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Ganó Trump: ¿y ahora qué?

Ganó Trump: ¿y ahora qué?

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>Por Andrés Fernández

Luego de culminar el proceso electoral “más salvaje de la historia” según algunos analistas norteamericanos, el magnate de frondosa cabellera rubia fue electo presidente. Más allá de los resultados electorales objetivos, intentaremos aquí realizar un resumen del camino transitado hasta llegar a la definición que todo el mundo observó con enorme expectativa; para luego ensayar algunos interrogantes que surgen a partir de ahora.

 

¿QUIÉN ES DONALD TRUMP?

Pero empecemos por el principio. A pesar de que es el flamante presidente del Estado más poderoso del mundo, para algunas personas es aún un personaje desconocido. O por lo menos, desconocido como dirigente político.

Trump nació en Nueva York hace setenta años. Fue uno de los cinco hijos de Mary Anne MacLeod y de Fred Trump, que se casaron en 1936.

Luego de un breve paso por la Universidad de Fordham en el Bronx durante dos años, continuó sus estudios en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania para iniciar su carrera en los negocios en la empresa de bienes raíces de su padre.

Excepto durante un breve momento en la década del noventa, cuando se declaró en bancarrota comercial, Trump no dejó de acrecentar su fortuna.

Según la revista Forbes su valor neto es de US$4.500 millones. Wealth-X dice que es US$4.400 millones, mientras que el índice de Bloomberg dice que es sólo US$2.900 millones. En cualquier caso, Trump afirma que “tiene mucho más”.

Con los años, se dedicó a invertir en hoteles, casinos, desarrollos inmobiliarios, la “industria” relacionada al golf y el espectáculo. Tanto es así, que se lo relaciona inmediatamente con el reality show “The Apprentice”.

Según afirman analistas económicos, Trump obtuvo de su padre no sólo financiación, sino también su estilo de negociación[1]. En este punto, es de esperar que intente continuar con el mismo estilo desde el máximo cargo ejecutivo de los Estados Unidos, con consecuencias inciertas.

En síntesis, su fortuna proviene de numerosas fuentes de inversión pero quizás la más relevante, esté constituida con los ingresos obtenidos por el uso de licencias con su nombre. La principal fortaleza de Trump, es justamente su propio nombre, utilizado a lo largo y a lo ancho del planeta, pero especialmente en su propio país.

Quizás eso explique como el “relato Trump”, ahora catalogado como populista, pudo penetrar en la sociedad estadounidense y romper con la tradición de las elites dirigentes de ambos partidos mayoritarios.

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TRUMP: EL CANDIDATO

Donald Trump, presentaba oficialmente su candidatura a presidente en junio del año 2015[2]. En su discurso, denunciaba la decadencia económica de los Estados Unidos y la ineficacia de la administración Obama en política exterior, especialmente, en Oriente Próximo.

Una de sus críticas más poderosas, estaban dirigidas a la élite política estadounidense afirmando que sólo alguien como él, desligado a la política y sus falsas promesas, era capaz de reorientar el rumbo del país: “¡Yo devolveré a EE UU su grandeza!”, afirmaba.

En aquel momento, Trump se situaba a mitad de tabla en la pugna por la Casa Blanca, según los sondeos relevados por Real Clear Politics[3].

Con el correr de la campaña electoral, el candidato se fue consolidando cada vez más. En primer lugar, derrotando a sus contendientes dentro del Partido Republicano. Incluso quienes denostaban sus verdaderas posibilidades, empezaron a ver con recelo el crecimiento del ahora electo presidente. Entre los republicanos, los principales dirigentes comenzaron a operar contra Trump en un intento desesperado por detener una inminente nominación oficial[4].

En cualquier caso, lo más llamativo de la campaña electoral, fue que el candidato republicano no modificó su esencia. Agresivo, sin filtros y haciendo gala del mismo personaje que los estadounidenses habían conocido en los medios de comunicación, Trump realizó numerosas declaraciones públicas que despertaron igual cantidad de resistencias.

El primer “escándalo”, se desató cuando planteó (sin pelos en la lengua) que en el caso de ser electo presidente, levantaría un “muro” en la frontera con Méjico y que además lo pagaría dicho país[5]. Después siguieron denuncias sobre el uso de armas, su destrato hacia las mujeres, su recurrente burla hacia personas con discapacidad y su posición respecto a la política inmigratoria.

En el caso de la política exterior, Trump mostró un claro mensaje. En primer lugar, hizo responsables tanto al presidente Obama como a Hillary Clinton sobre la expansión del ISIS y la crisis en Medio Oriente. Por otro lado, se mostró reacio a los procesos de integración económica y política, con especial énfasis en la conformación del NAFTA (lo llamó “el peor acuerdo de la historia”), los acuerdos Transpacífico y el sostenimiento de la OTAN[6].

Uno de los puntos que más se le criticó al candidato republicano, fue la supuesta ausencia de un plan económico sumado a su presunta impredecibilidad[7] [8].

Por último, recordemos que no fueron menores las críticas receptadas respecto a la evidente “irascibilidad” de Trump ante el intercambio en los debates[9] o en las redes sociales. Tanto es así, que el New York Times le dedicó una sección especial recopilando todos los insultos hacia “personas, lugares o cosas”[10].

PERO ENTONCES ¿POR QUÉ GANÓ TRUMP?

Curiosamente es el interrogante que más se repitió a lo largo y a lo ancho del mundo. Analistas, catedráticos y “opinólogos” por igual, siguen rastreando las razones de algo que parecía imposible. De la misma manera, surge cada vez con mayor fuerza, una potente crítica a las encuestas; a su fiabilidad y validez para analizar procesos electorales.

Lo real y concreto, es que los medios de comunicación también se hacen eco del mencionado interrogante. Muchos de esos medios (particularmente, los del país del norte y sus repetidoras asociadas) adoptaron una posición más que crítica ante la candidatura de Trump.

Pero ensayando una respuesta, es evidente que no hay una sola causa. Y aún si señalamos algunos puntos que consideramos relevantes, de seguro que quedan elementos por analizar.

En primer lugar, Donald Trump recibió apoyos masivos de los blancos de clase media y media baja, trabajadores de ciudades medianas y/o de las zonas rurales del centro del país. Tal es el contraste con la candidata demócrata, que Hillary triunfó en 31 de las 35 ciudades más pobladas. En este sentido, habría que pensar e inducir porqué el discurso anti-inmigración triunfó en los grupos mencionados.

En segundo lugar, es importante ver como Florida no se volcó de manera determinante a favor de Hillary Clinton como anunciaban algunas encuestas. Pero todos pasan por alto, que el voto “latino” o “hispano” no está constituido de manera homogénea, ya sea por origen y/o por pertenencia socio-económica. Para algunos tuvo mayor peso el acercamiento de la administración Obama con Cuba que el supuesto “racismo” de Trump y sus seguidores…

El tercer elemento, que el candidato republicano explotó con éxito, es el creciente rechazo a la clase dirigente, a una elite o casta alejada cada vez más de los ciudadanos. Por eso llegó como “outsider” y triunfó aún contra la estructura de su propio partido. El discurso anti-sistema (por lo menos, el vigente en el país del norte), característico de las exposiciones de campaña de Trump tuvieron su contracara en la candidatura de Bernie Sanders (socialista en el Partido Demócrata), que también señalaba el agotamiento de un modelo que beneficia exclusivamente a los ricos y poderosos.

Dos cuestiones a señalar en este punto: hubiera sido interesante ver una confrontación Sanders – Trump, pero el primero perdió en elecciones primarias con Clinton. Por otra parte, resulta llamativo observar que la ciudadanía se exprese contra la clase dirigente y vea en Trump un modelo de éxito. Millonario y empresario, que no paga impuestos y que se declaró a favor de recortar los gastos en el Sistema de Salud y que sin embargo, encontró masivos apoyos en las clases populares. Pareciera ser, que Trump se convirtió, en el portavoz de una supuesta renovación del mito del “sueño americano”. Queda por ver, si también ocupa el lugar de paladín de una nueva versión del “destino manifiesto”.

Finalmente, señalar algo que emerge como característica de los sistemas político-electorales contemporáneos. La discusión política adquiere elementos de la industria del entretenimiento: los debates entre candidatos, apuestas, “mercado” de encuestas; todo queda subsumido en un escenario donde los más aptos son los más preparados para el show. Por lo menos, eso demuestra en parte, la campaña mediática de ésta elección.

Quizás Trump lo supo desde el primer momento. Nada mejor para la política-espectáculo, que un showman cercano al público.

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SI, PERDIÓ HILLARY CLINTON ¿Y AHORA QUÉ?

El presidente electo ya fue catalogado como misógino, racista, agresivo e irascible. Al mismo tiempo, los opositores lo ubican como un claro exponente del “populismo” conservador. Sea cuales fueren las “etiquetas” elegidas para describir a Trump, lo importante a indagar ahora es cuál será el rumbo que tomará su administración a partir de su asunción oficial.

Igualmente, no parece el momento de expresar conclusiones determinantes, todo lo contrario. Es quizás el momento oportuno de pensar más interrogantes, particularmente por su incidencia en nuestra región, como por ejemplo: ¿cuál será el plan económico? ¿Cómo procederá ante los TLC y la política exterior? ¿Cuál será su estrategia militar y de defensa? ¿Cómo será su relación con Latinoamérica? ¿Y con Europa?

Por otra parte, aparecen otros interrogantes más ligados a la política interna, como por ejemplo: ¿cómo se reconfigurará el sistema de partidos en los Estados Unidos? ¿Hay espacio para el surgimiento de terceras fuerzas? ¿Cómo será su relación con el Partido Republicano y sus líderes?

Un nuevo tiempo parece estar comenzando, pero es aún temprano para saberlo.

 

 

[1] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160413_economia_origen_fortuna_trump_lf.shtml

[2] Ver http://www.telam.com.ar/notas/201506/109114-donald-trump-candidatura-presidente-estados-unidos.html

[3] Ver http://www.realclearpolitics.com/epolls/latest_polls/

[4] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160303_eeuu_elecciones_romney_republicanos_contra_trump_ep.shtml

[5] Ver http://verne.elpais.com/verne/2016/11/09/articulo/1478663733_305924.html

[6] Ver http://www.democracynow.org/es/2016/7/28/titulares/trump_threatens_to_abandon_nato_allies_if_countries_don_t_pay

[7] Ver http://expansion.mx/economia/2016/11/01/370-economistas-piden-no-votar-por-trump-aunque-clinton-tampoco-los-convence

[8] Ver http://www.lanacion.com.ar/1942434-los-economistas-afirman-que-hillary-garantizaria-un-mayor-crecimiento-economico-para-eeuu-y-el-mundo-que-trump

[9] Ver http://mixpolitico.com.ar/post/hillary-clinton-y-donald-trump-se-cruzaron-en-el-ultimo-debate-presidencial/

[10] Ver http://www.nytimes.com/interactive/2016/01/28/upshot/donald-trump-twitter-insults.html?_r=2

1 comentario en “Ganó Trump: ¿y ahora qué?

  1. El voto de la clase trabajadora blanca de lo que en Estados Unidos le llaman el “cinturon oxidado” (“rust belt”) de los estados de Ohio, Michigan, Wisconsin y Pensilvania (historicamente democratas) fué determinante en la victoria de Trump. En estados como Ohio, Obama había ganando en el 2012 con un 15% y 20% de diferencia… La elección de anoche reveló un país donde se abren importantes clivajes sociales de costa a costa, con un sistema político en crisis, o por lo menos en tela de juicio…

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