Erdogan gana y amplía su poder

Mientras el mandatario festejaba el resultado del referéndum, la oposición pedía el recuento del 37 por ciento de los votos. Las enmiendas a la Carta Magna permitirán al presidente nombrar jueces del supremo, ministros y dictar decretos.

Erdogan

El político de 63 años se ha mantenido en el poder, como primer ministro y presidente, desde 2003 y hasta la actualidad. (AFP)

Turquía y un giro histórico

Recep Tayyip Erdogan ganó por estrecho margen un referéndum impulsado por él mismo que dividió las aguas de Turquía y que podría dejarlo en el poder hasta 2029. En una jornada histórica en la que la oposición pidió el recuento del 37 por ciento de los votos, con un 99 por ciento de los sufragios escrutados, un 51.34 por ciento de los turcos optó por un sistema presidencialista en lugar de una democracia parlamentaria, apoyada por un 48,66 por ciento de los ciudadanos.

“Hoy Turquía tomó una decisión histórica en un debate que dura 200 años y que es un cambio muy serio en nuestro sistema administrativo”, dijo el presidente Erdogan en un discurso en Estambul. El dirigente del segundo mayor partido turco, el opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kiliçdaroglu, denunció que el cambio ilegal de reglas para el recuento convierte en debatibles los resultados del referéndum constitucional. Por su parte, el presidente de la Suprema Junta Electoral de Turquía, Sadi Güven, confirmó que la Junta validó los votos no sellados de forma reglamentaria, decisión tomada a última hora, antes de empezar el conteo, e impugnada por la oposición.

Tal como necesitaba el oficialismo, la participación resultó alta. Más de 48 millones de turcos fueron a votar, según cifras oficiales, lo que representa cerca del 87 por ciento del padrón nacional. Desde su residencia oficial en Estambul, Erdogan dijo que el referéndum había cerrado la puerta a una larga historia de intervenciones militares en el gobierno. “Turquía, por primera vez en su historia ha decidido, con la voluntad del parlamento y de su pueblo, sobre un cambio tan importante”, manifestó el mandatario. Exultante, el jefe de Estado agregó: “Es siempre difícil defender un cambio, y fácil mantener el status quo, pero gracias ha Dios hemos tenido éxito. Sólo se reforman 18 artículos (de la Carta Magna) pero los cambios serán muy profundos”, anunció Erdogan.

El presidente expresó su agradecimiento al primer ministro, Binali Yildirim, dirigente del gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que él mismo lideró hasta 2014, pero también a Devlet Bahçeli, líder del derechista Partido de Acción Nacionalista (MHP), que respaldó la reforma pese a una fuerte oposición dentro su partido. “A partir de mañana, en lugar de meternos en discusiones inútiles debemos trabajar. También los países extranjeros deben respetar el resultado”, exigió el presidente turco.

Poco después, el propio premier habló frente a la multitud de simpatizantes en Ankara y celebró que el sí había ganado el referéndum. Con este resultado, Erdogan podrá permanecer en el Ejecutivo dos ciclos electorales más, lo que significa que si gana los comicios en 2019 y 2024, se quedará en el poder hasta 2029. También podría volver a la dirección de su partido, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), ya que la nueva constitución no obliga a que el presidente sea una figura neutral que se ubique por fuera de los partidos.

Además, se instaurará un sistema político que le da todo el Poder Ejecutivo al presidente y, si tiene éxito, podría suponer el mayor cambio en la historia reciente de Turquía, al modificar las bases de la República laica fundada en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk. Las enmiendas le darán al presidente el poder de nombrar ministros y funcionarios gubernamentales, nombrar a la mitad de los miembros del máximo órgano judicial del país, dictar decretos y declarar estados de emergencia. También influirá en las tensas relaciones de Turquía con la Unión Europea (UE). El estado miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) frenó el flujo de migrantes –principalmente, refugiados de Siria e Irak– en el bloque, pero Erdogan dijo que tras la votación y su resultado a favor podría revisar el acuerdo de deportaciones.

Mientras en las calles de Estambul muchos partidarios del Sí salieron a festejar, el principal partido de la oposición denunció que la decisión de la Corte Suprema Electoral de contabilizar los votos que no posean el sello oficial, algo que no tiene precedentes en el país, tiñe de “un serio problema de legitimidad” el escrutinio.

La oposición exige un recuento de votos

En este sentido, el Partido Popular Republicano adelantó que pedirá una revisión del 37 por ciento de los votos emitidos a nivel nacional ya que dudan de su legitimidad, según anunció el vicepresidente de la fuerza, Erdal Aksunger, citado por el diario local Hurriyet. Poco antes, el presidente del partido opositor, Bulent Tezcan, había denunciado ante la prensa las razones de la falta de confianza en la elección: la decisión del máximo órgano nacional de la Justicia Electoral, que estableció que sólo serán considerados como no admisibles aquellas boletas que se pruebe fueron emitidas o insertadas en las urnas de manera fraudulenta, informó la cadena de noticias CNN.

“La Corte Suprema Electoral cambió las reglas de votación. Esto significa que la Corte está permitiendo un fraude en esta votación”, sentenció Tezcan. Con el 99 por ciento de los votos escrutados, la ventaja del sí se redujo hasta acercarse a tres puntos porcentuales. Con esa diferencia, desde el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), segunda fuerza opositora más importantes del país e inédita coalición de partidos de izquierda y pro kurdos, se sumó a las denuncias por irregularidades y anunció que hasta que la Justicia Electoral no aclarase cuántas boletas electorales sin el sello oficial fueron contabilizadas, no reconocerían el resultado oficial como definitivo.

Turquía y el golpe de estado

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>Por Andrés Fernández

Un golpe de Estado fallido sumió en la noche de este viernes en un verdadero caos a Turquía, un aliado estratégico para Europa y miembro de la OTAN. Sectores de las fuerzas armadas se sublevaron para tratar de hacerse con el poder en el país y decretaron la ley marcial. Cerca de siete horas después el presidente Recep Tayyip Erdogan apareció ante los medios de comunicación para dar por sofocado el golpe y advirtió de que “los involucrados pagarán un alto precio”. Sin embargo, (según expresan diversas fuentes locales) la inestabilidad permanece en las principales ciudades del país, la capital, Ankara, y Estambul. Y el Ejecutivo ha llamado a sus seguidores a que continúen en la calle para evitar nuevas intentos golpistas. Desde el entorno de Erdogan, aseguran que hay 265 muertos, entre ellos 104 golpistas y 47 civiles.

Las horas que siguieron al golpe han sido sangrientas. Además de los 104 presuntos golpistas muertos, el jefe de las Fuerzas Armadas de Turquía en funciones, Umit Dundar, ha cifrado en 161 los policías leales y los civiles fallecidos durante la rebelión militar. Mientras que habrían detenido a 2.800 efectivos del ejército que participaron de las acciones.

En su aparición pública, el presidente Erdogan dijo que habían tratado de derribar su avión con los F-16 del ejército y que bombardearon su hotel justo cuando ya había salido. Sin embargo, el mandatario insistió en que “esto terminará bien” e hizo una llamada a los golpistas: “Son nuestros hijos”. “Es inaceptable que dirijan sus armas contra padres, madres e hijos. Si apuntan las armas al pueblo que se las dio, pagarán las consecuencias”, señaló.

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Erdogan hablando ante los medios en Estambul durante el golpe. AFP

Paralelamente, la llamada de Erdogan a la población a defender el poder “democrático” derivó en enfrentamientos a tiros en Ankara y Estambul, según afirma el diario EL PAÍS. En tanto, la agencia progubernamental Anadolu informó de que 17 policías de las fuerzas especiales fueron asesinados en una academia de policía en la capital. En esa misma ciudad varios tanques dispararon en las inmediaciones del Parlamento turco y un avión de combate utilizado por los golpistas fue derribado. También se escucharon bombas lanzadas desde los aviones de combate que sobrevolaron Ankara.

Los movimientos comenzaron en torno a las diez de la noche cuando camiones de transportes de tropas se estacionaron a la entrada de los puentes que cruzan el estrecho del Bósforo en Estambul y los cerraron al tráfico. Inmediatamente después, en Ankara, los blindados y los tanques se posicionaron en las calles y varios aviones cazas pasaron en vuelo rasante sobre la capital. Las operaciones determinaron además, que un pelotón de soldados golpistas se dirigiera al Estado Mayor y con el apoyo del fuego aéreo de un helicóptero de guerra Sikorski penetrara en el edificio y tomara como rehén al jefe del Estado Mayor, el general Hulusi Akar.

Todo se desarrolló con gran rapidez y en medio de una gran confusión, según afirman periodistas locales. Pero, en general, de acuerdo a lo planificado con los golpistas. Como en anteriores asonadas, rodearon varios edificios importantes en la estructura del Estado e instalaciones como el Aeropuerto de Estambul y se hicieron con el control de la radio y televisión pública TRT donde, obligaron a una presentadora a leer un comunicado en el que afirmaban haber tomado el poder ante las “amenazas” a las que se enfrenta Turquía, y calificaban al presidente Erdogan de “autócrata, incapaz y traidor”.  De la misma manera, anunciaron un toque de queda en todo el país.

Un dato que parecen compartir analistas internacionales, es que los militares sublevados desconocieron o por lo menos subestimaron el apoyo popular que el presidente Erdogan, aún conserva en un vasto sector de la sociedad turca. En un momento clave, el presidente apeló a sus seguidores a defender la democracia. Quienes respondieron a pesar de la confusión generalizada y de la intervención en las comunicaciones.

Miles de personas comenzaron entonces a llenar las plazas con banderas de Turquía, mientras desde las mezquitas se hacían llamadas a defender al Gobierno democráticamente electo. La gente tomó las plazas y se subió sobre los blindados del Ejército. El dato es que salvo algunos disturbios aislados (como en uno de los puentes sobre el Bósforo), los militares no abrieron fuego sobre los manifestantes.

En el concierto internacional, los países más poderosos llamaron a evitar la violencia, mientras que la ONU, la UE, la OTAN y Rusia hicieron declaraciones en favor del respeto de la ley.

Los principales personajes en ésta historia

Binali Yildirim, en mayo pasado.

Binali Yildirim, en mayo pasado. AFP

El primer ministro, Binali Yildirim, tomó las riendas del Gobierno el pasado mayo, en sustitución de Ahmet Davutoglu, forzado por el presidente turco Recep Tayyip Erdogan a renunciar a su cargo por considerarlo no lo suficientemente afecto a sus planes de convertir Turquía en una república presidencialista. Yildirim es un hombre de probada lealtad al presidente turco, al que ha acompañado desde su época como alcalde de Estambul en la década de 1990. Hasta su nombramiento como primer ministro ejerció de ministro en varios gobiernos del AKP.

Hulusi Akar, en mayo pasado.

Hulusi Akar, en mayo pasado. EFE

 El actual jefe del Estado Mayor, Hulusi Akar, fue nombrado para su puesto en 2015 durante el Consejo Militar Supremo, la reunión entre las cúpulas del Gobierno y las Fuerzas Armadas que cada año decide las promociones y expulsiones del Ejército. Precisamente la de este año se preveía peliaguda puesto que, de acuerdo a diversas informaciones, el Ejecutivo habría preparado un plan para retirar del estamento castrense a numerosos militares contrarios a los gobernantes turcos. El mayor mérito de Akar ha sido precisamente su perfil bajo y su silencio durante los juicios contra presuntas tramas golpistas que, entre 2007 y 2014, diezmaron la cúpula militar. De ahí y porque Erdogan lo sentía un hombre cercano o al menos tolerante con los islamistas fue elegido para el puesto. Fue tomado como rehén por los golpistas.

Fethullah Gülen, en 2013.

Fethullah Gülen, en 2013. REUTERS

Fethullah Gülen, quien vive en un exilio autoimpuesto desde el golpe militar de 1997 contra el gobierno islamista de Necmettin Erbakan, dirige una comunidad islámica que comenzó a extenderse en los años 1980 hasta convertirse en una gran red a la que estaban afiliados numerosos empresarios y burócratas y que contaba una vasta estructura de medios de comunicación y escuelas. Aliado con Erdogan durante sus primeros diez años al frente del poder, los gülenistas se infiltraron en la judicatura, la policía y según algunas fuentes en parte también en las Fuerzas Armadas, aunque en un número reducido. Estos burócratas ayudaron al gobierno islamista a reducir el poder de los militares, pero posteriormente Erdogan se volvió contra su aliado, al que acusa de dirigir una organización terrorista que quiere derrocarlo del poder. Miles de policías, jueces y fiscales presuntamente miembros de la cofradía han sido expulsados de sus cargos, y medios de comunicación y empresas gülenistas intervenidas por el Gobierno.

Kemal Kilicdaroglu, en 2014.

Kemal Kilicdaroglu, en 2014. REUTERS

 El partido de Kemal Kiliçdaroglu, el Republicano del Pueblo (CHP, en sus siglas turcas, socialdemócrata), ha sido tajante al rechazar el intento de golpe militar, pero no por sintonizar precisamente con Erdogan. Al revés, esta formación, heredera directa del partido único fundado por Atatürk, no ha dejado de denunciar el poder cada vez más omnímodo que iba atesorando el presidente islamista. Principal líder de la oposición desde 2010 –oposición laica, contraria, entre otras cosas, a la islamización rampante de las escuelas-, la falta de carisma de Kiliçdaroglu ha jugado en su contra, impidiéndole aumentar el caudal de votos. Sin embargo, ha logrado modernizar el partido y alejarlo del estamento militar, más kemalista, en el que se instaló su antecesor al frente del CHP, Denis Baykal. Al pronunciarse ayer sobre la intentona golpista, Kiliçdaroglu fue tajante al defender el orden constitucional: “Turquía ha sufrido mucho en el pasado a causa de los golpes de Estado. Estamos con la democracia y la República”.

Abdulá Gül, en 2007.

Abdulá Gül, en 2007. REUTERS

 De formación tecnócrata, estrecho colaborador de Necmettin Erbakan —el precedente islamista del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en sus siglas en turco)— y posteriormente de Erdogan, Abdula Gül fue ministro de Exteriores, ocupándose de las conversaciones para la adhesión con la UE y la cuestión chipriota; y se convirtió en el primer presidente islamista del país en 2007, pese a los intentos del Tribunal Constitucional turco de impedirlo, anulando la primera ronda de la votación. Superada esa pequeña crisis política, durante su mandato –institucional, de escaso contenido político-, Gül desplegó la alfombra roja que permitió a Erdogan llegar a la jefatura del Estado, gracias a un referéndum para elegir este cargo por votación directa. En 2010, aprobó una reforma parcial de la Constitución que, entre otros aspectos, limitaba el poder político de los militares sobre la vida civil. Hasta ayer, cuando facciones descontentas del Ejército pusieron de nuevo a Turquía al borde del abismo. A través de FaceTime como Erdogan, Gül condenó el golpe afirmando que Turquía “no es un país de América Latina ni de África”.

En contexto. Otros elementos para enteder la realidad turca

La actualidad de Turquía, comprende numerosos elementos a tener en cuenta. Algunos hablan de profundas divisiones al interior de la sociedad turca. Mientras el presidente Erdogan ha dado pasos en la dirección de desmantelar la tradición secular del país, su gobierno también ha tomado medidas en favor de las regiones más pobres. La amenza terrorista además, ha generado un impacto muy fuerte en una de las principales actividades: el turismo. Mientras que los kurdos separatistas renuevan a cada paso los reclamos y la presión por sus intereses, el Estado Islámico, la OTAN y los países del mundo árabe, confluyen para que Turquía sea hoy una verdadera “zona caliente” y posible factor de inestabilidad para toda la región.

Tampoco debemos olvidar, los recientes movimientos masivos de refugiados, que buscando llegar a Europa, se instalaron en aquel país.

En este sentido, les recomiendo leer TURQUÍA EN LA ENCRUCIJADA.

Por último, es fundamental conocer y re-conocer en el movimiento Gülen, un factor de peso en el devenir reciente y futuro del Estado turco. Algunos hasta lo señalan como uno de los responsables del fallido Golpe de Estado. Es por ello también, que les recomiendo la lectura de “El movimiento Gülen: el Estado paralelo turco”.

 

FUENTES: BBC MUNDO, DIARIO EL PAÍS, DIARIO EL MUNDO, EL ORDEN MUNDIAL, NY TIMES, EL DIPLÓ

IMÁGENES: Varios autores REUTERS, EFE, AFP, GETTY.

Turquía en la encrucijada: una sociedad polarizada busca su identidad

 
Un mesero camina en un restaurante vacío de Estambul. Los ataques recientes en la ciudad han afectado el turismo. Credit Mauricio Lima para The New York Times

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ESTAMBUL — Umit Engin, dueño de una pequeña librería ubicada en la maraña de callejones del antiguo distrito de Beyoglu, se sentó hace poco a leer en su tienda durante una tarde tranquila.

El negocio comenzó a ir en picada el año pasado, desde que comenzaron los bombardeos, cuando el flujo de turistas disminuyó. Ahora Engin, de 42 años, está muy preocupado por el futuro de Turquía y pasa los días mirando hacia la calle con la esperanza de que llegue algún cliente.

“Nos sentimos perdidos”, comentó. “Ahora no hay energía. No sabemos adónde iremos. Estamos esperando algo, pero no sabemos qué”. Hizo una pausa. “Es como Esperando a Godot”, añadió irónicamente, refiriéndose a la obra de Samuel Beckett: “Esperando a Turquía”.

Son tiempos extraños. Los bombardeos en las grandes ciudades son habituales por estos días y la sociedad está tan polarizada que algunas personas hablan en secreto de un conflicto civil armado.

La vieja guerra con los kurdos separatistas ha vuelto a empezar y exacerba los ánimos en la región fronteriza del sureste del país, al mismo tiempo que los países del sur, Siria e Irak, se convulsionan en medio de la violencia.

Sin embargo, cambios más profundos se han iniciado en esta sociedad, y Turquía debe agradecérselos a su presidente, Recep Tayyip Erdogan.

Construcciones reducidas a escombros en Kasimpasa, el barrio de Estambul donde se crió el actual presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan. Credit Mauricio Lima para The New York Times

Erdogan está despedazando el rígido sistema secular impuesto por Mustafa Kemal Ataturk en la década de 1920, al darle poder a la clase marginal islámica, oprimida durante mucho tiempo; también ha logrado que la sociedad turca se vuelva mucho más equitativa al implementar políticas económicas que han mejorado el nivel de vida en las regiones más pobres. Pero en el camino, Erdogan se ha vuelto cada vez más autocrático y su círculo cercano se ha enriquecido. A muchos turcos, entre ellos parte de su base política, les preocupa lo que están construyendo en remplazo del sistema que están desmantelando.

“Es como El señor de los anillos: ahora tenemos el anillo, pero nos hemos vuelto sus esclavos”, dijo un joven activista islámico, refiriéndose al dinero y al poder. El joven tuvo que cerrar su cuenta en Twitter después de ser atacado por blogueros afines al gobierno, tras haber criticado la severidad con que se reprimieron las manifestaciones en 2013, que se convirtieron en un importante movimiento de protesta en contra de Erdogan.

“No se trata de los kemalistas, no se trata de los protestantes seculares, es una prueba sobre nosotros mismos. Y se puede decir que no la estamos aprobando”.

Los liberales como Engin dicen que se sienten desesperanzados porque Erdogan reprimió las manifestaciones de 2013. La oposición volvió a crecer luego de que su partido perdiera la mayoría en el parlamento en las elecciones de junio de 2015, pero Erdogan recuperó su ventaja al convocar a elecciones antes de lo previsto.

“Hemos intentado de todo, pero no hemos logrado nada”, afirmó Engin. “De hecho, perdimos muchas cosas. Perdimos amigos. Ahora es imposible organizar protestas como esas. La gente cree que el resultado será el mismo”.

Turquía va a la deriva, viaja por aguas desconocidas. Algunos turcos se preguntan hacia dónde va su país y cómo será cuando llegue ahí.

Los cambios han sido profundos y algunos argumentan que la nación, fundada por la élite como un proyecto que pasaba por encima de las diferencias étnicas y religiosas para crear la idea de una Turquía moderna, tendrá que pasar por un periodo de incertidumbre, y posiblemente de caos, para reencontrarse consigo misma.

“¿Quiénes somos y qué hacemos todos juntos aquí?”, preguntó Cengiz Candar, un intelectual turco, al explicar el problema de su país. “Solíamos ser una república secular. Ahora no sabemos qué somos. ¿Qué proyecto nos une? ¿Cuál contrato social?”.

 
Erdogan habla con reporteros después de la oración matutina de la fiesta de Eid, celebración con la que finalizó el Ramadán, la semana pasada. Credit Kayhan Ozer/Palacio presidencial, vía Reuters

Hasta ahora, la sociedad turca parece la misma. A las mujeres no se les ha pedido que usen velos y aunque un mandato como ese parece poco probable, algunos liberales como Engin están preocupados de que eso pueda ocurrir, sobre todo después del reciente pedido de Erdogan a las mujeres turcas para que tengan más hijos.

A los turcos tradicionales les gusta su visión, quizá más por la postura combativa que toma ante Occidente que por sus referencias al pasado otomano.

“Europa está resquebrajándose, pero Turquía sigue de pie”, declaró Mahmoud Atlas, de 47 años, propietario de una empresa de limpieza en Mersin que asistió a una gran cena de Ramadán en Estambul, donde Erdogan dio un discurso. “Perdón, pero ni Estados Unidos ni Europa lo pueden quebrar”, dijo sobre el presidente.

Erdogan también recibe un gran apoyo por sus raíces de clase trabajadora. “Viene de abajo, como nosotros”, dijo Emre Bozkurt, de 22 años. “Puede sentarse y tomar té con la gente pobre. Esas cosas hacen que lo queramos. Cuando las personas lo miran, se ven a sí mismas”.

Erdogan y su partido han recibido de manera legítima entre 40 y 50 por ciento de la votación durante su ejercicio de casi 15 años. Una parte de este apoyo viene de votantes pragmáticos que están más interesados en su cartera que en la política.

“Temen una crisis económica más que cualquier otra cosa”, aseguró Hakan Altinay, director de la Escuela Europea de Política en la Universidad de Bogazici en Estambul. “El trato es: tú no te metes con la forma en que gobierno y te entrego los productos. Si no te los entrego, me mandas una factura vencida con los intereses”.

Un hombre viaja a Estambul, en un ferri casi vacío. Credit Mauricio Lima para The New York Times

El empresario textil Kurtulus Turan contó que le solía gustar el partido de Erdogan debido a su postura a favor de los negocios. Sin embargo, pareciera que ahora el presidente solo le habla a los turcos sunitas, se quejó, y añadió que, como miembro de la minoría chiita de Turquía, se sentía discriminado. “Eso no pasaba al principio”, dijo.

¿Hacia dónde se dirige Turquía, entonces? Sus intelectuales no se están quedando para averiguarlo. Candar, quien fue acusado formalmente de insultar al presidente en artículos que escribió sobre el conflicto con los kurdos, ahora es profesor visitante en Estocolmo. Incluso algunos turcos de la clase media alta están comprando propiedades en el extranjero. Portugal es una opción popular.

Los que no se pueden ir, siguen a la espera. Engin comparó estos tiempos con una tormenta que golpea al pueblo turco. Él cree que habrá daños, pero falta ver cuán graves serán.

“Tenemos que esperar a que esto termine, a que el aire se aclare”, dijo. Engin no sabe si el cambio llevará un mes o una década, pero cree que llegará porque las “cosas no pueden seguir así”.

El movimiento Gülen: el Estado paralelo turco

Gullen Turquía-01

>Por Eduardo Saldaña

La gente en Turquía habla de ello, uno tiene que prestar atención y hacer muchas preguntas, la mayoría responderá vagamente, pero con insistencia las respuestas empiezan a cobrar sentido. Esto que todos saben pero nadie comenta, bien por miedo o por desconocimiento, es el conocido como Movimiento Gülen, comúnmente llamado en Turquía “Estado Paralelo”.

Es un movimiento socio-religioso que ha encontrado en este país el mejor escenario para desarrollarse y extenderse. Con un 99%de población musulmana y con un secularismo establecido constitucionalmente, el tipo de Islam turco, con sus distintas interpretaciones, difiere de lo que se encuentra en otros lugares y favorece la aparición de este tipo de movimientos.

La Cemaat o comunidad, es el resultado de un proyecto desarrollado por un Imán, Fethullah Gülen, en la década de los 70. Un movimiento, una comunidad, que posee un poder e influencia más allá de las fronteras turcas. Esto le da una posición que puede ser vista con recelo por otros sectores socio-políticos. Su penetración en la estructura social y estatal lo ha convertido en un ente constantemente presente pero cuya situación, o miembros, nadie es capaz de señalar con exactitud, y menos ahora, cuando se esconden mucho más por miedo a ser encontrados.

Fethullah Gülen con Juan Pablo II. Fuente: http://aangirfan.blogspot.com.tr/2011/11/turkeys-erdogan-is-jewish.html
Fethullah Gülen con Juan Pablo II. Fuente: http://aangirfan.blogspot.com.tr/2011/11/turkeys-erdogan-is-jewish.html

Un suelo fértil

Para comprender la relevancia que un movimiento socio-religioso como el del imán Fetullah Gülen ha adquirido, tenemos que ser conscientes de la complejidad en materia religiosa que posee Turquía.

Durante el Imperio Otomano y, en menor medida, con la República, existían cofradías religiosas; estas se agrupaban en torno a los famosos tekkes, donde desarrollaban su actividad y profundizaban en las enseñanzas del Corán. Poseían una tradición muy social y no se centraban únicamente en la religión, si bien es cierto que algunas eran más tradicionales que otras y seguían un estudio más severo de los textos sagrado, pero en general se acababan convirtiendo en una plataforma socio-religiosa.

Con esta base cofrade, no es extraño encontrar que dentro de las fronteras otomanas surgieran distintas formas de interpretación del Islam. Un Islam de corte más tradicional, basado en la presencia de doctores encargados de la interpretación de la ley coránica y, en el lado opuesto, unas corrientes islámicas de raíz sufí que tienen su origen en las tradiciones turcomanas de tendencias místicas y mucho más sincréticas. Dentro de este grupo existían multitud de cofradías dirigidas por doctores-filósofos en torno a los que se congregaban las gentes para el estudio de la fe desde un punto de vista mucho más espiritual.

Con la llegada de la república en 1923 y la implantación de un régimen secular en el recién nacido estado turco, toda esta estructura se desmorona. El establecimiento de un secularismo con la consiguiente prohibición del culto del islam, hizo que muchas de las cofradías, al igual que gran cantidad de madrasas, fueran cerradas. La tradición cofrade turca se vio por lo tanto muy perjudicada; la conmoción y la llegada de una modernidad provocaron el surgimiento de nuevos movimientos islámicos que ocuparon la posición social y religiosa de las anteriores cofradías.

De entre estos nuevos movimientos la corriente de interpretación islámica de Said Al-Nursi, un místico musulmán que abogaba por una reforma en la aproximación al Islam, influirá definitivamente en Fetullah Gülen. Los principales pilares de su pensamiento son la síntesis entre el Islam y la ciencia, la aceptación de la democracia occidental, la mejora de la conciencia islámica fomentando el uso de la razón como camino a la revelación y una aceptación del libre mercado y la educación como medio para la salvación. Para Said al-Nursi la conquista de la modernidad era una confirmación de las enseñanzas coránicas, asumiendo que el Islam podía convivir perfectamente en un mundo cambiante.

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Tras la muerte de al-Nursi uno de sus discípulos, Fethullah Gülen, continuó con el proyecto de su maestro, surgiendo el que llegaría a ser uno de los movimientos islámicos más influyentes de la actualidad. Gülen tomó la educación como punto central; entendía que la ignorancia era un atraso para la evolución del Islam, ante una realidad dominada por la ciencia, el progreso y la razón, decidió utilizar la educación como medio para ayudar en la difusión de un Islam en conformidad con su tiempo.

La entrada en la década de los 80-90 de un neoliberalismo de manos de Turgut Özal, trajo consigo una mayor permisibilidad en materia religiosa. Esto facilitó el que Gülen pudiera abrir centros privados en distintas ciudades, comenzando por Izmir y Estambul y, progresivamente, expandirse por toda la geografía turca.

En estas escuelas se mantenía una enseñanza secular de acuerdo a las leyes estatales, pero de un nivel superior al de la pública. A su vez, desarrollaron una serie de centros de apoyo, las dershanes, que ofrecían apoyo extraescolar. La educación y las escuelas, como hemos mencionado, sigue lo establecido por la ley, sin embargo, en las dershanes se aúna una enseñanza en profundidad de las materias científicas, con un ambiente musulmán tradicional de tendencia espiritual, educando a los alumnos en un Islam conservador pero abierto a la hora de convivir con elementos occidentales como son la democracia, el libre mercado o el secularismo. El prototipo de estudiante al que se dirigió este tipo de educación es una de las razones por las que el movimiento ha conseguido tanto poder. Los estudiantes provenían en su mayoría de familias de clase media-baja que habían emigrado desde Anatolia central a las grandes ciudades en busca de un futuro. Los centros gülen les ayudaron a acceder a la enseñanza universitaria, lo que les granjeó no solo el futuro respaldo de los ex alumnos sino también de sus familias.

Centros gülen a nivel global. Fuente: http://www.hurriyetdailynews.com/10-maps-that-explain-the-global-war-between-erdogan-and-gulen.aspx?pageID=238&nID=63342&NewsCatID=338
Centros gülen a nivel global. Fuente: http://www.hurriyetdailynews.com/10-maps-that-explain-the-global-war-between-erdogan-and-gulen.aspx?pageID=238&nID=63342&NewsCatID=338

El éxito de los centros y universidades gülenistas, dentro y fuera del país, favoreció que los gobiernos los aceptaran al ser percibidos como un buen medio de propagar la imagen de una nueva Turquía. La principal oposición se encontraba en los sectores Kemalistas, bien afianzados en la política y estructura estatal turca. La Cemaat, pese a ser un movimiento apolítico, tuvo que prestar apoyo indirecto a partidos de corte islámico como el AKP de Erdoğan capaces de enfrentar al secularismo allí donde sus redes aún no alcanzaban.

Amistades peligrosas

En la Turquía de los años 90 existían partidos islamistas, en su mayoría influidos por Necmettin Erbakan y casi todos apoyados por cofradías más antiguas y tradicionales como la Nakşbendiyye. Los gülenistas, al ser relativamente jóvenes, encontraron una oportunidad perfecta de alianza en el AKP con el que compartían una visión similar del Islam y ambos estaban influidos por corrientes neoliberales.

Fethullah Gülen (Izq) junto a Recep Tayyip Erdoğan. Fuente: http://www.al-monitor.com/pulse/tr/originals/2013/08/erdogan-gulen-power-struggle-turkey.html
Fethullah Gülen (Izq) junto a Recep Tayyip Erdoğan. Fuente: http://www.al-monitor.com/pulse/tr/originals/2013/08/erdogan-gulen-power-struggle-turkey.html

La alianza necesitaba un enemigo u objetivo que le diera razón de ser, este lo encontraron en el ejército y las fuerzas seculares turcas. Con la renuncia del gobierno de Erbakan en el 1997 y acciones como el memorándum de 2007 contra el AKP, ideadas por los sectores Kemalistas, la alianza cobró sentido, había que reducir el poder de los militares.

El AKP se sirvió de la formación y posición de muchos miembros gülen dentro de la administración pública, en el mundo de los negocios y la influencia en el extranjero del movimiento para ganar apoyos en su batalla política. El control de los medios de comunicación por parte de la Cemaat fue una herramienta muy útil en su guerra contra los militares. Por otro lado, los gülenistas usaron el poder político del AKP para ir minando a las fuerzas seculares que impedían un desarrollo religioso, mientras mantenían su imagen de movimiento social apolítico.

Pero como todos sabemos, los matrimonios de conveniencia no suelen acabar bien. La tensión llegó a un punto insostenible, una serie de acontecimientos como lo ocurrido en 2012 cuando el jefe del servicio de inteligencia turco Hakan Fidan, fiel apoyo de Erdoğan, fue llamado a declarar como parte de una investigación judicial, marcan la ruptura de la alianza y el inicio de una guerra encubierta. Esto fue visto por el gobierno como un intento de golpe de estado urdido por individuos afines al movimiento gülen dentro del sistema judicial. Como respuesta, el gobierno inició una serie de reformas educativas centradas en el cierre de escuelas gülen, en particular las dershanes, y su sustitución por centros gestionados por el Estado. Las acusaciones de corrupción y la propaganda que los medios gülenistas, muy influyentes dentro y fuera de las fronteras turcas, hicieron del tema fueron la respuesta de la Cemaat ante el comportamiento autoritario de Erdoğan.

Ya sea porque uno tema que el poder de Gülen llegue al punto de terminar con su dominio, o bien porque los gülenistas no acepten el carácter autoritario que el AKP está adquiriendo, la única verdad es que en Turquía se está viviendo una caza de brujas digna de la guerra fría. El gobierno está llevando a cabo traslados de personal por vinculación con el movimiento, cese de cónsules honorarios, presiones a gobiernos extranjeros e incluso ha desembocado en una reducción de la libertad de prensa y cierre de medios.

Desde 2013, cuando más casos de corrupción salpicaron al AKP, el movimiento ha sido definido como grupo terrorista que, operando a través de una estructura paralela dentro de la administración estatal, tiene el fin último de derrocar al gobierno. En 2014 el propio Erdoğan afirmó que: “No daremos ni agua a los miembros del Hizmet”.

Un fantasma internacional

Si por algo es conocido el movimiento gülen es por su carácter transnacional. Una de sus mayores zonas de influencia fuera del territorio turco es la región del Cáucaso y Asia Central. Con la caída del bloque soviético las distintas repúblicas fueron abriéndose al neoliberalismo, fomentando los negocios, el comercio y la entrada de entidades privadas. La táctica de Gülen de centrarse en el sector educativo, reduciendo casi al mínimo la connotación islámica, le sirvió para que su proyecto penetrara en estos estados. La reducción de la presencia del Islam en el tipo de enseñanza impartida en estos países, ha hecho que el movimiento pase a ser post-islamista, dejando de lado su característica religiosa para afianzar su posición, evitando que los gobiernos se sientan intimidados. Con los centros educativos la imagen de Turquía se fue expandiendo, en particular en países como Azerbaiyán, Georgia, Tayikistán, Kazajstán y Kirguistán, donde gracias a la red gülen el gobierno turco ha mejorado sus relaciones político-económicas.

En Europa se han centrado en la integración de los emigrantes turcos en la sociedad de los países de destino a través de sus centros, donde se mezclan jóvenes de los países receptores con emigrantes. De este modo la Cemaat no se centra en la religión exclusivamente, al contrario que otras órdenes, sino que fomenta una educación secular y de nivel, promoviendo una imagen de Turquía como un país musulmán moderado y democrático, y ayudando a los jóvenes emigrantes a progresar en sus nuevas sociedades. También se han creado agrupaciones de pequeñas empresas que, bajo la influencia del movimiento, fomentan el comercio de los pequeños empresarios turcos en el extranjero con empresas en Turquía. Un ejemplo de este tipo de cooperativas empresariales es Tuskon.

En los EE.UU, país donde el propio Gülen reside en su autoimpuesto exilio desde 1999, el movimiento tiene una enorme influencia; no solo con gran cantidad de escuelas, sino que incluso existe un think tank vinculado al movimiento que hace las veces de centro de propaganda gülenista, el conocido como Rethink Institute. En el continente africano, bien es cierto que en menor escala, el movimiento también se ha ido asentando. Han abierto escuelas, universidades y fomentado la ayuda humanitaria, pero les está resultando más complicado por las trabas que el gobierno turco va generando.

Número de centros gülen en los EE.UU. Fuente: http://www.charterschoolwatchdog.com/in-the-ring----erdogan-vs-gulen.html
Número de centros gülen en los EE.UU. Fuente: http://www.charterschoolwatchdog.com/in-the-ring—-erdogan-vs-gulen.html

Ante la acumulación de poder por parte de Gülen y la consecuente influencia que esto conlleva, el gobierno de Turquía ha comenzado a presionar a estos países mediante un discurso en el que se acusa al movimiento de grupo terrorista con influencias islámicas, cuyo fin último es la expansión e imposición del Islam. Este argumento ha tenido algunos frutos y se han cerrado centros y negocios vinculados a la Cemaat en países del Cáucaso. El cierre de los centros no es el fruto de las políticas del AKP, sino más bien del temor de estos países a la infiltración de movimientos religiosos islámicos a través de los centros gülen. Sin embargo, la calidad de la educación y el hecho de que muchos de los actuales altos cargos de las administraciones de estos estados se beneficiaron de su sistema de becas, legitima al movimiento en su carácter formador y pedagógico, lo que no deja de significar que este posea un fuerte poder en distintos países, sobre todo en la cercana región del Cáucaso.

La guerra contra un fantasma

Como hemos visto, la situación en Turquía no es nada sencilla; no tenemos que indagar mucho para darnos cuenta de que el movimiento de Fethullah Gülen tiene acceso a todos los rincones no sólo de la administración estatal, sino también de la esfera económica y política. Por un lado, se puede comprender el temor del gobierno ante un enemigo de estas características, sobre todo si se es consciente del poder que este tipo de comunidades adquieren en una sociedad de tradición sectaria como la turcomana.

Gülen ha diseñado una red de seguidores que, pese a no haber sido directamente influidos por su pensamiento, sí que han estado en contacto con él y, lo más relevante, es que ha sabido centrar su proyecto en una clase baja que no tuvo oportunidad de acceder a la educación en su día. La ayuda que el movimiento ha prestado en la formación de sus hijos le ha granjeado el apoyo de las masas, lo que hace de él un personaje de gran influencia entre un grupo social mayoritario en Turquía.

Aunque, en el lado opuesto, cuando se estudia el movimiento y las acciones de este, no se llega a estar de acuerdo con el AKP y la política que está llevando a cabo. El caso personal de Gülen y su auto impuesto exilio en EE.UU desde 1999, nos muestra el riesgo que el imán corre de ser procesado si regresa, lo que ayuda a comprender que exista miedo a la represión por parte del gobierno turco dentro del movimiento. A su vez, las acusaciones y detenciones que se están realizando no tienen un respaldo legal, convirtiendo todo en una caza de brujas en la que el AKP no para de ver fantasmas por doquier.

Con una influencia como la que tiene el movimiento, no queda claro que puedan acabar con él en un corto-medio plazo; es algo que existe, no se deja ver y que, cuanto más perseguido sea, más en la sombra se moverá pero que no dejará de estar presente. Se alzan voces afirmando que el AKP está progresando en su objetivo y que posee los medios para ocupar la posición que la cemaat prestaba a la sociedad. En el lado opuesto se dice que las redes de Gülen van más allá de lo que el propio Erdoğan cree, y que es el movimiento gülen el único con un poder suficiente como para movilizar a gran parte de la sociedad turca contra el AKP. Quién sabe hacia dónde conducirá esta cacería o cuales son las razones detrás de ella, sólo podemos presumir que será una guerra larga e injusta, y es que no es tan fácil apresar a un fantasma.

Publicado originalmente en: EL ORDEN MUNDIAL

Turquía: El golpe de Estado en imágenes

Algunas imágenes del fallido golpe de estado en Turquía. Dicen mucho más que varias crónicas escritas.

Un policía atrincherado en una calle de Estambul. KEMAL ASLAN REUTERS
Un policía atrincherado en una calle de Estambul. KEMAL ASLAN REUTERS
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