Susana Malcorra renuncia a la Cancillería

La canciller Susana Malcorra renunció a su puesto este lunes. Lo hizo en conferencia de prensa junto al presidente Mauricio Macri y el jefe de Gabinete, Marcos Peña. “Malcorra se va por temas personales”, dijo el Presidente antes de iniciar la conferencia de prensa y le agradeció su paso por la gestión. En su lugar asumirá Jorge Faurie, actual embajador argentino en París.

Susana Malcorra

Susana Malcorra ya no es la canciller argentina (TELAM)

“Va a seguir siendo asesora, con rango de ministro, va a seguir ayudando”, dijo Marcos Peña. “La vamos a extrañar. Ella va a seguir siendo del equipo desde España, donde vivirá”, agregó el jefe de Estado.

La Canciller explicó que la decisión es para estar más cerca de su marido que vive en España y del que dijo que ha estado demasiado tiempo separada por su trabajo.

El cambio del cargo se oficializará el 12 de junio. Primero Malcorra hará un viaje a Washington en una reunión de la OCDE. Además, reiteró su opinión de que en los EE.UU. tiene que haber un embajador de carrera.

“A Faurie le deseo lo mejor, es parte de mi equipo”, dijo Malcorra. “Este es el máximo desafío profesional que tuve y el máximo honor por representar a los argentinos en el mundo”, agrego.

La ex Canciller dijo que dijo que el área que abandona, está en condiciones de seguir con todos los desafíos[1].

La carrera de Malcorra

Ingeniera, nacida en Rosario, en 1954, tiene una extensa carrera en el sector privado.

Trabajó en IBM y en 1993 ingresó a Telecom Argentina, empresa de telecomunicaciones entonces recientemente privatizada, y donde llegaría a ser directora general. En septiembre de 2004 pasó a ser directora ejecutiva adjunta del Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, y en otros puestos de la ONU. Fue jefa de Gabinete del ex secretario general del organismo, Ban Ki Moon.

Se incorporó al Gabinete nacional con la asunción de Macri, el 10 de diciembre de 2015. Intentó sin éxito ser la sucesora de Ban Ki Moon al frente de la ONU, candidatura que contó con todo el apoyo de Macri.

Pero es importante remarcar, que Malcorra enfrenta la grave acusación de haber utilizado fondos públicos en su “campaña” para liderar el organismo internacional[2].

Malcorra y Ban Ki Moon

Malcorra y Ban ki Moon

¿Las verdaderas razones de un alejamiento anunciado?

Según afirman algunos analistas, su paso por la Cancillería no fue “todo color de rosas”, y no justamente por roces que haya tenido con otros países u otros diplomáticos, sino más bien por las diferencias manifiestas que ha tenido con el macrismo, pero en lo que hace a políticas internas vinculadas a la dictadura cívico militar.

Políticas internas que, por cierto, Malcorra jamás ha defendido en foro internacional alguno; por ejemplo, en lo que respecta a la cantidad de desaparecidos entre 1976 y 1983, que el Gobierno pretende reducir a un número indefinido[3].

Mientras ministros y funcionarios de menor rango e incluso el Presidente de la Nación negaron los 30 mil desaparecidos, la funcionaria se negó reiteradamente a plantear semejante duda: “Yo he usado, estando en el exterior, en Naciones Unidas, el número de 30 mil como referencia”, sostenía el año pasado en una entrevista que concediera a Perfil.

En la misma entrevista, advertía: “Yo personalmente no uso el concepto de guerra sucia. Creo que hubo un enfrentamiento asimétrico, que obviamente le da una responsabilidad al Estado distinta a la de otros jugadores” en ese sangriento período.

Incluso fueron y son manifiestas las diferencias que mantienen Malcorra y Macri respecto a la situación de Venezuela: mientras la canciller buscaba una posición ‘diplomática’ de la Argentina, el Presidente pretendía ir ‘con tapones de punta’ hacia el gobierno de Nicolás Maduro.

Recordemos además, que durante los últimos días del año 2016, se produjo el alejamiento de numerosos funcionarios cercanos a Malcorra[4].

Voces contra Malcorra

La aparentemente “sorpresiva” renuncia de la canciller, también levantó voces en la oposición.

Alicia Castro, ex embajadora argentina en el Reino Unido y Venezuela, aseguró que Malcorra “fue la peor canciller de la historia argentina”. Según argumentó la funcionaria del kirchnerismo, Malcorra “protagonizó una serie de papelones, tropiezos y desaciertos que colocaron muy mal a la Argentina en el mundo”[5].

En tanto Para Héctor Recalde, jefe del bloque de diputados del FPV, “Odebrecht no es ajeno” a la renuncia de Susana Malcorra. Recalde no cree en los “temas personales” que mencionó la ex canciller para justificar su salida del cargo[6].


NOTAS:

[1] CLARIN: https://www.clarin.com/politica/renuncio-canciller-susana-malcorra_0_S1MrzyqWb.html

[2] PERFIL: http://www.perfil.com/politica/acusan-a-malcorra-de-usar-fondos-publicos-para-su-candidatura-en-la-onu.phtml

[3] DIARIO REGISTRADO: http://www.diarioregistrado.com/politica/las-verdaderas-razones-de-la-inesperada-renuncia-de-susana-malcorra_a592c732ad669e67b19cf40a3

[4] PERFIL: http://www.perfil.com/politica/designan-un-nuevo-vicecanciller-en-reemplazo-de-foradori.phtml

[5] LA CAPITAL: http://www.lacapital.com.ar/politica/alicia-castro-aseguro-que-malcorra-fue-la-peor-canciller-la-historia-argentina-n1406193.html

[6] PERFIL: http://www.perfil.com/politica/hector-recalde-cuestiono-la-renuncia-de-susana-malcorra-odebrecht-no-es-ajeno.phtml

Los adultos conservan un mayor apoyo a Macri que los jóvenes

Diferentes encuestadoras registran una diferencia etaria importante en la imagen del Gobierno; lo atribuyen a su estilo de comunicación y a su perfil político.

Globos PRO

¿Se desinflan los globos del PRO? El nivel de aprobación entre los jóvenes enciende una luz de alerta.

>Por Gabriel Sued

Si tuviese que adivinar la postura política de una persona y para deducirlo pudiese hacer una sola pregunta no vinculada directamente al tema, ¿qué preguntaría? ¿Su nivel educativo? ¿Si es de Capital o del interior? No. Un análisis de datos sobre la imagen del Gobierno y del Presidente no deja dudas. La pregunta indicada sería: ¿cuántos años tiene?

No importa la encuesta que se elija, todas muestran una clara línea divisoria: Mauricio Macri y su gestión tienen mayores niveles de aprobación entre los adultos mayores que entre los jóvenes. La brecha se ensanchó en los últimos meses, indican algunos estudios, cuando la popularidad del Presidente creció entre los mayores de 60 y cayó entre los de menores de 30. La información toma más relieve al analizar otras variables, como la zona de residencia, el género o el nivel educativo. En ninguno de esos recortes, la brecha es tan marcada como en la segmentación por edad.

“El macrismo está envuelto de una narrativa moderna e informal pero el centro de gravedad de su respaldo se concentra entre los mayores de 60”, señaló Ignacio Ramírez, director del posgrado de Opinión Pública y Comunicación Política de Flacso, el primero en poner la lupa sobre el tema. “Se insiste sobre la… joven y moderna’ comunicación del Gobierno, pero la penetración identitaria de Macri se encoge entre los jóvenes”, agregó. ¿Por qué? Ramírez arriesgó una hipótesis: “La comunicación excesivamente manufacturada se aleja de los códigos de los jóvenes, que, en su mayoría, fueron socializados durante el kirchnerismo”.

InfografíaConsultados por LA NACION, voceros del Gobierno relativizaron la cuestión y dijeron que “la verdadera divisoria de aguas” que surge de los estudios es entre “la profundización del cambio y la vuelta al pasado”.

Las encuestas difieren, según la consultora, respecto del nivel de popularidad del Gobierno. Pero cinco estudios analizados por LA NACION confirman la grieta entre jóvenes y viejos. El último informe de Poliarquía señala que Macri tiene un 45% de imagen positiva, un 35% de regular y un 20% de negativa. Pero mientras que entre los mayores de 50 años la imagen positiva escala a un 56%, entre los menores de 30 cae al 33%. Veintitrés puntos de diferencia.

Es similar el diagnóstico de Isonomía, la consultora favorita del Gobierno. Según la medición de marzo, el Presidente tenía un 56% de imagen positiva y un 42% de negativa. Entre los mayores de 50, la aprobación ascendía a 61% y la reprobación bajaba a 35%. Una diferencia a favor de 26 puntos, que, entre los menores de 30, se reduce a 10 puntos: un 54% aprueba y un 44% reprueba. Un dato adicional: desde diciembre, la imagen positiva de Macri creció tres puntos entre los adultos mayores y cayó 6 puntos entre los sub 30.

“La tendencia existe, pero se da de manera menos marcada de lo que sucede con Cristina Kirchner, que tiene más respaldo entre los jóvenes y más rechazo entre los más grandes”, analizó Pablo Knopoff. “Se debe a un conjunto de cosas. Los segmentos más grandes son los que más conocen a los políticos, tienen una mirada más crítica y sienten que este gobierno puede responder a sus expectativas”, dijo.

Para Roberto Bacman, titular de CEOP, la respuesta no radica en las políticas públicas, porque el mismo patrón se registraba durante la campaña. “Quizás se debe a que los jóvenes no piensen tanto que el peronismo es el culpable de todos los males del país”, evaluó. De acuerdo con la consultora, la imagen de Macri cayó en todas las edades desde febrero del año pasado. Pero mientras que la negativa pasó de 31% al 47% entre los mayores de 50, escaló de 41,5% al 61% entre los menos de 34.

El fenómeno se confirma en los números de Management & Fit. Casi el 64 por ciento de los que aprueban al Gobierno son mayores de 40 años. “La mayor migración de imagen positiva a negativa se dio en el segmento medio, de 35 a 54 años”, sostuvo Mariel Fornoni. “Es un grupo de gente que participa del mercado de trabajo, que pensó que con Macri iba a estar mejor y que vio caer su poder adquisitivo”, agregó la consultora.

Una hipótesis diferente aportó Analía del Franco: “Pese a que tiene un gran trabajo en las redes, Cambiemos no tiene un espíritu transgresor. Los mayores de 45 años son más afectos al no conflicto y el oficialismo sintoniza con ese perfil”. Según un estudio de su consultora en la provincia de Buenos Aires el nivel de aprobación de Macri estuvo siempre al menos 5 puntos debajo del promedio entre los menores de 30 años y al menos 5 puntos arriba del promedio entre los mayores de 60. Este mes la diferencia entre el respaldo de los jóvenes y de los más grandes confirmó una brecha de más de 25 puntos.

 

LN

Ganar comunicando mal

Ganar comunicando mal

>Damián Fernández Pedemonte*

El oficialismo no va a tener problemas para ganar las elecciones intermedias. O mejor dicho, para quedar en la primera minoría: es probable que en octubre no haya ningún vencedor. Esto no se debe a sus logros ni a su estrategia de comunicación política, sino a que el peronismo no ha logrado articular una propuesta ni ha dado aún con un líder renovador.

Pero que Macri pueda ganar la elección de medio término sin mayores problemas no dice nada acerca de la calidad de su comunicación (ni de que vaya a quedar despejado el camino para la segunda parte de su mandato). Más bien, si se demoran los resultados y el rumbo sigue percibiéndose errático, quienes dejarán de apoyar al Gobierno serán no ya los peronistas despechados, sino los que lo votaron en las elecciones presidenciales.

El año pasado se discutió bastante si el Gobierno contaba con una adecuada estrategia de comunicación. En este debate, los críticos y el Gobierno coincidieron en un punto: la comunicación no puede reemplazar la gestión. Los aciertos, decía el Gobierno, son reales, no inventos de la comunicación. Simétricamente, los críticos decían: los errores son de políticas, no de comunicación.

Creo que es una distorsión en la que se incurre cuando se confunde la comunicación gubernamental con el marketing electoral. Hay dos lógicas diversas en la comunicación política que el Gobierno equipara porque sólo conoce una de ellas. Para los asesores del gobierno, todo es marketing. La gran diferencia entre el marketing y la comunicación, sin embargo, es que el primero aparece después de que se toman las decisiones: es el packaging de las medidas, la publicidad de los resultados. La comunicación, en cambio, viene antes: forma parte de la toma de decisión. Si la estrategia no se aclara con la comunicación, no hay estrategia.

Por ejemplo, si el Gobierno hubiera construido escenarios e inoculado a los públicos no tendría que haber sido obligado por la Corte Suprema a convocar a una audiencia pública por el tarifazo ni a dar marcha atrás con el acuerdo con el Correo Argentino. Las direcciones de comunicación de las corporaciones hubieran desaconsejado esos pasos en falso: es raro que los CEO no lo advirtieran. El objetivo de la comunicación política es generar consensos antes. Antes del error y de la retractación.

Eliseo Verón decía que hay dos tipos de campaña: la oficial y la oficiosa. La primera es regulada por el Estado, tiene tiempos, espacios y presupuestos definidos. Es el reino del marketing: todo lo que sabe esta disciplina sobre segmentación de audiencias o posicionamiento de las marcas vale aquí. Pero hay otra campaña, más extensa, de contornos menos precisos y mensajes más indirectos, que es la oficiosa. Está conformada por todas las intervenciones mediáticas de los líderes de los espacios políticos que compiten en las elecciones. Cuando son entrevistados en programas de opinión o talk shows en radio o televisión, cuando realizan declaraciones que se convierten en titulares de la prensa, los políticos están haciendo campaña. Aquí llegan al público sólo si logran entrar en la agenda de los medios o en las conversaciones de las redes sociales. El periodista, el conductor o los usuarios de Twitter son la interfaz entre el político y los ciudadanos. La nota en los medios es más riesgosa para un candidato, pero más creíble que un spot.

*Director de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral


LN

Política, imagen y redes sociales: Comunicación con emoción

Mientras los dirigentes se enfrentan a la necesidad de ser eficientes a la hora de comunicar, los cambios culturales y tecnológicos muchas veces imponen sus reglas. Qué dicen los especialistas.

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>Por Gustavo Di Palma

En los tiempos que corren, es imposible competir en elecciones si un candidato no aparece en los medios de comunicación para que los votantes lo conozcan. Y una vez en el poder, parece indispensable que los gobernantes gestionen de forma adecuada su comunicación para consolidar la legitimidad obtenida en las urnas. Esos son dos de los principios básicos de la comunicación política contemporánea.

Jacques Gerstlé –catedrático de la Universidad de París (la Sorbona)– tiene una de las definiciones más claras sobre estrategias de comunicación aplicadas a las campañas electorales y los asuntos públicos: “Conjunto de técnicas y procedimientos que poseen los actores políticos, en particular los gobernantes, con el fin de atraer, controlar y persuadir a la opinión pública para que haga o no determinada cosa”.

Control de agenda

En términos del especialista cordobés Mario Riorda, esa definición podría traducirse como “el intento de controlar la agenda pública”, aunque su colega Carlos Fara cree que, si bien la comunicación a veces sirve para modificar escenarios, “no es fácil cambiar la agenda ante problemas de cierta profundidad, porque la sociedad tiene dinámica propia”.

Ambos consultores, con vasta experiencia en Argentina y América latina, transmitieron sus experiencias en un panel especial organizado en el marco del último Congreso Nacional e Internacional sobre Democracia, realizado en la ciudad de Rosario.

A Fara su larga trayectoria en la consultoría política le ha dejado una impresión que muchos de sus colegas comparten: “La dirigencia no es dócil y le gusta moverse con autonomía, lo que dificulta la tarea del consultor”. Pero en su disertación dejó claro que los políticos no son muy versátiles y a la hora de las presentaciones televisivas aparecen sus limitaciones.

Un aspecto habitual cuando se piensa la comunicación política, según Fara, es que muchas veces se copian tácticas y estrategias, pero eso no significa que los resultados estén garantizados. Ocurre que no siempre las cosas que se hacen en marketing político son las cosas que funcionan y es necesario estar preparado para el fracaso.

Los presupuestos teóricos en esta materia, habitualmente, suelen chocar contra las evidencias de la realidad.

Lejos y cerca

Como pasa en casi todos los campos, las redes sociales también se convirtieron por estos tiempos en herramientas fundamentales de la comunicación política. Pero Riorda –basado en un estudio sobre el comportamiento de las plataformas en la web que ofrecen los gobiernos a nivel municipal– aprovechó el panel para destacar que sólo un 10 por ciento de las cuentas oficiales interactúan con los usuarios.

El control de las redes por parte de los community mánager trae como resultado la idea de “un gobernante convertido en rockstar que prácticamente no dialoga con la ciudadanía”, sintetizó el consultor cordobés.

La última campaña electoral argentina, así como los temas de coyuntura, fue otro territorio fértil para que los expertos abundaran en las particularidades de una disciplina que tamiza cada vez más la relación entre los dirigentes políticos y los votantes.

En el caso de la pulseada entre Scioli y Macri, Fara evaluó que el primero logró construir ciertos atributos pero le faltó capacidad de liderazgo, aspecto en el que su adversario fue más versátil y estuvo apoyado en una campaña más profesional, aunque sin convencer en determinados aspectos. Para Riorda, el resultado de las elecciones fue un triunfo de la comunicación política del siglo 21 sobre la del siglo 20.

“Hay políticos que le entran al hueso duro de las crisis, mientras que otros crean las crisis, porque necesitan interpelar permanentemente a la sociedad”, distinguió Fara. Para este consultor, la generación de problemas es entendida en algunos casos como una forma de “reforzar ciertas características del proyecto político”.

La pérdida de eficacia del Estado a la hora de dar respuestas a los reclamos expresados por la sociedad trae como consecuencia electorados cada vez más fluctuantes y el debilitamiento de las identidades partidarias, según Riorda. En ese marco, definió a las plataformas electorales como “piezas arqueológicas”, aunque descartó que la comunicación política pueda estar desprovista de ideología: “La ideología siempre está subyacente”, aseguró en el panel de Rosario.

El especialista cordobés se mostró preocupado por la hiperpersonalización de la política, otro de los factores que, desde su mirada, hace crujir la institucionalidad de los partidos.

Ejemplos diversos para citar no le faltaron: la irrupción del recién consagrado Donald Trump en un espacio tan tradicional como el Partido Republicano de Estados Unidos, la figura de Mauricio Macri con más potencia en el electorado nacional que el propio partido que fundó, o una dirigente como Elisa Carrió que trasciende todo tipo de estructura partidaria. Sin dudas, un gran desafío para la comunicación política.

 

Publicado originalmente en: LA VOZ

Discursos: Macri ante la Asamblea General de Naciones Unidas

El presidente Mauricio Macri realizó su exposición ante la 71° Asamblea General de las Naciones Unidas y, en contraste con la última intervención de la entonces presidenta Cristina Fernández, el líder del PRO, sólo utilizó algo más de 1600 palabras en todo su discurso. Pero más allá de la extensión (y de los estilos), es posible observar algunas diferencias sustanciales en relación a diversos ejes.

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>Por Andrés Fernández

Recordemos que hace aproximadamente un año, CFK inició su discurso retomando la entonces reciente Resolución de la ONU referida a las condiciones y principios básicos de las reestructuraciones de deuda externa. Nuestro país se encontraba en pleno enfrentamiento con los llamados “fondos buitres” y la presidenta destacaba los puntos más importantes de dicha resolución.
Macri en tanto, optó por una mirada más general en su alocución. Pero destacó entre otras cosas, la vuelta del financiamiento externo y la llegada de inversiones. “Normalizamos la macroeconomía, comenzamos a fortalecer las relaciones con nuestros vecinos, y nos estamos vinculando de forma madura con el resto de los países y los organismos multilaterales. Y ya se están empezando a ver los resultados: volvimos a los mercados internacionales de crédito y muchas empresas han demostrado que confían en la Argentina; cada día se anuncian más inversiones, que se van a traducir en empleos y pondrán al país en el camino de la expansión de la economía”.
En éste punto, será tarea para los analistas políticos y económicos, observar el alcance de lo que significa “normalizar” más allá de la evidente comparación con una supuesta “anormalidad” sostenida por el gobierno anterior. Llama la atención entonces, que se haya evitado hablar de “estabilidad”.

DE DATOS Y ESTADÍSTICAS

Más llamativo aún, si analizamos detenidamente el discurso de Macri, es la ausencia absoluta de datos. Ni estadísticas, ni números. Ninguna estimación porcentual, relativa o real del sistema económico, o de los índices sociales.
Claro está, que Cristina hacía uso intensivo de “los números” en cada uno de sus discursos públicos; en ese terreno se sentía cómoda y “preparada”. De la misma manera, sería muy arriesgado afirmar que es una obligación de un presidente en funciones, citar datos para referenciar u otorgar validez a expresiones que pueden ser interpretadas como frases hechas, lugares comunes o simples expresiones de deseo. Resulta entonces extraño, que Mauricio Macri optara por evitar totalmente ese camino. En todo caso, dicha práctica discursiva responde a una estrategia.
De cualquier manera, la referencia al sistema financiero internacional, es un eje compartido por ambos discursos. Para hablar de desendeudamiento en el caso de CFK y para afirmar la “vuelta a los mercados internacionales de crédito”, en el caso del presidente Macri.

LATINOAMÉRICA Y LAS POLÍTICAS SOCIALES

Es importante destacar el guiño que MM realizó a las políticas sociales desarrolladas por los gobiernos latinoamericanos; a pesar de que algunos podrían ubicarlo en las antípodas de los gobiernos que impulsaron dichas políticas en algunos de nuestros países: “…en los últimos años Latinoamérica hizo grandes esfuerzos para reducir la pobreza, gracias a políticas sociales robustas y a las condiciones económicas internacionales muy favorables. Pero hoy el contexto es diferente pues todos los países hemos visto disminuir nuestro crecimiento y el comercio global muestra un desempeño magro. En el plano regional la balanza comercial es menos favorable y la inflación castiga a los que menos tienen, pero en la Argentina somos optimistas”.

EL TERRORISMO

Uno de los ejes sobre los que giró la mayoría de las intervenciones en la 71° Asamblea general de Naciones Unidas, fue justamente el del terrorismo internacional. El presidente Macri, tuvo algunas palabras para éste tema: “vivimos en un mundo cada vez más violento, donde el extremismo radical amenaza a inocentes y a población vulnerables. Recuerdan, en 1992 y 1994, Argentina fue víctima del terrorismo internacional con dos atentados, de los que esperamos mayor colaboración internacional para su esclarecimiento y castigo a los culpables. Mi país condena a todo grupo, que con su accionar busque promover el terror, en cualquier lugar del planeta”. Al mismo tiempo que expresó como solución para enfrentar las condiciones que alimentan a las células terroristas, el desarrollo de políticas de inclusión a nivel global.
En su momento, CFK también utilizó un tiempo importante de su discurso para referirse al terrorismo. Pero optó por puntualizar en los pormenores de la investigación por el atentando a la sede de la AMIA, el caso Nisman, el memorándum de entendimiento con Irán y las repercusiones internas y externas de dicho instrumento.

MALVINAS Y LA CUESTIÓN DE LA SOBERANÍA

Una de las expresiones más cuestionadas por algunos especialistas, dirigentes de la oposición y ciudadanos en redes sociales, fue la relacionada a la cuestión Malvinas. En su discurso, MM subrayó: “…reitero, nuestro llamado al diálogo con el Reino Unido, como mandan tantas resoluciones de esta organización para solucionar amigablemente la disputa de soberanía, que tenemos – hace casi dos siglos – por las Islas Malvinas, Georgia del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes. Hemos dado muestras de interés en avanzar en nuestra relación bilateral, que puede y debe ser mutuamente beneficiosa. Por eso confiamos, también, que será posible activar una solución definitiva a este prolongado diferendo”.
Aquí debemos detallar, que en su discurso del año pasado ante la 70° Asamblea General, CFK no hizo mención a la cuestión Malvinas. En cambio, si se refirió al tema en la 69° Asamblea General.

PUNTOS EN COMÚN: ¿COINCIDENCIAS O SÓLO DISCURSO?

Para finalizar éste resumen sobre el discurso del presidente MM y sus diferencias con la última intervención de CFK ante la ONU, es importante señalar algunas coincidencias.

  1. En primer lugar, la referencia al papa Francisco como líder indiscutido en un mundo cada vez más fragmentado y complejo.
  2. En segundo lugar, la decisión de expresarse como parte de una región que comparte lazos y vínculos. Que Argentina es un país que se caracteriza por el respeto a la diversidad y a la convivencia pacífica de los pueblos.
  3. Por último, el llamado a la PAZ como política que guíe la relación entre los países.

Como podrán observar, estas líneas tienen un interés más descriptivo que analítico y el sólo objetivo de plantear el debate en algunos ejes. Será tarea de especialistas técnicos y políticos, profundizar sobre el discurso presidencial en Nueva York y sus derivaciones futuras. Quedan indudablemente varios temas para analizar, como por ejemplo la recepción de refugiados, el envío de fuerzas de paz a territorios en conflicto, la postulación de Susana Malcorra a la Secretaría General de la ONU, las políticas relacionadas a energías renovables, etc.

Un dato de color: Macri no habló en ningún momento de “populismo”.

Pueden descargar los discursos completos aquí: MAURICIO MACRI / CRISTINA FERNÁNDEZ

 

Macri y la Doctrina del Shock

Macri

>Por Camilo Vaca Narvaja

Naomi Klein nos muestra con contundencia en su libro “La Doctrina del Shock” como el “capitalismo sin restricciones” lejos de ser el camino hacia la libertad, se aprovecha de las crisis para introducir impopulares medidas de choque económico.

Desarrolla como las poblaciones son sometidas a la voracidad despiadada de los nuevos dueños del mundo, el conglomerado industrial militar, el sistema financiero y gubernamental para quien los desastres, las guerras y la inseguridad del ciudadano son el combustible de la economía del shock.

Nestor Restivo en su artículo el “Macriazo” detalla con claridad las similitudes de estas políticas: “el mandato de Mauricio Macri irrumpe un ajuste de tarifas públicas que superó al de Rodrigo y no tiene antecedentes en la historia argentina” “el Rodrigazo fue brutal y deliberado no para corregir o “sincerar”, sino para frenar el mejor reparto de los ingresos y recuperar tasas de ganancias empresarias”.

Algunos ejemplos de los paladines del Shock: El Ministro del frio (Aranguren) funcionario de Shell en el gobierno que beneficia a su empresa con licitaciones, pretende recuperar la tasa de ganancia de su sector. Sturzeneguer a cargo del BCRA con clara sintonía con los banqueros ha elevado el monto de dólares que se puede comprar de 2 millones a 5 millones por mes, que junto al blanqueo y la política de endeudamiento lo único que buscan es que haya más dólares disponibles para comprar de a 5 millones por mes, configurando de esta forma una verdadera arquitectura para la fuga.

Esta escudería de funcionarios ligados a las empresas está reiniciando un ciclo liberal degenerativo. Su lógica financiera usurera de las burbujas especulativas anti producción se termina tragando a toda la sociedad. En Chile el Gabinete de CEOS de Piñera solo se enfocó en sus negocios personales. En España hoy se recauda casi nueve veces más de los trabajadores que de los que manejan el gran capital.

El ex JP Morgan Prat Gay fue más que claro cuando se refirió a que ya habían hecho el “trabajo sucio”, linda manera de referirse a las políticas públicas. No sorprende, es lo que piensa cierto sector privado “la política es mugre”. El mismo asume que su política llevo la inflación este año al 42%, pero a nosotros no nos pide disculpas esos modos se los reserva para la corona.

Para los Gerentes del Macrismo esta doctrina del Shock que están generando con sus políticas es un instrumento para disciplinar los sectores sociales. Su Objetivo es consolidar a la anarquía financiera como nuevo gran hegemon. Asistimos a la consolidación de una nueva filosofía, la del estado sumiso al gran capital.

Publicado originalmente en: Perfil

El Gobierno cree que le queda poco tiempo en la carrera contra la inflación

inflacion

>Por Marcelo Cantón

La inflación es la batalla. 6, 4, 2, son los números con los que empiezan los índices de precios de abril, mayo y junio, respectivamente. La progresión parecería indicar un éxito para el Gobierno. Pero los funcionarios no están seguros, temen que los tiempos los corran. Saben que “la bomba de la corrupción K” les da todavía un cierto margen. Pero el segundo semestre ya empezó, y ellos ahora apuestan a agosto como el momento “de quiebre”.

“La inflación te empaña todo, te anula el análisis”, dice uno de los analistas políticos más oído por el Gobierno. “Hay una bruma delante de todo lo que hace Macri y es la inflación; ahí es donde tienen que mejorar”.

Las encuestas que maneja ese analista (y que circulan en despachos oficiales) dicen que sólo uno de cada 10 argentinos dice que hoy está mejor que hace un año. “El 90% cree que no ha mejorado sus situación o ha empeorado, es mucho”, señala. Un aliciente para el Gobierno es que el 55% de la gente dice que Macri necesita tiempo para mejorar la situación. Y hay un punto que está jugando a favor: “la explosión de corrupción kirchnerista” ¿Qué es esto? La exposición permanente de causas de coimas o enriquecimiento ilícito K “rompen el vínculo con el pasado”, o sea que el oficialismo gana espacio en la comparación entre la situación actual y la de la gestión de Cristina. Es que, señala el mismo analista, cuando hay una situación crítica, se contrasta con el pasado o con lo que se espera del futuro. El Gobierno gana cuando la confrontación con el pasado está rodeada de corrupción. Y hacia adelante hoy no les aparece otro líder desafiante. “Esto nos da algo más de tiempo”, reconocen los funcionarios.

El enfoques que comparte el citado analista con los más altos cargos de la Casa Rosada es que la inflación es el parámetro con que se mide el tiempo que tiene el Gobierno. “Tenemos que mostrar resultados pronto en ese rubro”, dicen en el entorno del Presidente. ¿Cuáles son sus números? Ya lo hemos dicho en esta columna: cerca del Presidente siguen día a día las encuestas del sitio web Inflación Verdadera. Según ese relevamiento, el pico de alza de precios se alcanzó el 14 de febrero, cuando la inflación mensual tocó el 5,82%, y luego comenzó a bajar hasta principios de abril, cuando hubo otro repunte. “Pero desde la tercera semana de mayo que está bajando -dicen en la Casa Rosada-. El último registro es de 2,3% mensual. Y coincide con lo que nos dicen los supermercados, que aseguran que los precios que reciben de sus proveedores muestran una tendencia a estabilizarse”. La Consultora Elypsis anunció ayer que su relevamiento preliminar para junio a nivel nacional dio 2,2%, contra 3,9% de mayo. “Es el segundo mes consecutivo que la inflación mensual se desacelera, luego de la abrupta suba de abril”, dijo Luciano Cohan, director la consultora.

El vicejefe de Gabinete Gustavo Lopetegui inventó un parámetro de cuándo los argentinos sentirían que los precios se han estabilizado: cuando hayan hecho tres compras grandes, de esas que se hacen semana por medio, seguidas, y encuentren los mismos precios, dice. En la Jefatura de Gabinete aseguran que “ya van dos compras que tenían los precios parecidos, ya estamos cerca de la percepción de cierto freno”. Allí creen que en junio los índices del Indec y porteño darán alrededor del 2,8%, que en julio rondarán el 2%, valor similar al que alcanzará en agosto. Recién ven un número empezando con 1 en el último trimestre. En el ministerio de la Producción, del que depende Comercio, son más optimistas: ven a junio en 2,5/2,6%, julio cerca de 2%, pero aseguran que “en agosto se perfora el 2, y ya estaremos en 1 y pico”.

Esos son los tiempos contra los que corren, lo saben los funcionarios. Un éxito en ese rubro les podría reportar mayor credibilidad en lo económico y apoyo en lo político. Miden lo que pasó en 2014, cuando luego de la devaluación de principio de año y la suba de precios cayó la imagen de Cristina, para recuperarse cuando los precios volvieron al carril del 2% mensual que fue la tónica de los últimos años. “¿Podremos nosotros tener ese beneficio a partir del mes próximo?’”, se preguntan en la Casa Rosada.

“Vas a ver que en agosto ya no me vas a estar preguntando sobre la inflación, me llamarás para preguntarme sobre cómo avanza el plan del agua, las medidas de pymes, las inversiones, o las obras públicas”, dice a este cronista un ministro del gabinete. Una vez pasado el examen de los precios, ratifica con ese planteo, la discusión económica sería otra, el ambiente cambiaría. Desde el sector más político del Gobierno plantean alguna duda, sin embargo: “Cristina cosechó cuando bajó la inflación; pero ¿la gente nos dará ese beneficio también a nosotros?”, se preguntan.

Publicado originalmente en: CLARÍN

Lecturas: “¿Cómo evaluar cuándo un gobierno comunica bien?”

Nota Riorda-01

>Por Mario Riorda

Cambiemos llegó al poder y es difícil negar que uno de sus fuertes es la comunicación. Sin embargo, sea por medidas tomadas, estilos, escándalos o descoordinación de algunos de sus voceros, en estos días algo pareció resquebrajarse parcialmente esa percepción. Por ello, siempre es bueno preguntarse como evaluar la comunicación de un gobierno.

La comunicación gubernamental tiene un objetivo: aportar a la construcción del consenso. Si no hay consenso no es un problema comunicacional, es un problema eminentemente político. Queda claro que no toda comunicación es política pero en cambio toda política se presenta desde un formato comunicacional. Echarle la culpa a la comunicación es parte del negacionismo político que no se hace cargo de sus problemas, o bien, un acto de miopía que no entiende que la comunicación estratégica no disocia la comunicación de la política porque son actos indivisibles.

“La comunicación depende de un equipo que la gestione desde el marketing político”. FALSO. Un equipo organiza la comunicación. La gestiona en parte. Pero más del 60% de lo que es un “gobierno como un todo” lo comunica el líder o la líder eventual. Por ende, grandes estrategias de marketing no pueden desconocer las verdaderas políticas públicas ni a la agenda pública instalada. De igual manera, tampoco hay que confundir la buena oratoria o lo que suele llamarse “líderes mediáticos” con buena comunicación de gobierno. Así, dada las complejidades de la comunicación, me permito plantear 7 tips para evaluar a un gobierno como bueno en su acción comunicativa:

1°)Cuando entiende la gestión en un formato 360, es decir, atada a flujos comunicacionales multi-direccionales. ¿De modo simple? Asumir que no controla (ni puede controlar) toda la agenda y el rango de riesgo a la hora de comunicar no tiene límites, es decir, es de 360 grados. 2°) Cuando concibe que la convergencia de medios es una necesidad más que una oportunidad. Es el contexto en donde trabaja. No sólo porque sabe que a un mensaje hay que adaptarlo en la multiplicidad de formatos y medios, sino porque asume que las audiencias son migrantes. Ergo, todo menos parámetros estables para consumir contenidos por parte de la ciudadanía. 3°) Cuando promueve el avance hacia instancias de gobierno abierto. Transparencia colaborativa. Abrirse. Mostrarse. Generar confianza. Permitir utilidades desde terceros. Pero de verdad, no como anuncios snobistas.

4°) Cuando insta a nuevas acciones de fiscalización y rendición de cuentas ciudadanas. Cuando permite ser monitoreado, escrutado. 5°) Cuando gesta acciones de micro-segmentación, es decir, cuando cada acto comunicacional es “uno a uno” en la relación gobierno/ciudadano, pero más que ello, cuando cada comunicación es también un servicio. Diría que cuando comunica más que publicita.

6° ) Cuando alienta instancias colaborativas participativas sobre políticas públicas. Es la humildad de romper por completo con el decisionismo encapsulado y descendente. 7°) Cuando asume la evolución de la complejidad a tiempo real. Cuando sabe que se requiere adaptación constante y colaborativa y lo que menos le preocupa es definir una burocracia rígida, llena de cargos.

La horizontalidad y la flexibilidad para gestionar son grandes desafíos para gobiernos que acarrean burocracias pensadas hace 30 años.

Publicado originalmente en: DIARIO CLARIN

Opinión: “La versión market friendly de Argentina: contexto y desafíos”

Analizar los primeros pasos del gobierno de Mauricio Macri no resulta simple. En primer lugar porque se trata de una gestión que piensa lo político desde un paradigma sustancialmente distinto al que veníamos observando con los gobiernos kirchneristas (la política como Administración), además muestra cierta novedad en sus prácticas y formas de comunicar, por lo que es necesario calibrar categorías  que contemplen la realidad que implica el ‘cambio de época’.

macri congreso

>Por Gastón Maldonado*

Entonces, nuevo paradigma, forma novedosa de comunicar y cambio de época, todo un combo. Se trata de un enfoque de lo político apuntalado en una lógica economicista y sistémica que pone a la gestión para “resolver los problemas de la gente” en el centro de la escena. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol. Sin embargo venimos observando como desde hace un tiempo, la cuestión de las “formas” en política se fue transformando en un reclamo de la oposición y en arenga preferida para diferenciarse de la anterior gestión. Se pusieron en juego los conceptos de república, federalismo, tolerancia, militancia, entre otros, y fueron tomando peso en la predica anti K. Mediante la combinación eficaz de un discurso mediático, mayoritariamente opositor, por un lado y las internas y vicios propios de un grupo con muchos años en la gestión, por el otro fue que Macri llega al sillón de Rivadavia. Como mérito propio le debemos señalar la perspicacia para leer el momento, digamos el sentido de oportunidad y ahora, ya al mando, para demostrar un manejo original de la comunicación de gobierno: Se trata de una gestión que quiere dar la impresión de que viene a cambiar todo de raíz, a fundar un nuevo momento de la historia argentina, pero no con proyectos altisonantes sino al contrario, con sobriedad, honestidad y el profesionalismo característico del sector privado. Una CEOcracia New Age, moderna y aggiornada que hace que la sociedad no los identifique, por lo menos por ahora, como ejecutores de un proyecto de centroderecha antipopular. Esta situación encuentra condiciones de posibilidad en contexto de ‘cambio de época’ que vive Latinoamérica en lo político y la fase de reordenamiento que viene experimentando desde 2008, o quizá antes, el capitalismo financiero internacional. En definitiva nos referimos a las condiciones históricas del momento.

Una vez expuestas las primeras condiciones vayamos al análisis de la gestión. En la apertura de sesiones, ante la asamblea legislativa el Presidente Mauricio Macri apelo a la “herencia” del Kirchnerismo. Su equipo de comunicación, encabezado por Duran Barba le habría recomendado no hacerlo: ‘Un presidente no revuelve ni por un segundo en la basura’. Pero, ¿por qué el presidente no habría seguido el consejo de su asesor estrella? Sucede que un presidente como Macri debe escuchar a otros sectores y grupos de poder que opinan y ejercen influencia en su discurso, ellos conforman, también, aunque no ocupen cargos, la alianza gobernante y toman decisiones. Algunos de estos grupos de influencia ya modelan una estrategia revanchista para con los actores más sobresalientes del kirchnerismo que se expresara en el futuro en varios planos: económico, político y judicial. Es necesario preparar el terreno y el sujeto de la enunciación debe ser, necesariamente, el Presidente. Pero hay también otras razones por las cuales revolver la basura se volvió necesario. La actual administración no da muestras de saber exactamente cuál es el mejor camino para implementar su modelo económico y sabe que la tolerancia de la sociedad para un nuevo gobierno no es ilimitada. Macri tiene claro que los votantes no le firmaron un cheque en blanco, por eso, se hace imperioso ganar tiempo. Hay tres temas en los que aún no existen definiciones claras, no se sabe cuál será la hoja de ruta: déficit fiscal, inflación, crecimiento. El oficialismo es consciente de que encaminar estas variables será clave para su éxito y supervivencia política. Hay algo que si está muy claro y ya nadie duda: el método será un ajuste implacable para los sectores asalariados.

En cuanto al déficit, el gobierno apuntó a la quita de subsidios en las tarifas de energía eléctrica y tiene en carpeta aumentos en los servicios de gas y transporte. En el mismo sentido le apuntó al empleo en el sector público en el que continuará generando despidos por lo menos hasta la mitad de 2016. Pero lo que ahorra por un lado lo pierde por el otro. La quita de retenciones al agro y la minería, la reformulación en el impuesto a las ganancias y la suba de las asignaciones familiares implican una pérdida fabulosa para la recaudación estatal y estabiliza el déficit en los valores heredados, del orden del 3% del PIB.

La inflación va en expansión, propiciada por la decisión oficial de devaluar un 40% el peso y por la escalada del dólar que toco máximos históricos demostrando que la estrategia de flotación administrada flaquea en un contexto de apreciación mundial de la moneda estadounidense, sin contar las persistentes especulaciones de los exportadores que operan en el mercado local.

El crecimiento económico se ve lejano por el momento y pierde terreno ante un más factible escenario recesivo. Además, la receta que promueven algunos de los más encumbrados cuadros técnicos que forman parte de la gestión pasa por el reordenamiento de las variables vía un decidido enfriamiento de la economía, esto es, quitarle dinamismo al mercado interno planchando la demanda de bienes y servicios. Las empresas ya preparan sus estructuras productivas y comerciales para este cimbronazo que nadie sabe cuan largo será.

Hasta acá el cuadro no parece auspicioso para el futuro de la argentina pero el gobierno esgrime dos esperanzas salvadoras: El endeudamiento y la inversión extrajera directa. Para esto el arreglo con los fondos buitres se muestra como el primer paso ineludible. Sin dudas esto configura un retroceso en términos de soberanía política y económica para el país, pero hoy como lo fue antes en la historia, la sociedad argentina parece estar dispuesta a aceptar y creer que las soluciones vendrán desde afuera. Este arreglo leonino con los fondos especulativos implica un evidente giño al conglomerado financiero angloamericano. Se quiere dejar en claro que Argentina cambió, ya no será aquel país desde donde salían los cuestionamientos más duros en foros internacionales acerca del modo de funcionamiento del capitalismo financiero global e incluso un proyecto con amplio aval en la ONU que apuntaba a regular el accionar irresponsable de los sectores que llevaron al mundo a la crisis que padecemos actualmente y cuyo final no aparece a la vista. Las consecuencias prácticas de este arreglo que ya se muestra como inminente (por la necesidad de financiamiento de los gobernadores y la falta de conducción política de Cristina Kirchner) son aún desconocidas por la conflictividad potencial con los demás bonistas reestructurados (93%) por las anteriores gestiones. En definitiva, el relato oficial muestra el acuerdo con los fondos buitres como el umbral en el camino a la integración de Argentina al mercado de capitales lo que significará la posibilidad de conseguir crédito barato para desarrollo y nos brindará la confianza internacional para que las inversiones extranjeras vuelvan a dinamizar un mercado interno que hoy se prepara para frenarse en espera de ese impulso externo.

Además de expresar claramente nuestro escepticismo respeto del relato oficial y sus promesas, (no por prejuicios políticos sino por discrepancias teóricas y la comprobación de evidentes inconsistencias en el diseño de la política económica) será bueno también comenzar a poner en evidencia la necesidad de un análisis autocritico desde los sectores juveniles identificados con el campo popular tomando nota de que los vientos de cambio soplan en toda Latinoamérica y se avecinan años en donde el proyecto conservador se verá fortalecido. Así es que, generar una nueva estrategia acorde al cambio de escenario será tarea principal. ¿De qué hablamos? Esquemáticamente:

  1. Debatir y aprovechar como insumo la experiencia protagónica en los años pasados para definir una agenda audaz e inteligente desde una oposición democrática.
  2. Jerarquizar y priorizar la formación política y técnica que facilite la producción de un discurso político eficaz capaz de disputar con aspiraciones hegemónicas (siempre parciales y contingentes) en el campo social y político de la Argentina y Latinoamérica.
  3. Comprender que el 22 de noviembre de 2015 se terminó un capítulo de la historia en Argentina, y que el fin de un capitulo no configura el fin de la historia ni del despliegue de los distintos proyectos políticos que conviven en nuestro país, esa será la clave para reinventarse y avanzar en un programa de soberanía política y justicia social.

*Licenciado en Ciencia Política

El mensaje de Frank Underwood a Macri

Aprovechando el momento, House of Cards, la serie de Netflix, se metió en la política argentina para promocionar el estreno de la cuarta temporada de la ficción. Esta vez utilizó una de las novedades políticas del día: el discurso de Mauricio Macri en el Congreso Nacional para inaugurar las sesiones ordinarias.
“Ahora es mi turno, @MauricioMacri”, dice el curioso tuit que está acompañado por uno de los tráilers promocionales de la ficción.

En el cierre, se estampan las iniciales del protagonista: Frank Underwood. Imagen que sirve además a su hipotética campaña presidencial.
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