@españoles: La democracia está tan sobrevalorada

Rajoy deja el gobierno

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Para referirme a la situación de mi país, he formulado el título de esta entrada con una recreación de la frase atribuida al genial personaje de ficción Frank Underwood, protagonista de House of Cards, para someter a su consideración si lo que a continuación se les expone le sería de aplicación esta frase lapidaria.

La crisis económica que golpeó España desde principios de esta década generó un enorme desgaste para los dos grandes partidos que, desde los años ochenta del pasado siglo se habían estado alternando en el poder; el Partido Socialista Obrero Español – PSOE- (de tendencia socialdemócrata) y el Partido Popular -PP- (de centro derecha). Las duras medidas económicas para evitar la intervención de la Unión Europea y la incapacidad de estos partidos para ofrecer soluciones a los retos derivados de la crisis económica, política, social e institucional, dieron lugar a la aparición en el tablero político nacional de nuevas formaciones que pretendían desalojar a PP y PSOE.

De un lado, Podemos, un partido de izquierda que se dio a conocer en las elecciones al Parlamento Europeo de 2014, recogiendo el impulso del movimiento nacido en torno a la acampada en la Puerta del Sol de Madrid en mayo de 2011 (Movimiento 15-M), y que en las elecciones generales de diciembre de 2015 ya se convirtió en la tercera fuerza política del país. Del otro, Ciudadanos, nacido algunos años antes como partido regional en Cataluña y que, gracias a la notoriedad que le dio su posición firme contra el nacionalismo disgregador, se situó como cuarta fuerza política en las elecciones de 2015. Los otrora grandes partidos, PSOE y PP, si bien mantenían su posición hegemónica, se dejaban casi un 25% del total de sus votantes que recalaban en las nuevas formaciones.

La falta de mayorías generada por estos resultados electorales impidió la formación de gobierno y forzó la celebración de nuevos comicios en junio de 2016, que permitieron a Mariano Rajoy, del PP, volver al Gobierno de España, gracias a la abstención del PSOE.

La legislatura ha resultado convulsa por las dificultades del PP para alcanzar mayorías parlamentarias suficientes para garantizar la estabilidad y por los continuos casos de corrupción que afectaron al partido y sus miembros. Además, las encuestas mostraban una alarmante caída tanto para el PP como para el PSOE, y un crecimiento que parecía imparable del partido Ciudadanos, que recogía apoyos tanto en el centro derecha como en el centro izquierda, especialmente a raíz del desafío independentista en una región del país, Cataluña

En este escenario de incertidumbre, hace apenas 15 días, el PP consiguió acordar con un partido nacionalista (PNV) tras otorgarle importantes concesiones económicas, la aprobación de los presupuestos generales del Estado, que supuestamente allanaba el camino al partido de gobierno para tener un plácido final de legislatura en 2020. Sin embargo, en un solo día, todo aparentemente cambió.

Veinticuatro horas después de la aprobación de los presupuestos se conoció una sentencia de un caso de corrupción que afectaba al PP, cuyos hechos se remontaban a principios de este siglo. Con esta excusa, el PSOE presentó una sorpresiva moción de censura al día siguiente, la cual, se tramitó de forma inusualmente acelerada por la Presidencia del Congreso (controlada por el PP) y que, en cinco días consiguió aglutinar los votos suficientes para prosperar. Todos los analistas y gran parte de la opinión pública consideraban que, tras los ímprobos esfuerzos del gobierno del PP para aprobar los presupuestos con el fin de garantizar cumplir la legislatura, el Presidente Rajoy haría uso de la potestad constitucional de dimitir para evitar que la moción de censura prosperase, y que el secretario general del PSOE, Pedro Sanchez alcanzase el poder. Sin embargo Mariano Rajoy, que compareció en la sesión de mañana en el Congreso para la moción, se refugió al mediodía con sus leales en un restaurante hasta altas horas de la tarde, dejando para la historia la vergonzosa imagen de su escaño vacío ocupado por el bolso de la entonces Vicepresidenta del Gobierno. Y así, el PP dejó que la moción prosperase y el PSOE llegase al poder apenas dos años después.

Ya antes de que se llevara a cabo la moción de censura, políticos del que a la postre parece el partido mas perjudicado (Ciudadanos) alertaron de que nos encontrábamos ante un acuerdo no explícito entre PP y PSOE[1].

Tras el éxito de la moción, analistas como Roberto Muñoz Bolaños[2] y Carlos Ruiz Miguel[3], han señalado que lo ocurrido de forma vertiginosa en estas tres semanas no es fruto de la casualidad si no el resultado de un plan de alternancia en el poder diseñado entre los dos grandes partidos (PP y PSOE) para garantizar su propia supervivencia y el status quo vigente desde la restauración de la democracia en 1978. Su origen, como vimos antes, estaría en los resultados de las elecciones generales de finales de 2015 y junio de 2016, donde la composición fragmentada del Parlamento parecía indicar que una “gran coalición” entre PP y PSOE era la única fórmula que podría dar estabilidad política y parlamentaria al país. Pero el miedo a que la “gran coalición” beneficiara a los partidos emergentes que disputaban electorado al PP y al PSOE (Ciudadanos y Podemos), alejó a las direcciones de los dos grandes partidos de formalizar esta coalición.

Bolaños y Ruiz Miguel creen que en España se ha producido un pacto “a la israelí”, como el ocurrido en ese país en 1984 donde se alternaron en el poder durante una legislatura los dos grandes partidos, solo que en España este acuerdo habría sido secreto, permitiendo al PP gobernar los dos primeros años (2016-2018) y al PSOE los siguientes (2018-2020).

Lo cierto es que gracias a la moción de censura los dos grandes partidos de la democracia española, que parecían abocados a un derrumbe en apenas un año, han monopolizado la agenda política y han dejado apartados y sin discurso a los partidos emergentes, especialmente a Ciudadanos, al que las encuestan mostraban como el favorito para alcanzar el poder en las próximas elecciones generales.

El nuevo gobierno del PSOE tras la moción, compuesto por funcionarios de la Unión Europea, burócratas de los gobiernos territoriales o escritores con pasado en tertulias televisivas, es el que menos influencia del partido ha tenido en los últimos años, que ha recibido el inmediato beneplácito de los principales agentes económicos del país y de la Unión Europea. Los analistas, consideran que dada la debilidad parlamentaria del PSOE, se ha diseñado para que el Presidente Pedro Sánchez, tome en este periodo protagonismo político.

Democracia: Pedro Sánchez y Mariano Rajoy

El nuevo presidente español, Pedro Sánchez, despide a Rajoy el viernes pasado, tras ser destituido. [AP]

Es mas, desde diversos medios de comunicación ya se ha tildado a este nuevo ejecutivo surgido de la moción de censura como el “gobierno naranja”, porque su presumible orientación podría haber sido perfectamente asumible por Ciudadanos, cuyo color corporativo es el naranja. Y, ello nos lleva a considerar la posibilidad que en las próximas elecciones nos encontrásemos con candidatos muy similares; Pedro Sánchez (PSOE), Albert Rivera (Ciudadanos) y probablemente Núñez Feijoo (PP), que perfectamente podrían intercambiar sus proyectos electorales.

De ser cierta esta situación y los análisis de lo ocurrido antes expuesto, en España estaríamos ante lo que Peter Mair pronosticó en su obra Gobernando el vacío (2015) como el fin de la era de la democracia de partidos. En su lugar, las élites de poder habrían optado por actores políticos con pocas diferencias ideológicas, pero que pelearían sin cuartel en las campañas electorales. Una situación que, en palabras del politólogo Fernando Vallespín[4], provocaría una “gran coalición de facto”, con una creciente interpenetración entre Estado y partidos, que convierte a estos últimos en férreas organizaciones de tecnócratas, mas preocupados de su supervivencia que de las necesidades del electorado.

Juzguen ustedes, pues a lo mejor otra vez, Frank Underwood tenía razón.

 

 

[1] https://disidentia.com/la-mocion-de-censura-una-farsa-montada-por-pp-y-psoe-para-mantener-el-poder/

[2] https://www.elespanol.com/opinion/tribunas/20180601/rajoy-no-dimitio-censurado/311838820_12.html

[3] http://blogs.periodistadigital.com/desdeelatlantico.php/2008/10/13/el-autor-carlos-ruiz-miguel

[4] https://elpais.com/cultura/2015/11/19/babelia/1447935691_352404.html

Acerca de Andrés Fernández

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