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La encrucijada brasilera II: En busca de un timón

La encrucijada brasilera II: En busca de un timón

Brasil 2

>Por Luciano Espinosa* Exclusivo para MIX POLÍTICO desde Brasil

Antes de comenzar un análisis de los nuevos acontecimientos acaecidos en el vecino país, me gustaría comenzar aplaudiendo la recurrente actitud de Andrés Fernández[1], por su permanente e incansable vocación de generar espacios de debates, signados por la libertad de expresión y la buena fe intelectual.

En una de las publicaciones anteriores[2] difundidas en este blog, manifestábamos, tempranamente, las grandes dificultades que nublaban el panorama político del Partido dos Trabalhadores (PT). Para esta labor, no se contó con ningún tipo de providencia ni azar: se percibió en Brasil la creación de una alianza opositora (del tipo, “todos contra N” y “cuanto peor, mejor”) que contaba con importantes formas de hacer daño. En la misma, se podían contar nutridas tendencias de todo tipo, siendo en realidad el único factor aglutinante la repulsión generada por el binomio Lula-Dilma: en las filas de este bloque, se podía divisar opositores clásicos con diferencias ideológicas bien marcadas, defensores de una corriente neo-liberal; anteriores aliados del PT, que a la postre devinieron en crueles verdugos; representantes de movimientos sociales y trabajadores (columna vertebral del primer Lula) ampliamente defraudados por el matiz liberal que iría adoptando el gobierno, aún más marcado en este segundo mandato de Dilma Rousseff; medios de comunicación con una presencia territorial impresionante: el Grupo O globo, el Grupo Folha (holding que es dueño del periódico Folha de São Paulo, uno de los diarios de mayor tirada en Latino América), la revista VEJA de Editora Abril, entre otros.

“La encrucijada brasileña: un desafío para las democracias de la región” fue escrita el 13 de Abril del corriente año y una de sus finalidades era analizar la crisis política del Brasil, prestando capital atención a los juegos de poder subterráneos que acontecían a diario. En esta misma publicación se comentó que la votación en diputados (17/04), devenía en la última trinchera del PT para detener un avance que se presentaba impiadoso, y hasta por momentos sanguinario. Además cabe recordar que representaba todo un desafío para la oposición coordinar sus fuerzas y reunir nada menos que un mínimo de 342 legisladores (unas dos terceras partes de un total de 513 parlamentarios); así mismo, y quizá además facilitado por las debilidades crónicas que enfrenta el Lulopetismo, la oposición logró hacerse con la jornada. Quedaran en los anales de la historia una sesión desordenada, por momentos grotescas, que mostró quizá lo peor de la miseria política, y al grito de “Tchau Querida” la ofensiva se alzaba con la victoria, e imponía como nuevo campo de batalla el Senado.

La contienda en la cámara alta, tal como tempranamente se advirtió en este medio, estaba predestinada a separar a la mandataria Dilma Rousseff del Planalto. Quizá precozmente, en la nota anterior, adelantamos que al menos 51 senadores (de los 41 necesarios) votarían a favor del Impichment, mal que le pese al oficialismo brasileño, nos quedamos cortos; 55 legisladores se sumaron la propuesta pro-juicio político.

La continuidad, luego de la discontinuidad:

Cualquier lector desatento podría creer con toda razón que Dilma fue destituida y que en Brasil hay nuevo presidente, pero nada de eso; solo comenzó el juicio político.

Rousseff se encuentra en calidad de apartada de su cargo, merced avanza en la cámara alta el enjuiciamiento en su contra, que como se dijo en publicaciones anteriores, las mismas versan sobre la presencia o no, de pedaladas fiscais (pedaleada fiscal): a saber, si la presidenta incurrió en maquillaje de las cuentas públicas en las pasadas elecciones presidenciales de 2014, en la medida que habría retardado el paso de fondos federales a bancos encargados de girar el dinero para planes sociales como “minha casa, minha vida” (mi casa, mi vida) y “bolsa familia”. Esta acción, de comprobarse, hubiera sido perjudicial para los bancos, no para los destinatarios de las asignaciones, en la medida que estas entidades se hubieran encontrado por un período de tiempo con menos liquidez, pero las partidas sociales se asignaron en tiempo y forma. A decir verdad, en ocasiones cuesta repetir esta información hasta el hartazgo, pero a decir verdad es realmente evidente la mala intención periodística en medios hegemónicos del vecino país, que procuran relacionar este hecho con el escándalo de PetroBras[3] (denominado petrolão), siendo que esto no tiene relación alguna con la materia juzgada.

Ya apartada Dilma, el presidente del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), quien fuese además su compañero de formula, ocupa interinamente ese cargo, como así lo especifica la Constitución Nacional de 1988. El panorama no podría estar más confuso, siendo interino, Temer cambió todo el cuerpo de ministros, y con ello la orientación del gobierno.

En un artículo de consulta obligatoria para comprender la cuestión Brasil[4], uno de los mejores periodista de internacionales de la región, Pedro Brieger, sugirió que el cambio de gabinete representaba un “giro de 180º” con respecto a la anterior gestión, y de ahí la condena fragante que intelectuales de todo el mundo le hacen a Temer: llegó para quedarse, tiene un plan de mediano plazo (al menos, y pecando de extraña ingenuidad, hasta concluir el mandato presidencial en 2018), y con ello está entorpeciendo el juicio contra Dilma y condicionando las conclusiones del mismo. Por mi parte, considero que el giro es un poco menos pronunciado, dado que este segundo mandato de Dilma, no se caracterizó justamente por la colectivización de la producción, la reforma agraria o la conformación de soviets al interior de las industrias brasileñas, nada de eso. El viraje hacia consignas de mercado ya comenzó en la era PT, o como admitió el mismo Lula “ganamos con un programa <en las presidenciales de 2014 > y aplicamos otro” quizá más afín al que proponía su rival Aecio Neves.

Pero indefectiblemente va a acontecer un cambio, en lo personal espero un giro más pronunciado a la derecha, o retomando la metáfora de Brieger, espero un giro de 45° hacia las posiciones mas reaccionarias y librecambistas: una imagen de época, serán estos 22 nuevos ministros llamados a acompañar a Temer, los cuales parecen más una suerte de revancha de clase (son todos ricos, entre ellos, uno de los casos más asombrosos es quizá el del ministros de agricultura Blairo Maggi del Partido Progresista, quien es conocido en Brasil como “El rey de la soja” y considerado uno de los más grandes exportadores mundiales de esta leguminosa); una revancha etaria (en este gabinete se excluyó absolutamente a la juventud brasileña, aunque se podría realizar algún tipo de mención por el caso del ministerio de defensa, para ser honesto esto no prosperó); una revancha racial (uno de los elementos más sombríos, es que se formó un colegiado de blancos para gobernar una sociedad conformada por un 50% de negros) y por sobre todas las cosas una revancha de género (en este punto se hace muy difícil no recordar que la mandataria a destituir es mujer, y que desde entonces, la lucha por la igualdad ha cobrado inaudita fuerza en Brasil). Con respecto a este último punto hay un hecho que en lo personal, me aborda intempestivamente: el Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau de tan solo 43 años al memento de asumir, fue consultado por la razón de conformar su equipo de gobierno por cantidades iguales de mujeres y hombres, a lo que este respondió “porque estamos en 2015”, en este caso la hipotética respuesta del presidente interino Michel Temer, la reservo al imaginario del lector.

¿Como sigue todo?

En principio debemos aclarar que, como se viene haciendo, nos mantendremos fieles al texto normativo que regula el proceso de enjuiciamiento en cierne, pero con la mirada bien puesta en los otros acontecimientos que escapan al aspecto técnico y tienen más que ver con la parte más sucia de la política.

En principio, se espera que el presidente del Supremo Tribunal Federa (STF) Ricardo Lewandowsky asuma la dirección del proceso judicial en la cámara alta y más cerca de diciembre del corriente año se proceda a una votación para decidir la responsabilidad de Rousseff en las pedaleadas fiscales. Para apartarla definitivamente del gobierno, la oposición precisan una mayoría cualificada (o sea 61 votos, de los 81 que tiene la cámara) en el Senado de Brasil. Este número puede parecer abultado, pero a decir verdad la posición de Dilma no es nada fácil, la misma se comprometió a luchar hasta el fin y no renunciar, comparando incluso esta situación con los dolores que le generó el cáncer que antaño padeció, y las torturas de la última dictadura militar. En la elección del 12 de Mayo, 55 senadores optaron por el apartamiento de la mandataria, además tenemos que recordar que los senadores propios con los que cuenta el PT ascienden a la módica suma de 8, y la completa fidelidad aliada, no esta asegurada de antemano. La clave radica en los 22 legisladores que buscaron frenar el impeachment, ¿seguirán fieles a su posición?. Es muy difícil prever una cosa como esa, pero si consideramos que la sociedad del Brasil asume prácticamente como hecho dado la separación de Dilma, por las razones que esgrimimos al comienzo del artículo, y existe una presión inaudita desde los medios hegemómicos de comunicación, que buscan intempestivamente pintar sobre el fuselaje de su bombardero multi-mediático, la cara de Lula, podemos sospechar que hoy Dilma depende de los errores de Temer, un comienzo desafortunado, una sociedad desencantada, la profundización de la crisis, la quita de conquistas sociales a las clases menos pudientes, en el marco de una de las sociedades más injustas de América Latina, pueden ser el caballo de batalla que encaren la resistencia petista.

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A modo de conclusión.

La oposición ocupó su objetivo estratégico de toda esta campaña: El Planalto[5], ahora les resta fortalecer su posición para resistir, para esto se están celebrando sinnúmeros de alianzas y entramados a fin de brindar todos los aspectos del nuevo gobierno. ¿Y Dilma? Ella luego de una batalla donde la tropa propia huyó en desbandada, está buscando reagruparse ¿contará con el capital político necesario para hacerlo? Eso va a depender de las medidas de gobierno de Temer, una política de shock temprana y despiadada, como le piden desde los partidos que lo acompañan (entiéndase PSDB), pueden dejarlo en una posición de debilidad crónica, que fácilmente pueda ser aprovechada por el petismo.

*Sobre el autor: Nacido en General Pico, La Pampa. Licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional de Río Cuarto, realiza una maestría en la Universidad Federal do Tocantins, becado por la Organización de Estados Americanos, actualmente reside en Palmas (Brasil).

[1]Director del Blog Mix Político y amigo personal.

[2]http://mixpolitico.com.ar/post/la-encrucijada-brasilera-un-desafio-para-las-democracias-de-la-region/

[3]PetroBras: Petróleo Brasileiro, empresa bandera de crudo brasileño, una de las más grandes del mundo y con un capital gigante.

[4]http://www.nodal.am/2016/05/brasil-da-un-giro-de-180-grados-analisis-del-director-de-nodal/

[5]Casa de gobierno de Brasil, donde residen las autoridades de gobierno del país.

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