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La Trocha: WannaCry, el ciberataque del que ya fuimos advertidos

La Trocha: WannaCry, el ciberataque del que ya fuimos advertidos

Ciberataque 2017

WannaCry, el ciberataque del que ya fuimos advertidos

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

El viernes 12 de mayo de 2017, se produjo un ciberataque de carácter global que afectó a instituciones públicas y privadas de cerca de un centenar de países, mediante el aprovechamiento de una vulnerabilidad del sistema operativo Windows con el software denominado “ransomware”, provocando el bloqueo de las redes informáticas y el consiguiente caos y desconcierto en los afectados. Especialistas como Fabián Romo (Universidad Nacional Autónoma de México) consideran que este ciberataque, llamado WannaCry, es el primero que ha supuesto el secuestro de información a nivel mundial, superando cualquiera de los conocidos hasta la fecha desde principios de este siglo.

Al momento de escribir este artículo el ataque parece haber remitido, gracias a una rocambolesca y poco creíble historia que incluye “héroe anónimo”. Sin embargo,  existe la posibilidad de que vuelva a reproducirse en los próximos días o semanas, tal y como ha advertido Malware Tech, que señala que el código causante puede ser modificado en cualquier momento y atacar de nuevo al sistema Windows.

Mas allá de los aspectos técnicos, la gravedad de este ciberataque ha sido denunciado por Edward Snowden, Wikileaks y Anonymous, que señalan la peligrosidad de la plataforma y la estrategia empleadas para coordinar un ataque de estas características a nivel global. Snowden ha desvelado que la herramienta utilizada – denominada EternalBlue- fue desarrollada por la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos) y aunque duda que este organismo fuera el causante directo del ciberataque, considera que esta herramienta habría sido utilizada por terceros que accedieron a EternalBlue por medios ilícitos en la Internet profunda. De confirmarse esta acusación, nos encontraríamos ante un salto cualitativo en la utilización de la ciberguerra con consecuencias y alcance que aún no somos capaces de evaluar.

Desde 2012, gracias a las filtraciones realizadas por Snowden, conocemos los programas de espionaje y guerra cibernética desarrollados por agencias de los Estados Unidos. Pero solo desde posiciones sospechosamente interesadas se puede defender que toda la actividad en este campo se reduce a los norteamericanos. El acuerdo suscrito en 2015 por la Casa Blanca con las autoridades de China sobre esta materia, es prueba evidente que acredita que todas las grandes potencias prestan mucha atención a este nuevo tipo de conflictos. Sin embargo, estos dos colosos no serían los únicos que están haciendo uso de estas nuevas armas, la actividad del Kremlin en este campo ya no es un secreto para nadie, pues desde las relevaciones del diario The Guardian a primeros de año, sobre acceso no autorizado a correos cifrados de varios países europeos, las denuncias sobre espionaje y actos de sabotaje no han dejado de aparecer.

Nos encontraríamos ante una nueva forma de conflicto nacida con la revolución tecnológica, de la que ya nos advirtieron hace mas de una década Manuel Castells (que desarrolló el concepto de la sociedad red) o Arquilla y Ronfeldt. Estos últimos, describieron con detalle las características de estos nuevos conflictos en su obra Networks y Netwars, mostrando como un nuevo orden mundial se estaría conformando mediante el conflicto en el entorno virtual. Un campo de batalla diferente al conocido hasta ahora, donde confluirían las acciones de grupos como Anonymous, la lucha entre las nuevas potencias mundiales, grupos de interés y organizaciones criminales.

Sería un error limitar el ciberataque sufrido esta semana a una acción aislada, o volcar el foco de atención a la imprudencia de quienes no tenían actualizados sus sistemas operativos. La realidad es que lo ocurrido el viernes pasado es un nuevo acto de ciberguerra,  que nos recuerda a lo que fue denominado como “guerra total” en la época industrial del pasado siglo XX, donde las consecuencias de estas acciones en el mundo virtual tienen graves consecuencias en el entorno físico, con la misma o mayor intensidad que los bombardeos que asolaron grandes ciudades e infraestructuras, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, debemos considerar que estas acciones de guerra en el espacio virtual, son capaces de generar miedo y sospecha entre los ciudadanos y que, este estado de psicosis colectiva, bien podría ser interesadamente alimentado para conseguir que, “pacíficos y preocupados ciudadanos” soliciten a las autoridades establecer restricciones al uso de Internet bajo al escusa de garantizar la seguridad de la población. En este punto, también, las nuevas formas de conflicto nos enfrentarán a nuevos retos, donde deberemos estar atentos al debate que se va a plantear entre el derecho a la libertad y las restricciones impuestas por la seguridad.


* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).

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