“Cambiemos apela al voto ideológico y el kirchnerismo al económico”

Riorda

>Por Claudio Mardones

El consultor anticipa un escenario reñido para Cambiemos en las próximas elecciones. Los errores de Randazzo y Massa y las debilidades de Macri y Cristina: “Fue un acierto que vaya fuera del PJ”.

Para el politólogo cordobés Mario Riorda los aeropuertos son un ambiente cada vez más conocido. Pasa buena parte del año en vuelo, entre llegadas y partidas por distintos países de América Latina para asesorar a funcionarios y candidatos de todos los pelajes políticos. A sus 45 años es uno de los especialistas en comunicación política más reconocidos del país y del continente. En su historial aparecen clientes como los ministerios del Interior y de Educación de la Nación, o los gobiernos provinciales de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. También fuerzas políticas como el Frente Renovador, el Frente para la Victoria, el Frente Cívico y Social, el Frepaso, el partido Acción por la República que encabezó Domingo Cavallo y el Movimiento Popular Fueguino. Ya intervino en un centenar de campañas electorales realizadas en distintos puntos de la región y admite que las primarias de agosto y las legislativas de octubre encierran una serie de interrogantes para el futuro del presidente Mauricio Macri y de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, cuya imagen ha sufrido caídas significativas luego del conflicto salarial con los gremios docentes. Los desafíos también corren para “los peronismos” que buscarán revalidar su presencia territorial en 24 provincias.

Para este experto en marketing político, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, repite los mismos errores de campaña que cometió en los comicios de 2015 y es totalmente funcional a la polarización que lo perjudica. A diferencia de otros analistas, sobre Cristina Fernández de Kirchner sostiene que gane o pierda, es “muy apresurado” decretar su “muerte política”, mientras asegura que fue “un acierto inteligente” disputar internas por fuera del Partido Justicialista, con la creación del frente Unidad Ciudadana (UC). Poco después de ofrecer su clase inaugural de una maestría de la Universidad Austral, Riorda analizó el escenario electoral argentino en diálogo con Letra P, poco antes de subirse a otro vuelo, esta vez desde el aeropuerto de Ezeiza, cuando falta menos de una semana para el inicio de la campaña electoral para las PASO de agosto.

– Hace un año, Usted dijo que hablar de “comunicar bien” es un error, porque un error de comunicación es un error político. Lo dijo para hacer un balance de los primeros seis meses de gestión de Macri. Han pasado 17 meses. ¿Cuáles han sido los mayores errores políticos en materia de comunicación de este gobierno? 

– No se si técnicamente se pueden llamar errores a decisiones políticas. En todo caso, algunas decisiones carentes de consenso llevan aparejada la necesidad de una marcha atrás. Eso técnicamente no es un error, mas allá de que podría pensarse como una salida elegante de una decisión política que no tiene acuerdo social. Más allá de estos hechos puntuales, diría que lo que nunca habría que criticarle al gobierno es la comunicación, sino básicamente la gestión en general. El modo en que se hace pública la gestión define el estilo comunicacional. Pero desde mi punto de vista me parece que el Gobierno ante la ausencia de un presente fértil, con generación de consenso, ha tenido un acierto desde su pragmatismo, porque actúa sobre la línea argumental de un presente, carente de futuro, sustentado en el pasado. Ese pasado es la diferenciación concreta con el gobierno anterior. La pregunta de estas elecciones, es que el Gobierno busca diferenciarse fuertemente de un pasado que ahora tiene chances de ganarle en esta elección en la provincia de Buenos Aires. Si eso se da, podría hablarse de un error político, pero hasta tanto eso no suceda es un signo de interrogación.

– ¿Ha sido eficaz dar marcha atrás en determinadas decisiones políticas ante el rechazo social? ¿Es útil para la campaña de Cambiemos que el Gobierno reconozca sus errores? 

– Lo es, siempre y cuando no sea recurrente. Porque reconocer un yerro o dos yerros, son un gesto de humildad y de humanidad. Diez yerros, o veinte, es otro tipo de problema, pero no creo que esas marchas atrás hayan sido errores y menos errores comunicacionales. Han sido decisiones preconcebidas con un impacto negativo mayor que el calculado.

– La oposición al macrismo dice que Cambiemos buscará evitar hablar de economía porque no tiene resultados para mostrar y que en su lugar pondrá en juego una campaña de expectativas sobre el futuro para no hablar del presente. ¿Lo ve así?

– Yo creo que independientemente de una posición políticamente correcta y hasta, por qué no, voluntariosa para hablar del futuro, la línea argumental de Cambiemos está basada en el pasado. Porque toda la campaña básicamente plantea un futuro en función de que no vuelva el pasado. Por lo tanto el futuro es la excusa, pero el argumento central es el pasado. Y además, lo interesante, es que es un pasado ideológico. Cuando Cambiemos plantea trascender o superar la etapa de la ideología, con su planteo anclado en el pasado, literalmente lo que está produciendo es una diferenciación ideológica. Y esto es curioso, porque Cambiemos negando la ideología esta produciendo una diferenciación ideológica; y Unidad Ciudadana, desde un planteo sumamente ideológico, está generando un voto económico. Es una paradoja, porque el fuerte de Cambiemos, que es lo económico, es lo negado; mientras que el fuerte de UC que es ideología, es lo no asumido. Cambiemos apela al voto ideológico y la UC al económico, siempre en provincia de Buenos Aires.

– ¿En esa tensión entre futuro y pasado, qué papel tendrá el presente en esta campaña?

– Unidad Ciudadana plantea lo presente, porque el voto económico siempre es un voto presente. Es el voto a tiempo real. Es la economía que se vive, que se siente. Es lo bien o mal que te va hoy.

– ¿Se puede sortear el impacto negativo que genera el empeoramiento de las condiciones de vida del electorado con una estrategia de campaña eficaz?

– Si. Se puede lograr planteando la división de la oposición, que es una estrategia casi siempre efectiva. Hoy Cambiemos es la primera minoría, no es la primera mayoría. Pero si las otras minorías no se constituyen como adversario a nivel nacional, Cambiemos sí puede articular una victoria discreta. Habrá que ver si se da, pero sería una victoria al fin, en la escena nacional. No es muy distinto el argumento que plantea Cambiemos a escala nacional, que el que planteó el kirchnerismo en 2013 habiendo perdido la provincia frente a Massa.

– Uno de los escenarios que más preocupa al Frente Renovador es que el caudal de votos de Sergio Massa y Margarita Stolbizer se diluya en la polarización entre macrismo y kirchnerismo. ¿Cree que habrá una polarización tan marcada o que antes de octubre habrá un escenario de tres tercios?

– Independiente de lo bien o mal que le vaya a Massa, la teoría electoral suele recomendar que un tercer candidato nunca puede diferenciarse por igual del primero y del segundo. Sino que generalmente tiene que convertirse en candidato “spoiler”, como se lo llama en la ciencia política. Es aquél que le resta potencialmente más votos a uno que al otro. El problema de la estrategia de Massa, que ya lo padeció en las elecciones anteriores, es que no se ubica como spoiler, ni del dos, ni del uno, sea CFK o Esteban Bullrich.

– ¿Quiere decir que es totalmente funcional a esa polarización que lo perjudica?

– Me parece que mientras trate de diferenciarse de los dos, él mismo alimenta esa polarización. Ya fue funcional a esa polarización en el 2015, y hoy no veo mucha diferencia, sin perjuicio de que los escenarios y las personas son distintas. Hoy pareciera ser que la estrategia no es más efectiva que lo que fue en 2015, sino al contrario.

– En estos 17 meses, Cambiemos concentró su esfuerzo en la estrategia que usted considera eficiente: buscó mantener dividido al peronismo en el Senado, a través de la relación con los gobernadores, en Diputados con las fuerzas políticas y también en el sindicalismo, especialmente en la CGT. ¿Cree que esa inversión en la balcanización del peronismo le garantiza a Macri su continuidad luego de las elecciones de octubre?

– Si y no. Depende del resultado en estas elecciones. Si Cambiemos pierde más de lo que gana, evidentemente las chances de que el peronismo encuentre un líder potencialmente implicaría que esas divisiones empiecen a mermar.

– Pero si Cambiemos pierde, ¿el peronismo volvería a tener el peso que tuvo ante gobiernos radicales débiles como el de Fernando De la Rúa?

– No se si tanto. Lo que si le pasaría al peronismo es que empezaría a encolumnarse detrás de uno o dos liderazgos que ahora están dispersos. Pero creo que lo interesante de esta elección, mas allá de que el peronismo se mida ante Cambiemos, es que los peronistas se están midiendo entre si para especular de cara al 2019, y empezar a tantear liderazgos eventuales. En el proceso internacional, esos liderazgos eventuales son una de las características centrales que nuclean a las fuerzas políticas. Pero mas allá de lo real, siempre ha sido así en el marco del peronismo.

– ¿Cuáles son los peronismos que identifica en esta coyuntura?

 – En Buenos Aires, están el peronismo kirchnerista, el peronismo de Randazzo, el del Frente Renovador de Massa, y  debo decir que también hay un error analítico importante, enorme y brutal, que es analizar la elección nacional solamente en función de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en esta elección son 24 elecciones distintas, donde las provincias mayormente están gobernadas por el peronismo y cada uno de esos peronismos va a revalidar su propio territorio en estas elecciones. Eso va a decir mucho de la consolidación o no del peronismo.

– ¿Fue un error o un acierto que CFK dispute internas por afuera del Partido Justicialista?

– Independientemente del juicio que yo pueda tener sobre ella, y del que tengan sus competidores, pensando en ella y para ella, me parece que fue una decisión sumamente inteligente, porque es acorde a una tendencia internacional sustentada en dos ejes: un proceso de hiperpersonalización, dominada por liderazgos que atraen literalmente a distintos sectores. Por otro lado los procesos movimientistas superan las barreras formales de los partidos políticos, que son lábiles, que son maleables elección a elección, pero que permiten la ampliación de apoyos por fuera de las estructuras partidarias. La creación de Unidad Ciudadana, representa eso, una tendencia internacional que se consolida en el marco de su estrategia. Por eso, pensando en ella y para ella, me parece que ha sido un acierto pragmático, aún perdiendo, porque difícilmente hoy, salvo que pasen cosas muy raras, uno podría imaginar que no pierda por poco, o que quede en un lugar distinto al segundo lugar, suponiendo que pierda, aunque arranca ganando y no perdiendo.

– Sin embargo, hay quienes aseguran que, independientemente del resultado, es el final de CFK. ¿Es una expresión de deseos o es una lectura acertada?

– En sistemas multipartidistas literalmente no hay muertes políticas definitivas. Me parece que no solo es una lectura apresurada, sino que básicamente obedece a un momento que tiene en cuenta la polaridad de un balotaje. Hoy eso no se da. La elección que se avecina no se dirimirá a través del balotaje. En ese contexto, Cristina funciona como la categoría del “perdedor condorcet”, que en ciencia política habla del candidato que en el uno a uno pierde con todos, pero entre muchos gana. Esta elección es entre muchos y por eso arranca ganando, independientemente de que mantenga o no esa posición. Atribuirle a Cristina una muerte política definitiva en un sistema multipardista inestable, como tiene Argentina, me parece que es demasiado apresurado.

– En esa exploración de los peronismos, hubo un cuarto candidato, Florencio Randazzo. El Gobierno reduce su presencia a un pelotón de candidatos peronistas cuyos electores terminarán en manos de CFK. ¿Como evalúa su perfil en las primarias y en las legislativas? ¿Cree que ese electorado de Randazzo puede quedar diluido en manos de CFK?

– La pregunta es si un votante kirchnerista, habiendo una líder kirchnerista, va a elegir una persona que no tenga el apellido Kirchner, estando ella jugando. Es difícil imaginar eso. Por lo tanto la virtud de Randazzo es la versión moderada, pero para eso también está Massa. Le es difícil, porque desde un costado mas radicalizado está el kirchnerismo, y alguien que tiene el apellido Kirchner; y del otro lado está Massa. Es evidente que Randazzo ha tenido, tiene y puede que tenga una potencialidad interesante, pero su arranque tardío ocurrió sin una plataforma que indique desde donde habla. Es interesante porque ese arranque tardío, en su silencio prolongado, plantea básicamente el llamado a la acción. Un “vengan y apóyenme para las PASO”, para que quede claro para el votante qué significa su aparición, pero es una aparición carente de una plataforma simbólica para que la gente pueda bancar por qué Florencio y no Cristina, o por qué Florencio y no Massa. Evidentemente falta potencialidad, pero sus pasos, estratégicos o fácticos, me parece que no fueron del todo correctos, aunque sus chances siguen siendo sumamente importantes. Porque su imagen es, quizás, de las mejores y mas aceptables de la perspectiva comparada en todo Buenos Aires.

– En la provincia la gran electora será la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que no será candidata, pero estará al frente de la campaña, ante la falta de conocimiento de sus candidatos. ¿Será una contienda directa con CFK?

– Habría que ver. Evidentemente el oficialismo hará mucho para no perder la provincia. Si esa hipótesis no se da, y eventualmente implicase la victoria de Cristina, Vidal no estaría en una posición cómoda. Es un interrogante que se plantea hacia adelante. Hay que tener presente que Vidal es quizás la mujer más conocida y con más imagen a nivel nacional, pero comparada dentro de su provincia, su imagen de aceptación está a la baja y no en alza. Aún teniendo buena imagen, con diferencial positivo, sigue siendo baja. De los 24 gobernadores yo diría que Vidal esta en el último cuarto, en el lote de los que tienen el menor diferencial positivo de todo el país. Tampoco es que le sobra con su imagen, ni que se produce una traslación enorme de votos porque su imagen, aún siendo interesante, está lejos de ser descollante, como cuando arrancó. Eso se debe a la merma de su imagen a lo largo del tiempo, pero especialmente desde el inicio del conflicto docente.

– Hay un sector del oficialismo que reivindica como un acierto ser poco flexible en la pelea con los docentes para profundizar la polarización con el kirchnerismo. ¿Coincide?

– La primera lectura es que fue ganancioso para desactivar y soportar el conflicto, pero no fue gratis. Una cosa es su postura para darle características de normalidad a una provincia que no pudo cerrar el conflicto. Y otra cosa es que esta postura le de cierta normalidad a la gestión, pero tuvo costos para Vidal en el aumento de su negatividad y en un descenso de su positividad. Lo que probablemente haya producido es un aumento de positividad de quienes la apoyan, y una merma de cierto voto intermedio que potencialmente hubiese querido un arreglo a favor de los docentes, porque los docentes son un sector que no está ubicado ni tipificado como irracional. El docente puede ser criticado por una medida de fuerza, pero es una profesión social sumamente valorada.

¿Por eso ahora el Gobierno profundiza su pelea con el sindicalismo? ¿Para consolidar el voto más duro y profundizar la polarización?

– Es un elemento que influye mucho. Respecto al sindicalismo sí, pero fundacionalmente Macri empezó con eso en su primer discurso de apertura del Congreso en 2016. Luego se profundizó en los informes que difundió la Jefafura de Gabinete, llamados “El estado del Estado” y en esta apertura de sesiones que pasó profundizó mucho mas.

– Varios de los principales candidatos de esta elección protagonizaron las ejecutivas de 2015. ¿Cree que la polarización deja espacio para la emergencia de nuevos candidatos?

– Esta elección habría que dividirla en 24. Si miramos en provincia aparentemente no, pero habría que analizarlo en otros territorios.

– Con estos desafíos por delante, ¿cuánto tiempo el Gobierno podría sostener esta estrategia si los principales medios le quitan su apoyo?

– La imagen de apoyo no es exclusivamente con medios o sin medios. Eso va a estar muy atado al resultado de las elecciones. Si el Gobierno gana, o gana por margen discreto, y la economía mejora levemente, el apoyo va a existir. No imagino a muchos actores, y a los medios, moviéndose en bloque hacia otro tipo de apoyo. Porque además si el Gobierno pierde, perderá en manos de un actor al que básicamente gran parte del actual sistema de medios ya lo apoyó. Me refiero al kirchnerismo.

– Por fuera de los medios tradicionales, las redes sociales son una herramienta clave para el oficialismo. Los funcionarios del PRO dicen que ha sido central para superar los métodos del peronismo en la campaña. ¿Usted que opina?

– Yo creo que, quizás, la virtud de Cambiemos fue haber entendido el peso de las redes mucho antes, pero también empezó a entender el peso de otro tipo de actores fuera de las redes. Me parece que esa concepción sigue muy vigente y ahora Cambiemos tiene que entender que otros sectores tardíamente han entendido la importancia de las redes. Ya es difícil imaginar que la acción de redes sea sólo de Cambiemos y que la acción territorial sea solo del peronismo. Me parece que, hacia adelante, hay una comprensión de distintos actores por entender que la convergencia es articular acciones estratégicas en donde los medios convencionales, con los digitales y con la acción territorial, son acciones para ganar sea quien sea el partido, y las tienen que considerar.

– El Gobierno está embarcado en profundizar el discurso de la transparencia. Esta semana que pasó la Casa Rosada anunció la suspensión por un año del permiso que tenía Odebrecht para presentarse a licitaciones públicas nacionales. ¿Cuánto sirve sobre explotar el discurso de la transparencia para no hablar de la situación económica? ¿Cómo evalúa el impacto del Lava Jato en Argentina?

– El impacto de Odebrecht en Argentina es minúsculo, insignificante y tardío, en comparación a lo que ha pasado en otros países de la región, como Perú, México, Colombia y Brasil, que afronta consecuencias enormes. Acá esta recién iniciando. Si el Gobierno profundiza el discurso de la transparencia, ojalá que lo haga, pero por convicción. También entiendo que hay una necesidad. Porque hay valoraciones distintas sobre la transparencia. La actual es muy distinta a la que tenía el kirchnerismo. El kirchnerismo está hoy asociado a un nivel de falta de transparencia quizás cargada de alevosía por algunos hechos, como los bolsos de José López. Sin embargo, la acumulación de hechos vinculados a conflictos de intereses que rodea al Gobierno, ha dañado el perfil de transparencia de Cambiemos. Por eso digo que ojalá haya convicción en profundizar esto, pero también hay mucho de necesidad.

– En sus dos mandatos como jefe de Gobierno porteño Macri fue acusado, incluso por Elisa Carrió, de hacer negocios privados con el Estado de la Ciudad y mantener una interlocución y negociación reservada con los contratistas del Estado para repartir las licitaciones. En esta etapa, ¿la instalación del discurso sobre la transparencia le permitirá a Macri sumergir de nuevo su pasado en el olvido y fortalecer su perfil electoral?

– Creo que es muy incipiente, porque el Presidente no se pudo despegar de una serie de escándalos, vinculados a conflictos de intereses. Por lo tanto, si lo logra de aquí en adelante no lo se, pero hasta ahora no lo ha logrado. Mi respuesta es no.

 

LETRA P

Las elecciones serán multipolares

Multipolares

>Por Juan Courel

Es un error creer que la victoria de Cambiemos en 2015 se haya debido a una alta polarización. Por el contrario, Daniel Scioli y Mauricio Macri sumaron poco más del 70% en la primera vuelta. Casi un tercio de la gente quedó en el medio, despolarizada. Hoy el escenario es similar.

Es otro falso lugar común asumir que las PASO descartan automáticamente a los terceros. Hace dos años, el frente UNA, de Sergio Massa, quedó a 10 puntos de Cambiemos y a 18 del Frente para la Victoria. Lejos de diluirse, en las generales siguió creciendo tanto en votos como en porcentaje.

Por eso en su momento Macri hizo oídos sordos a los que lo conminaban a incorporar a Massa a su frente. Mantenerlo afuera pero sin chances fue indispensable para que el oficialismo no superara el 40% y hubiera segunda vuelta.

La condición multipolar de estas elecciones es lo que las hace competitivas, de final abierto y con más de un favorito.

Por cálculo o fortuna, cuando Cristina Kirchner evita unas internas con Florencio Randazzo alimenta esta multipolaridad. No busca dividir a la oposición al Gobierno, sino a su propia oposición, al antikirchnerismo. Es una apuesta a que Massa y Randazzo le terminen sacando más votos a Esteban Bullrich que a ella. Se basa en dos premisas: que muchos votantes de Cambiemos son más antikirchneristas que oficialistas y que su alto piso electoral (el voto duro de Cristina) está de arranque bastante cerca de su techo.

Nota Multipolares

La Nación

Jugar al piso alto con el techo bajo supone riesgos, como los que padeció el Frente para la Victoria en sus derrotas de 2009 y 2013. Sin embargo, la certeza de Cristina de que lo suyo ya está es lo que le permite desprenderse del sello del PJ y no ir a internas. Algunos ven la sombra de Jaime Durán Barba en este desinterés por lo partidario, pero Cristina siempre usó la liturgia pejotista a conveniencia: en ninguna de sus campañas presidenciales se cantó la marcha.

Además de 2005, cuando la boleta oficial del PJ que encabezaba Chiche Duhalde perdió por 25 puntos contra el propio kirchnerismo, hay muchos antecedentes que avalan la estrategia: del 83 para acá, el PJ perdió tantas elecciones bonaerenses como las que ganó. Las últimas legislativas puras en las que salió primero fueron hace 16 años.

Esto es tan cierto como que Cambiemos puede perder La Matanza y el conurbano y, a pesar de eso, ganar la provincia. Es ocasión de releer a Manuel Mora y Araujo en El voto peronista.

Quienes ven un cambio en la comunicación actual de Cristina también se equivocan. Es el espejo de sus propias campañas anteriores: si en 2011 se basó en historias de vida de ciudadanos que habían progresado durante su gobierno, su acto de Arsenal mostró testimonios del deterioro. ¿Le alcanzará? A Macri no le bastó con la existencia de una tercera opción o un buen manejo de las redes sociales. También centró su discurso y ponderó decisiones del kirchnerismo: sorprendió. ¿Querrá o podrá Cristina moverse al centro? Algunas declaraciones de candidatos suyos no la ayudan.

Massa tendrá que ofrecer algo más que un mensaje antigrieta, insuficiente para construir un clivaje que agrupe mayorías. Es esperable una priorización de asuntos más sensibles para la agenda pública: precios y seguridad.

Lo mismo ensayará Randazzo, quien con su obsesión por las internas quedó muy asociado a temas que sólo le importan al sistema político. Si no quiere presentarse sólo para cumplir -como reza su eslogan-, mejor que se ponga a prometer.

Cambiemos hará lo que hacen todos los oficialismos en minoría: una campaña del miedo; bueno, de contraste: “Si gana Cristina, no llegan las inversiones”.

¿Para qué polarizar? Mientras todos se concentran en la provincia, hay un país que también vota. En 2015 Cambiemos obtuvo 34 puntos a nivel nacional. La única vez que el oficialismo sacó menos de 40 en legislativas y después no ganó la oposición fue en 2011, boom de consumo y muerte de Néstor Kirchner mediante.

A pesar de todo, no se percibe un gobierno desesperado por buscar nuevos acuerdos o cambiar de políticas. En esta indiferencia se identifica la clásica actitud de Macri de obviar los lugares comunes del microclima político y periodístico.

Tal vez piense que en febrero ya nadie va a recordar estas elecciones. Tal vez sepa que, le vaya como le vaya este año, cualquier éxito futuro será por lo menos improbable si no endereza la economía.

*Analista político, ex secretario de Comunicación de la provincia de Buenos Aires.

 

LN

La predisposición actitudinal hacia el voto en Argentina

Opinión Pública

Variables individuales e incentivos contextuales

>Por Ignacio Ramírez, Guido Leandro Moscoso

Resumen

El presente artículo estudia las bases actitudinales y motivacionales de la participación electoral. En su desarrollo, se analizarán cuáles son los factores más favorables a la participación con base en una encuesta realizada en Argentina durante 2015, diseñada y llevada adelante por los autores del presente texto. En términos teóricos, este trabajo plantea que la participación electoral es el resultado de la interacción de factores estructurales, variables individuales e incentivos contextuales. Según nuestros resultados, la participación electoral puede ser explicada a partir de factores vinculados con la implicación subjetiva y con el contexto político que enmarca los comicios.

Palabras clave

Comportamiento electoral; participación electoral; Argentina; democracia; representación; incentivos

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Fuente: Revista Mexicana de Opinión Pública • año 12 • núm. 23 • julio-diciembre de 2017 • pp. 15-38 ISSN 1870-7300

Se necesitan horizontes

Desigualdad

Favela Paraisópolis haciendo frontera con el distrito de Morumbi en São Paulo, Brasil.
(Tuca Vieira)

>Por Boaventura de Sousa Santos*

Las ocho personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial (3,5 mil millones de personas). Se destruyen países (de Irak a Afganistán, de Libia a Siria, y las próximas víctimas pueden ser tanto Irán como Corea del Norte) en nombre de los valores que debían preservarlos y hacerlos prosperar, ya sean los derechos humanos, la democracia o el primado del derecho internacional. Nunca se habló tanto de la posibilidad de una guerra nuclear.

Los contribuyentes estadounidenses pagaron millones de dólares por la bomba no nuclear más potente jamás lanzada contra túneles en Afganistán, construidos en la década de 1980 con su propio dinero, gestionado por la CIA, para promover a los islamistas radicales en su lucha contra los ocupantes soviéticos del país, los mismos radicales que hoy se combaten como terroristas. Mientras, los estadounidenses pierden el acceso a la atención médica y son llevados a pensar que sus males son causados por inmigrantes latinos más pobres que ellos. Tal y como los europeos son llevados a pensar que su bienestar está amenazado por los refugiados y no por los intereses imperialistas que están forzando al exilio a tanta gente. Del mismo modo que los sudafricanos negros, empobrecidos por un mal negociado fin del apartheid, asumen actitudes xenófobas y racistas contra inmigrantes negros de Zimbabwe, Nigeria y Mozambique, tan pobres como ellos, por considerarlos la causa de sus males.

Entretanto, circulan por el mundo las tiernas imágenes de Silvio Berlusconi dándole la mamadera a cabritos para defenderlos del sacrificio de Pascua, sin que nadie denuncie que durante esos minutos televisivos miles de niños murieron por falta de leche. Como tampoco son noticia las fosas clandestinas de cuerpos desmembrados que constantemente se están descubriendo en México, mientras que las fronteras entre el Estado y el narcotráfico se desvanecen. Como tenemos miedo de pensar que la democracia brasileña morirá el día en que un Congreso de políticos enloquecidos, corruptos en su mayoría, consiga destruir los derechos de los trabajadores conquistados a lo largo de cincuenta años, un propósito que, por ahora, los políticos brasileños parecen lograr con inaudita facilidad. Tiene que haber un momento en que las sociedades (y no solo unos pocos “iluminados”) lleguen a la conclusión de que esto no puede seguir así.

Para eso, la negatividad del presente nunca será suficiente. La negatividad sólo existe en la medida que aquello que niega es visible o imaginable. Un callejón sin salida se convierte fácilmente en una salida si la pared en que termina tiene la falsa transparencia de lo infinito o de lo ineluctable. Esta transparencia, que es falsa, es tan compacta como la opacidad de la selva oscura con la que antes la naturaleza y los dioses vedaban los caminos de la humanidad. ¿De dónde viene esta opacidad si la naturaleza es hoy un libro abierto y los dioses un libro de aeropuerto? ¿De dónde viene la transparencia si la naturaleza, cuanto más se revela, más se expone a la destrucción, si los dioses sirven tanto para trivializar la creencia inconsecuente como para banalizar el horror, la guerra y el odio?

Hay algo de terminal en la condición de nuestro tiempo que se revela como una terminalidad sin fin. Es como si la anormalidad tuviera una energía inusitada para convertirse en una nueva normalidad y nos sintiéramos terminalmente sanos en lugar de terminalmente enfermos. Esta condición deriva del paroxismo al que llegó el instrumentalismo radical de la modernidad occidental, tanto en términos sociales como culturales y políticos. El instrumentalismo moderno consiste en el predominio total de los fines sobre los medios y en la ocultación de los intereses que subyacen a la selección de los fines en forma de imperativos falsamente universales o de inevitabilidades falsamente naturales. En el plano ético, este instrumentalismo permite a quien tiene poder económico, político o cultural presentarse socialmente como defensor de causas cuando, de hecho, es defensor de cosas.

Este instrumentalismo asumió dos formas distintas, aunque gemelas, de extremismo: el extremismo racionalista y el extremismo dogmatista. Son dos formas de pensar que no permiten contraargumentación, dos formas de actuar que no admiten resistencia. Ambas son extremadamente selectivas y compartimentadas de tal modo que las contradicciones ni siquiera aparecen como ambigüedades. Las caricaturas revelan bien lo que está más allá de ellas. Heinrich Himmler, uno de los máximos jefes nazis, que transformó la tortura y el exterminio de judíos, gitanos y homosexuales en una ciencia, cuando regresaba de noche a casa entraba por la puerta trasera para no despertar a su canario favorito. ¿Es posible culpar al canario porque el cariño que le tenía Himmler no era compartido por los judíos? A su vez, es conocida la anécdota de aquel comunista argentino tan ortodoxo que incluso en los días de sol en Buenos Aires usaba sombrero de lluvia solo porque estaba lloviendo en Moscú. ¿Es posible negar que detrás de tan acéfalo comportamiento no estuviera un sentimiento noble de lealtad y de solidaridad?

Las perversidades del extremismo racionalista y dogmatista están siendo combatidas por modos de pensar y de actuar que se presentan como alternativas pero que, en el fondo, son callejones sin salida porque los caminos que señalan son ilusorios, sea por exceso de pesimismo, sea por exceso de optimismo. La versión pesimista es el proyecto reaccionario que tiene hoy una renovada vitalidad. Se trata de detestar en bloque el presente como expresión de una traición o degradación de un tiempo pasado, dorado, un tiempo en el que la humanidad era menos amplia y más consistente. El proyecto reaccionario comparte con el extremismo racionalista y dogmatista la idea de que la modernidad occidental creó demasiados seres humanos y que es necesario distinguir entre humanos y subhumanos, pero no piensa que ello debe derivar de ingenierías de intervención técnica, sean ellas de muerte o de mejora de raza. Basta que los inferiores sean tratados como inferiores, sean mujeres, negros, indígenas, musulmanes. El proyecto reaccionario nunca pone en cuestión quién tiene el privilegio y el deber de decidir quién es superior y quién es inferior. Los humanos tienen derecho a tener derechos; los subhumanos deben ser objeto de filantropía que les impida ser peligrosos y los defienda de sí mismos. Si tuviesen algunos derechos, siempre deben tener más deberes que derechos.

La versión optimista de lucha contra el extremismo racionalista y dogmatista consiste en pensar que las luchas del pasado lograron vencer de modo irreversible los excesos y perversidades del extremismo, y que somos hoy demasiado humanos para admitir la existencia de subhumanos. Se trata de un pensamiento anacrónico inverso, que consiste en imaginar el presente como habiendo superado definitivamente el pasado. Mientras el pensamiento reaccionario pretende hacer que el presente regrese al pasado, el pensamiento anacrónico inverso opera como si el pasado no fuese todavía presente. Debido al pensamiento anacrónico inverso, vivimos un tiempo colonial con imaginarios poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura informal con imaginarios de democracia formal; vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexualizados, asesinados, descuartizados con imaginarios de derechos humanos; vivimos un tiempo de muros, fronteras como trincheras, exilios forzados, desplazamientos internos con imaginarios de globalización; vivimos un tiempo de silenciamientos y de sociología de las ausencias con imaginarios de orgía comunicacional digital; vivimos un tiempo de grandes mayorías que solo tienen libertad para ser miserables con imaginarios de autonomías y emprendimiento; vivimos un tiempo de víctimas que se vuelcan contra víctimas y de oprimidos que eligen a sus opresores con imaginarios de liberación y de justicia social.

El totalitarismo de nuestro tiempo se presenta como el fin del totalitarismo y, por eso, es más insidioso que los totalitarismos anteriores. Somos demasiados y demasiado humanos para caber en un solo camino; pero, por otro lado, si los caminos fuesen muchos y en todas las direcciones, fácilmente se transformarían en un laberinto o en un enredo, en cualquier caso, en un campo dinámico de parálisis. Esta es la condición de nuestro tiempo. Para salir de ella, es preciso combinar la pluralidad de caminos con la coherencia de un horizonte que ordene las circunstancias y les otorgue sentido. Para pensar tal combinación y, más aún, para pensar siquiera que ella es necesaria, son necesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer. O sea, es necesaria la ruptura epistemológica que llamo epistemologías del sur.

 

*Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

La nueva Francia y su relación con América Latina

Macron Francia y America Latina

>Por Margie Paola Bautista Silva* exclusivo para MIX POLÍTICO

El pasado siete de Mayo los ciudadanos franceses se permitieron ir a las urnas para imponer su voz y voto eligiendo a su nuevo presidente, con el fin de darle un giro radical a los ámbitos político, social y económico de Francia modificando su statu quo. Con un 66% de los votos, Emmanuel Macron filósofo, politólogo, economista y ex ministro de economía de 39 años fue elegido como el nuevo mandatario francés.

Para los próximos años el presidente electo Emmanuel Macron del espectro político de centro-izquierda en su programa se propone tener los siguientes logros: disminuir los impuestos para las empresas, defender la identidad de Francia y de Europa con el propósito de mantener la Unión Europea, instaurar un ministerio de finanzas para toda la Unión para fortalecer el euro como moneda, establecer un seguro para el desempleo el cual puede ser anulado si la persona se niega a dos propuestas de trabajo “decentes”, reducir la producción de energía nuclear, prohibición de los teléfonos móviles en escuelas primarias y secundarias, entre otros.

Además de instaurar un diálogo permanente con los presidentes de Estados Unidos y Rusia, al igual que trabajar articuladamente en pro del Medio Oriente en especial por Siria y poder derrotar al grupo del Estado Islámico. Pero, ¿Qué pasará con la relación entre Francia y América Latina?

Durante la presidencia de François Hollande la política exterior estuvo encaminada hacia el territorio latinoamericano. Como lo refleja The New York Times el ahora expresidente francés buscó que por un lado, los países latinoamericanos ingresaran a la Conferencia de París, por otro lado, trabajó por impulsar que nuevas empresas se establecieran en países latinoamericanos y que las que ya están presentes lograran mejorar el acceso a los líderes públicos y privados. Adicionalmente, se encargó de ampliar las redes de educación para generar un mayor flujo de intercambios educativos, cooperación científica y cultural. Sin embargo, se espera que los logros de Hollande y la importancia que había tomado la relación Francia-América Latina no se pierdan con la nueva presidencia de Macron.

A pesar de que el presidente electo quien se posicionara en su cargo el pasado Domingo 14 de Mayo y no le diera un espacio relevante a América Latina en sus discursos, es un político que está de acuerdo con la globalización y una economía de libre cambio, así como manifiesta la importancia de traspasar las fronteras en temas como por ejemplo los derechos humanos, lo cual es un aspecto positivo para nuestra región.

La nueva era de la V República permitiría ampliar, mejorar y construir nuevos acuerdos comerciales, económicos, sociales, educativos y culturales con países latinoamericanos, que se encaminen hacia el desarrollo de la región. Así mismo, se trabajaría porque la región pueda mejorar sus acciones en pro del medio ambiente guiándose por acuerdos relacionados con la Conferencia de París, además de establecer relaciones vinculantes que conlleven a la defensa de los derechos humanos y de la democracia en América Latina especialmente en casos como el de Venezuela actualmente.

Por otra parte, es importante el fortalecimiento de la relación bilateral entre Colombia y Francia, ya que: en primer lugar, Colombia es considerado como el país bisagra de América del Sur. En segundo lugar, Francia puede seguir con la colaboración económica y política para el escenario del posconflicto luego del proceso de paz entre las Farc y el Gobierno Nacional colombiano. Al igual que una apertura de oportunidades para los jóvenes víctimas y desmovilizados que desean reinsertarse a la vida civil. Además de convertirse en un apoyo especial para los diálogos iniciales que se están realizando con ELN.

Lo anterior trae claramente beneficios para ambas regiones, tanto para Francia como para América Latina. Pero especialmente para la V república en tanto, esta podría mejorar sus relaciones geoestratégicas teniendo en cuenta las duras políticas principalmente las migratorias, que ha impuesto el nuevo presidente estadounidense para la región, lo cual ha afectado en cierta medida las relaciones entre Estados Unidos y latinoamérica. En consecuencia el presidente Macron podría expandir la Unión Europea como lo explico en sus propuestas.

Bibliografía
-Estrada, Gaspard. (Febrero 2017). ¿Cuál debería ser la política exterior de Francia en América Latina? Publicado en The New York Times. Recuperado del día 10 de Mayo de 2017, en Link: https://www.nytimes.com/es/2017/02/08/cual-deberia-ser-la-politica-exterior-de-francia-en-america-latina/

 


* Profesional en Política y Relaciones Internacionales (Universidad Sergio Arboleda, Bogotá) con profundización en el área de instituciones políticas . Investigadora. Especialista en gestión pública, políticas públicas, construcción de paz, postconflicto, resolución de conflictos.

La Trocha: WannaCry, el ciberataque del que ya fuimos advertidos

Ciberataque 2017

WannaCry, el ciberataque del que ya fuimos advertidos

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

El viernes 12 de mayo de 2017, se produjo un ciberataque de carácter global que afectó a instituciones públicas y privadas de cerca de un centenar de países, mediante el aprovechamiento de una vulnerabilidad del sistema operativo Windows con el software denominado “ransomware”, provocando el bloqueo de las redes informáticas y el consiguiente caos y desconcierto en los afectados. Especialistas como Fabián Romo (Universidad Nacional Autónoma de México) consideran que este ciberataque, llamado WannaCry, es el primero que ha supuesto el secuestro de información a nivel mundial, superando cualquiera de los conocidos hasta la fecha desde principios de este siglo.

Al momento de escribir este artículo el ataque parece haber remitido, gracias a una rocambolesca y poco creíble historia que incluye “héroe anónimo”. Sin embargo,  existe la posibilidad de que vuelva a reproducirse en los próximos días o semanas, tal y como ha advertido Malware Tech, que señala que el código causante puede ser modificado en cualquier momento y atacar de nuevo al sistema Windows.

Mas allá de los aspectos técnicos, la gravedad de este ciberataque ha sido denunciado por Edward Snowden, Wikileaks y Anonymous, que señalan la peligrosidad de la plataforma y la estrategia empleadas para coordinar un ataque de estas características a nivel global. Snowden ha desvelado que la herramienta utilizada – denominada EternalBlue- fue desarrollada por la NSA (Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos) y aunque duda que este organismo fuera el causante directo del ciberataque, considera que esta herramienta habría sido utilizada por terceros que accedieron a EternalBlue por medios ilícitos en la Internet profunda. De confirmarse esta acusación, nos encontraríamos ante un salto cualitativo en la utilización de la ciberguerra con consecuencias y alcance que aún no somos capaces de evaluar.

Desde 2012, gracias a las filtraciones realizadas por Snowden, conocemos los programas de espionaje y guerra cibernética desarrollados por agencias de los Estados Unidos. Pero solo desde posiciones sospechosamente interesadas se puede defender que toda la actividad en este campo se reduce a los norteamericanos. El acuerdo suscrito en 2015 por la Casa Blanca con las autoridades de China sobre esta materia, es prueba evidente que acredita que todas las grandes potencias prestan mucha atención a este nuevo tipo de conflictos. Sin embargo, estos dos colosos no serían los únicos que están haciendo uso de estas nuevas armas, la actividad del Kremlin en este campo ya no es un secreto para nadie, pues desde las relevaciones del diario The Guardian a primeros de año, sobre acceso no autorizado a correos cifrados de varios países europeos, las denuncias sobre espionaje y actos de sabotaje no han dejado de aparecer.

Nos encontraríamos ante una nueva forma de conflicto nacida con la revolución tecnológica, de la que ya nos advirtieron hace mas de una década Manuel Castells (que desarrolló el concepto de la sociedad red) o Arquilla y Ronfeldt. Estos últimos, describieron con detalle las características de estos nuevos conflictos en su obra Networks y Netwars, mostrando como un nuevo orden mundial se estaría conformando mediante el conflicto en el entorno virtual. Un campo de batalla diferente al conocido hasta ahora, donde confluirían las acciones de grupos como Anonymous, la lucha entre las nuevas potencias mundiales, grupos de interés y organizaciones criminales.

Sería un error limitar el ciberataque sufrido esta semana a una acción aislada, o volcar el foco de atención a la imprudencia de quienes no tenían actualizados sus sistemas operativos. La realidad es que lo ocurrido el viernes pasado es un nuevo acto de ciberguerra,  que nos recuerda a lo que fue denominado como “guerra total” en la época industrial del pasado siglo XX, donde las consecuencias de estas acciones en el mundo virtual tienen graves consecuencias en el entorno físico, con la misma o mayor intensidad que los bombardeos que asolaron grandes ciudades e infraestructuras, por ejemplo, en la Segunda Guerra Mundial.

Finalmente, debemos considerar que estas acciones de guerra en el espacio virtual, son capaces de generar miedo y sospecha entre los ciudadanos y que, este estado de psicosis colectiva, bien podría ser interesadamente alimentado para conseguir que, “pacíficos y preocupados ciudadanos” soliciten a las autoridades establecer restricciones al uso de Internet bajo al escusa de garantizar la seguridad de la población. En este punto, también, las nuevas formas de conflicto nos enfrentarán a nuevos retos, donde deberemos estar atentos al debate que se va a plantear entre el derecho a la libertad y las restricciones impuestas por la seguridad.


* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).

¿Viene la III Guerra Mundial?

Tercera Guerra Mundial>Por Claudio Fantini

La primera se desprende de las dos conflagraciones anteriores calificadas como “mundiales”. En ambos casos, la calificación surgió de una cuestión numérica: una gran cantidad de países fueron parte del conflicto.

Hoy es poco probable que ese formato se repita. Quienes quieren, como el Papa, ver tal rasgo en la guerra civil de Siria porque involucra a varios países, deben tener en cuenta que algo similar ocurrió en la guerra civil libanesa. Tampoco se habló de Guerra Mundial durante la trágica desintegración de Yugoslavia.

La otra posibilidad que justificaría la calificación de “mundial” para un conflicto actual, sería un choque nuclear entre dos potencias. De hecho, durante la Guerra Fría fue ese fantasma el que se adueñó del título Tercera Guerra Mundial. ¿Existe ese peligro? Ciertamente, con Trump en la Casa Blanca, Putin en el Kremlin y Kim Jong-un en el Palacio del Sol, no es fácil descartar un duelo nuclear. Pero la aún vigente Doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada resta probabilidad a semejante riesgo.

Lo que más temen hoy las superpotencias no es un ataque con ojivas atómicas o neutrónicas. El riesgo más temido, en particular para Washington, es un devastador ciberataque. De haber una III Guerra Mundial, lo más probable es que sea cibernética. Del mismo modo que ya no existen los espías que existieron hasta la Guerra Fría, porque han sido reemplazados por los ciberespías, la guerra entre superpotencias se desarrollaría en el ciberespacio. Los espías de hoy no portan armas ni microfilms, sino laptops. El espionaje ya no tiene personajes como James Bond o los de las novelas de John Le Carre, sino como Edward Snowden. Los mayores daños causados por espías a Estados Unidos, los infligieron los ciberespías de China y de Rusia, además de Julian Assange con Wikileaks. La pesadilla del Pentágono no es una lluvia de misiles, sino un ataque cibernético que paralice las centrales nucleares, hidro-eléctricas y termoeléctricas, dejando sin energía el país. O que un ataque masivo a las redes haga caer el sistema a nivel nacional. La consecuencia sería un caos como el que no podría causar a Estados Unidos ningún ataque con ejércitos, aviaciones o misiles.

 

EL PAÍS (URUGUAY)

Elecciones en Francia: La búsqueda del balance político hacia el centro

Macron y Le Pen
>Por Rodrigo Durán Guzmán exclusivo para MIX POLÍTICO

Tras el término de la primera vuelta presidencial los resultados no han dejado a nadie indiferente en una tendencia al alza. Porque tanto socialistas como republicanos galos han quedado fuera de competencia en una segunda vuelta que se anticipa favorable para las aspiraciones del liberal Emmanuel Macron versus la líder (aunque haya dejado momentáneamente la presidencia) del Frente Nacional, Marine Le Pen. Como dato diremos que, en un contexto de voto voluntario, el 77% de los galos participó en los comicios de primera vuelta, cifra similar a lo que se espera en el balotaje del próximo 7 de mayo, aun cuando se prevé un leve aumento en la abstención, pero eso ya se sabrá.

Sin embargo, y a pesar de la demanda popular por nuevos actores en la arena política, ni uno ni otro forman parte de los denominados outsiders. Macron, graduado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la élite política francesa, trabajó en el banco Rothschild y fue ministro de Economía del saliente gobierno (socialista), aun cuando nunca ha militado en el oficialismo y sus políticas fueron ampliamente rechazas por el PS francés. En contraposición, Le Pen es hija del fundador del Frente Nacional (Jean Marie Le Pen) pero su discurso, si bien nacionalista, ha sido mucho más moderado que el de su progenitor. En cuanto a respaldos políticos de cara a la segunda vuelta, Macron ha recibido el apoyo de Fillon y Hamon, con proyecciones de que podría ganar la elección con un 62% de los sufragios, contra un 38% de su adversaria. No obstante, y porque los comportamientos en política a ratos forman parte de cuestiones “dignas de Ripley”, observaremos que el candidato de la izquierda, Jean – Luc Mélechon (cuarto en la primera vuelta) podría eventualmente traspasar su apoyo a Le Pen, con quien comparten ideas tales como el rechazo a la globalización y el libre comercio. Todo, por cierto, en un escenario complementado con el rechazo del denominado voto popular y obrero al supuesto elitismo tecnócrata de Macron.

Lo importante, que nos enseña no sólo Francia sino también contextos tales como España, Canadá o, más cercano aún, Argentina y quizás también lo que podría ocurrir en las elecciones presidenciales del presente año en Chile, es que existe una clara tendencia a recuperar la moderación y no dar cabida a los extremos, a las posiciones fundamentalistas entendiendo que la vida, al igual que la política, no es sólo blanco/negro sino que también coexisten, simultáneamente, matices donde la diversidad se transforma en un arma poderosa de enriquecimiento social integrador, tolerante y de respeto.

De todos modos, ninguna proyección es del todo segura cuando uno de los jugadores en el tablero es el populismo (Le Pen). Y menos cuando en la primera vuelta el Frente Nacional aumentó su sufragio más de cinco puntos porcentuales. Marine Le Pen quiere romper con una tradición europeísta de Francia construida durante décadas con medidas tales como “liberar” al país de la UE y realizar un referéndum sobre el Frexit y recuperar la moneda nacional, lo que supondría un escenario inquietante para una ya maltrecha UE tras el Brexit.

Macron, por el contrario, si bien se muestra crítico con el estado actual de la UE, desea “restablecer la confianza” (algo que forma parte del actual ethos discursivo de la Democracia Cristiana chilena que podría romper alianza con la izquierda llegando a primera vuelta en la elección presidencial de ese país generando, de paso, el retorno de los tres tercios en ese país) ciudadana en las instituciones declarándose abiertamente “cien por cien” europeísta. Y lo hace con una creencia sincera en todos sus flancos: el Mercado Interior Único, el espacio Schengen que avala la circulación libre de personas y la Eurozona.

Cómo sea, y tal como ha sido la tónica en algunos países, la evidencia es clara: en la actualidad una cosa es que los votantes estén desafectados de los partidos políticos, pero eso no implica que se desentiendan de la política. Su actuar no está precedido por “órdenes de partido” sino por sus convicciones, por sus sensaciones, anhelos y deseos. Al final del día, y en eso tanto la naturaleza como evolución humana son sabias, los individuos entendemos la importancia de generar acuerdos colectivos de convivencia donde, más allá si eres de izquierda o derecha, lo importante es que todos seamos capaces de encontrarnos y trabajar, colaborativamente, en nuestros respectivos proyectos de país, uno donde los populistas (salvo el caso de Estados Unidos lógicamente), a diferencia de la moderación, no tienen cabida en sociedades que ansían alcanzar tanto su plenitud como madurez.

 

* Magíster internacional en comunicación, experto en comunicación y análisis político.

La Trocha: primera vuelta en Francia

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017 (Robert Pratta – REUTERS)

Primera vuelta de las presidenciales francesas: derrota de los partidos tradicionales, auge de los extremismos y la incógnita Macron.

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Marine Le Pen y Emmanuel Macron disputarán el próximo día 7 de mayo la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Aunque los resultados no son aún definitivos, Macron ha sido el mas votado (24%), desbancando a la que hasta hace poco mas de 3 semanas parecía el candidato con mayor simpatía de voto, Maríne Le Pen (21,3%).

La Europa institucional de Bruselas y gran parte de los gobiernos del Viejo Continente han respirado aliviados por el resultado, en el convencimiento de que Macron acabará imponiéndose a Le Pen pues, como ya auguran los primeros sondeos, el candidato social-liberal tendría una intención de voto del 62%. Además, a lo largo de la mañana de hoy, la mayoría de los candidatos que no han pasado a segunda vuelta le han mostrado su apoyo.

Sin embargo, un análisis mas pausado de los datos debería atemperar esta euforia, no porque en estos momentos se dude de que Macron pueda perder la segunda vuelta, sino porque lo que han mostrado los resultados del domingo 23 de abril, es el profundo rechazo frente al proyecto europeo que se ha instalado en una parte muy importante del cuerpo electoral frances.

Es conocido hace tiempo el rechazo a la Unión Europea de Marine Le Pen, que no ha dudado en asegurar que si llega a la presidencia planteará un referéndum para abandonar a sus socios de Bruselas. Frente a ella, es cierto, Macron ha manifestado un compromiso con el proyecto europeo y con el euro pero, ¿y los demás candidatos?.

Sugiero a los lectores que fijen su atención en Jean-Luc Mélenchon, candidato radical que ha obtenido el 19,6% de los votos, que no ha dudado en poner en cuestión el modelo de la Europa del Euro, y cuyas afinidades con regímenes como el de Maduro en Venezuela, le sitúan en el mismo frente de oposición a la Unión Europea y al modelo del que se ha dotado la Europa Occidental desde los tratados de Maastricht en 1992. Es posible que Mélenchon, en las últimas semanas, haya atraído votantes provenientes del antiguo partido comunista francés que, durante años habían votado a Le Pen (padre y luego hija), por su discurso antisistema y antieuropeista y que, ahora, hayan encontrado un candidato mas acorde con sus ideas pero con igual discurso antisistema. Tampoco puede decirse que haya mostrado una posición abiertamente europeísta el derrotado candidato del otrora poderoso Partido Socialista, Benoît Hamon, que ha cosechado los peores resultados de su historia reciente, superando por poco el 6% de los sufragios.

Todo ello quiere decir que ayer, en uno de los países fundadores de la Unión Europea, cerca del 45% de los votantes han apoyado posiciones de rechazo en mayor o menor medida al proyecto europeo. Además, y por primera vez en la Quinta República, ninguno de los dos partidos tradicionales (representados en estos comicios por los republicanos de Fillon y los socialistas de Hamon) han alcanzado la segunda vuelta, en una prueba mas de la enorme desafección del cuerpo electoral francés hacia ellos. Recuérdese que en las elecciones de 2012, ambos partidos obtuvieron el 56% de los votos en primera vuelta. Es evidente que el candidato Macron hará bien en estar muy alerta ante estos alarmantes síntomas y, considerar que una parte importante de ese voto de Mélenchon y Hamom podría acabar en el casillero de su rival.

No olvidemos que el sistema electoral francés de doble vuelta, lleva décadas ocultando que cada vez mas electores están optando por los extremos de la línea ideológica (ahora representados por Le Pen y Mélenchon) y, si bien es cierto que salvo sorpresa mayúscula, Macron tiene grandes posibilidades de ser Presidente de la República Francesa, puede encontrarse en poco tiempo con graves problemas consecuencia de la fuerza que ese 45% de los galos opuestos a Europa pueda obtener en las elecciones a la Asamblea que tendrán lugar pocos meses después de las presidenciales. Especialmente, porque Macron no dispone de un partido político consolidado con implantación en toda la República, ya que su organización apenas tiene poco más de ocho meses de vida.

Demasiadas incógnitas que obligan a mostrar mas cautela que euforia.


* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).

Elecciones en Francia: ¿Quién es Emmanuel Macron?

Macron 2017

>Por Andrés Fernández*

Con menos de cuarenta años, es la primera vez que Emmanuel Macron se presenta como candidato en un proceso electoral. Y sin pertenecer (según sus propias afirmaciones) a ningún partido político, triunfó este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, lo que le garantiza disputar el máximo cargo en la segunda vuelta de mayo.

Con 23,75% de los votos, este candidato atípico se enfrentará en el balotaje a Marine Le Pen, quien con 21,53% fue la segunda candidata mejor votada de la jornada del domingo 23.

Pero, ¿quién es Emmanuel Macron? ¿Cómo logró en menos de un año posicionarse como favorito en la segunda economía de la Unión Europea? ¿Y realmente es la opción más firme para vencer a Le Pen?

Veamos entonces quién es Macron

Macron saltó a la escena política primero como asesor económico del presidente socialista François Hollande y, desde 2014 como su ministro de Economía. Como es de público conocimiento, antes había trabajado como banquero de inversión en Rothschild & Cie.

Hace tan sólo un año, durante el mes de abril y sin haber dejado aún su cartera en el gobierno, lanzó el movimiento En Marche! (¡En marcha!) con un acto público en Amiens, su ciudad natal, en el norte del país.
En aquel momento aseguró que su intención era superar las diferencias tradicionales entre la izquierda y la derecha.
“Refundar desde abajo, de manera sincera, auténtica, verdadera. La idea de este movimiento político es una dinámica: ante el bloque de la sociedad, intentar avanzar”, afirmó en Amiens.

Macron se presenta como liberal en lo social, partidario de la desregulación económica y defensor a ultranza del actual modelo de Unión Europea. Cuando en noviembre pasado, seis meses después de la creación de En Marche!, el ya exministro anunció su candidatura, algunos analistas franceses vieron en esa decisión un salto al vacío.

Sin embargo, a medida que avanzó la campaña presidencial, Macron afianzó su liderazgo en las encuestas. Este domingo en tanto, confirmó su lugar en el balotaje contra la candidata del Frente Nacional.

Pero, ¿quién resultará vencedor en este duelo?

Macron se presenta como la mejor opción

“Hay gente que argumenta que Macron es la mejor opción para frenar a Marine Le Pen porque al ser más centrista puede recabar apoyos tanto a izquierda como a derecha”, según afirma el profesor Philippe Marlière, de la University College London en diálogo con BBC MUNDO. “Sin embargo, también se dice que su punto débil es que no se sabe bien de dónde viene, que no tiene experiencia… mientras que Le Pen es una buena competidora”, agrega.

No obstante, la mayor parte de los analistas duda de las posibilidades reales de Le Pen de llegar a la presidencia: en una segunda vuelta, señalan, la candidata del FN tendrá difícil superar el 50% de los votos necesarios para vencer.

Proyecciones segunda vuelta

Proyecciones para la segunda vuelta. G. Elliot Morris, The CrossTab.

Francia, elecciones y una situación inédita

En cualquier caso y más allá del resultado, las viejas claves de lectura política en Francia parecen no servir para interpretar concienzudamente los comicios realizados ayer.

La irrupción de Macron, la fortaleza de Le Pen, el ascenso de Mélénchon y la debilidad de los principales partidos tradicionales caracterizó a la jornada electoral francesa. Tal es de novedoso el escenario, que ninguno de los dos partidos tradicionales que se reparten el poder desde la instauración de la V República tendrá participación en la elección definitiva.

El segundo punto a destacar, obviamente, es el ascenso y triunfo de un movimiento político que no está constituido como partido y que no cuenta con representantes electos. Planteará sin duda, un desafío para Macron en caso de ser electo presidente; ya que dependerá para gobernar del apoyo de diputados de otros grupos, al menos hasta las elecciones legislativas de junio.

Para explicar la popularidad de Macron, sería necesario comprender la profunda crisis de representación que atraviesan los partidos tradicionales. Mientras el ganador de las primarias socialistas, Benoit Hamon, fue considerado como “demasiado de izquierdas” para muchos de sus históricos votantes, el conservador François Fillon perdió su condición de favorito en los sondeos por su presunta implicación en una serie de escándalos de corrupción que repelieron importantes apoyos.

Un voto descontento

Ante la evidente crisis de los grandes partidos, las denuncias cruzadas de corrupción y una imagen profundamente corroída de las clases políticas el líder de En Marche! se posiciona como una alternativa novedosa.
Desde la otra vereda, el Frente Nacional busca convencer también a los descontentos y desilusionados, pero en clave nacionalista con algunos postulados extremos que numerosos analistas no dudan en calificar como fascistas.

En todo caso, sería interesante aquí poner un signo de pregunta ante afirmaciones de algunos periodistas y académicos que proponen calificar a estos dos candidatos como “populistas”. Pareciera que cualquier liderazgo que no responda a las estructuras partidarias y mandatos políticos “herederos” del liberalismo, es automáticamente considerado como populista. El debate queda pues, abierto a consideraciones.

Sin embargo, es difícil encuadrar a Macron fuera del “establishment” político y económico francés. Es en definitiva, un “hombre del sistema”. Las grandes empresas y los grandes medios apostaron por “el representante del centro”, a veces solapadamente y otras, no tanto.

Es posible entonces, que el ganador de la primera vuelta se constituya en el principal garante de una serie de políticas que se aplican en Francia desde hace (al menos) veinte años. El principal éxito de Macron, es quizás, haber construido una imagen innovadora, juvenil, capaz de aglutinar apoyos más allá de las fronteras partidarias. Esa imagen puede verse opacada en parte, si se vincula demasiado con los líderes de la “vieja política” y su impulso renovador, puede perder fortaleza ante la candidata del Frente Nacional que parece tener muy en claro a “qué se juega” en esta segunda vuelta presidencial.

Desarrollo electoral del Frente Nacional

Desarrollo electoral del Frente Nacional desde 1974

 

Ver también:

  1. ¿Quién es el candidato francés Emmanuel Macron?
  2. El programa, de izquierdas y derechas, de Emmanuel Macron
  3. Emmanuel Macron: El fenómeno político de las elecciones 2017
  4. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo rostro de la política francesa?
  5. Emmanuel Macron, un OVNI de la política que pulverizó todas las reglas conocidas
  6. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo candidato a la presidencia de Francia?

*Director de MIX POLÍTICO