). Un gremio que privilegie siempre el diálogo, pero con objetivos claros en cuanto a cuáles deben ser nuestras reivindicaciones laborales y salariales.

Por eso, insisto. La línea que deberá bajar el gremio debe ser que en las asambleas se discuta, más allá de que haya o no propuesta salarial. Y, si no la hay, como seguramente pasará, que cada escuela elabore un reclamo.

Y que la síntesis que allí se elabore sea el piso sobre el cual se irá desarrollando nuestra lucha.

Publicado también en: http://profedmusica.blogspot.com.ar/

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