¿Viene la III Guerra Mundial?

Tercera Guerra Mundial>Por Claudio Fantini

La primera se desprende de las dos conflagraciones anteriores calificadas como “mundiales”. En ambos casos, la calificación surgió de una cuestión numérica: una gran cantidad de países fueron parte del conflicto.

Hoy es poco probable que ese formato se repita. Quienes quieren, como el Papa, ver tal rasgo en la guerra civil de Siria porque involucra a varios países, deben tener en cuenta que algo similar ocurrió en la guerra civil libanesa. Tampoco se habló de Guerra Mundial durante la trágica desintegración de Yugoslavia.

La otra posibilidad que justificaría la calificación de “mundial” para un conflicto actual, sería un choque nuclear entre dos potencias. De hecho, durante la Guerra Fría fue ese fantasma el que se adueñó del título Tercera Guerra Mundial. ¿Existe ese peligro? Ciertamente, con Trump en la Casa Blanca, Putin en el Kremlin y Kim Jong-un en el Palacio del Sol, no es fácil descartar un duelo nuclear. Pero la aún vigente Doctrina de la Destrucción Mutua Asegurada resta probabilidad a semejante riesgo.

Lo que más temen hoy las superpotencias no es un ataque con ojivas atómicas o neutrónicas. El riesgo más temido, en particular para Washington, es un devastador ciberataque. De haber una III Guerra Mundial, lo más probable es que sea cibernética. Del mismo modo que ya no existen los espías que existieron hasta la Guerra Fría, porque han sido reemplazados por los ciberespías, la guerra entre superpotencias se desarrollaría en el ciberespacio. Los espías de hoy no portan armas ni microfilms, sino laptops. El espionaje ya no tiene personajes como James Bond o los de las novelas de John Le Carre, sino como Edward Snowden. Los mayores daños causados por espías a Estados Unidos, los infligieron los ciberespías de China y de Rusia, además de Julian Assange con Wikileaks. La pesadilla del Pentágono no es una lluvia de misiles, sino un ataque cibernético que paralice las centrales nucleares, hidro-eléctricas y termoeléctricas, dejando sin energía el país. O que un ataque masivo a las redes haga caer el sistema a nivel nacional. La consecuencia sería un caos como el que no podría causar a Estados Unidos ningún ataque con ejércitos, aviaciones o misiles.

 

EL PAÍS (URUGUAY)

Marine Le Pen ganó un primer round contra Emmanuel Macron en una “emboscada” política

La visita a una fábrica Whirlpool que será trasladada a Polonia terminó con un revés para el candidato centrista. Los obreros en huelga la ovacionaron a ella y lo abuchearon a él.

Marine Le Pen fue recibida por los obreros en huelga de Whirlpool (AFP)

Marine Le Pen fue recibida por los obreros en huelga de Whirlpool (AFP)

El paseo que el socioliberal Emmanuel Macron podía esperar hacia el Palacio del Elíseo comenzó el miércoles de la peor de las formas posibles para él, con una hábil maniobra política de su rival, la ultraderechista Marine Le Pen, que lo dejó fuera de juego con una inesperada visita a una fábrica.

Por sorpresa y demostrando la cintura política que siempre se le ha atribuido, Le Pen apareció junto a los trabajadores en huelga de la fábrica de Whirlpool en Amiens, que será deslocalizada, mientras Macron se reunía a puerta cerrada con los sindicatos en la Cámara de Comercio.

El poder de la imagen fue devastador: el baño de masas de la ultraderechista, entre ‘selfies’ a las puertas de la planta y gritos de “¡Marine presidenta!”, difundido al mismo tiempo que la reunión de un Macron aflijido frente a una magra representación sindical.

El problema de la fábrica de Amiens, que además es su ciudad natal, ha supuesto una piedra en el zapato para Macron desde que se conociera en enero que Whirlpool planea trasladar su producción a Polonia.

Con 290 empleos fijos en el alero, el ex ministro de Economía aceptó reunirse con el comité intersindical de la planta, pero no visitar a los huelguistas junto a la fábrica.

Le Pen, que tiene en el voto obrero uno de sus principales caladeros de cara a la segunda vuelta de las elecciones el próximo 7 de mayo, no dudó en aprovechar la situación.

“Que Macron venga aquí no para reunirse con los huelguistas sino a no sé qué sala de la Cámara de Comercio, para reunirse con dos o tres personas, es una demostración tal de desprecio que he decidido salir de mi consejo estratégico para venir a Amiens”, espetó Le Pen ante las cámaras.

El socioliberal intervino al finalizar la reunión para defender su encuentro con los sindicatos y atacar la “utilización política” que a su juicio hizo su adversaria del conflicto social.

“El proyecto de Le Pen no arregla nada de la situación de Whirlpool. ¿La salida de la Unión Europea? Si ella es elegida, esta fabrica cerrará”

“El proyecto de Le Pen no arregla nada de la situación de Whirlpool. ¿La salida de la Unión Europea? Si ella es elegida, esta fabrica cerrará, como muchas otras en Francia”, consideró.

Macron hablando con los medios después de la llegada sorpresiva de Marine Le Pen (Reuters)

Macron hablando con los medios después de la llegada sorpresiva de Marine Le Pen (Reuters)

Más tarde, forzado por la acción de la ultraderechista, acudió en persona a ver a los huelguistas, que lo recibieron entre abucheos y duras críticas.

Rodeado por los trabajadores -entre los que había miembros del Frente Nacional de Le Pen, según los medios franceses-, Macron argumentó que no puede “prohibir a una empresa cerrar una fábrica, porque eso no es posible. Si no, ninguna empresa más vendría a invertir en Francia”.

Para cerrar este primer asalto, la candidata -que fue la segunda más votada, tras Macron, en la primera vuelta del pasado domingo- emitió un comunicado con sus propuestas para evitar la fuga de empresas, entre ellas tasar al 35% cualquier producto que salga de una fábrica deslocalizada y que sea vendido en el mercado francés.

A la espera de convencer a Whirlpool para no dejar Francia o de encontrar a un socio industrial que conserve los empleos, Le Pen se comprometió a nacionalizar la planta “si es necesario”.

En un mitin en Arras, en el norte de Francia, Macron criticó esa idea de su rival, a la que tildó de “demagoga”, y aseguró que hará campaña en todos los feudos en los que la ultraderechista tiene amplio apoyo, especialmente zonas rurales del noreste y el sureste del país.

“No silbéis a Le Pen, id a combatirla, a convencer a la gente en sus casas”, dijo a sus seguidores, quienes blandieron en el acto banderas francesas y de la Unión Europea al grito de “Macron presidente”.

La jugada de Mélenchon

Este cruce de espadas, que ha sido calificado en Francia como el comienzo real de la campaña de la segunda vuelta, marcó una jornada en la que también se conoció que el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, cuarto en la primera ronda, no hará público su voto en la segunda.

El líder de La Francia Insumisa ha recibido duras críticas por no participar en el “frente republicano” para frenar el paso a Le Pen, a las que se sumó el propio Macron.

“Sus votantes (de Mélenchon) se merecen algo mejor”, dijo el ex ministro.

La Francia Insumisa ha abierto una consulta entre sus bases para decidir si pide el sufragio en la segunda vuelta para Macron, el voto en blanco o la abstención, mientras que votar por Le Pen “no es una opción”.

Quien sí manifestó su apoyo a Macron fue el ex presidente conservador Nicolas Sarkozy.

“Es una elección responsable que no significa en ningún caso un apoyo a su proyecto”, afirmó en Facebook el jefe de Estado entre 2007 y 2012, quien alertó de que el proyecto de Le Pen, que aspira a abandonar el euro, tendrá “gravísimas consecuencias para el país y para los franceses”.

 

EFE

Elecciones en Francia: La búsqueda del balance político hacia el centro

Macron y Le Pen
>Por Rodrigo Durán Guzmán exclusivo para MIX POLÍTICO

Tras el término de la primera vuelta presidencial los resultados no han dejado a nadie indiferente en una tendencia al alza. Porque tanto socialistas como republicanos galos han quedado fuera de competencia en una segunda vuelta que se anticipa favorable para las aspiraciones del liberal Emmanuel Macron versus la líder (aunque haya dejado momentáneamente la presidencia) del Frente Nacional, Marine Le Pen. Como dato diremos que, en un contexto de voto voluntario, el 77% de los galos participó en los comicios de primera vuelta, cifra similar a lo que se espera en el balotaje del próximo 7 de mayo, aun cuando se prevé un leve aumento en la abstención, pero eso ya se sabrá.

Sin embargo, y a pesar de la demanda popular por nuevos actores en la arena política, ni uno ni otro forman parte de los denominados outsiders. Macron, graduado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la élite política francesa, trabajó en el banco Rothschild y fue ministro de Economía del saliente gobierno (socialista), aun cuando nunca ha militado en el oficialismo y sus políticas fueron ampliamente rechazas por el PS francés. En contraposición, Le Pen es hija del fundador del Frente Nacional (Jean Marie Le Pen) pero su discurso, si bien nacionalista, ha sido mucho más moderado que el de su progenitor. En cuanto a respaldos políticos de cara a la segunda vuelta, Macron ha recibido el apoyo de Fillon y Hamon, con proyecciones de que podría ganar la elección con un 62% de los sufragios, contra un 38% de su adversaria. No obstante, y porque los comportamientos en política a ratos forman parte de cuestiones “dignas de Ripley”, observaremos que el candidato de la izquierda, Jean – Luc Mélechon (cuarto en la primera vuelta) podría eventualmente traspasar su apoyo a Le Pen, con quien comparten ideas tales como el rechazo a la globalización y el libre comercio. Todo, por cierto, en un escenario complementado con el rechazo del denominado voto popular y obrero al supuesto elitismo tecnócrata de Macron.

Lo importante, que nos enseña no sólo Francia sino también contextos tales como España, Canadá o, más cercano aún, Argentina y quizás también lo que podría ocurrir en las elecciones presidenciales del presente año en Chile, es que existe una clara tendencia a recuperar la moderación y no dar cabida a los extremos, a las posiciones fundamentalistas entendiendo que la vida, al igual que la política, no es sólo blanco/negro sino que también coexisten, simultáneamente, matices donde la diversidad se transforma en un arma poderosa de enriquecimiento social integrador, tolerante y de respeto.

De todos modos, ninguna proyección es del todo segura cuando uno de los jugadores en el tablero es el populismo (Le Pen). Y menos cuando en la primera vuelta el Frente Nacional aumentó su sufragio más de cinco puntos porcentuales. Marine Le Pen quiere romper con una tradición europeísta de Francia construida durante décadas con medidas tales como “liberar” al país de la UE y realizar un referéndum sobre el Frexit y recuperar la moneda nacional, lo que supondría un escenario inquietante para una ya maltrecha UE tras el Brexit.

Macron, por el contrario, si bien se muestra crítico con el estado actual de la UE, desea “restablecer la confianza” (algo que forma parte del actual ethos discursivo de la Democracia Cristiana chilena que podría romper alianza con la izquierda llegando a primera vuelta en la elección presidencial de ese país generando, de paso, el retorno de los tres tercios en ese país) ciudadana en las instituciones declarándose abiertamente “cien por cien” europeísta. Y lo hace con una creencia sincera en todos sus flancos: el Mercado Interior Único, el espacio Schengen que avala la circulación libre de personas y la Eurozona.

Cómo sea, y tal como ha sido la tónica en algunos países, la evidencia es clara: en la actualidad una cosa es que los votantes estén desafectados de los partidos políticos, pero eso no implica que se desentiendan de la política. Su actuar no está precedido por “órdenes de partido” sino por sus convicciones, por sus sensaciones, anhelos y deseos. Al final del día, y en eso tanto la naturaleza como evolución humana son sabias, los individuos entendemos la importancia de generar acuerdos colectivos de convivencia donde, más allá si eres de izquierda o derecha, lo importante es que todos seamos capaces de encontrarnos y trabajar, colaborativamente, en nuestros respectivos proyectos de país, uno donde los populistas (salvo el caso de Estados Unidos lógicamente), a diferencia de la moderación, no tienen cabida en sociedades que ansían alcanzar tanto su plenitud como madurez.

 

* Magíster internacional en comunicación, experto en comunicación y análisis político.

La Trocha: primera vuelta en Francia

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017 (Robert Pratta – REUTERS)

Primera vuelta de las presidenciales francesas: derrota de los partidos tradicionales, auge de los extremismos y la incógnita Macron.

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Marine Le Pen y Emmanuel Macron disputarán el próximo día 7 de mayo la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Aunque los resultados no son aún definitivos, Macron ha sido el mas votado (24%), desbancando a la que hasta hace poco mas de 3 semanas parecía el candidato con mayor simpatía de voto, Maríne Le Pen (21,3%).

La Europa institucional de Bruselas y gran parte de los gobiernos del Viejo Continente han respirado aliviados por el resultado, en el convencimiento de que Macron acabará imponiéndose a Le Pen pues, como ya auguran los primeros sondeos, el candidato social-liberal tendría una intención de voto del 62%. Además, a lo largo de la mañana de hoy, la mayoría de los candidatos que no han pasado a segunda vuelta le han mostrado su apoyo.

Sin embargo, un análisis mas pausado de los datos debería atemperar esta euforia, no porque en estos momentos se dude de que Macron pueda perder la segunda vuelta, sino porque lo que han mostrado los resultados del domingo 23 de abril, es el profundo rechazo frente al proyecto europeo que se ha instalado en una parte muy importante del cuerpo electoral frances.

Es conocido hace tiempo el rechazo a la Unión Europea de Marine Le Pen, que no ha dudado en asegurar que si llega a la presidencia planteará un referéndum para abandonar a sus socios de Bruselas. Frente a ella, es cierto, Macron ha manifestado un compromiso con el proyecto europeo y con el euro pero, ¿y los demás candidatos?.

Sugiero a los lectores que fijen su atención en Jean-Luc Mélenchon, candidato radical que ha obtenido el 19,6% de los votos, que no ha dudado en poner en cuestión el modelo de la Europa del Euro, y cuyas afinidades con regímenes como el de Maduro en Venezuela, le sitúan en el mismo frente de oposición a la Unión Europea y al modelo del que se ha dotado la Europa Occidental desde los tratados de Maastricht en 1992. Es posible que Mélenchon, en las últimas semanas, haya atraído votantes provenientes del antiguo partido comunista francés que, durante años habían votado a Le Pen (padre y luego hija), por su discurso antisistema y antieuropeista y que, ahora, hayan encontrado un candidato mas acorde con sus ideas pero con igual discurso antisistema. Tampoco puede decirse que haya mostrado una posición abiertamente europeísta el derrotado candidato del otrora poderoso Partido Socialista, Benoît Hamon, que ha cosechado los peores resultados de su historia reciente, superando por poco el 6% de los sufragios.

Todo ello quiere decir que ayer, en uno de los países fundadores de la Unión Europea, cerca del 45% de los votantes han apoyado posiciones de rechazo en mayor o menor medida al proyecto europeo. Además, y por primera vez en la Quinta República, ninguno de los dos partidos tradicionales (representados en estos comicios por los republicanos de Fillon y los socialistas de Hamon) han alcanzado la segunda vuelta, en una prueba mas de la enorme desafección del cuerpo electoral francés hacia ellos. Recuérdese que en las elecciones de 2012, ambos partidos obtuvieron el 56% de los votos en primera vuelta. Es evidente que el candidato Macron hará bien en estar muy alerta ante estos alarmantes síntomas y, considerar que una parte importante de ese voto de Mélenchon y Hamom podría acabar en el casillero de su rival.

No olvidemos que el sistema electoral francés de doble vuelta, lleva décadas ocultando que cada vez mas electores están optando por los extremos de la línea ideológica (ahora representados por Le Pen y Mélenchon) y, si bien es cierto que salvo sorpresa mayúscula, Macron tiene grandes posibilidades de ser Presidente de la República Francesa, puede encontrarse en poco tiempo con graves problemas consecuencia de la fuerza que ese 45% de los galos opuestos a Europa pueda obtener en las elecciones a la Asamblea que tendrán lugar pocos meses después de las presidenciales. Especialmente, porque Macron no dispone de un partido político consolidado con implantación en toda la República, ya que su organización apenas tiene poco más de ocho meses de vida.

Demasiadas incógnitas que obligan a mostrar mas cautela que euforia.


* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).

Elecciones en Francia: ¿Quién es Emmanuel Macron?

Macron 2017

>Por Andrés Fernández*

Con menos de cuarenta años, es la primera vez que Emmanuel Macron se presenta como candidato en un proceso electoral. Y sin pertenecer (según sus propias afirmaciones) a ningún partido político, triunfó este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, lo que le garantiza disputar el máximo cargo en la segunda vuelta de mayo.

Con 23,75% de los votos, este candidato atípico se enfrentará en el balotaje a Marine Le Pen, quien con 21,53% fue la segunda candidata mejor votada de la jornada del domingo 23.

Pero, ¿quién es Emmanuel Macron? ¿Cómo logró en menos de un año posicionarse como favorito en la segunda economía de la Unión Europea? ¿Y realmente es la opción más firme para vencer a Le Pen?

Veamos entonces quién es Macron

Macron saltó a la escena política primero como asesor económico del presidente socialista François Hollande y, desde 2014 como su ministro de Economía. Como es de público conocimiento, antes había trabajado como banquero de inversión en Rothschild & Cie.

Hace tan sólo un año, durante el mes de abril y sin haber dejado aún su cartera en el gobierno, lanzó el movimiento En Marche! (¡En marcha!) con un acto público en Amiens, su ciudad natal, en el norte del país.
En aquel momento aseguró que su intención era superar las diferencias tradicionales entre la izquierda y la derecha.
“Refundar desde abajo, de manera sincera, auténtica, verdadera. La idea de este movimiento político es una dinámica: ante el bloque de la sociedad, intentar avanzar”, afirmó en Amiens.

Macron se presenta como liberal en lo social, partidario de la desregulación económica y defensor a ultranza del actual modelo de Unión Europea. Cuando en noviembre pasado, seis meses después de la creación de En Marche!, el ya exministro anunció su candidatura, algunos analistas franceses vieron en esa decisión un salto al vacío.

Sin embargo, a medida que avanzó la campaña presidencial, Macron afianzó su liderazgo en las encuestas. Este domingo en tanto, confirmó su lugar en el balotaje contra la candidata del Frente Nacional.

Pero, ¿quién resultará vencedor en este duelo?

Macron se presenta como la mejor opción

“Hay gente que argumenta que Macron es la mejor opción para frenar a Marine Le Pen porque al ser más centrista puede recabar apoyos tanto a izquierda como a derecha”, según afirma el profesor Philippe Marlière, de la University College London en diálogo con BBC MUNDO. “Sin embargo, también se dice que su punto débil es que no se sabe bien de dónde viene, que no tiene experiencia… mientras que Le Pen es una buena competidora”, agrega.

No obstante, la mayor parte de los analistas duda de las posibilidades reales de Le Pen de llegar a la presidencia: en una segunda vuelta, señalan, la candidata del FN tendrá difícil superar el 50% de los votos necesarios para vencer.

Proyecciones segunda vuelta

Proyecciones para la segunda vuelta. G. Elliot Morris, The CrossTab.

Francia, elecciones y una situación inédita

En cualquier caso y más allá del resultado, las viejas claves de lectura política en Francia parecen no servir para interpretar concienzudamente los comicios realizados ayer.

La irrupción de Macron, la fortaleza de Le Pen, el ascenso de Mélénchon y la debilidad de los principales partidos tradicionales caracterizó a la jornada electoral francesa. Tal es de novedoso el escenario, que ninguno de los dos partidos tradicionales que se reparten el poder desde la instauración de la V República tendrá participación en la elección definitiva.

El segundo punto a destacar, obviamente, es el ascenso y triunfo de un movimiento político que no está constituido como partido y que no cuenta con representantes electos. Planteará sin duda, un desafío para Macron en caso de ser electo presidente; ya que dependerá para gobernar del apoyo de diputados de otros grupos, al menos hasta las elecciones legislativas de junio.

Para explicar la popularidad de Macron, sería necesario comprender la profunda crisis de representación que atraviesan los partidos tradicionales. Mientras el ganador de las primarias socialistas, Benoit Hamon, fue considerado como “demasiado de izquierdas” para muchos de sus históricos votantes, el conservador François Fillon perdió su condición de favorito en los sondeos por su presunta implicación en una serie de escándalos de corrupción que repelieron importantes apoyos.

Un voto descontento

Ante la evidente crisis de los grandes partidos, las denuncias cruzadas de corrupción y una imagen profundamente corroída de las clases políticas el líder de En Marche! se posiciona como una alternativa novedosa.
Desde la otra vereda, el Frente Nacional busca convencer también a los descontentos y desilusionados, pero en clave nacionalista con algunos postulados extremos que numerosos analistas no dudan en calificar como fascistas.

En todo caso, sería interesante aquí poner un signo de pregunta ante afirmaciones de algunos periodistas y académicos que proponen calificar a estos dos candidatos como “populistas”. Pareciera que cualquier liderazgo que no responda a las estructuras partidarias y mandatos políticos “herederos” del liberalismo, es automáticamente considerado como populista. El debate queda pues, abierto a consideraciones.

Sin embargo, es difícil encuadrar a Macron fuera del “establishment” político y económico francés. Es en definitiva, un “hombre del sistema”. Las grandes empresas y los grandes medios apostaron por “el representante del centro”, a veces solapadamente y otras, no tanto.

Es posible entonces, que el ganador de la primera vuelta se constituya en el principal garante de una serie de políticas que se aplican en Francia desde hace (al menos) veinte años. El principal éxito de Macron, es quizás, haber construido una imagen innovadora, juvenil, capaz de aglutinar apoyos más allá de las fronteras partidarias. Esa imagen puede verse opacada en parte, si se vincula demasiado con los líderes de la “vieja política” y su impulso renovador, puede perder fortaleza ante la candidata del Frente Nacional que parece tener muy en claro a “qué se juega” en esta segunda vuelta presidencial.

Desarrollo electoral del Frente Nacional

Desarrollo electoral del Frente Nacional desde 1974

 

Ver también:

  1. ¿Quién es el candidato francés Emmanuel Macron?
  2. El programa, de izquierdas y derechas, de Emmanuel Macron
  3. Emmanuel Macron: El fenómeno político de las elecciones 2017
  4. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo rostro de la política francesa?
  5. Emmanuel Macron, un OVNI de la política que pulverizó todas las reglas conocidas
  6. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo candidato a la presidencia de Francia?

*Director de MIX POLÍTICO

Francia: Macron o Mélenchon, el dilema de la izquierda

Melenchon

El mitin de Mélenchon en Lille el 12 de abril reunió a 25.000 personas. (SYLVAIN LEFEVRE VIA GETTY IMAGES)

>Por Eduardo Febbro

Las izquierdas francesas están extraviadas. Falta menos de una semana para la primera vuelta de las elecciones presidenciales y los votantes progresistas no saben a qué candidato elegir entre las tres ofertas presentes: la del socialista Benoît Hamon, la del líder de la izquierda radical (Francia insumisa), Jean-Luc Mélenchon, o el nuevo actor del extremo centro y del liberalismo social y ex ministro de Finanzas del presidente François Hollande, Emmanuel Macron. Más que une elección de adhesión ideológica propiamente dicha, un voto castigo o un voto útil, las elecciones se han configurado para que, como lo señala François Miquet-Marty, director de la consultora Viavoice, se conviertan en “un dilema”. La primera opción a favor del socialista Hamon está casi descartada. Su lejana posición en los sondeos (entre 7 y 9%) disuaden a los huérfanos socialistas que vieron cómo, ministros, diputados y dirigentes históricos, abandonaban el navío para navegar hacia la presidencia con Emmanuel Macron. La duda se concentra en dos candidatos: Mélenchon o Macron. El primero está hoy en posición de fuerza. Su radicalidad suavizada, la elocuencia de su prosa política y la descomposición del Partido socialista lo izaron al tercer lugar de las preferencia de voto, detrás de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen (primera con 25% de intenciones) y de Emmanuel Macron. Según los últimos datos, Mélenchon se adelantó al representante de la derecha, François Fillon. La tercera es la opción Macron. Este diseñador de la política económica de François Hollande aparece, ahora, como la carta más segura para imponerse a la derecha y, en la segunda vuelta, ganar ante Le Pen.

Los progres de Francia tienen, en realidad, dos figuras como expectativa:una izquierda “químicamente pura” (Mélenchon), y un centro químico (Macron) creado hace un año cuya plataforma es una síntesis con ingredientes del centro, de la derecha moderada y de la socialdemocracia al mejor estilo europeo. El nivel de indecisión es tal que a muy pocos días del voto “la figura presidencial es imposible de encontrar”, según la expresión del Primer Secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis. ¿A quién votar? Si lo hacen por el socialista Benoît Hamon es prácticamente un voto perdido. Poco a poco, Hamon fue deslizándose hacia la retaguardia de las encuestas empujado a la vez por el avance de Francia insumisa y, sobre todo, por el continuo flujo de deserciones dentro del PS. El disenso entre el liberalismo social y el socialismo fidedigno, entre la socialdemocracia reformista y de gobierno y la izquierda igualitaria y partidaria del Estado no se resolvió con un congreso que enfrentó a las dos mociones sino con una espantosa fuga de socialistas hacia el extremo centro de Macron. Benoît Hamon fue crucificado por los dirigentes de su propio partido.

Respaldar a Jean-Luc Mélenchon es, para la izquierda, la carta más genuina. El problema está en que su orientación radical no le garantiza una mayoría presidencial. La realidad de su dinámica es igualmente un aprieto. En las elecciones presidenciales de 2012, las encuestas de opinión lo situaban alrededor de un 18% de las intenciones de voto. Al final de la primera vuelta, sólo obtuvo 11%. Elegir a Emmanuel Macron significa un voto a favor de la continuidad con las políticas del presidente François Hollande que el mismo Macron implementó a partir de 2014 cuando se produjo el giro liberal del mandato. Sin embargo, pese a no contar con un partido ni haber participado nunca en una elección, Macron desplegó una narrativa de cambio y de ruptura con el sistema que sedujo a porciones importantes del electorado. Su ubicación en el “extremo centro”, su aura juvenil y la energía positiva que se desprende de él desempeñaron un papel decisivo en su insólito ascenso.

Huérfanas de un socialismo suicida, tentadas por la opción más radical o por un centro liberal moderado, aterrorizadas por las raíces profundas de la extrema derecha y la certeza de que su candidata, Marine Le Pen, puede llegar a la segunda vuelta y más, espantadas por la corrupción del candidato de la derecha de gobierno, François Fillon (Los Republicanos), las izquierdas de Francia oscilan entre el voto útil, Macron, o el voto estratégico y de corazón, Mélenchon. Enfrente tienen el espectro que lo regula todo, Marine Le Pen, y un voto envuelto en un doble sentido: elegir a un candidato progresista para la segunda vuelta del siete de mayo e impedir que la derecha pase a la segunda, donde podría enfrentarse y ganarle con seguridad a Marine Le Pen.

El problema es que, hoy, todo está cubierto de neblinas. El 40% de los votantes no habrían decidido aún por quién votar y las últimas encuestas arrojan un retrato electoral desconcertante: los cuatro candidatos fuertes, Marine Le Pen, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, François Fillon, están empatados. Sus respectivos porcentajes (entre 19 y 24%) no están por encima del margen de error que se integran en los sondeos. Los franceses se han convertido en un prodigioso director de teatro que juega a su antojo con los actores. A su vez, la incertidumbre, la explosión del PS, las nuevas figuras como Macron, la influencia reciente de Jean-Luc Mélenchon, o la decapitación anterior de varios políticos de carrera (François Hollande, Nicolas Sarkozy, Alain Juppé, Manuel Valls) son el testimonio de un fin de ciclo. El semanario Le Nouvel Observateur escribe en un editorial: “Francia vive una sesión de psicoanálisis colectivo mucho más apasionante de lo que parece. Esa sesión nos está contando el fin de un mundo”. Recién el próximo 7 de mayo se conocerá la identidad del cambio, o de la continuidad.

P12

Libros: “Revoluciones Horizontales: Ciberactivismo y Movilizaciones Ciudadanas en América Latina y España”

“Es algo urgente mejorar los canales de participación democrática…” Adolfo Álvaro Martín.

Ciberactivismo

Una breve reseña

Las personas y la política es el eje vertebrador de “Movimientos Horizontales”, un libro que analiza el fenómeno emergente de la participación ciudadana en la política al margen de los actores tradicionales. Para ello, el autor ha escogido tres ejemplos acaecidos en América Latina y España: La “rebelión de los forajidos” que, en 2005, provocó la caída del gobierno de Lucio Gutiérrez en Ecuador; el “15-M” que, desde la Puerta del Sol de Madrid, se extendió por toda España en 2011 y; el movimiento estudiantil “#YoSoy132” que, desde el campus de la Universidad Latinoamericana de México D.F., transformó la campaña electoral de 2012.

El autor señala que estas acciones ciudadanas tienen su origen en las transformaciones que vienen desarrollandose en nuestras sociedades desde hace años y que, por diversas razones, no han sido percibidas o tenidas en cuenta por los partidos políticos tradicionales y las instituciones democráticas. Ello ha tenido como consecuencia una pérdida progresiva de su capacidad de influencia en la sociedad al no poder canalizar los intereses y expectativas ciudadanas. El libro llama la atención sobre el hecho de que esta desconfianza y alejamiento de los partidos políticos e instituciones, no implica indiferencia o desinterés hacia la actividad política. Más al contrario, los ejemplos mostrados en el libro acreditan que las personas sí están interesadas en la vida política y que, por ello, han desarrollado nuevas formas de visualización y protesta alternativas a los canales tradicionales, exigiendo una mayor participación en la toma de decisiones sobre los asuntos que les afectan y, también, en la creación de la agenda política.

Ello muestra que cada vez más la ciudadanía se aleja del modelo tradicional de las democracias en los que, su participación se limitaba a ejercer el derecho de voto cada cierto tiempo y delegar la Caratula librogestión de los asuntos en unos representantes procedentes de los partidos tradicionales, y exigen una presencia activa y continuada para hacer oír su voz en los distintos asuntos relacionados con la actividad política.

El autor pone de manifiesto que si bien estas formas autónomas de actividad política ciudadana han podido desarrollarse y difundirse gracias a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), no es menos cierto que no es un activismo originado como consecuencia del nuevo “paradigma tecnológico”, pues mucho antes de la aparición o popularización de las TIC, ya se habían comenzado a desarrollar acciones políticas autónomas por colectivos ciudadanos. Adolfo Álvaro señala que la tecnología habría sido el catalizador que ha permitido a muchos mas ciudadanos articularse y actuar de forma diferente, logrando con ello una amplia legitimación social que ha permitido llevar a cabo movilizaciones para conseguir sus objetivos, con gran apoyo ciudadano y, lo más relevante, con unos éxitos inéditos hasta entonces.

Finalmentel, el libro enfatiza el valor de las revoluciones horizontales propiciadas por el ciberactivismo. Llamadas así porque generan comunicación horizontal, en el sentido de que se logra el contacto e intercambio directo entre las personas, mediante diversas plataformas digitales. La importancia de ello, es que una vez que se gesta una manifestación por una causa común, las personas afines participan, aún si no tienen facilidad para accesar a la red. Un concepto que introduce el autor de Revoluciones Horizontales, es el modelo de ciudadanía global, en la cual todas las personas se involucran con lo que acontece en el mundo. Sin importar el país de origen, cada individuo tiene la posibilidad de consumir información de otros países y de forma recíproca, compartir datos con los demás.

El libro

La primera edición de este libro, ya se encuentra agotada. Mientras que la segunda, transita el mismo camino. Igualmente, se puede acceder on-line en el siguiente LINK.

Reino Unido comienza el divorcio de la UE

La canciller alemana, Angela Merkel, echó el primer balde de agua fría al rechazar negociar un acuerdo de libre comercio al mismo tiempo que la separación, como pidió en su carta la primera ministra británica.

Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, recibió la carta de manos del embajador británico en la UE, Tim Barrow. (Imagen: AFP)

La primera ministra británica, Theresa May, pidió ayer unidad a su pueblo al iniciar la salida de la Unión Europea (UE) que tildó de irreversible. El Parlamento del Reino Unido invocó el Artículo 50 del Tratado de Lisboa que da inicio a las negociaciones para abandonar el bloque. Sin embargo, la estrategia de apertura recibió críticas por parte de los principales políticos europeos.

En lo que analistas políticos calificaron como el discurso más pro-europeo que pronunció como primera ministra, May confirmó ante la Cámara de los Comunes (baja) que el embajador británico en la UE, Tim Barrow, entregó al presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, la carta que ella firmó anteayer, y gatilló el proceso de salida de Reino Unido del bloque europeo. “De acuerdo con los deseos del pueblo, el Reino Unido abandona la UE. Este es un momento histórico del cual no puede haber vuelta atrás. El proceso está en marcha”, afirmó la primera ministra y agregó que el Reino Unido inicia un viaje trascendental al activarse el Brexit e instó a la unidad del país de cara a las negociaciones con el bloque.

En su declaración, May aseguró, además, que quiere una “nueva, especial y profunda asociación con la UE, y que el Reino Unido sea un país que trascienda las fronteras de Europa”. La líder conservadora consideró que dejar la UE le ofrece al Reino Unido una oportunidad única. “Es la oportunidad de esta generación de construir un futuro mejor”, aseguró. Asimismo, prometió defender lo antes posible los derechos de los ciudadanos comunitarios que viven en el Reino Unido y negociar con la UE teniendo en cuenta los intereses de todas las regiones: Inglaterra, Escocia, Irlanda del Norte y Gales. En la misiva a la UE, May escribió: “Ahora Gran Bretaña podrá tomar sus propias decisiones y tener sus propias leyes y tomar el control de las cosas que más nos importan”.

Apenas finalizado el discurso de la primera ministra, desde Bruselas el Consejo Europeo lamentó la decisión del Reino Unido de abandonar la UE.

“Lamentamos que el Reino Unido salga de la Unión Europea, pero estamos listos para el proceso que ahora vamos a tener que continuar”, fue la respuesta inicial del Consejo Europeo a la activación del Artículo 50. El organismo dejó en claro que para la UE el primer paso será ahora trabajar en las instrucciones para establecer los principios generales y las posiciones con los cuales la Comisión Europea negociará con el Reino Unido.

Tusk dijo: “Ya los extrañamos, pero gracias, y adiós”. A su vez, se refirió a una declaración de ese organismo en la que tomó nota de la recepción de la carta de Theresa May, que activa el Brexit, y subrayó que el bloque actuará unido. La primera prioridad, apuntó, será minimizar la incertidumbre causada por la decisión de Reino Unido a los ciudadanos, empresas y Estados miembros. “No hay ninguna razón para pretender que es un día feliz aquí o en Londres”, dijo Tusk, quien subrayó que la mayoría de los europeos y cerca de la mitad de los británicos deseaban permanecer juntos. Adelantó que el proceso de negociación consistirá en esencia en un control de daños y subrayó que el objetivo de la UE es minimizar el costo para los ciudadanos, empresas y Estados miembros.

Como primera respuesta al Artículo 50, se filtró un documento que muestra una posición más dura del Parlamento Europeo contra el acuerdo de transición para amortiguar la salida del Reino Unido después del 2019 y le pone un límite de tres años, según publicó el diario británico The Guardian. Se trata de una resolución que también dice que “no a un acuerdo de libre comercio en los próximos dos años”, consigna el diario.

Mientras que la jefa de gobierno alemán, Angela Merkel, echó el primer balde de agua fría al rechazar negociar un acuerdo de libre comercio al mismo tiempo que el divorcio, como May pidió en su carta. “Antes habrá que clarificar en las negociaciones como desligar las estrechas imbricaciones entre la UE y el Reino Unido”, dijo la líder alemana.

Por su parte, el líder laborista, Jeremy Corbyn, en respuesta a la declaración de May, afirmó frente a los parlamentarios que el Partido Laborista se aseguraría de que el gobierno tenga en cuenta cada etapa de las negociaciones. “El pueblo británico tomó la decisión de salir de la Unión Europea, y el Partido respeta esa decisión”, apuntó, pero aclaró: “Si la primera ministra quiere unir al país, como dice que pretende hacer, el gobierno necesita escuchar, consultar y representar a todos, no sólo los ideólogos de su partido sentados en sus propias bancas”. Según opinó, Gran Bretaña va a cambiar como resultado de salir de la Unión Europea, pero la pregunta es cómo. “Hay conservadores que quieren utilizar el Brexit para convertir este país en un paraíso fiscal de bajos ingresos”, dijo el líder laborista. En ese sentido, aseguró que esa decisión con la que está amenazando tomar la primera ministra, es imprudente y perjudicial.

A su vez, la principal ministra escocesa, Nicola Sturgeon, afirmó que el gobierno de May dio un salto al vacío al desencadenar el Artículo 50, aunque consideró que aún no puede responder a las preguntas básicas sobre lo que en realidad significa el Brexit. En tanto, el eurófobo y ex líder del partido UKIP, Nigel Farage, celebró la activación del Artículo 50 con una cerveza en la mano en un conocido bar en Westminter, cercano al Parlamento, según comentó un columnista de Fox News, que lo vio allí. Farage afirmó también en una entrevista a la BBC, que el Brexit no es un “incidente aislado”, y que le gustaría “ver cómo se rompe” la Unión Europea.

Al término de dos años de negociaciones, en marzo del 2019, la UE habrá perdido a un miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y potencia nuclear, y habrá ganado, a su pesar, un ejemplo que otros sentirán la tentación de seguir. A su vez, el Reino Unido podría perder a Escocia e Irlanda del Norte si el descontento de ambas con el Brexit acaba en independencia. Los mandatarios europeos tienen previsto establecer sus grandes líneas de negociación el próximo 29 de abril en una cumbre en Bruselas, sobre la base de la propuesta que Tusk les presentará antes del viernes. España ya anunció por su parte una minicumbre con Francia, Italia, Portugal, Grecia, Chipre y Malta el 10 de abril para coordinar sus posiciones. Las negociaciones propiamente dichas empezarán a finales de mayo, principios de junio, y el primer cara a cara entre May y los líderes de “los 27” será el 22 de junio.

 

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Francia: el expresidente Nicolas Sarkozy queda eliminado en las elecciones primarias

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El expresidente francés Nicolas Sarkozy quedó eliminado este domingo en las votaciones primarias para elegir el candidato presidencial del Partido Republicano.
Al admitir la derrota, Sarkozy dio su respaldo a Francois Fillon, un moderado que terminó en primer lugar en la primera ronda del domingo, según los resultados.
Alain Juppé, que como Fillon es un ex primer ministro, terminó en segundo lugar.
Ellos se enfrentarán en una segunda vuelta el próximo domingo y el ganador competirá en las elecciones presidenciales del próximo año.
Quien resulte electo en las primarias de este partido de centro-derecha tiene casi asegurada la pelea en la segunda vuelta presidencial, dada la popularidad de esta formación política.
Todo apunta a que disputará la presidencia con la líder de extrema derecha Marine Le Pen.
Con un gobernante socialismo impopular y dividido, parece poco probable que cualquier candidato de la izquierda sobreviva a la primera vuelta de abril próximo.
Las encuestas por ahora indican que un candidato de centro-derecha ganaría la segunda vuelta en mayo.
En su discurso de concesión, Sarkozy, de 61 años, dijo: “no tengo amargura, no tengo tristeza, y deseo lo mejor para mi país”.

Figura divisiva

Fillon fue primer ministro de Sarkozy durante la presidencia de este último entre 2007 y 2012.
Ha prometido profundas reformas de la economía, y aunque no era el favorito en un principio, logró crecer en las encuestas finales.
Juppé, de 71 años y ex primer ministro, era considerado como el principal aspirante y había hecho campaña como moderado y figura unificadora tras los ataques yihadistas a Francia.

Alain Juppé era el favorito de los republicanos, pero ahora deberá disputar la segunda vuelta en las primarias con Francois Fillon.

Alain Juppé era el favorito de los republicanos, pero ahora deberá disputar la segunda vuelta en las primarias con Francois Fillon.

Sarkozy fue visto como una figura más divisiva y conflictiva que sus principales rivales.
En los últimos años ha estado involucrado en un escándalo de alto perfil sobre el incumplimiento en los límites de gastos de campaña en las elecciones de 2012, caso por el que un juez dictaminó que debe ser sometido a juicio.
La participación en la primera ronda primaria fue superior a la prevista, con casi cuatro millones de votantes.

Nicolas Sarkozy: altas y bajas

1983 – Lanza su carrera política como alcalde del suburbio parisino de Neuilly-sur-Seine.
1993 – Gana la atención nacional al intervenir personalmente para liberar bebés tomados como rehenes en una escuela
1993-1995 – Asciende políticamente hasta llegar a ser la mano derecha del primer ministro Edouard Balladur.
2002 – Es nombrado ministro del Interior en el nuevo gabinete de Jacques Chirac a pesar de las diferencias del pasado.
2004 – Se convierte en ministro de Finanzas, pero deja el cargo en poco tiempo para dirigir el partido Unión por un Movimiento Popular (UMP).
2005-07 – Tiene su segunda etapa como ministro del Interior.
2007 – Gana las elecciones presidenciales, superando a la candidata socialista Ségolène Royal.
2012 – Se postula para un segundo periodo, pero es derrotado por el socialista y actual presidente Francois Hollande
2014 – Vuelve a la política, llegando a ser presidente del UMP.
Agosto de 2016 – Se postula para las primarias del Partido Republicano, el sucesor del UMP.
Septiembre de 2016 – Fiscales piden cargos por su financiamiento de la campaña 2012.

 

Publicado en: BBC Mundo

Merkel anuncia que irá por un cuarto mandato al frente del gobierno alemán

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>Por Araceli Viceconte

Ángela Merkel anunció que se va a presentar como candidata a canciller en las elecciones federales de 2017, en las que parte con muy buenas probabilidades de ganar e iniciar un cuarto mandato consecutivo. “Reflexioné mucho sobre esta decisión que no fue para nada fácil”, declaró Merkel en una conferencia de prensa. La canciller subrayó que es una decisión “no para una campaña electoral, sino para los próximos cuatro años”.

Hacía meses que Merkel daba vueltas a la llamada “pregunta K” (por Kanzler, canciller en alemán) hasta que el domingo al mediodía dijo sí ante la dirección de su partido, la Unión Cristiano Demócrata CDU, que ella preside. “El país y el partido me dieron mucho y quiero retribuirlo, incluso en una campaña electoral que no va a ser fácil”, dijo Merkel según fuentes de la cúpula de la CDU que cita el diario Bild. Si gana en las elecciones de septiembre de 2017, Merkel habrá superado en permanencia en el poder a uno de los fundadores de la CDU, Konrad Adenauer (14 años en el poder), y alcanzado al “canciller de la unificación alemana”, Helmut Kohl, quien estuvo 16 años al frente del ejecutivo.

Como Kohl, Merkel no tiene prácticamente rivales internos dentro de la CDU. Tampoco en la oposición se perfila por ahora un líder capaz de vencerla. El Partido Socialdemócrata (SPD), que gobierna en coalición con la CDU de Merkel, todavía no eligió su candidato a canciller. Los nombres que se barajan son el actual ministro de Economía Sigmar Gabriel y el presidente del Parlamento Europeo Martin Schulz.

“La candidatura de Merkel no nos sorprende ni nos asusta”, aseguró el vicejefe del partido, Ralf Stegner. “Es demasiado erigirla en líder el mundo libre, pero tampoco la subestimamos”, agregó. En la televisión pública ARD, la líder de izquierda Sarah Wagenknecht habló por su parte del “estancamiento” que un nuevo gobierno de Merkel implica para el país.

Pese a los rumores sobre su cansancio tras once años de gobierno, la victoria del magnate republicano Donald Trump en Estados Unidos impulsó aún más la candidatura de Merkel. El presidente saliente Barack Obama le dio la semana pasada un gran espaldarazo al afirmar que “si fuera alemán, la votaría”. Y la prensa anglosajona la nombró simbólicamente “adalid de los valores” del mundo libre, frente a las corrientes racistas, xenófobas y nacionalistas en ascenso. En una Europa en crisis y con dirigencias débiles, Merkel parece traer seriedad, experiencia y estabilidad.

Además, la canciller también cuenta con apoyo mayoritario en su país. Según una encuesta del instituto Emnid publicada por el diario Bild, el 55% de los alemanes está a favor de que Merkel asuma un cuarto mandato, mientras el 39% está en contra. Esa cifra no se traduce exactamente en votos para su partido, la CDU, que según varios sondeos cosecharía el 33% de los votos, contra el 41,5% que obtuvo en 2013.

Merkel, de 62 años y doctora en física, conduce la CDU desde 2000 y es canciller desde 2005, cuando hizo campaña con un discurso neoliberal que le valió el mote de “nueva Thatcher”. El mal desempeño electoral (la CDU ganó en 2005 pero con solo el 35% de los votos) y la falta de apoyo a estas políticas la hicieron ir cambiando de posiciones. Siempre gobernó en coalición, lo que también tuvo influencia sobre sus medidas. Pragmática, Merkel tomó como propios temas “verdes” (tras la catástrofe de Fukushima en Japón, su gobierno aprobó el abandono de la energía nuclear progresivamente hasta el 2022) y socialdemócratas (por ejemplo, con el salario mínimo).

En septiembre de 2015, mientras cientos de miles de refugiados sirios y de otros países se encontraban varados en Hungría, Merkel decidió abrirles las puertas de Alemania.

 

Publicado por Clarín