Mix Político

La fuga de cerebros causada por Trump

La fuga de cerebros causada por Trump

Trump Universidades
Scott Varley/Digital First Media/Torrance Daily Breeze via Getty Images

>Por Anne Krueger

Las universidades de alta calidad de Estados Unidos se encuentran entre las fuentes clave de la grandeza de este país. Cada año, los mejores estudiantes de todo el mundo compiten por acceder a programas de posgrado y pregrado en Estados Unidos; y, son las universidades estadounidenses las que ocupan la mayoría de los primeros puestos en los rankings mundiales. Además, la investigación de base que se lleva a cabo en las universidades estadounidenses ha sido un principal factor impulsor de la innovación y el crecimiento económico, así como la fuente de una proporción desproporcionada de galardonados con el premio Nobel.

Las universidades de Estados Unidos están al servicio de una amplia variedad de estudiantes, investigadores y de otros actores económicos. Las principales universidades de investigación atraen no sólo a los mejores y más brillantes estudiantes, sino también a grupos de empresas de alta tecnología, como por ejemplo las ubicadas en Silicon Valley y Boston. Al mismo tiempo, las universidades públicas y privadas de todo el país ofrecen excelentes programas para títulos de cuatro años. Y, los centros comunitarios de educación superior ofrecen capacitación vocacional, así como un camino hacia un título de cuatro años para muchos otros graduados de secundaria.

Debido a que la competencia entre instituciones públicas y privadas garantiza un alto nivel de excelencia en todos los ámbitos, la educación superior en Estados Unidos desde hace ya mucho tiempo se constituye en una importante industria de exportación. Según Catherine Rampell, del periódico Washington Post, “las exportaciones educativas estadounidenses son de una magnitud tan grande que se equipará aproximadamente a la de las exportaciones [estadounidenses] totales y combinadas de soja, carbón y gas natural”. Ya que se tiene una cantidad tres veces mayor de estudiantes extranjeros estudiando en Estados Unidos en comparación a la cantidad de estudiantes estadounidenses en el extranjero, el sector de educación superior estadounidense contribuyó con un superávit neto de alrededor de $34 mil millones a la cuenta corriente de Estados Unidos en el año 2017.

El estudio presencial de estudiantes extranjeros en las universidades de los Estados Unidos otorga muchas ventajas. Para empezar, estos estudiantes generalmente pagan costos de matriculación completos (especialmente a nivel de pregrado), lo que permite que las universidades asignen más ayuda financiera a los estadounidenses que la necesitan. A nivel de posgrado, más de la mitad de las personas inscritas en programas de informática e ingeniería nacieron en el extranjero y podrían permanecer en Estados Unidos para trabajar. Sin estas personas, las empresas de alta tecnología de Estados Unidos enfrentarían una escasez de talentos aún mayor que la que ya tienen.

Finalmente, la presencia de estudiantes extranjeros enriquece la experiencia universitaria para los propios estadounidenses. Y, como un bono adicional de poder blando, muchos estudiantes extranjeros regresan a sus países de origen como firmes partidarios de Estados Unidos; y, por consiguiente, pueden influir en las posturas de política exterior de su país.

Hasta el 2016, la cantidad de estudiantes extranjeros en Estados Unidos había aumentado, pero luego disminuyó en alrededor de un 3% el 2016 y un 6,6% el 2017. Y, los informes iniciales indican que se redujo en otro 7% en el año 2018. Parte de estas disminuciones, probablemente, se deba al hecho de que otros países han reconocido la importancia de contar con universidades de alta calidad y están trabajando con mayor ahínco para atraer estudiantes extranjeros y retener a los suyos.

Sin embargo, otro factor importante es el gobierno del presidente de Estados Unidos Donald Trump. Desde la juramentación de Trump, se ha hecho más difícil obtener una visa de estudiante, y los estudiantes extranjeros que ya están inscritos en universidades estadounidenses se preocupan sobre si podrán viajar desde y hacia su país de origen. La atmósfera nada acogedora – cuyo máximo exponente es la tristemente célebre prohibición de viajes (en inglés ‘travel ban’) de Trump – está disuadiendo a un número creciente de estudiantes de primer nivel con respecto a continuar sus estudios superiores en Estados Unidos.

Leer más sobre Donald Trump

Sin duda, también existen problemas dentro del propio sector de educación superior de Estados Unidos. Las quejas sobre la elevación del precio de la matrícula y los costos de colegiatura, por ejemplo, se han acumulado durante años. Sin embargo, lo que a menudo se olvida es que el conocimiento que se obtiene de universidades líderes también se ha tornado en más valioso, especialmente en campos como la bioquímica, la informática y los estudios ambientales. E, incluso, en otros campos, las innovaciones como ‘big data’ han mejorado enormemente nuestra comprensión y han ampliado el alcance de las aplicaciones prácticas en áreas como negocios, medicina y políticas públicas.

Dicho de otro modo, rara vez se escuchan quejas sobre el precio de un automóvil Tesla en comparación con el de un Ford, o sobre el precio de un Ford de hoy en día en comparación con el de un Modelo T de la década de 1920. Es decir, si bien los costos de matrícula se han elevado, una gran parte de dicho aumento se debe casi con certeza a los avances en el conocimiento y, por lo tanto, a la mayor calidad de un título de cuatro años. De la misma forma que un automóvil de hoy en día es más valioso que uno de hace 100 años, también lo es un título obtenido en la actualidad tras cuatro años de estudio.

Por supuesto, incluso a medida de que el conocimiento se ha elevado, también lo han hecho otros costos. Según un estudio de 13 entidades educativas superiores y universidades estadounidenses realizado por el Boston Consulting Group, “el cumplimiento normativo representa entre el 3 y el 11 por ciento de los gastos operativos no directamente relacionados a la operación propiamente dicha de las instituciones de educación superior”. Y, con la aparición de nuevos campos de vanguardia y oportunidades altamente remuneradas en el sector privado, los costos de atraer y retener a catedráticos también se han elevado.

Como solución parcial, las entidades educativas superiores y las universidades han aumentado su ayuda financiera para compensar el “precio marcado en la etiqueta” (gastos de matrícula completa, es decir sin descuentos) para una mayor cantidad de estudiantes. De hecho, algunas universidades ahora gastan hasta la mitad de sus presupuestos en ayuda financiera. Pero, una vez más, mientras se tenga una mayor cantidad de estudiantes extranjeros que paguen la matrícula completa, menor será dicha carga.

A pesar de todas las quejas que tiene Trump sobre el déficit comercial estadounidense, Trump se sabotea a sí mismo al ordenar que su gobierno actúe de manera más estricta con respecto a los requisitos de visa, y, consiguientemente, él socaba las exportaciones de servicios de educación superior estadounidenses, así como también inflige daños a la educación superior propiamente dicha. Teniendo en cuenta que otros países intentan reforzar sus propias universidades, Estados Unidos debería aumentar sus esfuerzos para atraer a estudiantes extranjeros. Hacer esto no le costaría nada a Estados Unidos, y atraería el talento que su economía necesita; y, a su vez, haría que la educación superior sea más asequible para una mayor cantidad de estadounidenses.

Traducción del inglés: Rocío L. Barrientos.

P.S.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.