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Lecturas: “Silencios que hacen ruido”

Lecturas: “Silencios que hacen ruido”

En el año electoral se profundizó el desfasaje entre el creciente apoyo social al derecho al aborto y su omisión en las campañas electorales. Entre las fuerzas políticas con chances de gobernar, la actitud más favorable manifestada es el reconocimiento de la necesidad de un debate sobre la cuestión.

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> Por Marta Vassallo*

El silencio sobre una práctica omnipresente como el aborto, pone en sordina un amplio espectro de hechos y de actividades. El 26 de febrero de 2015 el ministro de Salud, Juan Manzur –que se presenta como candidato a gobernador de la provincia de Tucumán– fue reemplazado por el sanitarista Daniel Gollán. A los pocos días de asumir, el 2 de marzo, Gollán manifestó en una entrevista en la radio FM Nacional Rock la necesidad de un “debate maduro” sobre el aborto, su voluntad de potenciar las consejerías pre y post aborto, al modo de Uruguay –donde se había reducido a cero la mortalidad por aborto inseguro antes de la legalización de la práctica– y la urgencia de cumplir las leyes y normativas ya vigentes sobre los casos en que el aborto es legal. El jefe de Gabinete Aníbal Fernández lo desautorizó de inmediato argumentando que la cuestión del aborto “no está en la agenda”. En el siguiente mes de abril, el Ministerio de Salud había elaborado y colocado en su página web un Protocolo para la atención integral de las personas con derecho a la interrupción legal del embarazo (1). Como lo señalaron de distintos modos la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, el CELS y Amnistía Internacional, este documento de 72 páginas significa un salto cualitativo desde su título, donde se define al aborto como “interrupción legal del embarazo” y se extiende el derecho a las personas trans. “De aplicación obligatoria en todo el territorio del país y en todas las instituciones sanitarias públicas o privadas”, utiliza la noción de salud de la OMS (“estado de bienestar físico, psíquico y social, no sólo la ausencia de enfermedades”), y reafirma el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de 2012 al incluir la violación contra cualquier mujer (también la perpetrada por maridos, parejas o novios), como causal de aborto legal.

Al tiempo que avalaba y potenciaba una amplia actividad militante en curso desde hace años, este Protocolo provocó fuertes reacciones de oposición por parte de la jerarquía eclesiástica católica. Entre ellas, se destaca por su virulencia la homilía del arzobispo de Tucumán Alfredo Zecca en ocasión del Tedeum del pasado 9 de Julio, cuando en medio de una violenta diatriba contra el gobierno nacional se refirió al nuevo Protocolo y a la Ley de Fertilización Asistida: “Así vemos que se sancionan leyes de dudosa legitimidad jurídica, basadas en un positivismo inaceptable; se articulan políticas públicas que ignoran elementales derechos humanos; se ataca impunemente a la Iglesia y se vulneran sus derechos […]. Se está intentando imponer protocolos de aborto y fertilización asistida absolutamente inaceptables porque violan el elemental derecho a la vida y a seguir la propia conciencia, avasallando además las legítimas autonomías provinciales”.

La presidenta Cristina Fernández, que encabezó el acto del Día de la Independencia en Tucumán pocas horas después, aunque polemizó en más de un momento de su discurso con la oposición, no aludió para nada a esta homilía. Quien reaccionó fue de nuevo Aníbal Fernández, esta vez para defender el cumplimiento de las leyes vigentes.

Un apoyo transversal

La última coyuntura que había dado lugar a posicionamientos sobre el aborto había sido la reunión en el Congreso de la Comisión de Legislación Penal el pasado 4 de noviembre de 2014, que no llegó a dar dictamen gracias a una maniobra de la presidenta de la Comisión de Legislación Penal, Patricia Bullrich: las organizaciones de izquierda, el GEN y el Partido Socialista mostraron unanimidad en el apoyo al proyecto de ley de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto. El FpV presentaba en su interior posturas contrapuestas; la UCR también; el Frente Renovador y el PRO tenían algún diputado a favor, la excepción que confirma la regla de su oposición a este derecho. Las contradicciones dentro del FpV se mantienen, a favor de las invocaciones al papa Francisco: el candidato a gobernador del FpV recientemente derrotado en Mendoza, Adolfo Bermejo, había presentado un proyecto de ley que genera la figura del “defensor del niño por nacer”, mientras que el candidato a jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Mariano Recalde –que no llegó al ballottage– interrogado en el programa Duro de domar el 1º de julio, dijo que “hay que avanzar en la discusión [sobre el aborto], como se ha avanzado en otros derechos; no acuerdo con que haya chicas que mueran en abortos clandestinos…”. Una alta proporción de los 70 firmantes del proyecto de ley de la Campaña son del FpV, empezando por la primera firma de Juliana Di Tullio en la presentación de 2007, y de Adela Segarra en las subsiguientes. Un hecho que sin embargo no ha garantizado el tratamiento del proyecto de ley, ni siquiera su discusión en Comisiones en estos ocho años. En la ciudad de Buenos Aires, el jefe de Gobierno ganador por el PRO, Horacio Rodríguez Larreta, interrogado por miembros de la Campaña Nacional, se manifestó en contra, mientras que su rival en el ballottage, Martín Lousteau, de ECO, se declaró a favor a título personal, pero no firmó el proyecto de ley, ni ha explicitado en público su posición. Entre los spots de campaña para las PASO del 9 de agosto que se han visto hasta hoy, sólo el de la candidata a presidenta por el Movimiento al Socialismo (MAS) Manuela Castañeira explicita su apoyo al derecho al aborto: “Es injusto… la negativa del gobierno a otorgar el derecho al aborto en el hospital”.

El activismo por el derecho al aborto, que se remonta a años atrás, va creciendo, como se manifestó en pasajes del documento leído en la manifestación “Ni una menos” del 3 de junio pasado, donde la maternidad forzada aparece como una de las formas de violencia hacia las mujeres: “Afirmamos el derecho a decir NO frente a aquello que no se desea: una pareja, un embarazo, un acto sexual, un modo de vida preestablecido […]. Y porque decimos NO, podemos decir SÍ a nuestras decisiones sobre nuestros cuerpos, nuestras vidas afectivas, nuestra sexualidad”.

La tasa de mortalidad materna registra una gradual disminución a nivel nacional, pero su primera causa siguen siendo los abortos clandestinos. Según cifras oficiales (sospechosas de subregistro) en 2010 se cuentan 331 muertes maternas, 68 de ellas por aborto; en 2011, 302 muertes, 73 por aborto; en 2012, 258, 33 por aborto, y en 2013, el último año registrado, 245, de las cuales 50 son por aborto. De 4,4 muertes maternas cada 10 mil nacidos vivos en 2010 se llegó a 3,2 en 2013. La disminución no garantiza que en 2015 se llegue a 1,3, como lo había planteado uno de los Objetivos del Milenio fijados por la ONU.

Entre las causas de la disminución, se cuentan la implementación creciente del Programa de salud sexual y procreación responsable, del Protocolo de casos de abortos no punibles y de atención a víctimas de violencia sexual, y también la difusión del recurso al aborto químico, resultado en muchos casos de prácticas militantes y autogestivas.

Reducción de riesgos

Una de las formas de esa militancia es el desarrollo de consejerías pre y post aborto, cuyos primeros antecedentes se remontan a 2004 en el Hospital Argerich de la ciudad de Buenos Aires con el apoyo del Ministerio de Salud. El desarrollo de consejerías se ha convertido en una práctica militante de algunas organizaciones políticas en diferentes puntos del país. Se acaba de aprobar en la provincia de Buenos Aires un proyecto de ley que incorpora al Programa de salud sexual y procreación responsable de la provincia la creación de “Consejerías para reducción de riesgos y daños en situaciones de embarazos no planificados”. El proyecto fue una propuesta de la senadora provincial por Nuevo Encuentro (en el FpV) Mónica Macha, quien en 2007 participó de la creación de las primeras consejerías en Morón, donde la morbimortalidad materna se redujo a cero. Las consejerías se proponen allanar el acceso al aborto en los casos en que se encuadra en la legalidad (la ley reconoce dos causales: riesgo para la vida o la salud de la gestante y embarazos resultantes de violación) y en caso contrario orientar a las mujeres que consultan tratando de reducir los riesgos de los abortos clandestinos.

La práctica de una consejería por el Frente de Mujeres de Nuevo Encuentro de la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, nació del contacto con la agrupación Lesbianas y Feministas por la descriminalización del aborto, que en julio de 2009 había abierto la línea telefónica “Aborto: más información, menos riesgos”, donde se informa sobre cómo abortar con misoprostol; tres meses después presentó un libro virtual: Todo lo que querés saber sobre cómo hacerse un aborto con pastillas, que se descarga gratis de internet.

El año 2010 es la fecha de nacimiento en Neuquén de la iniciativa “Socorro Rosa”, ideada por militantes del colectivo feminista La Revuelta, integrante de la Campaña Nacional. Se trata de un proyecto de información y acompañamiento a mujeres que necesitan interrumpir un embarazo, que desde 2013 se ha articulado en una red a nivel nacional, Socorristas en Red, presente en 22 ciudades y distritos del país.

Activistas y funcionarios comprometidos con este derecho apuestan a que sea cada vez más difícil incumplir y revertir lo logrado, y a acceder más temprano que tarde a la legalización del aborto en el primer trimestre de embarazo a demanda de la gestante.

Se puede consultar en www.msal.gov.ar/images/stories/bes/graficos/ooooooo690cnt-Protocolo%20ILE%20Web.pdf

* Periodista.

Publicado en: http://www.eldiplo.org/194-los-tabues-de-la-campana/silencios-que-hacen-ruido

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