“Cambiemos apela al voto ideológico y el kirchnerismo al económico”

Riorda

>Por Claudio Mardones

El consultor anticipa un escenario reñido para Cambiemos en las próximas elecciones. Los errores de Randazzo y Massa y las debilidades de Macri y Cristina: “Fue un acierto que vaya fuera del PJ”.

Para el politólogo cordobés Mario Riorda los aeropuertos son un ambiente cada vez más conocido. Pasa buena parte del año en vuelo, entre llegadas y partidas por distintos países de América Latina para asesorar a funcionarios y candidatos de todos los pelajes políticos. A sus 45 años es uno de los especialistas en comunicación política más reconocidos del país y del continente. En su historial aparecen clientes como los ministerios del Interior y de Educación de la Nación, o los gobiernos provinciales de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. También fuerzas políticas como el Frente Renovador, el Frente para la Victoria, el Frente Cívico y Social, el Frepaso, el partido Acción por la República que encabezó Domingo Cavallo y el Movimiento Popular Fueguino. Ya intervino en un centenar de campañas electorales realizadas en distintos puntos de la región y admite que las primarias de agosto y las legislativas de octubre encierran una serie de interrogantes para el futuro del presidente Mauricio Macri y de la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, cuya imagen ha sufrido caídas significativas luego del conflicto salarial con los gremios docentes. Los desafíos también corren para “los peronismos” que buscarán revalidar su presencia territorial en 24 provincias.

Para este experto en marketing político, el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, repite los mismos errores de campaña que cometió en los comicios de 2015 y es totalmente funcional a la polarización que lo perjudica. A diferencia de otros analistas, sobre Cristina Fernández de Kirchner sostiene que gane o pierda, es “muy apresurado” decretar su “muerte política”, mientras asegura que fue “un acierto inteligente” disputar internas por fuera del Partido Justicialista, con la creación del frente Unidad Ciudadana (UC). Poco después de ofrecer su clase inaugural de una maestría de la Universidad Austral, Riorda analizó el escenario electoral argentino en diálogo con Letra P, poco antes de subirse a otro vuelo, esta vez desde el aeropuerto de Ezeiza, cuando falta menos de una semana para el inicio de la campaña electoral para las PASO de agosto.

– Hace un año, Usted dijo que hablar de “comunicar bien” es un error, porque un error de comunicación es un error político. Lo dijo para hacer un balance de los primeros seis meses de gestión de Macri. Han pasado 17 meses. ¿Cuáles han sido los mayores errores políticos en materia de comunicación de este gobierno? 

– No se si técnicamente se pueden llamar errores a decisiones políticas. En todo caso, algunas decisiones carentes de consenso llevan aparejada la necesidad de una marcha atrás. Eso técnicamente no es un error, mas allá de que podría pensarse como una salida elegante de una decisión política que no tiene acuerdo social. Más allá de estos hechos puntuales, diría que lo que nunca habría que criticarle al gobierno es la comunicación, sino básicamente la gestión en general. El modo en que se hace pública la gestión define el estilo comunicacional. Pero desde mi punto de vista me parece que el Gobierno ante la ausencia de un presente fértil, con generación de consenso, ha tenido un acierto desde su pragmatismo, porque actúa sobre la línea argumental de un presente, carente de futuro, sustentado en el pasado. Ese pasado es la diferenciación concreta con el gobierno anterior. La pregunta de estas elecciones, es que el Gobierno busca diferenciarse fuertemente de un pasado que ahora tiene chances de ganarle en esta elección en la provincia de Buenos Aires. Si eso se da, podría hablarse de un error político, pero hasta tanto eso no suceda es un signo de interrogación.

– ¿Ha sido eficaz dar marcha atrás en determinadas decisiones políticas ante el rechazo social? ¿Es útil para la campaña de Cambiemos que el Gobierno reconozca sus errores? 

– Lo es, siempre y cuando no sea recurrente. Porque reconocer un yerro o dos yerros, son un gesto de humildad y de humanidad. Diez yerros, o veinte, es otro tipo de problema, pero no creo que esas marchas atrás hayan sido errores y menos errores comunicacionales. Han sido decisiones preconcebidas con un impacto negativo mayor que el calculado.

– La oposición al macrismo dice que Cambiemos buscará evitar hablar de economía porque no tiene resultados para mostrar y que en su lugar pondrá en juego una campaña de expectativas sobre el futuro para no hablar del presente. ¿Lo ve así?

– Yo creo que independientemente de una posición políticamente correcta y hasta, por qué no, voluntariosa para hablar del futuro, la línea argumental de Cambiemos está basada en el pasado. Porque toda la campaña básicamente plantea un futuro en función de que no vuelva el pasado. Por lo tanto el futuro es la excusa, pero el argumento central es el pasado. Y además, lo interesante, es que es un pasado ideológico. Cuando Cambiemos plantea trascender o superar la etapa de la ideología, con su planteo anclado en el pasado, literalmente lo que está produciendo es una diferenciación ideológica. Y esto es curioso, porque Cambiemos negando la ideología esta produciendo una diferenciación ideológica; y Unidad Ciudadana, desde un planteo sumamente ideológico, está generando un voto económico. Es una paradoja, porque el fuerte de Cambiemos, que es lo económico, es lo negado; mientras que el fuerte de UC que es ideología, es lo no asumido. Cambiemos apela al voto ideológico y la UC al económico, siempre en provincia de Buenos Aires.

– ¿En esa tensión entre futuro y pasado, qué papel tendrá el presente en esta campaña?

– Unidad Ciudadana plantea lo presente, porque el voto económico siempre es un voto presente. Es el voto a tiempo real. Es la economía que se vive, que se siente. Es lo bien o mal que te va hoy.

– ¿Se puede sortear el impacto negativo que genera el empeoramiento de las condiciones de vida del electorado con una estrategia de campaña eficaz?

– Si. Se puede lograr planteando la división de la oposición, que es una estrategia casi siempre efectiva. Hoy Cambiemos es la primera minoría, no es la primera mayoría. Pero si las otras minorías no se constituyen como adversario a nivel nacional, Cambiemos sí puede articular una victoria discreta. Habrá que ver si se da, pero sería una victoria al fin, en la escena nacional. No es muy distinto el argumento que plantea Cambiemos a escala nacional, que el que planteó el kirchnerismo en 2013 habiendo perdido la provincia frente a Massa.

– Uno de los escenarios que más preocupa al Frente Renovador es que el caudal de votos de Sergio Massa y Margarita Stolbizer se diluya en la polarización entre macrismo y kirchnerismo. ¿Cree que habrá una polarización tan marcada o que antes de octubre habrá un escenario de tres tercios?

– Independiente de lo bien o mal que le vaya a Massa, la teoría electoral suele recomendar que un tercer candidato nunca puede diferenciarse por igual del primero y del segundo. Sino que generalmente tiene que convertirse en candidato “spoiler”, como se lo llama en la ciencia política. Es aquél que le resta potencialmente más votos a uno que al otro. El problema de la estrategia de Massa, que ya lo padeció en las elecciones anteriores, es que no se ubica como spoiler, ni del dos, ni del uno, sea CFK o Esteban Bullrich.

– ¿Quiere decir que es totalmente funcional a esa polarización que lo perjudica?

– Me parece que mientras trate de diferenciarse de los dos, él mismo alimenta esa polarización. Ya fue funcional a esa polarización en el 2015, y hoy no veo mucha diferencia, sin perjuicio de que los escenarios y las personas son distintas. Hoy pareciera ser que la estrategia no es más efectiva que lo que fue en 2015, sino al contrario.

– En estos 17 meses, Cambiemos concentró su esfuerzo en la estrategia que usted considera eficiente: buscó mantener dividido al peronismo en el Senado, a través de la relación con los gobernadores, en Diputados con las fuerzas políticas y también en el sindicalismo, especialmente en la CGT. ¿Cree que esa inversión en la balcanización del peronismo le garantiza a Macri su continuidad luego de las elecciones de octubre?

– Si y no. Depende del resultado en estas elecciones. Si Cambiemos pierde más de lo que gana, evidentemente las chances de que el peronismo encuentre un líder potencialmente implicaría que esas divisiones empiecen a mermar.

– Pero si Cambiemos pierde, ¿el peronismo volvería a tener el peso que tuvo ante gobiernos radicales débiles como el de Fernando De la Rúa?

– No se si tanto. Lo que si le pasaría al peronismo es que empezaría a encolumnarse detrás de uno o dos liderazgos que ahora están dispersos. Pero creo que lo interesante de esta elección, mas allá de que el peronismo se mida ante Cambiemos, es que los peronistas se están midiendo entre si para especular de cara al 2019, y empezar a tantear liderazgos eventuales. En el proceso internacional, esos liderazgos eventuales son una de las características centrales que nuclean a las fuerzas políticas. Pero mas allá de lo real, siempre ha sido así en el marco del peronismo.

– ¿Cuáles son los peronismos que identifica en esta coyuntura?

 – En Buenos Aires, están el peronismo kirchnerista, el peronismo de Randazzo, el del Frente Renovador de Massa, y  debo decir que también hay un error analítico importante, enorme y brutal, que es analizar la elección nacional solamente en función de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, en esta elección son 24 elecciones distintas, donde las provincias mayormente están gobernadas por el peronismo y cada uno de esos peronismos va a revalidar su propio territorio en estas elecciones. Eso va a decir mucho de la consolidación o no del peronismo.

– ¿Fue un error o un acierto que CFK dispute internas por afuera del Partido Justicialista?

– Independientemente del juicio que yo pueda tener sobre ella, y del que tengan sus competidores, pensando en ella y para ella, me parece que fue una decisión sumamente inteligente, porque es acorde a una tendencia internacional sustentada en dos ejes: un proceso de hiperpersonalización, dominada por liderazgos que atraen literalmente a distintos sectores. Por otro lado los procesos movimientistas superan las barreras formales de los partidos políticos, que son lábiles, que son maleables elección a elección, pero que permiten la ampliación de apoyos por fuera de las estructuras partidarias. La creación de Unidad Ciudadana, representa eso, una tendencia internacional que se consolida en el marco de su estrategia. Por eso, pensando en ella y para ella, me parece que ha sido un acierto pragmático, aún perdiendo, porque difícilmente hoy, salvo que pasen cosas muy raras, uno podría imaginar que no pierda por poco, o que quede en un lugar distinto al segundo lugar, suponiendo que pierda, aunque arranca ganando y no perdiendo.

– Sin embargo, hay quienes aseguran que, independientemente del resultado, es el final de CFK. ¿Es una expresión de deseos o es una lectura acertada?

– En sistemas multipartidistas literalmente no hay muertes políticas definitivas. Me parece que no solo es una lectura apresurada, sino que básicamente obedece a un momento que tiene en cuenta la polaridad de un balotaje. Hoy eso no se da. La elección que se avecina no se dirimirá a través del balotaje. En ese contexto, Cristina funciona como la categoría del “perdedor condorcet”, que en ciencia política habla del candidato que en el uno a uno pierde con todos, pero entre muchos gana. Esta elección es entre muchos y por eso arranca ganando, independientemente de que mantenga o no esa posición. Atribuirle a Cristina una muerte política definitiva en un sistema multipardista inestable, como tiene Argentina, me parece que es demasiado apresurado.

– En esa exploración de los peronismos, hubo un cuarto candidato, Florencio Randazzo. El Gobierno reduce su presencia a un pelotón de candidatos peronistas cuyos electores terminarán en manos de CFK. ¿Como evalúa su perfil en las primarias y en las legislativas? ¿Cree que ese electorado de Randazzo puede quedar diluido en manos de CFK?

– La pregunta es si un votante kirchnerista, habiendo una líder kirchnerista, va a elegir una persona que no tenga el apellido Kirchner, estando ella jugando. Es difícil imaginar eso. Por lo tanto la virtud de Randazzo es la versión moderada, pero para eso también está Massa. Le es difícil, porque desde un costado mas radicalizado está el kirchnerismo, y alguien que tiene el apellido Kirchner; y del otro lado está Massa. Es evidente que Randazzo ha tenido, tiene y puede que tenga una potencialidad interesante, pero su arranque tardío ocurrió sin una plataforma que indique desde donde habla. Es interesante porque ese arranque tardío, en su silencio prolongado, plantea básicamente el llamado a la acción. Un “vengan y apóyenme para las PASO”, para que quede claro para el votante qué significa su aparición, pero es una aparición carente de una plataforma simbólica para que la gente pueda bancar por qué Florencio y no Cristina, o por qué Florencio y no Massa. Evidentemente falta potencialidad, pero sus pasos, estratégicos o fácticos, me parece que no fueron del todo correctos, aunque sus chances siguen siendo sumamente importantes. Porque su imagen es, quizás, de las mejores y mas aceptables de la perspectiva comparada en todo Buenos Aires.

– En la provincia la gran electora será la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, que no será candidata, pero estará al frente de la campaña, ante la falta de conocimiento de sus candidatos. ¿Será una contienda directa con CFK?

– Habría que ver. Evidentemente el oficialismo hará mucho para no perder la provincia. Si esa hipótesis no se da, y eventualmente implicase la victoria de Cristina, Vidal no estaría en una posición cómoda. Es un interrogante que se plantea hacia adelante. Hay que tener presente que Vidal es quizás la mujer más conocida y con más imagen a nivel nacional, pero comparada dentro de su provincia, su imagen de aceptación está a la baja y no en alza. Aún teniendo buena imagen, con diferencial positivo, sigue siendo baja. De los 24 gobernadores yo diría que Vidal esta en el último cuarto, en el lote de los que tienen el menor diferencial positivo de todo el país. Tampoco es que le sobra con su imagen, ni que se produce una traslación enorme de votos porque su imagen, aún siendo interesante, está lejos de ser descollante, como cuando arrancó. Eso se debe a la merma de su imagen a lo largo del tiempo, pero especialmente desde el inicio del conflicto docente.

– Hay un sector del oficialismo que reivindica como un acierto ser poco flexible en la pelea con los docentes para profundizar la polarización con el kirchnerismo. ¿Coincide?

– La primera lectura es que fue ganancioso para desactivar y soportar el conflicto, pero no fue gratis. Una cosa es su postura para darle características de normalidad a una provincia que no pudo cerrar el conflicto. Y otra cosa es que esta postura le de cierta normalidad a la gestión, pero tuvo costos para Vidal en el aumento de su negatividad y en un descenso de su positividad. Lo que probablemente haya producido es un aumento de positividad de quienes la apoyan, y una merma de cierto voto intermedio que potencialmente hubiese querido un arreglo a favor de los docentes, porque los docentes son un sector que no está ubicado ni tipificado como irracional. El docente puede ser criticado por una medida de fuerza, pero es una profesión social sumamente valorada.

¿Por eso ahora el Gobierno profundiza su pelea con el sindicalismo? ¿Para consolidar el voto más duro y profundizar la polarización?

– Es un elemento que influye mucho. Respecto al sindicalismo sí, pero fundacionalmente Macri empezó con eso en su primer discurso de apertura del Congreso en 2016. Luego se profundizó en los informes que difundió la Jefafura de Gabinete, llamados “El estado del Estado” y en esta apertura de sesiones que pasó profundizó mucho mas.

– Varios de los principales candidatos de esta elección protagonizaron las ejecutivas de 2015. ¿Cree que la polarización deja espacio para la emergencia de nuevos candidatos?

– Esta elección habría que dividirla en 24. Si miramos en provincia aparentemente no, pero habría que analizarlo en otros territorios.

– Con estos desafíos por delante, ¿cuánto tiempo el Gobierno podría sostener esta estrategia si los principales medios le quitan su apoyo?

– La imagen de apoyo no es exclusivamente con medios o sin medios. Eso va a estar muy atado al resultado de las elecciones. Si el Gobierno gana, o gana por margen discreto, y la economía mejora levemente, el apoyo va a existir. No imagino a muchos actores, y a los medios, moviéndose en bloque hacia otro tipo de apoyo. Porque además si el Gobierno pierde, perderá en manos de un actor al que básicamente gran parte del actual sistema de medios ya lo apoyó. Me refiero al kirchnerismo.

– Por fuera de los medios tradicionales, las redes sociales son una herramienta clave para el oficialismo. Los funcionarios del PRO dicen que ha sido central para superar los métodos del peronismo en la campaña. ¿Usted que opina?

– Yo creo que, quizás, la virtud de Cambiemos fue haber entendido el peso de las redes mucho antes, pero también empezó a entender el peso de otro tipo de actores fuera de las redes. Me parece que esa concepción sigue muy vigente y ahora Cambiemos tiene que entender que otros sectores tardíamente han entendido la importancia de las redes. Ya es difícil imaginar que la acción de redes sea sólo de Cambiemos y que la acción territorial sea solo del peronismo. Me parece que, hacia adelante, hay una comprensión de distintos actores por entender que la convergencia es articular acciones estratégicas en donde los medios convencionales, con los digitales y con la acción territorial, son acciones para ganar sea quien sea el partido, y las tienen que considerar.

– El Gobierno está embarcado en profundizar el discurso de la transparencia. Esta semana que pasó la Casa Rosada anunció la suspensión por un año del permiso que tenía Odebrecht para presentarse a licitaciones públicas nacionales. ¿Cuánto sirve sobre explotar el discurso de la transparencia para no hablar de la situación económica? ¿Cómo evalúa el impacto del Lava Jato en Argentina?

– El impacto de Odebrecht en Argentina es minúsculo, insignificante y tardío, en comparación a lo que ha pasado en otros países de la región, como Perú, México, Colombia y Brasil, que afronta consecuencias enormes. Acá esta recién iniciando. Si el Gobierno profundiza el discurso de la transparencia, ojalá que lo haga, pero por convicción. También entiendo que hay una necesidad. Porque hay valoraciones distintas sobre la transparencia. La actual es muy distinta a la que tenía el kirchnerismo. El kirchnerismo está hoy asociado a un nivel de falta de transparencia quizás cargada de alevosía por algunos hechos, como los bolsos de José López. Sin embargo, la acumulación de hechos vinculados a conflictos de intereses que rodea al Gobierno, ha dañado el perfil de transparencia de Cambiemos. Por eso digo que ojalá haya convicción en profundizar esto, pero también hay mucho de necesidad.

– En sus dos mandatos como jefe de Gobierno porteño Macri fue acusado, incluso por Elisa Carrió, de hacer negocios privados con el Estado de la Ciudad y mantener una interlocución y negociación reservada con los contratistas del Estado para repartir las licitaciones. En esta etapa, ¿la instalación del discurso sobre la transparencia le permitirá a Macri sumergir de nuevo su pasado en el olvido y fortalecer su perfil electoral?

– Creo que es muy incipiente, porque el Presidente no se pudo despegar de una serie de escándalos, vinculados a conflictos de intereses. Por lo tanto, si lo logra de aquí en adelante no lo se, pero hasta ahora no lo ha logrado. Mi respuesta es no.

 

LETRA P

¿Por qué América Latina?

Innovación

>Por Beatriz Pedreira

No se puede negar que, en gran parte del mundo democrático, hay actualmente mucha desconfianza en la política, y los acontecimientos recientes han puesto en entredicho la noción de que la política es capaz de cambiar la vida de la gente para mejor.

Por un lado, hay un discurso del miedo que apunta a la necesidad de proteger a votantes y ciudadanos de todo lo diferente y garantizar privilegios individuales sobre la base de la narrativa de polarización de “nosotros contra ellos”. Hay, además, una élite política incapaz de comprender y establecer un diálogo con las nuevas exigencias de la sociedad, lo que deja un espacio libre para que lo ocupen aventureros y populistas. Los populistas no están por lo general preparados para enfrentar la complejidad de los asuntos públicos o señalar alternativas para la gestión del bien público.

Por otra parte, presenciamos escándalos de corrupción que revelan una manera trasnochada de hacer política, en la que se favorecen a unos grupos a cambio de pagos considerables, lo que refuerza la noción de que la democracia es una farsa de unos pocos para unos pocos. Ante esta perspectiva pesimista es relativamente fácil caer en la desesperación y la desesperanza.

La buena noticia es, sin embargo, que la situación no es tan mala como parece. Al mismo tiempo que la política muestra signos de crisis y de colapso, en los márgenes del viejo sistema está emergiendo una nueva manera de hacer política, en la que ciudadanos y gobierno están desarrollando una relación de co-construcción más fluida que posibilita llevar a cabo determinados experimentos. Estos experimentos son los componentes básicos del nuevo paradigma de la política en el siglo XXI.

“Donde hay necesidad, hay innovación”.

En la ONG brasileña Update, comenzamos hace dos años nuestras actividades basándonos en la hipótesis de que en América Latina existía un ecosistema de nuevas prácticas políticas capaces de señalar nuevas formas de hacer política. La opción de ceñirnos a América Latina no era solo por conveniencia geográfica, sino porque, tal como señalan los especialistas en innovación, “donde hay necesidad, hay innovación”. De hecho, América Latina se enfrenta a tantos desafíos – es la región más desigual del mundo –, que se proyecta como laboratorio de innovación política. Fue aquí donde se desarrollaron tecnologías que luego fueron adoptadas en otros lugares del mundo – por ejemplo, el presupuesto participativo en Brasil, o el software para la participación electoral y política DemocracyOS, creado en Argentina e implementado en 15 países.

Motivados por la idea de que la región tenía mucho que aprender de sí misma y podía también ofrecer al mundo nuevas soluciones y maneras de proceder políticamente, emprendimos un amplísimo ejercicio de mapeo de la innovación política en la región. Planeamos más de 700 iniciativas, desde iniciativas gubernamentales a iniciativas activistas más informales, que abordan cuestiones como la transparencia, la participación, la cultura política, el control social, el gobierno 2.0, etc., y que comparten todas ellas el mismo propósito: situar a los ciudadanos más cerca de la toma de decisiones.

Este no es un ejercicio trivial ni fácil de implementar, ya que requiere una nueva comprensión del rol del estado y, sobre todo, de lo que significa ser ciudadano en el siglo XXI. Desde 2015 venimos estudiando de cerca estas cuestiones y comprobamos que está emergiendo un nuevo estado, más permeable a la ciudadanía, y una nueva ciudadanía corresponsable de los éxitos y errores del estado. Esto significa que ciudadanos y gobiernos no son solo parte del problema, sino también parte de la solución. Pero para llegar a ese punto en el que la innovación no es un experimento sino una realidad, es necesario reconstruir el tejido social – es decir, debemos aprender a confiar en la capacidad de los ciudadanos. Esto es un auténtico desafío en América Latina, teniendo en cuenta que somos la región con unos índices más bajos de confianza entre ciudadanos e instituciones. ¿Cómo vamos a poder construir confianza en una sociedad que confía tan poco en el estado? La respuesta es: a través del diálogo.

De lo que estamos hablando es de una política más humana, más responsable, transparente, tolerante, orgánica, empática, abierta a reconocer errores y a la experimentación, y enfocada al bien público.

Existen numerosos ejemplos de cómo esto está ya ocurriendo en América Latina, a través de herramientas digitales que ayudan a los gobiernos a ser más transparentes (por ejemplo, Borde Político/Mexico DataUy/Uruguay) y que ayudan a los ciudadanos a participar en las decisiones de políticas públicas (Ciudadano Inteligente/Chile and Wingu/Argentina); a los grupos de defensa del ciudadano que presionan a parlamentarios y gestores públicos para que cumplan con la agenda de la sociedad civil (Nossas Cidades/Brazil and Fundación Equales/Chile); experimentos electorales basados en la creatividad y la narrativa de la confianza que ayudan a superar las oligarquías de los partidos (Bancada Ativista/Brasil and Wikipolitica México); nuevos tipos de partidos políticos que incorporan planteamientos de democracia radical en sus procesos internos (Revolución Democratica/Chile and Partido de la Red/Argentina), y laboratorios de innovación pública en los que los ciudadanos co-crean las políticas públicas y reconstruyen el papel del estado (Laboratorio de Gobierno/Chile and RutaN/Colombia). Estos son sólo algunos ejemplos de la gran variedad de formatos e iniciativas que, centradsos en determinadas cuestiones, buscan construir una nueva forma de hacer política y ejercer la democracia en América Latina. Pero esta transformación política no vendrá de un solo lugar, o sólo desde el estado, o solo desde la sociedad civil, sino de ambos, juntos como en una danza en la que cada uno sabe que le tocan dar pasos distintos, pero con el mismo compás. La sociedad civil señala hacia dónde quiere ir, pero son los gobiernos y el estado los que tienen la capacidad de institucionalizar las demandas y transformarlas en políticas públicas y leyes.

De lo que estamos hablando es de una política más humana, más responsable, transparente, tolerante, orgánica, empática, abierta a reconocer errores y a la experimentación, y enfocada al bien público. Es importante no olvidar que nos encontramos en un momento crítico, pero sin embargo muy potente y lleno de oportunidades. Tenemos la oportunidad de utilizar toda la indignación latente en la sociedad para crear nuevas relaciones y nuevos pactos sociales. Podemos encontrar maneras de contribuir a esta visión y participar en ella, evitando así que el espacio libre lo ocupen aquellos que sólo buscan beneficios individuales y que la indignación crezca hasta el punto en que llegue a provocar aislamiento social y cinismo o, en el peor de los casos, violencia.

Nosotros, en Update, somos optimistas. Buscamos promocionar el ecosistema de la innovación política con el objetivo de fortalecer y actualizar la democracia en América Latina. Somos unos entre muchos que estamos tratando de construir este contra-relato, y lo hacemos exponiendo las muchas personas que, en nuestro país y en el extranjero, están creando y experimentando con nuevas maneras de hacer política. El objetivo es mostrar ejemplos y referencias, especialmente a los que han perdido la esperanza o están a punto de perderla. No todo está perdido, pero debemos evitar utilizar perspectivas erróneas. Invito al lector a chequear lo que Update está descubriendo. Y advierto: prepárense, porque se enamorarán de nuevo de la política.

 

Open Democracy

La predisposición actitudinal hacia el voto en Argentina

Opinión Pública

Variables individuales e incentivos contextuales

>Por Ignacio Ramírez, Guido Leandro Moscoso

Resumen

El presente artículo estudia las bases actitudinales y motivacionales de la participación electoral. En su desarrollo, se analizarán cuáles son los factores más favorables a la participación con base en una encuesta realizada en Argentina durante 2015, diseñada y llevada adelante por los autores del presente texto. En términos teóricos, este trabajo plantea que la participación electoral es el resultado de la interacción de factores estructurales, variables individuales e incentivos contextuales. Según nuestros resultados, la participación electoral puede ser explicada a partir de factores vinculados con la implicación subjetiva y con el contexto político que enmarca los comicios.

Palabras clave

Comportamiento electoral; participación electoral; Argentina; democracia; representación; incentivos

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Fuente: Revista Mexicana de Opinión Pública • año 12 • núm. 23 • julio-diciembre de 2017 • pp. 15-38 ISSN 1870-7300

Opinión: La Cancillería Argentina cambia

Argentina

>Por Maximiliano König* exclusivo para MIX POLÍTICO

Susana Malcorra, presentó  su renuncia como canciller y será reemplazada por el actual embajador en Francia, Jorge Marcelo Faurie. La funcionaria alude razones personales como causas de su alejamiento. Su gestión que concluye el 12 de Junio próximo, y sintéticamente apuntó a dejar atrás una política exterior signada durante 12 años por la impronta kirchnerista, dominada por un sesgo “aislacionista”. Su reemplazo, tiene como objetivo continuar y optimizar el funcionamiento del servicio exterior y consolidar la reinserción en el mundo.

La funcionaria saliente manifestó que continuará trabajando desde Madrid (ciudad donde tiene su familia y donde reside desde hace unos años) como una especie de “asesora” con vinculación con su sucesor. En cuanto a su gestión, Malcorra destacó lo que fue su gestión bajo las órdenes de Mauricio Macri. “Yo siempre trato de volver a las bases, que son los famosos tres objetivos del Presidente: el primero es la eliminación de la pobreza, que es un objetivo aspiracional: todos los gobiernos deberían buscar eliminar la pobreza; además le puso un sesgo muy fuerte en lo económico a la Cancillería. El segundo, la lucha contra el narcotráfico, que nos inserta en la cuestión del terrorismo, no en la primera línea, pero sí en el financiamiento, es decir, el narco lavado [de dinero]. Y el tercero, la unión de los argentinos”, dijo. “Esto fue fundamental, fueron los ejes que marcaron nuestro trabajo”.

Susana Malcorra y Jorge Faurie, en Cancillería. (DyN)

Susana Malcorra y Jorge Faurie, en Cancillería. (DyN)

La reemplazara Jorge Faurie, un diplomático de larga carrera, aunque sin un perfil destacado en lo que concierne a administración pública. El embajador en Francia, llegará a la conducción de la Cancillería gracias a su extensa trayectoria, su reconocimiento de Europa y su buena vinculación con el jefe de Gabinete, Marcos Peña. Dentro de sus retos a cumplir en política internacional, el futuro canciller deberá optimizar el funcionamiento de nuestro servicio exterior. Dentro de sus políticas de gestión en el ámbito internacional, podemos mencionar ciertos cambios de gestión en oposición con el gobierno saliente.

Hubo cambios vinculados con la política hacia Venezuela. En su momento, Malcorra advirtió sobre la situación de Venezuela: “La preocupación de la gente en la calle, del crecimiento de la violencia y de que esto derive en una cosa que uno no quiere nombrar y que sea una cosa extrema entre civiles, es algo que nos está quitando el sueño a todos y por lo cual estamos ocupándonos y preocupándonos continuamente”, manifestó.

Asimismo, aseguró que el Gobierno nacional no quiere que haya una situación destituyente ni que el presidente Nicolás Maduro, sea destituido. Constantemente bregó por un acuerdo entre Maduro y la oposición, conformando un canal de mediación con objetivos concisos y compromisos en común para poder avanzar. Igualmente, en cuanto a la próxima reunión de la Organización de los Estados Americanos (OEA), la canciller saliente dijo que la posición de su país sobre Venezuela se mantendrá igual en la última reunión de este miércoles. “La posición va a ser la misma, vamos a llevar (a la OEA) la posición de acelerar proceso de acuerdo al cronograma electoral”, dijo Malcorra durante una conferencia de prensa. Ese proceso, debe incluir un cronograma electoral “que incluya” las elecciones presidenciales, “separación de poderes según la Constitución y la liberación de presos como condición básica” para el diálogo entre el Gobierno y la oposición. Por último, no se cansó de cuestionar públicamente las violaciones de los derechos humanos por parte del autoritario régimen de Nicolás Maduro.

Otros de los frentes que enfrentó Susana Malcorra fue su posición oscilante en su relación con los Estados Unidos. Su anticipado apoyo a la ex candidata presidencial de los Estados Unidos Hillary Clinton a través de las redes sociales le jugó una mala pasada una vez conocidos los resultados electorales en el país del norte. Con respecto a la asunción de Donald Trump, la mandataria argentina se expresó en el foro de Davos realizado en Suiza a comienzos de año donde manifestó: “Con Obama planteamos una agenda ambiciosa que no íbamos a poder cumplir en un año. Debemos reconfirmar el interés de la nueva administración. Lamentablemente el comercio entre Estados Unidos y la Argentina es bajo. Por otra parte, desde el punto de vista de Mercosur, es una oportunidad que disminuya la relación entre EE.UU. y la Unión Europea. Es una ocasión para avanzar en nuestro vínculo con la Unión Europea”.

En cuanto a la relación con China, la ex presidenta de Telecom Argentina, pergenio ciertos avances con respecto a los acuerdos existentes firmados por el gobierno de Cristina Kirchner. En este sentido, en referencia a la discusión sobre la posición argentina acerca de la aceptación al gigante asiático como economía de mercado, con el gobierno de Macri se comenzaron a aplicar en Argentina criterios anti dumping entre otras medidas de corrección. En el mismo congreso de Davos recientemente mencionado, la canciller señaló que tenía dentro de sus prioridades elaborar una agenda compleja con el China con el que comparte la idea de promover un mundo abierto, integrado, interconectado, con unos cuantiosos acuerdos comerciales. Mientras que por parte del lado chino, persiste la iniciativa respecto a las centrales nucleares en el sur de la Argentina. “Cuando nosotros iniciamos la gestión fuimos muy claros con nuestra contraparte china. Nosotros estábamos dispuestos a seguir [con los acuerdos firmados] en tanto y cuanto los acuerdos fueran legales, técnicamente factibles y que desde el punto de vista ambiental se pudieran salvar las observaciones y objeciones que habían”, señaló la canciller acerca de la construcción de dos hidroeléctricas en Santa Cruz y la polémica construcción de una base china para observación espacial en la provincia de Neuquén.

Sede de la Cancillería argentina.

Sede de la Cancillería argentina.

Por último, hacemos mención a la vinculación con Brasil y su posición con respecto a los temas de corrupción acaecidos en las últimas semanas. La Ministra de Relaciones Exteriores sostuvo que “el hecho de que un país del peso que Brasil tiene en la región y el vínculo que tiene en la Argentina” hace que “cualquier cosa que pase allí y que tenga un impacto político, amerita que estemos siguiéndolo de cerca” y “con preocupación”. La ministra también destacó que en Brasil, al existir una separación muy fuerte de los poderes y principalmente una institución judicial muy sólida, hará que la situación se resuelva con mayor agilidad. Ante este raid de denuncias de corrupción, la funcionaria argentina destacó que no hay una discusión de legalidad en torno a la posible destitución de Michel Temer, sino que se trata de una discusión de legitimidad.


* Licenciado en Comunicación Social, Escuela de Ciencias de la Información (UNC). Mg. en Relaciones Internacionales, Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.

Se necesitan horizontes

Desigualdad

Favela Paraisópolis haciendo frontera con el distrito de Morumbi en São Paulo, Brasil.
(Tuca Vieira)

>Por Boaventura de Sousa Santos*

Las ocho personas más ricas del mundo poseen tanta riqueza como la mitad más pobre de la población mundial (3,5 mil millones de personas). Se destruyen países (de Irak a Afganistán, de Libia a Siria, y las próximas víctimas pueden ser tanto Irán como Corea del Norte) en nombre de los valores que debían preservarlos y hacerlos prosperar, ya sean los derechos humanos, la democracia o el primado del derecho internacional. Nunca se habló tanto de la posibilidad de una guerra nuclear.

Los contribuyentes estadounidenses pagaron millones de dólares por la bomba no nuclear más potente jamás lanzada contra túneles en Afganistán, construidos en la década de 1980 con su propio dinero, gestionado por la CIA, para promover a los islamistas radicales en su lucha contra los ocupantes soviéticos del país, los mismos radicales que hoy se combaten como terroristas. Mientras, los estadounidenses pierden el acceso a la atención médica y son llevados a pensar que sus males son causados por inmigrantes latinos más pobres que ellos. Tal y como los europeos son llevados a pensar que su bienestar está amenazado por los refugiados y no por los intereses imperialistas que están forzando al exilio a tanta gente. Del mismo modo que los sudafricanos negros, empobrecidos por un mal negociado fin del apartheid, asumen actitudes xenófobas y racistas contra inmigrantes negros de Zimbabwe, Nigeria y Mozambique, tan pobres como ellos, por considerarlos la causa de sus males.

Entretanto, circulan por el mundo las tiernas imágenes de Silvio Berlusconi dándole la mamadera a cabritos para defenderlos del sacrificio de Pascua, sin que nadie denuncie que durante esos minutos televisivos miles de niños murieron por falta de leche. Como tampoco son noticia las fosas clandestinas de cuerpos desmembrados que constantemente se están descubriendo en México, mientras que las fronteras entre el Estado y el narcotráfico se desvanecen. Como tenemos miedo de pensar que la democracia brasileña morirá el día en que un Congreso de políticos enloquecidos, corruptos en su mayoría, consiga destruir los derechos de los trabajadores conquistados a lo largo de cincuenta años, un propósito que, por ahora, los políticos brasileños parecen lograr con inaudita facilidad. Tiene que haber un momento en que las sociedades (y no solo unos pocos “iluminados”) lleguen a la conclusión de que esto no puede seguir así.

Para eso, la negatividad del presente nunca será suficiente. La negatividad sólo existe en la medida que aquello que niega es visible o imaginable. Un callejón sin salida se convierte fácilmente en una salida si la pared en que termina tiene la falsa transparencia de lo infinito o de lo ineluctable. Esta transparencia, que es falsa, es tan compacta como la opacidad de la selva oscura con la que antes la naturaleza y los dioses vedaban los caminos de la humanidad. ¿De dónde viene esta opacidad si la naturaleza es hoy un libro abierto y los dioses un libro de aeropuerto? ¿De dónde viene la transparencia si la naturaleza, cuanto más se revela, más se expone a la destrucción, si los dioses sirven tanto para trivializar la creencia inconsecuente como para banalizar el horror, la guerra y el odio?

Hay algo de terminal en la condición de nuestro tiempo que se revela como una terminalidad sin fin. Es como si la anormalidad tuviera una energía inusitada para convertirse en una nueva normalidad y nos sintiéramos terminalmente sanos en lugar de terminalmente enfermos. Esta condición deriva del paroxismo al que llegó el instrumentalismo radical de la modernidad occidental, tanto en términos sociales como culturales y políticos. El instrumentalismo moderno consiste en el predominio total de los fines sobre los medios y en la ocultación de los intereses que subyacen a la selección de los fines en forma de imperativos falsamente universales o de inevitabilidades falsamente naturales. En el plano ético, este instrumentalismo permite a quien tiene poder económico, político o cultural presentarse socialmente como defensor de causas cuando, de hecho, es defensor de cosas.

Este instrumentalismo asumió dos formas distintas, aunque gemelas, de extremismo: el extremismo racionalista y el extremismo dogmatista. Son dos formas de pensar que no permiten contraargumentación, dos formas de actuar que no admiten resistencia. Ambas son extremadamente selectivas y compartimentadas de tal modo que las contradicciones ni siquiera aparecen como ambigüedades. Las caricaturas revelan bien lo que está más allá de ellas. Heinrich Himmler, uno de los máximos jefes nazis, que transformó la tortura y el exterminio de judíos, gitanos y homosexuales en una ciencia, cuando regresaba de noche a casa entraba por la puerta trasera para no despertar a su canario favorito. ¿Es posible culpar al canario porque el cariño que le tenía Himmler no era compartido por los judíos? A su vez, es conocida la anécdota de aquel comunista argentino tan ortodoxo que incluso en los días de sol en Buenos Aires usaba sombrero de lluvia solo porque estaba lloviendo en Moscú. ¿Es posible negar que detrás de tan acéfalo comportamiento no estuviera un sentimiento noble de lealtad y de solidaridad?

Las perversidades del extremismo racionalista y dogmatista están siendo combatidas por modos de pensar y de actuar que se presentan como alternativas pero que, en el fondo, son callejones sin salida porque los caminos que señalan son ilusorios, sea por exceso de pesimismo, sea por exceso de optimismo. La versión pesimista es el proyecto reaccionario que tiene hoy una renovada vitalidad. Se trata de detestar en bloque el presente como expresión de una traición o degradación de un tiempo pasado, dorado, un tiempo en el que la humanidad era menos amplia y más consistente. El proyecto reaccionario comparte con el extremismo racionalista y dogmatista la idea de que la modernidad occidental creó demasiados seres humanos y que es necesario distinguir entre humanos y subhumanos, pero no piensa que ello debe derivar de ingenierías de intervención técnica, sean ellas de muerte o de mejora de raza. Basta que los inferiores sean tratados como inferiores, sean mujeres, negros, indígenas, musulmanes. El proyecto reaccionario nunca pone en cuestión quién tiene el privilegio y el deber de decidir quién es superior y quién es inferior. Los humanos tienen derecho a tener derechos; los subhumanos deben ser objeto de filantropía que les impida ser peligrosos y los defienda de sí mismos. Si tuviesen algunos derechos, siempre deben tener más deberes que derechos.

La versión optimista de lucha contra el extremismo racionalista y dogmatista consiste en pensar que las luchas del pasado lograron vencer de modo irreversible los excesos y perversidades del extremismo, y que somos hoy demasiado humanos para admitir la existencia de subhumanos. Se trata de un pensamiento anacrónico inverso, que consiste en imaginar el presente como habiendo superado definitivamente el pasado. Mientras el pensamiento reaccionario pretende hacer que el presente regrese al pasado, el pensamiento anacrónico inverso opera como si el pasado no fuese todavía presente. Debido al pensamiento anacrónico inverso, vivimos un tiempo colonial con imaginarios poscoloniales; vivimos un tiempo de dictadura informal con imaginarios de democracia formal; vivimos un tiempo de cuerpos racializados, sexualizados, asesinados, descuartizados con imaginarios de derechos humanos; vivimos un tiempo de muros, fronteras como trincheras, exilios forzados, desplazamientos internos con imaginarios de globalización; vivimos un tiempo de silenciamientos y de sociología de las ausencias con imaginarios de orgía comunicacional digital; vivimos un tiempo de grandes mayorías que solo tienen libertad para ser miserables con imaginarios de autonomías y emprendimiento; vivimos un tiempo de víctimas que se vuelcan contra víctimas y de oprimidos que eligen a sus opresores con imaginarios de liberación y de justicia social.

El totalitarismo de nuestro tiempo se presenta como el fin del totalitarismo y, por eso, es más insidioso que los totalitarismos anteriores. Somos demasiados y demasiado humanos para caber en un solo camino; pero, por otro lado, si los caminos fuesen muchos y en todas las direcciones, fácilmente se transformarían en un laberinto o en un enredo, en cualquier caso, en un campo dinámico de parálisis. Esta es la condición de nuestro tiempo. Para salir de ella, es preciso combinar la pluralidad de caminos con la coherencia de un horizonte que ordene las circunstancias y les otorgue sentido. Para pensar tal combinación y, más aún, para pensar siquiera que ella es necesaria, son necesarias otras maneras de pensar, sentir y conocer. O sea, es necesaria la ruptura epistemológica que llamo epistemologías del sur.

 

*Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

Escándalo en Brasil: Temer acorralado

Michel Temer Escandalo

El presidente de Brasil, involucrado en un nuevo escándalo de corrupción, quedó al borde del juicio político. Esta mañana hubo varios allanamientos en el Congreso. En la mira está su socio Aécio Neves, cuya suspensión como senador fue solicitada por la Corte Suprema.

¿Al borde del juicio político?

Acorralado por el escándalo de corrupción que lo dejó al borde del juicio político, Michel Temer suspendió su agenda de actividades en el Palacio del Planalto y los rumores sobre su futuro crecieron entre los diputados de la oposición. Ayer a la noche se divulgó la existencia de una grabación en la que Temer aparece avalando el pago de coimas. “Estoy viviendo el peor momento de mi vida”, habría afirmado el presidente a su círculo íntimo.

Luego de que circulara el dato sobre la grabación, y en medio del escándalo, el mandatario sólo se refirió a las actividades del Gobierno y del Parlamento las cuales seguirían su normal funcionamiento. Sin embargo, tras los allanamientos que realizó la Policía Federal de Brasil esta mañana en busca de documentación vinculada con el pago de coimas, la presidencia de Brasil suspendió toda la agenda para el día de la fecha.

La actitud del Gobierno despertó rumores de todo tipo en el resto de las fuerzas políticas brasileñas. Según trascendió, Temer podría pronunciarse públicamente al mediodía. Anoche, cuando estalló el nuevo escándalo hubo cacerolazos y protestas contra Temer en San Pablo y las demás ciudades importantes de Brasil. Se esperan para hoy nuevas manifestaciones de quienes reclaman que el presidente abandone su cargo.

Temer acorralado

Las tapas de los diarios brasileños reflejan la magnitud del escándalo.
(AFP)

Según medios locales, el Presidente confirmó que “vivía el peor momento de su vida”, mensaje que habría transmitido a sus colaboradores más cercanos. Los motivos por los cuales la casa de gobierno decidió suspender todas las actividades no fueron comunicados, algo que aumentó la incertidumbre.

Esta mañana el escándalo de las grabaciones creció exponencialmente, incluyendo allanamientos y detenidos. Varios de los domicilios allanados pertenecen a Aécio Neves, titular del Partido Socialdemócrata de Brasil, quien perdió en las presidenciales de 2014 contra Dilma Rousseff.

La Corte Suprema ordenó que se separe a Neves, aliado clave de Temer, de su cargo de senador. Andrea Neves, su hermana, ya fue detenida por orden del juez del máximo tribuna Edson Fachin.

El Tribunal Supremo de Brasil suspendió en su cargo al diputado Rodrigo Louras Rocha, uno de los protagonistas del escándalo de corrupción que tiene en jaque a Temer. El cerco de la investigación se cierra cada vez más sobre el presidente brasileño.

 

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Venezuela afirmó que dejará la OEA

En medio de la conmoción producida por manifestaciones a favor y en contra del gobierno, la canciller de Venezuela, Delcy Rodríguez, indicó que su país iniciará el trámite de alejamiento del organismo regional. El proceso demora alrededor de un año.

En Venezuela se han llevado a cabo protestas en contra de la OEA y de su secretario general, Luis Almagro. (EPA)

El Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó a una reunión de ministros de Relaciones Exteriores para evaluar la situación en Venezuela, en una fecha que no fue definida. El Gobierno de Nicolás Maduro salió a responder al organismo: rechazó toda iniciativa de la OEA y anunció que se va de la organización. “El día de mañana (por hoy) presentaremos la carta de renuncia a la OEA e iniciaremos un procedimiento que tarda 24 meses”, dijo la canciller venezolana Delcy Rodríguez, en una declaración transmitida por la televisión oficial. Según la carta orgánica de la OEA, Venezuela debe esperar dos años y pagar el dinero que adeuda –8,7 millones de dólares– antes de quedar desligada del ente. En el marco de las negociaciones que se llevan a cabo para descomprimir la tensión, El Salvador será sede el 2 de mayo de una reunión extraordinaria de cancilleres de los países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), a pedido de Caracas, para abordar la crisis en el país caribeño. Diecinueve países, entre ellos Estados Unidos, México, Argentina y Brasil, votaron a favor de la convocatoria al encuentro extraordinario de urgencia que tendrá lugar en Washington. Fueron uno más de los necesarios para que se aprobara el encuentro, rechazado por Venezuela como un acto hostil. La reunión de ministros supone una escalada en la presión al Gobierno de Maduro en el seno de la organización panamericana.

Venezuela había advertido que si se convocaba a la reunión de cancilleres, el país dejaría la OEA. “Si esa reunión ocurre y se toma alguna decisión contra Venezuela, nosotros ya entendemos que la organización se doblegó a los mandatos del imperio”, dijo el embajador venezolano ante la OEA, el viceministro de Exteriores Samuel Moncada, refiriéndose a Estados Unidos.

Caracas defiende, en cambio, que se hable de su situación en la reunión de ministros de Exteriores convocada el 2 de mayo en El Salvador, a pedido de la canciller venezolana. La Celac está compuesta por los mismos países que se reúnen en la OEA más Cuba, con la excepción de Estados Unidos y Canadá.

Por su parte, expertos en libertad de expresión de Naciones Unidas (ONU) y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rechazaron la censura en Venezuela, al igual que la detención de periodistas que cubren las marchas en el país. “Exhortamos al Gobierno de Venezuela a que libere de inmediato a todos los detenidos por ejercer el periodismo y sus derechos de opinión y expresión”, reclamaron en un comunicado conjunto el relator especial de la ONU sobre el derecho a la libertad de opinión y de expresión, David Kaye, y su homólogo en la CIDH, Edison Lanza.

Por otro lado, Amnistía Internacional (AI) denunció la proliferación de detenciones arbitrarias en Venezuela para “acallar a la disidencia política”, según el informe “Silencio a la fuerza” que la ONG difundió ayer en México. AI recogió varios casos que muestran “las tendencias graves de violaciones de derechos humanos en detenciones arbitrarias por motivos políticos”, explicó en una entrevista la directora para las Américas de Amnistía, Erika Guevara-Rosas.

Por su parte la abogada Tamara Sujú, promotora de una demanda por torturas presentada contra Venezuela ante la Corte Penal Internacional (CPI), manifestó ayer su convicción de que ya existen suficientes pruebas para que la acción prospere. “Confío en que todo el material presentado a la CPI en La Haya demostrará que en Venezuela se ejerce desde años un tipo de control social a través de la tortura y el terror”, dijo la abogada durante una visita a Brasil, donde fue recibida por autoridades del Parlamento y el gobierno de Michel Temer.

 

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La última chance para la democracia venezolana

América latina debe prepararse para apoyar el cambio que le permita a Venezuela salir de su trágica situación.

Mujer detiene blindado en Venezuela

Mujer detiene blindado durante las protestas (Manaure Quintero)

>Por Andrés Malamud y Aníbal Pérez-Liñán*

Treinta mil. Es el número de muertes violentas ocurridas en Venezuela en 2016. Los argentinos comprenden la gravedad de este número. Los informes del Observatorio de Violencia permiten anticipar que en 2017 Venezuela arrebatará a El Salvador el cetro de país más violento del mundo.

No siempre fue así: hacia 1998, cuando Hugo Chávez ganó las elecciones, se registraban “sólo” 4500 homicidios anuales y el mal ejemplo de la región era Colombia. Es cierto que la sociedad venezolana, entonces empobrecida y colérica, ya no era el paraíso democrático de antaño; pero nadie podía imaginar que la pesadilla recién comenzaba.

La historia latinoamericana está surcada de golpes y bancarrotas; y, sin embargo, lo que hoy ocurre en Venezuela es sorprendente. Ni la dictadura cubana ni el colapso argentino de 2001 se le equiparan: en Cuba hay orden público y en la Argentina hubo rebote económico. Ninguno de estos consuelos se yergue en el horizonte venezolano.

La Universidad Católica Andrés Bello estimó el año pasado que el 82% de los venezolanos se encuentran por debajo de la línea de pobreza. En 1998, cuando el colapso del neoliberalismo catapultó a Hugo Chávez a la presidencia, el nivel de pobreza estaba cercano al 50%. El 52% de los venezolanos sufre hoy pobreza extrema; en 1998, la pobreza extrema se hallaba por debajo del 30%.

Las estadísticas apenas pueden resumir las dificultades de la vida diaria. En Venezuela el salario mínimo representa 37 dólares por mes. Conseguir un paquete de arroz en el mercado negro cuesta casi 2 dólares. Una colega, profesora asociada en una de las principales universidades públicas, gana el equivalente de 60 dólares mensuales. “Ese monto alcanza sólo para dos mercados -confiesa-. Hace tiempo que no vivo de mi salario.” El ingreso mensual no alcanza para cubrir los costos de alimentación en más del 90% de los hogares venezolanos. En un estudio reciente, más del 74% de los entrevistados aseguraron que habían perdido peso -más de ocho kilos en promedio- durante el año pasado.

Hace apenas dos años, la mayor parte de las familias tenía acceso al consumo de pollo o carne. Hoy en día, apenas una minoría puede adquirir estos productos de lujo. La leche, el café y los huevos son todavía más difíciles de encontrar. La quinta parte de la población se saltea el desayuno y un tercio come dos veces por día o menos. Los emigrados que regresan del exterior para visitar a sus familias saben qué llevar de regalo: alimentos, medicinas y -cuando el espacio en las valijas lo permite- papel higiénico.

La escasez pone a prueba la cohesión social y los lazos familiares de manera cotidiana. Algunos meses atrás, un buen amigo recibió un preciado regalo: un frasco de Nutella, cuyo valor de mercado equivalía quizás a la mitad de su salario mensual. Esa noche mostró a su familia el trofeo al llegar a casa. Cuando despertó en la mañana, el frasco de Nutella estaba vacío. Durante semanas, en la familia no se dirigieron la palabra. Imaginen los estragos que causaría un frasco de dulce de leche.

Resulta difícil entender cómo el país llegó a esta situación. Venezuela es uno de los principales productores de petróleo del planeta, y disfrutaba de una democracia sólida en los años setenta, cuando América latina estaba oprimida por dictaduras militares. Hoy en día, su vida política ha retrocedido a los años cincuenta. Las elecciones están suspendidas, la gente clama en las calles por la caída del gobierno y los militares se han convertido en el árbitro del juego político. Si los generales anunciaran mañana la decisión de no reprimir al pueblo bolivariano, el gobierno de Maduro colapsaría en cuestión de horas. Es difícil anticipar, sin embargo, quién se beneficiaría con este golpe interno.

Quizá lo más triste es que la lenta agonía de la democracia venezolana se incubó con ayuda del voto popular. El chavismo ganó elecciones durante quince años, sólo comenzó a mostrar cierta debilidad electoral a partir de 2007 y perdió las mayorías nacionales de manera definitiva apenas en 2015. Así como los demócratas comprometidos no dudan en afirmar que los males de la democracia se curan con más democracia, los chavistas comprometidos no dudaron en creer que los males del socialismo del siglo XXI se curaban con más socialismo del siglo XXI. Pero, a diferencia de la democracia liberal, el modelo venezolano no permite la corrección de los errores por medio de la alternancia partidaria.

La experiencia venezolana enseña que los políticos que reciben un cheque en blanco terminan por girar en descubierto contra la cuenta del voto popular. En Bolivia, Evo Morales ganó cómodamente tres elecciones presidenciales, hasta que una estrecha mayoría del electorado rechazó la reelección indefinida en el referéndum del año pasado. Ahora, Morales sostiene que fue derrotado “gracias a las mentiras de la derecha” y busca la manera de deshacer el resultado.

El continuismo no es un vicio exclusivo de la izquierda ni se limita a América latina. En Paraguay, el presidente Cartes buscó una enmienda constitucional que permitiera la reelección, un tabú desde la era de Stroessner. En Turquía, los votantes acaban de apoyar un cambio constitucional que desmantela el sistema parlamentario y permite a Recep Erdogan ser reelegido hasta 2029.

Si a la trágica situación venezolana se llegó por elecciones, la salida también las exige, pero no alcanza con ellas. Las elecciones son condición necesaria pero insuficiente porque el tejido social y la estructura productiva no se reparan en un domingo de urnas.

Para pensar el futuro de Venezuela, las teorías sobre transición democrática se quedan cortas. El legado de la revolución bolivariana se asemeja al de sociedades afectadas por una guerra civil, tal es el grado de destrucción resultante. Por eso, además de negociar las futuras reglas de juego, víctimas y victimarios deberán acordar los límites del castigo a los culpables y la reparación a las víctimas.

En Sudáfrica, el caso emblemático de reconciliación posconflicto, se destacaron tres elementos: un líder aperturista en el gobierno (Frederik de Klerk), un líder moderado en la oposición (Nelson Mandela) y el apoyo masivo de la comunidad internacional. Hay opositores venezolanos que están ansiosos por jugar el rol de Mandela, pero aún no se vislumbra quién sería el De Klerk que liderara el cambio de régimen desde adentro. Tampoco está claro que la comunidad internacional tenga la voluntad, o la capacidad, de sostener un cambio pacífico y la reconstrucción interna del país.

Pese a todo, el liderazgo de Luis Almagro desde la Organización de Estados Americanos (OEA) ofrece pistas para una salida. Las organizaciones subregionales como Unasur, Mercosur y ALBA se han mostrado incapaces, por debilidad o parcialidad, de mediar en el conflicto. En cambio, el coraje visionario del ex canciller de Pepe Mujica logró transformar la OEA en posible catalizador de una nueva ola democratizadora.

Sólo la acción concertada en la OEA puede contrarrestar la potencia avasallante de algunos miembros, como Estados Unidos, y la impotencia paralizante de otros, como Brasil. La región debe prepararse para apoyar el cambio en Venezuela. La gente ya está en las calles. Los moderados del régimen bolivariano tienen hoy, quizás, la última oportunidad para negociar una transición pacífica.

 

*Politólogos. Malamud es profesor de la Universidad de Lisboa y Pérez Liñán, de la de Pittsburgh

LA NACIÓN

Bajo la lupa: Crisis en Venezuela

Bajo la Lupa Venezuela

A partir de hoy inauguramos una nueva sección en MIX POLÍTICO. Bajo la lupa incluirá diversas opiniones, miradas, análisis profundos sobre la realidad. De ésta manera, buscará convertirse en una nueva puerta al mundo del debate político, social y cultural, mediante la voz autorizada de columnistas invitados. Así será Bajo la lupa: una invitación a la discusión con argumentos, al diálogo abierto sin prejuicios.

En esta primera entrega: Venezuela.

Dossier:

La Trocha – Adolfo Álvaro Martín

Desestabilización política en Venezuela – Margie Paola Bautista Silva

Venezuela: “Desacato” legislativo – Maximiliano König

Venezuela: Los riesgos de la Inmadurez – Rodrigo Durán Guzmán

La crisis venezolana en clave internacional: una mirada del sur, desde el sur – Agustina Gabriela Sánchez Rodriguez

La trocha

Las calles de Venezuela

BAJO LA LUPA: VENEZUELA

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Venezuela: Maduro ya no tiene quien le escriba

La crisis política que asola Venezuela ha vivido esta semana pasada su penúltimo episodio, consecuencia de la decisión unilateral del desprestigiado Tribunal Supremo de Justicia de asumir las funciones de la Asamblea Nacional y la posterior marcha atrás ordenada por Nicolás Maduro, obligado por la crisis abierta con los poderes fácticos del país y parte de los grupos afines al gobierno, que vieron en esta acción teledirigida del Tribunal Supremo el fin de la división de poderes en Venezuela.

A esta situación no es ajena la doble crisis –institucional y económica- que aqueja al país desde hace años. Respecto a la primera, el continuo choque de poderes entre el Ejecutivo y el Legislativo en Venezuela es constante tras la victoria de la oposición en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, que les permitió tomar el control de la Asamblea Nacional y desalojar a los chavistas que habían dominado esta institución durante 17 años. Los opositores, conocedores que las encuestas internas muestras un rechazo cada vez mas amplio a la figura de Nicolás Maduro, iniciaron una estrategia tendente a desestabilizarlo que tuvo su primer paso en el revocatorio que fue suspendido por el poder electoral en manos de los chavistas. Agotada esta vía, la oposición ha pedido el adelanto electoral, a lo que Maduro se ha opuesto sabedor de su debilidad electoral, llegando a tal punto su negativa a pasar por las urnas que, a día de hoy, se encuentran suspendidos los comicios regionales que debieron celebrarse a fines del pasado 2016 sin que exista fecha para su convocatoria. Un comportamiento que ha llevado a analistas venezolanos como el periodista Eugenio Martínez y analista Edgard Gutiérrez a considerar que Nicolás Maduro está buscando anular a los partidos que mayor incomodidad al gobierno.

La crisis económica, que está deviniendo en crisis social, tiene su principal referente en la caída de los precios del petróleo desde 2014 que afecta a Venezuela de forma extraordinaria, dado que mas del 95% de sus divisas provienen de las exportaciones de hidrocarburos. Esta caída de precios obligó a reducir las importaciones de manera alarmante, generando escasez de todo tipo de bienes (incluidos los de primera necesidad), lo que ha llevado a un fuerte descenso de la actividad industrial nacional, que según los propios datos preliminares desvelados por el Banco Central Venezolano en enero de este año, mostraría que en 2016 se produjo una caída acumulada del PIB de un 23%, y una inflación superior al 830%. Datos que incluso superarían las tendencias mostradas por otros indicadores, como los del FMI, que auguraban para el año pasado una caída del PIB del 10% y una inflación superior al 475%. Este desplome, ha tenido también consecuencias en el sector industrial, con un derrumbe de la producción interna como no se había visto desde hace mas de 17 años.

Esta doble crisis, y la incapacidad del gobierno de Maduro para afrontarlas, ha devenido en una crisis de abastos de alimentos y medicinas como consecuencia de la caída del precio del crudo y erráticas medidas de control cambiario, que ha llevado a Organismos internacionales como Human Rights Watch a solicitar que se declare una crisis humanitaria en Venezuela.

El presidente Maduro, en una evidente prueba de nerviosismo y desorientación ante esta situación, ha optado por medidas excepcionales como la declaración unos meses del Estado de Excepción y Emergencia económica (que le permite dictar leyes sin necesidad de acudir al legislativo), con desastrosos resultados tal y como muestran los indicadores económicos a los que ya hemos hecho mención. En esta línea de “huida hacia delante” debe enmarcarse la decisión de la pasada semana del Tribunal Supremo de Justicia y la posterior marcha atrás del gobierno chavista que, primero trató de anular a la oposición con la resolución judicial y, después, al constatar las resistencias externas y sobre todo internas, que esta polémica resolución estaba generando, se vio obligado a dejarla sin efecto por temor a las consecuencias que podría acarrearle a título personal.

Según el diario español El País, que cita fuentes del propio gobierno chavista, la declaración de la fiscal Luisa Ortega Díaz asegurando públicamente que la sentencia del Tribunal Supremo rompía el orden constitucional, constituyó un golpe sin precedentes al presidente Maduro, en lo que ha supuesto una declaración de oposición desde dentro del chavismo inédita hasta la fecha. A esta declaración, se ha unido el clamoroso silencio de otros poderes, especialmente el de la cúpula militar, lo que hizo que se disparasen todo tipo de rumores durante el pasado fin de semana en Caracas.

Lo que parece indiscutible a estas alturas es que la fallida intentona de arrebatar sus competencias a la Asamblea Nacional, ha constatado el creciente distanciamiento de muchos de los sectores que en el pasado apoyaban al fallecido presidente Hugo Chávez y que, en los últimos meses, han manifestado su crítica cuando no su oposición a la forma en que el gobierno de Maduro está afrontando esta doble crisis. Medios venezolanos recogían que la revocación de la resolución del Tribunal Supremo se adoptó en una reunión de urgencia celebrada en la madrugada del sábado 2 de abril, en la que participaron el presidente Maduro y los pesos pesados de su gabinete, pero al que no asistió la fiscal general Luisa Ortega, precisamente, quién denunció públicamente las consecuencias del golpe contra la Asamblea Nacional.

Pero esta desafección de relevantes fuerzas que en su momento apoyaron al chavismo no es el único problema que esta crisis ha generado al presidente Maduro; según las mismas fuentes, la posición de los militares también ha resultado muy importante en el devenir de los acontecimientos de este fin de semana y en la decisión de dar marcha atrás en el despojo de competencias a la Asamblea Nacional. Porque si bien se pudo ver al presidente Maduro el pasado fin de semana junto al ministro de defensa Padrino López, en lo que ha sido interpretado como la aquiescencia de la cúpula militar con la revocación de la resolución del Tribunal Supremo, ello no ha ocultado el hecho de que los militares han expresado su oposición a ser considerados como una mera guardia pretoriana del chavismo, a la vez que habrían trasladado a Maduro que las fuerzas armadas obedecen a la Constitución y al Presidente de la República, pero no a la persona que en cada momento pueda ejercer ese cargo.

La oposición se considera fortalecida tras los acontecimientos del fin de semana de principios de este mes de abril, sirviéndole para reanudar su campaña para erosionar aún mas si cabe la figura de Nicolás Maduro, en su estrategia de forzar un adelanto electoral que –según sus previsiones- les permitiría desalojar a los chavistas de la máxima representación de la República. Las manifestaciones de sectores opositores en la tarde de ayer y la violenta reacción de la policía y grupúsculos armados próximos al chavismo tan solo auguran mas violencia e inestabilidad política y social en un país muy castigado por la crisis.

La evolución de los acontecimientos en los próximos meses nos permitirá conocer si, las presiones subterráneas ejercidas desde sectores próximos al gobierno, pero descontentos con el comportamiento y actitudes de Maduro en los últimos meses, son capaces de encontrar un camino de salida que, sobre todo y en primer lugar, permitan aliviar la tremenda crisis económica y social, aliviando las terribles condiciones de vida que cada vez afectan a mas ciudadanos venezolanos.

 

* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).