Comunicación política versus comunicación electoral

Comunicación Electoral

>Por Daniel Eskibel

La comunicación política y la comunicación electoral no se oponen mutuamente la una a la otra. Es más: tienen múltiples puntos de contacto. Pero son diferentes.
Y para ser eficaz en la vida política tienes que comprender esa diferencia y actuar luego en consecuencia.

La eficacia política es un concepto poco transitado pero de vital importancia.

Tienes que ser eficaz como gobernante si estás en un cargo ejecutivo y también tienes que serlo como legislador si esa es tu actividad actual. Pero además tienes que ser eficaz dentro de tu partido político. La eficacia se relaciona con lograr los objetivos que se buscan, y eso debe hacer un partido, una organización o un gobierno. Eso debe hacer, claro, cada persona que integra esas organizaciones.

Por encima inclusive de este concepto de eficacia hay otro más importante aún: la eficacia de los partidos y los gobiernos para las personas que habitan la ciudad, la provincia o el país. Ellos esperan y necesitan esa eficacia.

Ambos sentidos no son contrapuestos porque si eres eficaz en tu gestión pública o política entonces eso será eficaz para tu propia vida política. La comunicación política no es la única variable en juego, por supuesto, pero sin ella no hay eficacia.

La organización política en las trincheras: comunicación permanente

La comunicación de una organización política tiene algunas características esenciales que es necesario subrayar:

Abarca un amplio espectro de dimensiones de la comunicación. Incluye la comunicación de partidos y organizaciones políticas, la comunicación de gobiernos, la comunicación legislativa, la comunicación de crisis y la comunicación electoral. Todas son formas de comunicación diferentes y específicas, pero todas son comunicación política.
Es permanente. La noche en la que se conocen los resultados electorales comienza un nuevo ciclo que se abre con la comparecencia pública del candidato o del vocero de la organización. Y continúa sin pausa durante los años siguientes hasta que se conozcan los nuevos resultados electorales y todo el ciclo vuelva a empezar.
Es omnipresente. Todo comunica, hasta tu silencio. Todo, y no solo lo que dices. También lo que haces y lo que no haces. Lo único imposible es no comunicar.
Sus resultados de fondo se juegan en el mediano y largo plazo más que en el corto plazo. Y la estrategia es más determinante que la táctica.
Necesita contar con un plan estratégico escrito. En caso contrario cae en la improvisación, se marea con la táctica cotidiana y se enreda en un mar de contradicciones que le hacen perder eficacia y perder oportunidades.
Comunicar es también, y en primer lugar, escuchar. Y en esta dimensión nacen los peores fracasos de comunicación política. Y los mayores éxitos, también.

Elecciones: comunicación en la recta final

La comunicación electoral es una forma especializada de comunicación política que presenta características diferenciales:

Se limita temporalmente a los períodos de campaña electoral.
Mientras la comunicación política gana o pierde por puntos, la comunicación electoral lo hace por nocaut.
Su objetivo específico consiste en transformar en votos los pensamientos y emociones de determinados segmentos sociales.
No comienza de cero sino que es el punto culminante de todo un proceso anterior de comunicación política.
Trabaja sobre contenidos políticos más breves y especialmente diseñados para ser consumidos en plazos cortos.

Estrategia de comunicación

La noche de las elecciones comienza un nuevo ciclo de comunicación política. Tu primera tarea central es diseñar una estrategia de largo plazo que cubra todo el período que comienza. No será una estrategia rígida e inamovible sino que deberás hacer evaluaciones y correcciones periódicas.

En ese plan estratégico deberás incluir:

  1. Los objetivos que quieres lograr.
  2. La calendarización de las etapas que atravesarás.
  3. Tu mensaje para el período.
  4. Los públicos con los que te vas a comunicar.
  5. Cuales son los adversarios que van a disputar contigo esos públicos.
  6. Cómo vas a escuchar a las personas que componen esos segmentos sociales.
  7. Los medios de comunicación que vas a trabajar prioritariamente.
  8. El tipo de contenidos políticos que vas a comunicar.
  9. Los recursos humanos y materiales que tendrás que involucrar.
  10. El protocolo de crisis que aplicarás cuando sea necesario.
  11. El plan legislativo o de gobierno, según sea el caso.
  12. Los tiempos y criterios para la evaluación del plan.

En esta etapa inicial el plan de comunicación electoral todavía no forma parte del cuadro. Pero deberás abocarte a él más tarde. ¿Cuando? Luego de que tu comunicación política ya vaya en velocidad de crucero y se vayan despejando varias incógnitas en materia de gobierno, candidatos y opinión pública. Pero a su vez con el tiempo suficiente por delante como para preparar esa enorme operación política que es una campaña electoral. Un año y medio antes de las elecciones podría ser una buena decisión.

Planificar para la acción, de eso se trata. Acción política permanente y acción electoral limitada en el tiempo.
Acción efectiva, además.

 

Maquiavelo & Freud

Los adultos conservan un mayor apoyo a Macri que los jóvenes

Diferentes encuestadoras registran una diferencia etaria importante en la imagen del Gobierno; lo atribuyen a su estilo de comunicación y a su perfil político.

Globos PRO

¿Se desinflan los globos del PRO? El nivel de aprobación entre los jóvenes enciende una luz de alerta.

>Por Gabriel Sued

Si tuviese que adivinar la postura política de una persona y para deducirlo pudiese hacer una sola pregunta no vinculada directamente al tema, ¿qué preguntaría? ¿Su nivel educativo? ¿Si es de Capital o del interior? No. Un análisis de datos sobre la imagen del Gobierno y del Presidente no deja dudas. La pregunta indicada sería: ¿cuántos años tiene?

No importa la encuesta que se elija, todas muestran una clara línea divisoria: Mauricio Macri y su gestión tienen mayores niveles de aprobación entre los adultos mayores que entre los jóvenes. La brecha se ensanchó en los últimos meses, indican algunos estudios, cuando la popularidad del Presidente creció entre los mayores de 60 y cayó entre los de menores de 30. La información toma más relieve al analizar otras variables, como la zona de residencia, el género o el nivel educativo. En ninguno de esos recortes, la brecha es tan marcada como en la segmentación por edad.

“El macrismo está envuelto de una narrativa moderna e informal pero el centro de gravedad de su respaldo se concentra entre los mayores de 60”, señaló Ignacio Ramírez, director del posgrado de Opinión Pública y Comunicación Política de Flacso, el primero en poner la lupa sobre el tema. “Se insiste sobre la… joven y moderna’ comunicación del Gobierno, pero la penetración identitaria de Macri se encoge entre los jóvenes”, agregó. ¿Por qué? Ramírez arriesgó una hipótesis: “La comunicación excesivamente manufacturada se aleja de los códigos de los jóvenes, que, en su mayoría, fueron socializados durante el kirchnerismo”.

InfografíaConsultados por LA NACION, voceros del Gobierno relativizaron la cuestión y dijeron que “la verdadera divisoria de aguas” que surge de los estudios es entre “la profundización del cambio y la vuelta al pasado”.

Las encuestas difieren, según la consultora, respecto del nivel de popularidad del Gobierno. Pero cinco estudios analizados por LA NACION confirman la grieta entre jóvenes y viejos. El último informe de Poliarquía señala que Macri tiene un 45% de imagen positiva, un 35% de regular y un 20% de negativa. Pero mientras que entre los mayores de 50 años la imagen positiva escala a un 56%, entre los menores de 30 cae al 33%. Veintitrés puntos de diferencia.

Es similar el diagnóstico de Isonomía, la consultora favorita del Gobierno. Según la medición de marzo, el Presidente tenía un 56% de imagen positiva y un 42% de negativa. Entre los mayores de 50, la aprobación ascendía a 61% y la reprobación bajaba a 35%. Una diferencia a favor de 26 puntos, que, entre los menores de 30, se reduce a 10 puntos: un 54% aprueba y un 44% reprueba. Un dato adicional: desde diciembre, la imagen positiva de Macri creció tres puntos entre los adultos mayores y cayó 6 puntos entre los sub 30.

“La tendencia existe, pero se da de manera menos marcada de lo que sucede con Cristina Kirchner, que tiene más respaldo entre los jóvenes y más rechazo entre los más grandes”, analizó Pablo Knopoff. “Se debe a un conjunto de cosas. Los segmentos más grandes son los que más conocen a los políticos, tienen una mirada más crítica y sienten que este gobierno puede responder a sus expectativas”, dijo.

Para Roberto Bacman, titular de CEOP, la respuesta no radica en las políticas públicas, porque el mismo patrón se registraba durante la campaña. “Quizás se debe a que los jóvenes no piensen tanto que el peronismo es el culpable de todos los males del país”, evaluó. De acuerdo con la consultora, la imagen de Macri cayó en todas las edades desde febrero del año pasado. Pero mientras que la negativa pasó de 31% al 47% entre los mayores de 50, escaló de 41,5% al 61% entre los menos de 34.

El fenómeno se confirma en los números de Management & Fit. Casi el 64 por ciento de los que aprueban al Gobierno son mayores de 40 años. “La mayor migración de imagen positiva a negativa se dio en el segmento medio, de 35 a 54 años”, sostuvo Mariel Fornoni. “Es un grupo de gente que participa del mercado de trabajo, que pensó que con Macri iba a estar mejor y que vio caer su poder adquisitivo”, agregó la consultora.

Una hipótesis diferente aportó Analía del Franco: “Pese a que tiene un gran trabajo en las redes, Cambiemos no tiene un espíritu transgresor. Los mayores de 45 años son más afectos al no conflicto y el oficialismo sintoniza con ese perfil”. Según un estudio de su consultora en la provincia de Buenos Aires el nivel de aprobación de Macri estuvo siempre al menos 5 puntos debajo del promedio entre los menores de 30 años y al menos 5 puntos arriba del promedio entre los mayores de 60. Este mes la diferencia entre el respaldo de los jóvenes y de los más grandes confirmó una brecha de más de 25 puntos.

 

LN

¿Hizo plagio? Marine Le Pen recurrió a una estrategia peligrosa para captar votos

¿Hizo plagio? Le Pen recurrió a una estrategia peligrosa para captar votos

¿Hizo plagio? Le Pen recurrió a una estrategia peligrosa para captar votos. (Reuters)

La candidata ultraderechista francesa Marine Le Pen copió párrafos enteros de un discurso del conservador François Fillon en un discurso pronunciado ayer, lo que desató una fuerte polémica en la recta final para las elecciones presidenciales en Francia de este domingo que la enfrenta en ballottage a Emmanuel Macron .

En medio de las previsiones que no la dan como ganadora pero sí remarcan que tiene un fuerte apoyo, Le Pen se muestra abierta a captar el voto de sus contrincantes en primera vuelta porque entiende que la cosas aun no están definidas.

Es por ello que en su discurso con motivo del 1 de Mayo en Villepinte, al norte de París , brindó un discurso que tenía pasajes que guardaban una gran similitud con un mensaje patriótico del candidato de los conservadores que quedó fuera de la carrera presidencial en la primera vuelta el 23 de abril.

Fillon pronunció esas palabras en un acto el 15 de abril, señalan los medios, entre ellos el diario Le Monde, que destaca que Le Pen no aclaró en ningún momento que estaba citando al otro dirigente.

El canal de YouTube Ridicule TV colgó un video en el que superponen imágenes en las que se puede ver cómo hay frases enteras que coinciden. Según otros medios, el canal satírico simpatiza con Fillon.

La respuesta del equipo de Le Pen

El director de campaña de Le Pen, David Rachline, declaró al diario Libération que de ninguna forma puede hablarse de plagio, sino que la candidata hizo las alusiones al discurso de Fillon de forma consciente porque quiere demostrar que es una candidata que une a las personas.

Le Pen recurrió a una estrategia peligrosa para captar votos. (Reuters)

Le Pen recurrió a una estrategia peligrosa para captar votos. (Reuters)

 

AGENCIA DPA

Elecciones en Francia: La búsqueda del balance político hacia el centro

Macron y Le Pen
>Por Rodrigo Durán Guzmán exclusivo para MIX POLÍTICO

Tras el término de la primera vuelta presidencial los resultados no han dejado a nadie indiferente en una tendencia al alza. Porque tanto socialistas como republicanos galos han quedado fuera de competencia en una segunda vuelta que se anticipa favorable para las aspiraciones del liberal Emmanuel Macron versus la líder (aunque haya dejado momentáneamente la presidencia) del Frente Nacional, Marine Le Pen. Como dato diremos que, en un contexto de voto voluntario, el 77% de los galos participó en los comicios de primera vuelta, cifra similar a lo que se espera en el balotaje del próximo 7 de mayo, aun cuando se prevé un leve aumento en la abstención, pero eso ya se sabrá.

Sin embargo, y a pesar de la demanda popular por nuevos actores en la arena política, ni uno ni otro forman parte de los denominados outsiders. Macron, graduado en la Escuela Nacional de Administración (ENA), cuna de la élite política francesa, trabajó en el banco Rothschild y fue ministro de Economía del saliente gobierno (socialista), aun cuando nunca ha militado en el oficialismo y sus políticas fueron ampliamente rechazas por el PS francés. En contraposición, Le Pen es hija del fundador del Frente Nacional (Jean Marie Le Pen) pero su discurso, si bien nacionalista, ha sido mucho más moderado que el de su progenitor. En cuanto a respaldos políticos de cara a la segunda vuelta, Macron ha recibido el apoyo de Fillon y Hamon, con proyecciones de que podría ganar la elección con un 62% de los sufragios, contra un 38% de su adversaria. No obstante, y porque los comportamientos en política a ratos forman parte de cuestiones “dignas de Ripley”, observaremos que el candidato de la izquierda, Jean – Luc Mélechon (cuarto en la primera vuelta) podría eventualmente traspasar su apoyo a Le Pen, con quien comparten ideas tales como el rechazo a la globalización y el libre comercio. Todo, por cierto, en un escenario complementado con el rechazo del denominado voto popular y obrero al supuesto elitismo tecnócrata de Macron.

Lo importante, que nos enseña no sólo Francia sino también contextos tales como España, Canadá o, más cercano aún, Argentina y quizás también lo que podría ocurrir en las elecciones presidenciales del presente año en Chile, es que existe una clara tendencia a recuperar la moderación y no dar cabida a los extremos, a las posiciones fundamentalistas entendiendo que la vida, al igual que la política, no es sólo blanco/negro sino que también coexisten, simultáneamente, matices donde la diversidad se transforma en un arma poderosa de enriquecimiento social integrador, tolerante y de respeto.

De todos modos, ninguna proyección es del todo segura cuando uno de los jugadores en el tablero es el populismo (Le Pen). Y menos cuando en la primera vuelta el Frente Nacional aumentó su sufragio más de cinco puntos porcentuales. Marine Le Pen quiere romper con una tradición europeísta de Francia construida durante décadas con medidas tales como “liberar” al país de la UE y realizar un referéndum sobre el Frexit y recuperar la moneda nacional, lo que supondría un escenario inquietante para una ya maltrecha UE tras el Brexit.

Macron, por el contrario, si bien se muestra crítico con el estado actual de la UE, desea “restablecer la confianza” (algo que forma parte del actual ethos discursivo de la Democracia Cristiana chilena que podría romper alianza con la izquierda llegando a primera vuelta en la elección presidencial de ese país generando, de paso, el retorno de los tres tercios en ese país) ciudadana en las instituciones declarándose abiertamente “cien por cien” europeísta. Y lo hace con una creencia sincera en todos sus flancos: el Mercado Interior Único, el espacio Schengen que avala la circulación libre de personas y la Eurozona.

Cómo sea, y tal como ha sido la tónica en algunos países, la evidencia es clara: en la actualidad una cosa es que los votantes estén desafectados de los partidos políticos, pero eso no implica que se desentiendan de la política. Su actuar no está precedido por “órdenes de partido” sino por sus convicciones, por sus sensaciones, anhelos y deseos. Al final del día, y en eso tanto la naturaleza como evolución humana son sabias, los individuos entendemos la importancia de generar acuerdos colectivos de convivencia donde, más allá si eres de izquierda o derecha, lo importante es que todos seamos capaces de encontrarnos y trabajar, colaborativamente, en nuestros respectivos proyectos de país, uno donde los populistas (salvo el caso de Estados Unidos lógicamente), a diferencia de la moderación, no tienen cabida en sociedades que ansían alcanzar tanto su plenitud como madurez.

 

* Magíster internacional en comunicación, experto en comunicación y análisis político.

Ganar comunicando mal

Ganar comunicando mal

>Damián Fernández Pedemonte*

El oficialismo no va a tener problemas para ganar las elecciones intermedias. O mejor dicho, para quedar en la primera minoría: es probable que en octubre no haya ningún vencedor. Esto no se debe a sus logros ni a su estrategia de comunicación política, sino a que el peronismo no ha logrado articular una propuesta ni ha dado aún con un líder renovador.

Pero que Macri pueda ganar la elección de medio término sin mayores problemas no dice nada acerca de la calidad de su comunicación (ni de que vaya a quedar despejado el camino para la segunda parte de su mandato). Más bien, si se demoran los resultados y el rumbo sigue percibiéndose errático, quienes dejarán de apoyar al Gobierno serán no ya los peronistas despechados, sino los que lo votaron en las elecciones presidenciales.

El año pasado se discutió bastante si el Gobierno contaba con una adecuada estrategia de comunicación. En este debate, los críticos y el Gobierno coincidieron en un punto: la comunicación no puede reemplazar la gestión. Los aciertos, decía el Gobierno, son reales, no inventos de la comunicación. Simétricamente, los críticos decían: los errores son de políticas, no de comunicación.

Creo que es una distorsión en la que se incurre cuando se confunde la comunicación gubernamental con el marketing electoral. Hay dos lógicas diversas en la comunicación política que el Gobierno equipara porque sólo conoce una de ellas. Para los asesores del gobierno, todo es marketing. La gran diferencia entre el marketing y la comunicación, sin embargo, es que el primero aparece después de que se toman las decisiones: es el packaging de las medidas, la publicidad de los resultados. La comunicación, en cambio, viene antes: forma parte de la toma de decisión. Si la estrategia no se aclara con la comunicación, no hay estrategia.

Por ejemplo, si el Gobierno hubiera construido escenarios e inoculado a los públicos no tendría que haber sido obligado por la Corte Suprema a convocar a una audiencia pública por el tarifazo ni a dar marcha atrás con el acuerdo con el Correo Argentino. Las direcciones de comunicación de las corporaciones hubieran desaconsejado esos pasos en falso: es raro que los CEO no lo advirtieran. El objetivo de la comunicación política es generar consensos antes. Antes del error y de la retractación.

Eliseo Verón decía que hay dos tipos de campaña: la oficial y la oficiosa. La primera es regulada por el Estado, tiene tiempos, espacios y presupuestos definidos. Es el reino del marketing: todo lo que sabe esta disciplina sobre segmentación de audiencias o posicionamiento de las marcas vale aquí. Pero hay otra campaña, más extensa, de contornos menos precisos y mensajes más indirectos, que es la oficiosa. Está conformada por todas las intervenciones mediáticas de los líderes de los espacios políticos que compiten en las elecciones. Cuando son entrevistados en programas de opinión o talk shows en radio o televisión, cuando realizan declaraciones que se convierten en titulares de la prensa, los políticos están haciendo campaña. Aquí llegan al público sólo si logran entrar en la agenda de los medios o en las conversaciones de las redes sociales. El periodista, el conductor o los usuarios de Twitter son la interfaz entre el político y los ciudadanos. La nota en los medios es más riesgosa para un candidato, pero más creíble que un spot.

*Director de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral


LN

La Trocha: primera vuelta en Francia

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017

Emmanuel Macron, el 14 de abril de 2017 (Robert Pratta – REUTERS)

Primera vuelta de las presidenciales francesas: derrota de los partidos tradicionales, auge de los extremismos y la incógnita Macron.

 

>Por Adolfo Álvaro Martín* exclusivo para MIX POLÍTICO

Marine Le Pen y Emmanuel Macron disputarán el próximo día 7 de mayo la segunda vuelta de las presidenciales francesas. Aunque los resultados no son aún definitivos, Macron ha sido el mas votado (24%), desbancando a la que hasta hace poco mas de 3 semanas parecía el candidato con mayor simpatía de voto, Maríne Le Pen (21,3%).

La Europa institucional de Bruselas y gran parte de los gobiernos del Viejo Continente han respirado aliviados por el resultado, en el convencimiento de que Macron acabará imponiéndose a Le Pen pues, como ya auguran los primeros sondeos, el candidato social-liberal tendría una intención de voto del 62%. Además, a lo largo de la mañana de hoy, la mayoría de los candidatos que no han pasado a segunda vuelta le han mostrado su apoyo.

Sin embargo, un análisis mas pausado de los datos debería atemperar esta euforia, no porque en estos momentos se dude de que Macron pueda perder la segunda vuelta, sino porque lo que han mostrado los resultados del domingo 23 de abril, es el profundo rechazo frente al proyecto europeo que se ha instalado en una parte muy importante del cuerpo electoral frances.

Es conocido hace tiempo el rechazo a la Unión Europea de Marine Le Pen, que no ha dudado en asegurar que si llega a la presidencia planteará un referéndum para abandonar a sus socios de Bruselas. Frente a ella, es cierto, Macron ha manifestado un compromiso con el proyecto europeo y con el euro pero, ¿y los demás candidatos?.

Sugiero a los lectores que fijen su atención en Jean-Luc Mélenchon, candidato radical que ha obtenido el 19,6% de los votos, que no ha dudado en poner en cuestión el modelo de la Europa del Euro, y cuyas afinidades con regímenes como el de Maduro en Venezuela, le sitúan en el mismo frente de oposición a la Unión Europea y al modelo del que se ha dotado la Europa Occidental desde los tratados de Maastricht en 1992. Es posible que Mélenchon, en las últimas semanas, haya atraído votantes provenientes del antiguo partido comunista francés que, durante años habían votado a Le Pen (padre y luego hija), por su discurso antisistema y antieuropeista y que, ahora, hayan encontrado un candidato mas acorde con sus ideas pero con igual discurso antisistema. Tampoco puede decirse que haya mostrado una posición abiertamente europeísta el derrotado candidato del otrora poderoso Partido Socialista, Benoît Hamon, que ha cosechado los peores resultados de su historia reciente, superando por poco el 6% de los sufragios.

Todo ello quiere decir que ayer, en uno de los países fundadores de la Unión Europea, cerca del 45% de los votantes han apoyado posiciones de rechazo en mayor o menor medida al proyecto europeo. Además, y por primera vez en la Quinta República, ninguno de los dos partidos tradicionales (representados en estos comicios por los republicanos de Fillon y los socialistas de Hamon) han alcanzado la segunda vuelta, en una prueba mas de la enorme desafección del cuerpo electoral francés hacia ellos. Recuérdese que en las elecciones de 2012, ambos partidos obtuvieron el 56% de los votos en primera vuelta. Es evidente que el candidato Macron hará bien en estar muy alerta ante estos alarmantes síntomas y, considerar que una parte importante de ese voto de Mélenchon y Hamom podría acabar en el casillero de su rival.

No olvidemos que el sistema electoral francés de doble vuelta, lleva décadas ocultando que cada vez mas electores están optando por los extremos de la línea ideológica (ahora representados por Le Pen y Mélenchon) y, si bien es cierto que salvo sorpresa mayúscula, Macron tiene grandes posibilidades de ser Presidente de la República Francesa, puede encontrarse en poco tiempo con graves problemas consecuencia de la fuerza que ese 45% de los galos opuestos a Europa pueda obtener en las elecciones a la Asamblea que tendrán lugar pocos meses después de las presidenciales. Especialmente, porque Macron no dispone de un partido político consolidado con implantación en toda la República, ya que su organización apenas tiene poco más de ocho meses de vida.

Demasiadas incógnitas que obligan a mostrar mas cautela que euforia.


* Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense de Madrid (España), AMP y MAJ por el Insituto de Empresa de Madrid (España). Doctor en Educación, Aplicaciones Tecnológicas, Sociales y Psicológicas. Universidad Camilo José Cela, Madrid (España).

Fundador y Director General de XARXA, Consultoría Estratégica de análisis del impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en la política, los gobiernos y la sociedad.

Presidente del Nodo España de la Red Iberoamericana de Informática Educativa (RIBIE). Consultor externo del Organismo Internacional de Juventud (OIJ).

Elecciones en Francia: ¿Quién es Emmanuel Macron?

Macron 2017

>Por Andrés Fernández*

Con menos de cuarenta años, es la primera vez que Emmanuel Macron se presenta como candidato en un proceso electoral. Y sin pertenecer (según sus propias afirmaciones) a ningún partido político, triunfó este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Francia, lo que le garantiza disputar el máximo cargo en la segunda vuelta de mayo.

Con 23,75% de los votos, este candidato atípico se enfrentará en el balotaje a Marine Le Pen, quien con 21,53% fue la segunda candidata mejor votada de la jornada del domingo 23.

Pero, ¿quién es Emmanuel Macron? ¿Cómo logró en menos de un año posicionarse como favorito en la segunda economía de la Unión Europea? ¿Y realmente es la opción más firme para vencer a Le Pen?

Veamos entonces quién es Macron

Macron saltó a la escena política primero como asesor económico del presidente socialista François Hollande y, desde 2014 como su ministro de Economía. Como es de público conocimiento, antes había trabajado como banquero de inversión en Rothschild & Cie.

Hace tan sólo un año, durante el mes de abril y sin haber dejado aún su cartera en el gobierno, lanzó el movimiento En Marche! (¡En marcha!) con un acto público en Amiens, su ciudad natal, en el norte del país.
En aquel momento aseguró que su intención era superar las diferencias tradicionales entre la izquierda y la derecha.
“Refundar desde abajo, de manera sincera, auténtica, verdadera. La idea de este movimiento político es una dinámica: ante el bloque de la sociedad, intentar avanzar”, afirmó en Amiens.

Macron se presenta como liberal en lo social, partidario de la desregulación económica y defensor a ultranza del actual modelo de Unión Europea. Cuando en noviembre pasado, seis meses después de la creación de En Marche!, el ya exministro anunció su candidatura, algunos analistas franceses vieron en esa decisión un salto al vacío.

Sin embargo, a medida que avanzó la campaña presidencial, Macron afianzó su liderazgo en las encuestas. Este domingo en tanto, confirmó su lugar en el balotaje contra la candidata del Frente Nacional.

Pero, ¿quién resultará vencedor en este duelo?

Macron se presenta como la mejor opción

“Hay gente que argumenta que Macron es la mejor opción para frenar a Marine Le Pen porque al ser más centrista puede recabar apoyos tanto a izquierda como a derecha”, según afirma el profesor Philippe Marlière, de la University College London en diálogo con BBC MUNDO. “Sin embargo, también se dice que su punto débil es que no se sabe bien de dónde viene, que no tiene experiencia… mientras que Le Pen es una buena competidora”, agrega.

No obstante, la mayor parte de los analistas duda de las posibilidades reales de Le Pen de llegar a la presidencia: en una segunda vuelta, señalan, la candidata del FN tendrá difícil superar el 50% de los votos necesarios para vencer.

Proyecciones segunda vuelta

Proyecciones para la segunda vuelta. G. Elliot Morris, The CrossTab.

Francia, elecciones y una situación inédita

En cualquier caso y más allá del resultado, las viejas claves de lectura política en Francia parecen no servir para interpretar concienzudamente los comicios realizados ayer.

La irrupción de Macron, la fortaleza de Le Pen, el ascenso de Mélénchon y la debilidad de los principales partidos tradicionales caracterizó a la jornada electoral francesa. Tal es de novedoso el escenario, que ninguno de los dos partidos tradicionales que se reparten el poder desde la instauración de la V República tendrá participación en la elección definitiva.

El segundo punto a destacar, obviamente, es el ascenso y triunfo de un movimiento político que no está constituido como partido y que no cuenta con representantes electos. Planteará sin duda, un desafío para Macron en caso de ser electo presidente; ya que dependerá para gobernar del apoyo de diputados de otros grupos, al menos hasta las elecciones legislativas de junio.

Para explicar la popularidad de Macron, sería necesario comprender la profunda crisis de representación que atraviesan los partidos tradicionales. Mientras el ganador de las primarias socialistas, Benoit Hamon, fue considerado como “demasiado de izquierdas” para muchos de sus históricos votantes, el conservador François Fillon perdió su condición de favorito en los sondeos por su presunta implicación en una serie de escándalos de corrupción que repelieron importantes apoyos.

Un voto descontento

Ante la evidente crisis de los grandes partidos, las denuncias cruzadas de corrupción y una imagen profundamente corroída de las clases políticas el líder de En Marche! se posiciona como una alternativa novedosa.
Desde la otra vereda, el Frente Nacional busca convencer también a los descontentos y desilusionados, pero en clave nacionalista con algunos postulados extremos que numerosos analistas no dudan en calificar como fascistas.

En todo caso, sería interesante aquí poner un signo de pregunta ante afirmaciones de algunos periodistas y académicos que proponen calificar a estos dos candidatos como “populistas”. Pareciera que cualquier liderazgo que no responda a las estructuras partidarias y mandatos políticos “herederos” del liberalismo, es automáticamente considerado como populista. El debate queda pues, abierto a consideraciones.

Sin embargo, es difícil encuadrar a Macron fuera del “establishment” político y económico francés. Es en definitiva, un “hombre del sistema”. Las grandes empresas y los grandes medios apostaron por “el representante del centro”, a veces solapadamente y otras, no tanto.

Es posible entonces, que el ganador de la primera vuelta se constituya en el principal garante de una serie de políticas que se aplican en Francia desde hace (al menos) veinte años. El principal éxito de Macron, es quizás, haber construido una imagen innovadora, juvenil, capaz de aglutinar apoyos más allá de las fronteras partidarias. Esa imagen puede verse opacada en parte, si se vincula demasiado con los líderes de la “vieja política” y su impulso renovador, puede perder fortaleza ante la candidata del Frente Nacional que parece tener muy en claro a “qué se juega” en esta segunda vuelta presidencial.

Desarrollo electoral del Frente Nacional

Desarrollo electoral del Frente Nacional desde 1974

 

Ver también:

  1. ¿Quién es el candidato francés Emmanuel Macron?
  2. El programa, de izquierdas y derechas, de Emmanuel Macron
  3. Emmanuel Macron: El fenómeno político de las elecciones 2017
  4. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo rostro de la política francesa?
  5. Emmanuel Macron, un OVNI de la política que pulverizó todas las reglas conocidas
  6. ¿Quién es Emmanuel Macron, el nuevo candidato a la presidencia de Francia?

*Director de MIX POLÍTICO

Francia: Macron o Mélenchon, el dilema de la izquierda

Melenchon

El mitin de Mélenchon en Lille el 12 de abril reunió a 25.000 personas. (SYLVAIN LEFEVRE VIA GETTY IMAGES)

>Por Eduardo Febbro

Las izquierdas francesas están extraviadas. Falta menos de una semana para la primera vuelta de las elecciones presidenciales y los votantes progresistas no saben a qué candidato elegir entre las tres ofertas presentes: la del socialista Benoît Hamon, la del líder de la izquierda radical (Francia insumisa), Jean-Luc Mélenchon, o el nuevo actor del extremo centro y del liberalismo social y ex ministro de Finanzas del presidente François Hollande, Emmanuel Macron. Más que une elección de adhesión ideológica propiamente dicha, un voto castigo o un voto útil, las elecciones se han configurado para que, como lo señala François Miquet-Marty, director de la consultora Viavoice, se conviertan en “un dilema”. La primera opción a favor del socialista Hamon está casi descartada. Su lejana posición en los sondeos (entre 7 y 9%) disuaden a los huérfanos socialistas que vieron cómo, ministros, diputados y dirigentes históricos, abandonaban el navío para navegar hacia la presidencia con Emmanuel Macron. La duda se concentra en dos candidatos: Mélenchon o Macron. El primero está hoy en posición de fuerza. Su radicalidad suavizada, la elocuencia de su prosa política y la descomposición del Partido socialista lo izaron al tercer lugar de las preferencia de voto, detrás de la candidata de extrema derecha Marine Le Pen (primera con 25% de intenciones) y de Emmanuel Macron. Según los últimos datos, Mélenchon se adelantó al representante de la derecha, François Fillon. La tercera es la opción Macron. Este diseñador de la política económica de François Hollande aparece, ahora, como la carta más segura para imponerse a la derecha y, en la segunda vuelta, ganar ante Le Pen.

Los progres de Francia tienen, en realidad, dos figuras como expectativa:una izquierda “químicamente pura” (Mélenchon), y un centro químico (Macron) creado hace un año cuya plataforma es una síntesis con ingredientes del centro, de la derecha moderada y de la socialdemocracia al mejor estilo europeo. El nivel de indecisión es tal que a muy pocos días del voto “la figura presidencial es imposible de encontrar”, según la expresión del Primer Secretario del PS, Jean-Christophe Cambadélis. ¿A quién votar? Si lo hacen por el socialista Benoît Hamon es prácticamente un voto perdido. Poco a poco, Hamon fue deslizándose hacia la retaguardia de las encuestas empujado a la vez por el avance de Francia insumisa y, sobre todo, por el continuo flujo de deserciones dentro del PS. El disenso entre el liberalismo social y el socialismo fidedigno, entre la socialdemocracia reformista y de gobierno y la izquierda igualitaria y partidaria del Estado no se resolvió con un congreso que enfrentó a las dos mociones sino con una espantosa fuga de socialistas hacia el extremo centro de Macron. Benoît Hamon fue crucificado por los dirigentes de su propio partido.

Respaldar a Jean-Luc Mélenchon es, para la izquierda, la carta más genuina. El problema está en que su orientación radical no le garantiza una mayoría presidencial. La realidad de su dinámica es igualmente un aprieto. En las elecciones presidenciales de 2012, las encuestas de opinión lo situaban alrededor de un 18% de las intenciones de voto. Al final de la primera vuelta, sólo obtuvo 11%. Elegir a Emmanuel Macron significa un voto a favor de la continuidad con las políticas del presidente François Hollande que el mismo Macron implementó a partir de 2014 cuando se produjo el giro liberal del mandato. Sin embargo, pese a no contar con un partido ni haber participado nunca en una elección, Macron desplegó una narrativa de cambio y de ruptura con el sistema que sedujo a porciones importantes del electorado. Su ubicación en el “extremo centro”, su aura juvenil y la energía positiva que se desprende de él desempeñaron un papel decisivo en su insólito ascenso.

Huérfanas de un socialismo suicida, tentadas por la opción más radical o por un centro liberal moderado, aterrorizadas por las raíces profundas de la extrema derecha y la certeza de que su candidata, Marine Le Pen, puede llegar a la segunda vuelta y más, espantadas por la corrupción del candidato de la derecha de gobierno, François Fillon (Los Republicanos), las izquierdas de Francia oscilan entre el voto útil, Macron, o el voto estratégico y de corazón, Mélenchon. Enfrente tienen el espectro que lo regula todo, Marine Le Pen, y un voto envuelto en un doble sentido: elegir a un candidato progresista para la segunda vuelta del siete de mayo e impedir que la derecha pase a la segunda, donde podría enfrentarse y ganarle con seguridad a Marine Le Pen.

El problema es que, hoy, todo está cubierto de neblinas. El 40% de los votantes no habrían decidido aún por quién votar y las últimas encuestas arrojan un retrato electoral desconcertante: los cuatro candidatos fuertes, Marine Le Pen, Emmanuel Macron, Jean-Luc Mélenchon, François Fillon, están empatados. Sus respectivos porcentajes (entre 19 y 24%) no están por encima del margen de error que se integran en los sondeos. Los franceses se han convertido en un prodigioso director de teatro que juega a su antojo con los actores. A su vez, la incertidumbre, la explosión del PS, las nuevas figuras como Macron, la influencia reciente de Jean-Luc Mélenchon, o la decapitación anterior de varios políticos de carrera (François Hollande, Nicolas Sarkozy, Alain Juppé, Manuel Valls) son el testimonio de un fin de ciclo. El semanario Le Nouvel Observateur escribe en un editorial: “Francia vive una sesión de psicoanálisis colectivo mucho más apasionante de lo que parece. Esa sesión nos está contando el fin de un mundo”. Recién el próximo 7 de mayo se conocerá la identidad del cambio, o de la continuidad.

P12

Erdogan gana y amplía su poder

Mientras el mandatario festejaba el resultado del referéndum, la oposición pedía el recuento del 37 por ciento de los votos. Las enmiendas a la Carta Magna permitirán al presidente nombrar jueces del supremo, ministros y dictar decretos.

Erdogan

El político de 63 años se ha mantenido en el poder, como primer ministro y presidente, desde 2003 y hasta la actualidad. (AFP)

Turquía y un giro histórico

Recep Tayyip Erdogan ganó por estrecho margen un referéndum impulsado por él mismo que dividió las aguas de Turquía y que podría dejarlo en el poder hasta 2029. En una jornada histórica en la que la oposición pidió el recuento del 37 por ciento de los votos, con un 99 por ciento de los sufragios escrutados, un 51.34 por ciento de los turcos optó por un sistema presidencialista en lugar de una democracia parlamentaria, apoyada por un 48,66 por ciento de los ciudadanos.

“Hoy Turquía tomó una decisión histórica en un debate que dura 200 años y que es un cambio muy serio en nuestro sistema administrativo”, dijo el presidente Erdogan en un discurso en Estambul. El dirigente del segundo mayor partido turco, el opositor Partido Republicano del Pueblo (CHP), Kemal Kiliçdaroglu, denunció que el cambio ilegal de reglas para el recuento convierte en debatibles los resultados del referéndum constitucional. Por su parte, el presidente de la Suprema Junta Electoral de Turquía, Sadi Güven, confirmó que la Junta validó los votos no sellados de forma reglamentaria, decisión tomada a última hora, antes de empezar el conteo, e impugnada por la oposición.

Tal como necesitaba el oficialismo, la participación resultó alta. Más de 48 millones de turcos fueron a votar, según cifras oficiales, lo que representa cerca del 87 por ciento del padrón nacional. Desde su residencia oficial en Estambul, Erdogan dijo que el referéndum había cerrado la puerta a una larga historia de intervenciones militares en el gobierno. “Turquía, por primera vez en su historia ha decidido, con la voluntad del parlamento y de su pueblo, sobre un cambio tan importante”, manifestó el mandatario. Exultante, el jefe de Estado agregó: “Es siempre difícil defender un cambio, y fácil mantener el status quo, pero gracias ha Dios hemos tenido éxito. Sólo se reforman 18 artículos (de la Carta Magna) pero los cambios serán muy profundos”, anunció Erdogan.

El presidente expresó su agradecimiento al primer ministro, Binali Yildirim, dirigente del gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP), que él mismo lideró hasta 2014, pero también a Devlet Bahçeli, líder del derechista Partido de Acción Nacionalista (MHP), que respaldó la reforma pese a una fuerte oposición dentro su partido. “A partir de mañana, en lugar de meternos en discusiones inútiles debemos trabajar. También los países extranjeros deben respetar el resultado”, exigió el presidente turco.

Poco después, el propio premier habló frente a la multitud de simpatizantes en Ankara y celebró que el sí había ganado el referéndum. Con este resultado, Erdogan podrá permanecer en el Ejecutivo dos ciclos electorales más, lo que significa que si gana los comicios en 2019 y 2024, se quedará en el poder hasta 2029. También podría volver a la dirección de su partido, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), ya que la nueva constitución no obliga a que el presidente sea una figura neutral que se ubique por fuera de los partidos.

Además, se instaurará un sistema político que le da todo el Poder Ejecutivo al presidente y, si tiene éxito, podría suponer el mayor cambio en la historia reciente de Turquía, al modificar las bases de la República laica fundada en 1923 por Mustafa Kemal Atatürk. Las enmiendas le darán al presidente el poder de nombrar ministros y funcionarios gubernamentales, nombrar a la mitad de los miembros del máximo órgano judicial del país, dictar decretos y declarar estados de emergencia. También influirá en las tensas relaciones de Turquía con la Unión Europea (UE). El estado miembro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) frenó el flujo de migrantes –principalmente, refugiados de Siria e Irak– en el bloque, pero Erdogan dijo que tras la votación y su resultado a favor podría revisar el acuerdo de deportaciones.

Mientras en las calles de Estambul muchos partidarios del Sí salieron a festejar, el principal partido de la oposición denunció que la decisión de la Corte Suprema Electoral de contabilizar los votos que no posean el sello oficial, algo que no tiene precedentes en el país, tiñe de “un serio problema de legitimidad” el escrutinio.

La oposición exige un recuento de votos

En este sentido, el Partido Popular Republicano adelantó que pedirá una revisión del 37 por ciento de los votos emitidos a nivel nacional ya que dudan de su legitimidad, según anunció el vicepresidente de la fuerza, Erdal Aksunger, citado por el diario local Hurriyet. Poco antes, el presidente del partido opositor, Bulent Tezcan, había denunciado ante la prensa las razones de la falta de confianza en la elección: la decisión del máximo órgano nacional de la Justicia Electoral, que estableció que sólo serán considerados como no admisibles aquellas boletas que se pruebe fueron emitidas o insertadas en las urnas de manera fraudulenta, informó la cadena de noticias CNN.

“La Corte Suprema Electoral cambió las reglas de votación. Esto significa que la Corte está permitiendo un fraude en esta votación”, sentenció Tezcan. Con el 99 por ciento de los votos escrutados, la ventaja del sí se redujo hasta acercarse a tres puntos porcentuales. Con esa diferencia, desde el Partido Democrático de los Pueblos (HDP), segunda fuerza opositora más importantes del país e inédita coalición de partidos de izquierda y pro kurdos, se sumó a las denuncias por irregularidades y anunció que hasta que la Justicia Electoral no aclarase cuántas boletas electorales sin el sello oficial fueron contabilizadas, no reconocerían el resultado oficial como definitivo.

Ecuador: el oficialista Lenín Moreno gana el balotaje y será el nuevo presidente

Resultados oficiales confirman triunfo de Lenín Moreno como presidente de Ecuador

Lenin Moreno Garcés es el nuevo presidente del Ecuador. Con el 94,18% de actas escrutada el candidato de Alianza PAIS alcanzó el 51,07% sobre el candidato de la derecha Guillermo Lasso que alcanzó el 48,93%, según los resultados oficiales proclamados por el Consejo Nacional Electora (CNE).

Ecuador ha dado muestras al mundo de participación y democracia (…) no se ha regalo un voto a nadie”, dijo el presidente del CNE, Juan Pablo Pozo, quien aseguró que las organizaciones políticas han tenido todas las facilidades para realizar el control político. Por ello, llamó a respetar la expresión del pueblo en las urnas con responsabilidad ética.

El binomio del movimiento progresista Alianza PAIS tomará la posta del denominado proceso denominado de la Revolución Ciudadana que se inició en 2007 con el liderazgo del saliente presidente Rafael Correa.

Lenín Moreno, oriundo de la Amazonía y quien ocupó la Vicepresidencia de Ecuador entre 2007-2013, se convierte en el gobernante número 45, junto con a Jorge Glas, quien ya venía ocupando la segunda magistratura desde el año 2013.

Comprometido con la reivindicación de los derechos de las personas con discapacidad, el mandatario electo ha sido reconocido internacionalmente por los programas Misión Solidaria Manuela Espejo y Joaquín Gallegos Lara, impulsados durante su gestión en la Vicepresidencia. Por este trabajo fue nominado en 2012 para Premio Nobel de la Paz, además le abrió el paso para ser nombrado Enviado Especial de la ONU sobre Accesibilidad y Discapacidad.

Este hombre carismático para ese grupo minoritario de la sociedad, en 1998, recibió un disparo a quemarropa que dañó su médula espinal y lo dejó sin movilidad en ambas piernas. Desde entonces hizo del humor su forma de valorar la vida. “Descubrí que la risa tiene la misma vía nerviosa que el dolor, es decir, cuando ella está el dolor no puede estar”, dijo en declaraciones pasadas el ahora jefe de Estado electo.

Moreno, de 65 años de edad, asume el liderazgo de un país con más de 16 millones de habitantes y que en los últimos diez años ha experimentado el período más estable de la historia reciente ecuatoriana, una etapa de cambio y progreso que elevó los índices de desarrollo; algo que ha sido reconocido nacional e internacionalmente.

El nuevo binomio llega con el compromiso de continuar y profundizar el trabajo a favor de los sectores más pobres del país.

Diálogo, empleo y desarrollo productivo, acceso a la educación superior, creación de un plan de vivienda de interés social para la población en situación de riesgo o vulnerabilidad, lucha frontal contra la violencia y el narcotráfico; vejez digna para los adultos mayores; atención a las madres embarazadas y al niño desde la gestación; y la revolución del agro, son los ejes del plan de gobierno del binomio Lenín Moreno – Jorge Glas.

“Tenemos el reto de superar los logros alcanzados por el actual mandatario”, dijo el licenciado en administración pública durante una campaña electoral que se caracterizó por su estilo conciliador, amable y abierto al diálogo.

Proyecto de gobierno

El presidente electo marcó una diferenciación entre su proyecto de gobierno y el del postulante de la derecha, Guillermo Lasso.

El programa que más acogida ha tenido es “Casa para todos”, al cual se han registrado un millón y medio de personas. La idea es promover la construcción de viviendas para suplir el déficit que tiene el país en ese rubro y dinamizar la economía con la creación de 136 mil empleos en esa área.

Con respecto a la educación, la propuesta de Moreno es mantener el concepto de universalidad y gratuidad para todos en todas las instancias educativas, y la construcción de 40 universidades técnicas.

El proyecto ‘Toda una vida’ para acompañar a los ciudadanos desde el momento de la concepción hasta que cierren sus ojos a la vida, y dentro de este al programa ‘Ternura’ para los cuidados de las madres y los niños, el parto institucionalizado, el tamizaje neonatal, la estimulación temprana y la alimentación para erradicar la desnutrición infantil.

Además, plantea el incremento del Bono de Desarrollo Humano de 50 a 150 dólares y de una pensión para las personas de la tercera edad, con seguro social gratis y un sepelio digno.

Dará apoyo a los emprendimientos con 15.000 dólares al dos por ciento de intereses, con dos años de gracia y a 15 años de plazo.

También trabajará contra el narcotráfico y el microtráfico y reforzará la enseñanza de valores a los hijos en el amor a la Patria, identidad y lealtad.

Andes


Mientras que Guillermo Lasso impugnará resultados de elecciones

“Señor Correa, no juegue con fuego, no tiente a los ciudadanos ecuatorianos”, fueron las últimas palabras del candidato de CREO-SUMA, Guillermo Lasso, quien perdió en el balotaje contra el candidato oficialista Lenín Moreno, de acuerdo a los datos del Consejo Nacional Electoral (CNE).

El candidato presidencial por la alianza CREO-SUMA, Guillermo Lasso, rechazó los resultados oficiales del CNE y llamó a sus simpatizantes a defender el voto en las calles.

“Creo que han cruzado una línea, y eso es pretender abusar de la voluntad popular. No lo vamos a permitir. Vamos a defender la voluntad frente a las pretensiones de un fraude que tiene como objetivo instalar un gobierno que desde ya sería ilegítimo en Ecuador”.

Lasso le recordó al mandatario saliente que en el país hay gente que no le ha tenido miedo, “lo hemos enfrentado y lo seguiremos haciendo. No juegue con el pueblo ecuatoriano”, expresó esta noche en sus declaraciones luego de que el CNE emitiera el primer informe oficial de resultados, con el 94.18 % de los votos escrutados.

Según el conteo rápido, estos fueron los resultados:

Binomio Lasso-Páez 48,85%
Binomio Moreno-Glas 51,15%

Seguirá luchando

A sus simpatizantes, Lasso les pidió no caer en provocaciones. Lasso pidió actuar de la manera más pacífica, pero firme. Dijo que esas acciones son legítimas en democracia.

‘Con este manoseo están promoviendo un enfrentamientos, orquestado por la dictadura de un partido único, el pueblo no va a permitir que se cambie su voluntad. Saldremos a las calles para exigir el conteo de los votos’, indicó.

También criticó la forma de presentar los resultados. ‘Se había dicho que el siguiente boletín sería a las ocho de la noche y ahora lo emiten una hora antes y con una grosera diferencia con tres encuestadoras serias”, manifestó.

Dijo que él y su partido exigirá al CNE la apertura de las urnas. ‘Vamos a pedir el conteo voto a voto, acta por acta porque el pueblo ecuatoriano no aceptará que se lo agreda, que se lo violente’, dijo.

“Que viva un Ecuador democrático y libre”, dijo el representante de la alianza CREO-SUMA al agradecer el apoyo de la mitad de los ecuatorianos y prometer que seguirá en la lucha.

Aseguró que en los próximos días presentarán de manera sustentada la protesta sobre incongruencias en los votos, sobre lo que previamente se habpía exprsado César Monge, presidente nacional del movimiento político que lo llevó a la candidatura.

— Guillermo Lasso (@LassoGuillermo) April 3, 2017

Lasso comentó que en la noche de ayer habló con el secretario de la OEA, Luis Almagro, así como también con el observador de la OEA, Leonel Fernández.

El Universo