La ceguera intelectual de la izquierda

Todos buscan ahora explicaciones al fenómeno Trump. Y las encuentran pronto. Lo que en la madrugada del 9 de noviembre se disparó desde Estados Unidos al mundo como un balde de agua fría y pareció una sorpresa tenía un fundamento -o varios-, pero sin embargo no aparecían con frecuencia en los análisis previos y la idea de “elegir al monstruo” no pasaba por las cabezas de los biempensantes, siempre tan dispuestos a creer que lo “malo” (el neoliberalismo o la globalización como etapa ultracodiciosa del capitalismo, en este caso) sólo se combate desde lo “bueno” (la izquierda progresista en alguna de sus variantes). Hay tres opciones para que lo que ahora se ve con tanta claridad (el enojo y el dolor de los caídos del sistema, el desprecio hacia las elites políticas, el resentimiento de los sumergidos sin educación) haya pasado inadvertido durante la campaña hasta el punto de imaginar un eventual triunfo de Trump como un accidente en la historia: la ignorancia, la mala fe o la ceguera. Hablemos de la ceguera.

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>Por Hinde Pomeraniec

En 1998, el filósofo estadounidense Richard Rorty publicó Forjar nuestro país: el pensamiento de izquierdas en los EE.UU. del siglo XX, un pequeño libro que despertó polémica porque se atrevía a pelearle a la ideología de lo políticamente correcto dominante por entonces. Lo que Rorty sostenía era que la izquierda en su país había elegido convertirse en espectadora de los hechos y refugiarse en la academia en lugar de seguir ligada a los movimientos sociales y a los sindicatos como hasta la guerra de Vietnam, y que había optado por proclamar las teorías de Derrida y a Foucault en vez de concentrarse en seguir peleando por lo que estaba ocurriendo en el terreno social y económico (una brecha entre ricos y pobres cada vez mayor, una falta de oportunidades rampante), algo que él advertía que podía traer consecuencias nefastas en el futuro. Esto escribía Rorty: “(…) Miembros de sindicatos y trabajadores no calificados y no organizados se darán cuenta tarde o temprano de que su gobierno ni siquiera intenta evitar el hundimiento de los salarios o la exportación de los puestos de trabajo. Más o menos al mismo tiempo comprenderán que los oficinistas suburbanos no van a permitir que les impongan impuestos para dar beneficios sociales a otros. Llegado este punto, algo va a romperse. El electorado no suburbano decidirá que el sistema ha fracasado y comenzará a buscar un hombre fuerte a quien votar -alguien dispuesto a asegurarles que, una vez elegido, ya no serán los burócratas engreídos, los abogados tramposos, los vendedores de bonos de salarios excesivos y los profesores posmodernos quienes tomen las decisiones. (…) Lo que es muy probable es que las conquistas obtenidas en el pasado por parte de los norteamericanos negros y castaños, así como por los homosexuales, serán liquidadas. El desprecio jocoso hacia las mujeres volverá a ponerse de moda. Las palabras nigger (insulto contra los negros) y kike (insulto contra los judíos) volverán a escucharse en el trabajo. Todo el sadismo que la izquierda académica ha intentado volver inaceptable para sus estudiantes retornará en cascada. Todo el resentimiento que los norteamericanos pobremente educados sienten hacia los graduados universitarios que les dicen cómo comportarse encontrará una válvula de escape”.

Si cambiáramos la frase en la que Rorty habla del insulto hacia los judíos por el insulto hacia los musulmanes y los latinos, podríamos obtener una suerte de crónica de nuestros días pero escrita hace veinte años. Mientras los olvidados por la globalización económica elegían creerle (y votar) a un personaje de la TV que les prometió devolverles el sueño americano, la izquierda cultural ombliguista que describía Rorty se obstinaba en ver a Hillary ingresando el próximo 20 de enero en la Casa Blanca. Claramente estaban viendo otro canal.

 

Publicado originalmente en: LA NACIÓN

Ganó Trump: ¿y ahora qué?

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>Por Andrés Fernández

Luego de culminar el proceso electoral “más salvaje de la historia” según algunos analistas norteamericanos, el magnate de frondosa cabellera rubia fue electo presidente. Más allá de los resultados electorales objetivos, intentaremos aquí realizar un resumen del camino transitado hasta llegar a la definición que todo el mundo observó con enorme expectativa; para luego ensayar algunos interrogantes que surgen a partir de ahora.

 

¿QUIÉN ES DONALD TRUMP?

Pero empecemos por el principio. A pesar de que es el flamante presidente del Estado más poderoso del mundo, para algunas personas es aún un personaje desconocido. O por lo menos, desconocido como dirigente político.

Trump nació en Nueva York hace setenta años. Fue uno de los cinco hijos de Mary Anne MacLeod y de Fred Trump, que se casaron en 1936.

Luego de un breve paso por la Universidad de Fordham en el Bronx durante dos años, continuó sus estudios en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania para iniciar su carrera en los negocios en la empresa de bienes raíces de su padre.

Excepto durante un breve momento en la década del noventa, cuando se declaró en bancarrota comercial, Trump no dejó de acrecentar su fortuna.

Según la revista Forbes su valor neto es de US$4.500 millones. Wealth-X dice que es US$4.400 millones, mientras que el índice de Bloomberg dice que es sólo US$2.900 millones. En cualquier caso, Trump afirma que “tiene mucho más”.

Con los años, se dedicó a invertir en hoteles, casinos, desarrollos inmobiliarios, la “industria” relacionada al golf y el espectáculo. Tanto es así, que se lo relaciona inmediatamente con el reality show “The Apprentice”.

Según afirman analistas económicos, Trump obtuvo de su padre no sólo financiación, sino también su estilo de negociación[1]. En este punto, es de esperar que intente continuar con el mismo estilo desde el máximo cargo ejecutivo de los Estados Unidos, con consecuencias inciertas.

En síntesis, su fortuna proviene de numerosas fuentes de inversión pero quizás la más relevante, esté constituida con los ingresos obtenidos por el uso de licencias con su nombre. La principal fortaleza de Trump, es justamente su propio nombre, utilizado a lo largo y a lo ancho del planeta, pero especialmente en su propio país.

Quizás eso explique como el “relato Trump”, ahora catalogado como populista, pudo penetrar en la sociedad estadounidense y romper con la tradición de las elites dirigentes de ambos partidos mayoritarios.

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TRUMP: EL CANDIDATO

Donald Trump, presentaba oficialmente su candidatura a presidente en junio del año 2015[2]. En su discurso, denunciaba la decadencia económica de los Estados Unidos y la ineficacia de la administración Obama en política exterior, especialmente, en Oriente Próximo.

Una de sus críticas más poderosas, estaban dirigidas a la élite política estadounidense afirmando que sólo alguien como él, desligado a la política y sus falsas promesas, era capaz de reorientar el rumbo del país: “¡Yo devolveré a EE UU su grandeza!”, afirmaba.

En aquel momento, Trump se situaba a mitad de tabla en la pugna por la Casa Blanca, según los sondeos relevados por Real Clear Politics[3].

Con el correr de la campaña electoral, el candidato se fue consolidando cada vez más. En primer lugar, derrotando a sus contendientes dentro del Partido Republicano. Incluso quienes denostaban sus verdaderas posibilidades, empezaron a ver con recelo el crecimiento del ahora electo presidente. Entre los republicanos, los principales dirigentes comenzaron a operar contra Trump en un intento desesperado por detener una inminente nominación oficial[4].

En cualquier caso, lo más llamativo de la campaña electoral, fue que el candidato republicano no modificó su esencia. Agresivo, sin filtros y haciendo gala del mismo personaje que los estadounidenses habían conocido en los medios de comunicación, Trump realizó numerosas declaraciones públicas que despertaron igual cantidad de resistencias.

El primer “escándalo”, se desató cuando planteó (sin pelos en la lengua) que en el caso de ser electo presidente, levantaría un “muro” en la frontera con Méjico y que además lo pagaría dicho país[5]. Después siguieron denuncias sobre el uso de armas, su destrato hacia las mujeres, su recurrente burla hacia personas con discapacidad y su posición respecto a la política inmigratoria.

En el caso de la política exterior, Trump mostró un claro mensaje. En primer lugar, hizo responsables tanto al presidente Obama como a Hillary Clinton sobre la expansión del ISIS y la crisis en Medio Oriente. Por otro lado, se mostró reacio a los procesos de integración económica y política, con especial énfasis en la conformación del NAFTA (lo llamó “el peor acuerdo de la historia”), los acuerdos Transpacífico y el sostenimiento de la OTAN[6].

Uno de los puntos que más se le criticó al candidato republicano, fue la supuesta ausencia de un plan económico sumado a su presunta impredecibilidad[7] [8].

Por último, recordemos que no fueron menores las críticas receptadas respecto a la evidente “irascibilidad” de Trump ante el intercambio en los debates[9] o en las redes sociales. Tanto es así, que el New York Times le dedicó una sección especial recopilando todos los insultos hacia “personas, lugares o cosas”[10].

PERO ENTONCES ¿POR QUÉ GANÓ TRUMP?

Curiosamente es el interrogante que más se repitió a lo largo y a lo ancho del mundo. Analistas, catedráticos y “opinólogos” por igual, siguen rastreando las razones de algo que parecía imposible. De la misma manera, surge cada vez con mayor fuerza, una potente crítica a las encuestas; a su fiabilidad y validez para analizar procesos electorales.

Lo real y concreto, es que los medios de comunicación también se hacen eco del mencionado interrogante. Muchos de esos medios (particularmente, los del país del norte y sus repetidoras asociadas) adoptaron una posición más que crítica ante la candidatura de Trump.

Pero ensayando una respuesta, es evidente que no hay una sola causa. Y aún si señalamos algunos puntos que consideramos relevantes, de seguro que quedan elementos por analizar.

En primer lugar, Donald Trump recibió apoyos masivos de los blancos de clase media y media baja, trabajadores de ciudades medianas y/o de las zonas rurales del centro del país. Tal es el contraste con la candidata demócrata, que Hillary triunfó en 31 de las 35 ciudades más pobladas. En este sentido, habría que pensar e inducir porqué el discurso anti-inmigración triunfó en los grupos mencionados.

En segundo lugar, es importante ver como Florida no se volcó de manera determinante a favor de Hillary Clinton como anunciaban algunas encuestas. Pero todos pasan por alto, que el voto “latino” o “hispano” no está constituido de manera homogénea, ya sea por origen y/o por pertenencia socio-económica. Para algunos tuvo mayor peso el acercamiento de la administración Obama con Cuba que el supuesto “racismo” de Trump y sus seguidores…

El tercer elemento, que el candidato republicano explotó con éxito, es el creciente rechazo a la clase dirigente, a una elite o casta alejada cada vez más de los ciudadanos. Por eso llegó como “outsider” y triunfó aún contra la estructura de su propio partido. El discurso anti-sistema (por lo menos, el vigente en el país del norte), característico de las exposiciones de campaña de Trump tuvieron su contracara en la candidatura de Bernie Sanders (socialista en el Partido Demócrata), que también señalaba el agotamiento de un modelo que beneficia exclusivamente a los ricos y poderosos.

Dos cuestiones a señalar en este punto: hubiera sido interesante ver una confrontación Sanders – Trump, pero el primero perdió en elecciones primarias con Clinton. Por otra parte, resulta llamativo observar que la ciudadanía se exprese contra la clase dirigente y vea en Trump un modelo de éxito. Millonario y empresario, que no paga impuestos y que se declaró a favor de recortar los gastos en el Sistema de Salud y que sin embargo, encontró masivos apoyos en las clases populares. Pareciera ser, que Trump se convirtió, en el portavoz de una supuesta renovación del mito del “sueño americano”. Queda por ver, si también ocupa el lugar de paladín de una nueva versión del “destino manifiesto”.

Finalmente, señalar algo que emerge como característica de los sistemas político-electorales contemporáneos. La discusión política adquiere elementos de la industria del entretenimiento: los debates entre candidatos, apuestas, “mercado” de encuestas; todo queda subsumido en un escenario donde los más aptos son los más preparados para el show. Por lo menos, eso demuestra en parte, la campaña mediática de ésta elección.

Quizás Trump lo supo desde el primer momento. Nada mejor para la política-espectáculo, que un showman cercano al público.

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SI, PERDIÓ HILLARY CLINTON ¿Y AHORA QUÉ?

El presidente electo ya fue catalogado como misógino, racista, agresivo e irascible. Al mismo tiempo, los opositores lo ubican como un claro exponente del “populismo” conservador. Sea cuales fueren las “etiquetas” elegidas para describir a Trump, lo importante a indagar ahora es cuál será el rumbo que tomará su administración a partir de su asunción oficial.

Igualmente, no parece el momento de expresar conclusiones determinantes, todo lo contrario. Es quizás el momento oportuno de pensar más interrogantes, particularmente por su incidencia en nuestra región, como por ejemplo: ¿cuál será el plan económico? ¿Cómo procederá ante los TLC y la política exterior? ¿Cuál será su estrategia militar y de defensa? ¿Cómo será su relación con Latinoamérica? ¿Y con Europa?

Por otra parte, aparecen otros interrogantes más ligados a la política interna, como por ejemplo: ¿cómo se reconfigurará el sistema de partidos en los Estados Unidos? ¿Hay espacio para el surgimiento de terceras fuerzas? ¿Cómo será su relación con el Partido Republicano y sus líderes?

Un nuevo tiempo parece estar comenzando, pero es aún temprano para saberlo.

 

 

[1] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160413_economia_origen_fortuna_trump_lf.shtml

[2] Ver http://www.telam.com.ar/notas/201506/109114-donald-trump-candidatura-presidente-estados-unidos.html

[3] Ver http://www.realclearpolitics.com/epolls/latest_polls/

[4] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160303_eeuu_elecciones_romney_republicanos_contra_trump_ep.shtml

[5] Ver http://verne.elpais.com/verne/2016/11/09/articulo/1478663733_305924.html

[6] Ver http://www.democracynow.org/es/2016/7/28/titulares/trump_threatens_to_abandon_nato_allies_if_countries_don_t_pay

[7] Ver http://expansion.mx/economia/2016/11/01/370-economistas-piden-no-votar-por-trump-aunque-clinton-tampoco-los-convence

[8] Ver http://www.lanacion.com.ar/1942434-los-economistas-afirman-que-hillary-garantizaria-un-mayor-crecimiento-economico-para-eeuu-y-el-mundo-que-trump

[9] Ver http://mixpolitico.com.ar/post/hillary-clinton-y-donald-trump-se-cruzaron-en-el-ultimo-debate-presidencial/

[10] Ver http://www.nytimes.com/interactive/2016/01/28/upshot/donald-trump-twitter-insults.html?_r=2

Hillary Clinton y Donald Trump se cruzaron en el último debate presidencial

Ambos candidatos se lanzaron acusaciones en el último encuentro antes de las elecciones del 8 de noviembre.

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Terminó la hora de hablar. Hillary Clinton y Donald Trump protagonizaron el tercer y último debate de candidatos presidenciales de Estados Unidos antes de las elecciones del próximo 8 de noviembre. Ambos debatieron sobre distintos temas e intercambiaron duras acusaciones. La nota la dio el postulante del Partido Republicano, que en los últimos días cuestionó la transparencia de los futuros comicios, y ahora puso en duda que aceptará el resultado en caso de perder.
El último debate tuvo lugar en la Universidad de Nevada, Las Vegas, y fue moderado por el periodista Chris Wallace. El equipo de campaña del magnate inmobiliario invitó Pat Smith, madre de uno de los norteamericanos muertos durante el ataque a la embajada de ese país en Bengazi, Libia, en 2012, cuando Clinton era secretaria de Estado. Sin embargo, este evento tuvo el formato de un debate tradicional, con preguntas a cargo de los conductores, a diferencia del “town hall” del debate anterior, que permitía consultas del público.

 

El debate comenzó con preguntas en torno a la Constitución, la tenencia de armas y el derecho al aborto, con cada candidato defendiendo la posición tradicional de su partido. Luego discutieron sobre el famoso muro que Trump prometió construir en la frontera con Mexico: “Necesitamos 1910ultimodebateg-02una frontera fuerte. Entre el público tenemos cuatro madres. Sus hijos fueron muertos por aquellos que llegaron al país ilegalmente. Las drogas llegan a montones a través de la frontera. Los gendarmes me avalaron, porque ellos saben lo que sucede. Ellos quieren una frontera fuerte”, sostuvo. “Tenemos 11 millones de personas sin documentos en este país. Toda esa cantidad de personas sería deportada según Trump. Tendríamos que ponerlos en trenes o autobuses para que salgan del país. No podemos estar de acuerdo con esta idea, destrozaría a nuestro país. Mi plan de reforma fronteriza incluye la seguridad, pero hay que poner los recursos donde realmente se necesitan. Somos un país de inmigrantes. En los primeros 100 días de mi Gobierno presentaré un proyecto en este sentido”, retrucó Clinton.

Luego fue el turno de la Economía: “No voy a aumentar los impuestos. No voy a agregar un centavo a la deuda. Obama heredó el desastre más grande y redujo la deuda. Trump va a hacer un ajuste tres veces más grande que Bush. Yo era Secretaria de Estado. Creo que los pasos que tomó el presidente Obama permitió salir de una terrible recesión”, lanzó Hillary. “Con Obama se duplicó la deuda nacional. Cuando yo sea presidente, vamos a renegociar la deuda. Vayan a Pensilvania, a Nueva York. Todos los empleos se fueron a otros países. Voy a renegociar NAFTA, y si no puedo conseguirlo, lo vamos a eliminar, porque fue un desastre. Vamos a reducir los impuestos a las empresas. Vamos a poner en marcha el país de nuevo”, dijo por su parte Donald.

Trump denunció que los últimos índices de empleo son “malísimos” y afirmó: “Hemos perdido empleos, empresas y ya no fabricamos nada. Los productos llegan de China, Vietnam, etcétera. He conocido amigos que lloran cuando ven lo que sucede. Estas personas sufrieron mucho luego de que NAFTA entró en vigor. Ahora quieren firmar el Acuerdo Transpacífico”. Clinton retrucó que su rival “llora lágrimas de cocodrilo dado que él dio trabajo a trabajadores chino, sus hoteles fueron construidos con mano de obra china”. “Nosotros vamos a hacer buenos acuerdos que fomenten los productos estadounidenses”, sostuvo. “¿Entonces porqué no lo hicieron en los últimos años? Usted tiene experiencia, pero fueron 30 años de mala experiencia. Ustedd habla pero no logra que se haga nada, tal como cuando dirigió la Secretaría de Estado”, contraatacó el republicano.

Más tarde se debatió sobre las acusaciones de abuso sexual de Trump, uno de los temas más mencionados en las últimas dos semanas de la campaña. “Eso salió de la campaña de ella. Ella y Obama pagan para contratar personas que generen violencia. Las denuncias contra mí son falsas. Ni siquiera me disculpé ante mi esposa. Esas mujeres quieren fama, mienten. Tuvieron sus 10 minutos de fama, fue pura ficción”, justificó el empresario. “Escuchamos lo que Donald hizo a las mujeres y ellas hicieron declaraciones públicas. ¿Cuál fue la respuesta de él? Dijo no pudo haber dicho eso porque no era suficientemente atractiva. ‘Esa no sería mi primera opción’, dijo sobre una de esas mujeres. Atacó la dignidad de ellas. Ahora sabemos lo que Donald piensa sobre las mujeres. Queda en nuestras manos para demostrar quiénes somos nosotros y qué queremos para nuestro país”, lanzó Hillary. “Nadie tiene más respeto que yo por las mujeres. Todo esto lo comenzó su campaña. Lo que no es ficción son sus correos electrónicos. Ella borró todo. Ella ha mentido centenares de veces. De eso debería hablar en realidad, cuando alguien quiere ser famosa”, replicó Trump.

1910ultimodebateg-03Clinton continuó con los ataques contra su rival, apuntando otro de los principales escándalos en su contra: sus impuestos. El magnate no publicó su declaración impositiva, lo cual, si bien no es obligatorio por ley, es una costumbre para candidatos de ambos partidos en los últimos 50 años. “No podemos saber nada sobre él, porque no hizo pública su declaración de impuestos. Cualquier cosa que diga no se puede probar. En los últimos debates nos enteramos que no pagó impuestos. La mitad de los inmigrantes indocumentados pagan impuestos federales y él no”, lanzó. “Deberías haber cambiado las leyes cuando eras senadora. No cambiaste la ley porque recibiste mucho dinero”, respondió Trump en referencia a la propia fundación de la exprimera dama.

Uno de los momentos más polémicos de la noche fue cuando Trump puso en duda si aceptará los resultados de las elecciones. El magnate, que había llegado a un virtual empate técnico con su rival, viene cayendo en las encuestas desde el primer debate, y la crisis se profundizó desde que se revelaron sus audios con mensajes misóginos. Por eso, en las últimas semanas denunció que los medios están en su contra y habló de posible fraude en los comicios. Sobre este tema, expresó: “Examinaré los resultados en el momento propicio. Lo que he visto al menos está muy mal. Los medios de comunicación son corruptos. El New York Times no es honesto y envenenan los votantes. Si se fijan en las inscripciones de votantes, hay millones de personas que están inscriptas para votar que no deberían estar inscriptas. A ella no se le debería permitir postularse en vista de lo que hizo con los correos electrónicos”. Clinton respondió: Es horroroso todo cada vez que Donald piensa que las cosas no van en la dirección que él quiere. Él dice que todo fue manipulado. Hasta cuando no le dieron un premio. Así piensa él. Así no funciona la democracia. Hemos tenido por décadas elecciones libres y justas. Él está denigrando nuestra democracia.

Luego llegó el turno de discutir sobre política exterior, en particular sobre Medio Oriente e ISIS: Clinton opinó que no apoyaría poner en tierra soldados estadounidenses en Irak” porque “no sería inteligente”. “La meta es retomar Mosul”, dijo, en referencia a la avanzada de esta semana. Trump la cuestionó: “Mosul es algo tan triste. Habíamos ocupado Mosul, pero decidieron irse y la perdimos. Ahora la queremos recuperar. Leí que querían atrapar a los líderes a Mosul. ¿Y dónde está el elemento sorpresa? Ahora luchamos por Mosul, pero ya la teníamos. Ella ha cometido tantos errores, pero quería lucir bien en las elecciones”. Clinton retrucó: “Quiero que la gente busque en Google a Trump e Irak y verán cómo opinaba. No dice la verdad. Mientras Trump era una celebridad en el programa The Apprentice, Obama atrapaba a Bin Laden. Esto es lo que tenemos que hacer”.

Por último, cada uno dio sus mensajes finales. “Me dirijo a demócratas, republicanos e independientes. Necesitamos su compromiso. He visto el trabajo de cerca. Sé que es una buena oportunidad para mejorar la vida de todos. He luchado por los niños y las familias. Voy a luchar contra intereses poderosos asegurándome que tengan buenos trabajos. Quiero tener la oportunidad de servir como presidente”, dijo Hillary. “Cuando comencé esta campaña dije que voy a convertir a este país en grande de nuevo. No atendemos a nuestros veteranos, atendemos mejor a inmigrantes indocumentados. Nuestros policías no son respetados. No hay educación ni empleos. Yo haré por negros y latinos lo que ella no hará en su vida. Vamos a fortalecer a Estados Unidos de nuevo. Tiene que comenzar ya. No podemos soportar cuatro años más de Obama y así será si la votan a ella”, concluyó Trump.

 

Publicado originalmente en PERFIL

Créditos Imágenes: AFP

Casi empatados, Hillary y Trump se preparan para el primer debate

Se verán las caras por primera vez en un escenario de virtual empate, según un nuevo sondeo que se conoció hoy.

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Virtualmente empatados en los últimos sondeos, Hillary Clinton y el magnate republicano Donald Trump se medirán en el primer debate presidencial, que se realizará mañana en la Universidad de Hosfra, cerca de Nueva York, desde las 21 (las 22 de la Argentina).

Según una encuesta que publican hoy por el Washington Post y la cadena de noticias ABC News, Hillary es respaldada por el del 46% de los votantes probables consultados, frente al 44% de Trump, y el resto se lo reparten los candidatos minoritarios, Gary Johnson (5%), del Partido Libertario, y Jill Stein (1%), del Partido Verde.

En tanto, entre los votantes registrados, Clinton y Trump empatan con el 41%, Johnson tiene un 7% y Stein un 2%. Si solo se pregunta por los dos principales candidatos, Clinton supera a Trump con un 49% frente a 47% entre los votantes probables y ambos empatan con un 46% entre los votantes registrados.

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El magnate republicano achica la distancia. Ahora está sólo dos puntos abajo de su contrincante.

La pequeña ventaja de la candidata demócrata sobre el republicano entre los votantes probables está dentro de los 4,5 puntos porcentuales que son el margen de error del sondeo, elaborado entre el 19 y el 22 de septiembre con una muestra de 1.001 adultos entrevistados por teléfono.

El debate, que se transmitirá por televisión y será moderado por el periodista de la cadena NBC, Lester Holt, será la primera oportunidad (se llevarán a cabo dos debates más) que la ex primera dama y el millonario se enfrenten cara a cara, lo que despierta un gran interés en el pueblo estadounidense que, según todas las previsiones, batirá todos los récords de audiencias.

Trump achica la distancia

En la anterior encuesta nacional del Washington Post y ABC, elaborada a principios de septiembre, Clinton superaba a Trump por 5 puntos porcentuales entre los votantes probables, una ventaja que en agosto, tras el impulso de la Convención Demócrata, era de 7 puntos. Las medias de sondeos indican que Clinton tiene una ventaja sobre Trump menor a 5 puntos: en Real Clear Politics tiene 3, en Huff Pollster 4,3 y en Five Thirty Eight, 2,1.

El medio especializado Político, que elabora una media con sondeos relevantes de once estados en disputa, señala que Clinton tiene una ventaja de 3,7 puntos porcentuales.

Las últimas encuestas en estados clave en estas elecciones, como Pensilvania y Virginia, coinciden con la tendencia nacional de la erosión del liderazgo de Clinton frente a Trump.

En las últimas semanas la demócrata tuvo que hacer frente a la polémica sobre su estado de salud y sobre su honestidad, al no haber informado de que le habían diagnosticado neumonía.

Además, la polémica sobre su uso de servidores privados de correo electrónico cuando era secretaria de Estado (2010-2013) sigue viva con la publicación de nuevo material de la investigación del FBI y la presión republicana para que sigan saliendo documentos.

Trump, después de un agosto muy desafortunado, ha logrado apoyos de miembros del Partido Republicano que recelaban de él hasta ahora, como el senador Ted Cruz, con una nueva estrategia de intentar mantenerse más fiel al guión clásico y reducir los exabruptos que han sido la seña de identidad de su campaña.

La encuesta del Post indica que Clinton tiene más dificultad para aglutinar el voto recibido por el presidente Barack Obama en 2012 que Trump para hacer lo propio con el del candidato republicano de ese año, Mitt Romney.

Ocho de cada diez de los votantes que apoyaron a Obama entonces planean hacer lo mismo con Clinton, mientras que Trump se lleva nueve de cada diez de los que respaldaron a Romney.

El sondeo se divulga en la víspera del primer debate presidencial de estas elecciones, que tendrá lugar en la Universidad Hofstra de Hempstead (Nueva York) el lunes por la noche y que se espera sea uno de los más vistos de la historia.

Ocho de cada diez votantes planean ver el debate, según el sondeo del Post, y un 44% cree que Clinton lo ganará, frente al 34% que piensa que Trump saldrá victorioso.

Las expectativas sobre la actuación de Clinton son más bajas que las que había para Obama en los debates del 2012, cuando el 56% pensaba que el ahora presidente ganaría a Romney y el 29% apostaba por el republicano.

Fuente: EFE

Hillary hace campaña en español buscando captar el voto latino

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La campaña de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, presentó ayer dos nuevos anuncios en español sobre los “peligros” de una presidencia del republicano Donald Trump para la comunidad latina. Los anuncios, digitales y para televisión, se emitirán en los estados de Florida y Nevada, ambos con altos porcentajes de población hispana y considerados cruciales para ganar las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre.

El primer anuncio, que lleva por título “País Primero”, está protagonizado por Carlos Gutiérrez, que fue secretario de Comercio durante el gobierno de George W. Bush y figura entre los republicanos que se desmarcaron de su partido para apoyar a Clinton frente a Trump. Gutiérrez, de origen cubano, afirma en el anuncio que Trump “no tiene las cualidades necesarias” para ser presidente de Estados Unidos. “He sido republicano toda mi vida, pero primero soy americano”, subraya Gutiérrez al argumentar que votar por Trump en noviembre “es peligroso” y que el país no puede “retroceder”.

En “Verdadera Fuerza”, el segundo anuncio de los presentados ayer, la campaña de Clinton destaca la “vida de trabajo” de la ex secretaria de Estado y anima a los latinos a registrarse para poder votar en noviembre.

“Mientras Donald Trump comenzó su campaña insultando a los inmigrantes y prometió regularmente deportar a 16 millones de personas, Clinton estableció una agenda que ayudará a los latinos a construir un mejor futuro y dará a los inmigrantes un camino fuera de las sombras”, sostuvo en un comunicado el equipo de la candidata demócrata. Trump prometió construir un muro en la frontera sur de Estados Unidos y asegura que México lo pagará, mientras que en las últimas semanas ofreció versiones contradictorias de sus planes para los inmigrantes indocumentados que residen en el país.

Por otra parte, a partir del lunes pasado, los periodistas acompañan continuamente a Hillary en su avión de campaña, mientras que el candidato republicano, que criticó a su rival Hillary por no haber dado ninguna conferencia de prensa en todo este año, no autoriza por el momento que un grupo de periodistas lo acompañe en sus viajes de proselitismo.

No es la primera vez que el comando electoral de Hillary dedica esfuerzos para captar el voto latino, como es posible observar en numerosos mensajes de campaña. Por ejemplo ésta “Carta abierta a los jóvenes indocumentados” ó el siguiente spot publicado hace una semana.

 

Fuentes varias: AGENCIA EFE, PÁGINA 12, HILLARY CLINTON WEB

Elecciones EEUU: La Convención Demócrata llega a Filadelfia

Filadelfia, una ciudad de inmigrantes y la primera capital del país, será por tercera vez escenario de una cumbre demócrata. Se espera menos espectacularidad y más contenido poliítico que la semana pasada en la republicana Cleveland.

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Después de una semana en la que Donald Trump acaparó todas las miradas en Cleveland, el Partido Demócrata desembarca en Filadelfia con su Convención Nacional. El evento, antes de su inauguración, ya desnudó los primeros cortocircuitos al interior del partido gobernante con la anunciada renuncia de su presidenta, Debbie Wasserman Schultz (ver aparte), y las tensiones que se mantienen con el ex precandidato Bernie Sanders. Con todo, hoy comienzan cuatro días clave para Clinton, que será nominada oficialmente como candidata demócrata a la Casa Blanca tras ganar unas primarias en las que irrumpió inesperadamente la revolución política de Sanders, un veterano socialista que la obligó a mirar más hacia la izquierda.

De cara a la Convención, las tensiones internas se vienen dando con los enfrentamientos electorales de Clinton con Sanders en las primarias, que obligaron a la ex secretaria de Estado a presentarse como una reivindicadora del partido de la clase media y buscar fórmulas para rebajar la tasa de pobreza. Ahora los demócratas en su conjunto –en un escenario de apertura ideológica– también buscarán dar protagonismo central a las minorías negra e hispana en la Convención.

En términos pragmáticos, 4765 delegados de 50 estados, cinco territorios en el exterior y la capital, Washington DC, nominarán, casi seguro, el miércoles a su candidato, que se da por hecho será Clinton.

Incluso, los llamados superdelegados –cargos electos y orgánicos del partido que tienen libertad para apoyar a quien quieran– dieron ya, de manera abrumadora, su apoyo a Hillary, pese a los esfuerzos de Sanders por intentar que cambien de parecer ante sus buenos resultados en las urnas durante las elecciones primarias de este año.

Como prólogo, el presidente Barack Obama dijo ayer que tenía un panorama claro de las debilidades y fortalezas de Clinton y aseguró que no había “nadie en la historia moderna que esté mejor preparada que ella para la presidencia”, señaló en una entrevista con la cadena de noticias CBS. Si bien mencionó algunas fallas de la ex secretaria de Estado con su carisma –“No siempre conecta y hay mejores oradores que ella”–, Obama fue tajante: “Ella sabe. Y eso es a fin de cuentas lo que más importa, lo que es necesario para hacer un buen trabajo en este cargo”.

Más allá del apoyo del jefe de Estado, las cosas no se presentan nada fáciles para la ex funcionaria. Las encuestas no le otorgan cifras mucho mejores que las del controvertido magnate neoyorquino, aunque eso no hace mella en el sistema electoral estadounidense, donde los candidatos dependen mucho de los estados oscilantes, alrededor de nueve distritos electorales en los que ninguno de los partidos grandes domina el electorado.

Al margen de las encuestas reñidas, los demócratas –puertas adentro– tienen sus propias contiendas y Bernie, quien durante la campaña no se cansó de exclamar que el 1 por ciento de los más ricos –entre los que se incluye a los Clinton– acumulan el 99 por ciento de los nuevos ingresos que se generan cada día, se presenta como el foco de tensión y un agitador de temas más sensibles.

Aunque finalmente respaldó a Clinton el 12 de julio, en su discurso de hoy por la noche en Filadelfia se espera que destaque los acuerdos alcanzados con la virtual candidata para hacer de su programa político el más progresista que haya tenido el partido, según adelantó ayer su equipo de campaña. Aun así Sanders dejará claro que Clinton es muy superior al controvertido candidato republicano, en todos los principales asuntos, desde la economía y la salud a la educación y el medio ambiente.

Además remarcará que ésta es la plataforma más progresista en la historia del Partido Demócrata, con acuerdos que él mismo alcanzó con Clinton, como aumentar drásticamente el acceso a la salud y hacer que las matrículas en las universidades públicas sean gratuitas para los estudiantes de familias con ingresos anuales inferiores a los 125.000 dólares.

Este programa, que se logró gracias a la fuerza que obtuvo en las urnas este año el senador de Vermont, establece también la abolición de la pena de muerte, el aumento del salario mínimo federal a 15 dólares la hora y la ampliación del programa de seguridad social a partir de aumentar los impuestos a quienes ganen más de 250.000 dólares. “Juntos continuaremos la lucha para crear un gobierno que nos represente a todos y no sólo al 1 por ciento más rico del país”, dirá Sanders en su discurso de apertura.

Lo cierto es que la fuerza del movimiento que generó Sanders hizo que la campaña de Clinton reconociera a un gran sector del voto demócrata más progresista, provocando una retórica más social y un ideario más fresco, incluso virando completamente su postura sobre el Acuerdo de Asociación Transpacífico, un tratado de libre comercio que Estados Unidos busca sellar con otros 11 países.

Otro de los discursos destacados de hoy será el de la primera dama, Michelle Obama, cuya intervención, al igual que la del senador, se centrará en cómo construir una economía que funcione para la mayoría de la población y no sólo para una minoría rica, según adelantó la organización del encuentro. Los valores de la libertad, la lucha por los derechos de los menos favorecidos y las minorías serán ejes centrales en una convención demócrata que contará con la presencia de su candidato a vicepresidente, el moderado Tim Kaine, al que Clinton presentó el fin de semana en un acto en Miami, como un hombre capaz de atraer a votantes latinos.

El senador por Virginia habla español, tiene un especial vínculo con Latinoamérica y con España, como presidente del Consejo Estados Unidos-España. Con menos espectacularidad que la Cleveland republicana que se vio la semana pasada y un poco más de contenido político, Filadelfia, considerada una ciudad de migrantes y la primera capital del país (entre 1790 y 1800), será por tercera vez escenario de una cumbre demócrata. Los seguidores de esa fuerza preparaban ayer sus pancartas, montaban las estatuas de burros azules –mascota y color del partido– y esperaban en tiempo de descuento la nominación de Clinton.

Publicado originalmente en PÁGINA 12