Las elecciones serán multipolares

Multipolares

>Por Juan Courel

Es un error creer que la victoria de Cambiemos en 2015 se haya debido a una alta polarización. Por el contrario, Daniel Scioli y Mauricio Macri sumaron poco más del 70% en la primera vuelta. Casi un tercio de la gente quedó en el medio, despolarizada. Hoy el escenario es similar.

Es otro falso lugar común asumir que las PASO descartan automáticamente a los terceros. Hace dos años, el frente UNA, de Sergio Massa, quedó a 10 puntos de Cambiemos y a 18 del Frente para la Victoria. Lejos de diluirse, en las generales siguió creciendo tanto en votos como en porcentaje.

Por eso en su momento Macri hizo oídos sordos a los que lo conminaban a incorporar a Massa a su frente. Mantenerlo afuera pero sin chances fue indispensable para que el oficialismo no superara el 40% y hubiera segunda vuelta.

La condición multipolar de estas elecciones es lo que las hace competitivas, de final abierto y con más de un favorito.

Por cálculo o fortuna, cuando Cristina Kirchner evita unas internas con Florencio Randazzo alimenta esta multipolaridad. No busca dividir a la oposición al Gobierno, sino a su propia oposición, al antikirchnerismo. Es una apuesta a que Massa y Randazzo le terminen sacando más votos a Esteban Bullrich que a ella. Se basa en dos premisas: que muchos votantes de Cambiemos son más antikirchneristas que oficialistas y que su alto piso electoral (el voto duro de Cristina) está de arranque bastante cerca de su techo.

Nota Multipolares

La Nación

Jugar al piso alto con el techo bajo supone riesgos, como los que padeció el Frente para la Victoria en sus derrotas de 2009 y 2013. Sin embargo, la certeza de Cristina de que lo suyo ya está es lo que le permite desprenderse del sello del PJ y no ir a internas. Algunos ven la sombra de Jaime Durán Barba en este desinterés por lo partidario, pero Cristina siempre usó la liturgia pejotista a conveniencia: en ninguna de sus campañas presidenciales se cantó la marcha.

Además de 2005, cuando la boleta oficial del PJ que encabezaba Chiche Duhalde perdió por 25 puntos contra el propio kirchnerismo, hay muchos antecedentes que avalan la estrategia: del 83 para acá, el PJ perdió tantas elecciones bonaerenses como las que ganó. Las últimas legislativas puras en las que salió primero fueron hace 16 años.

Esto es tan cierto como que Cambiemos puede perder La Matanza y el conurbano y, a pesar de eso, ganar la provincia. Es ocasión de releer a Manuel Mora y Araujo en El voto peronista.

Quienes ven un cambio en la comunicación actual de Cristina también se equivocan. Es el espejo de sus propias campañas anteriores: si en 2011 se basó en historias de vida de ciudadanos que habían progresado durante su gobierno, su acto de Arsenal mostró testimonios del deterioro. ¿Le alcanzará? A Macri no le bastó con la existencia de una tercera opción o un buen manejo de las redes sociales. También centró su discurso y ponderó decisiones del kirchnerismo: sorprendió. ¿Querrá o podrá Cristina moverse al centro? Algunas declaraciones de candidatos suyos no la ayudan.

Massa tendrá que ofrecer algo más que un mensaje antigrieta, insuficiente para construir un clivaje que agrupe mayorías. Es esperable una priorización de asuntos más sensibles para la agenda pública: precios y seguridad.

Lo mismo ensayará Randazzo, quien con su obsesión por las internas quedó muy asociado a temas que sólo le importan al sistema político. Si no quiere presentarse sólo para cumplir -como reza su eslogan-, mejor que se ponga a prometer.

Cambiemos hará lo que hacen todos los oficialismos en minoría: una campaña del miedo; bueno, de contraste: “Si gana Cristina, no llegan las inversiones”.

¿Para qué polarizar? Mientras todos se concentran en la provincia, hay un país que también vota. En 2015 Cambiemos obtuvo 34 puntos a nivel nacional. La única vez que el oficialismo sacó menos de 40 en legislativas y después no ganó la oposición fue en 2011, boom de consumo y muerte de Néstor Kirchner mediante.

A pesar de todo, no se percibe un gobierno desesperado por buscar nuevos acuerdos o cambiar de políticas. En esta indiferencia se identifica la clásica actitud de Macri de obviar los lugares comunes del microclima político y periodístico.

Tal vez piense que en febrero ya nadie va a recordar estas elecciones. Tal vez sepa que, le vaya como le vaya este año, cualquier éxito futuro será por lo menos improbable si no endereza la economía.

*Analista político, ex secretario de Comunicación de la provincia de Buenos Aires.

 

LN

10 mitos que complican las campañas electorales

Mitos Políticos

>Por Daniel Eskibel

Las campañas electorales tienen sus mitos.

No son mitos en el sentido antropológico del término. No son relatos de sucesos prodigiosos que expliquen la vida política ni que ayuden a conferirle significados ni que operen como un cemento que une a la sociedad.

Son mitos, más bien, vinculados al origen etimológico de la palabra que deriva del griego ‘mythos’ y que alude a las palabras, las meras palabras en sustitución de los hechos. Me refiero entonces a mitos que obturan la comprensión de lo que verdaderamente sucede en las campañas electorales. Mitos que obstaculizan dicha comprensión y la sustituyen por un cuerpo de ideas y preconceptos que oscurecen más que aclaran el panorama.

Ideas erróneas, quiero decir. Erróneas pero de algún modo santificadas por la costumbre, por la tradición, por la repetición incesante. Preconceptos instalados en el mundo político a fuerza de martillazos reiterativos y cuasi solemnes.

¿Son pocos esos mitos? No, en realidad son muchos.
¿Son inocuos? Tampoco. Son capaces de arruinar la mejor candidatura.
¿Son gratuitos? Nones. Cuestan mucho dinero cuando las campañas electorales se guían por ellos.

10 mitos de los que vale la pena desprenderse

Veamos unos pocos de esos mitos. Apenas 10 de un conjunto mayor. Pero 10 mitos de esos muy encarnados y que hacen mucho daño cuando se llevan a la práctica en las campañas electorales. 10 mitos de esos que vale la pena desprenderse:

El voto es racional.

Este mito sostiene que el votante toma su decisión movido exclusivamente por un proceso de carácter intelectual y racional. Decidir el voto sería una operación más bien fria en la cual el ciudadano piensa, compara, analiza, sopesa y llega luego a una conclusión. En realidad el mecanismo de decisión de voto no es así. Por el contrario, los factores emocionales están en el primer plano y son absolutamente decisivos. Eso no significa que lo racional no juegue ningún papel, pero sí significa que el factor más potente es de carácter emocional. De eso se trata la elección: emociones.

La decisión es consciente.

De acuerdo a este mito los procesos psicológicos que participan de la decisión de voto son de carácter consciente. No es así. Hace ya más de 100 años que Sigmund Freud descubrió que la consciencia es solo la más pequeña porción de nuestra vida psíquica, apenas la parte visible del iceberg. Un inmenso iceberg dominado por los procesos mentales inconscientes que ocurren por debajo de ese nivel cotidiano del ‘darse cuenta’ y que determinan desde las profundidades psíquicas todos los aspectos importantes de nuestras vidas. También el voto.

El candidato conoce al electorado.

En este caso se hace énfasis en un presunto olfato político del candidato que le permite saber lo que quiere, lo que necesita, lo que teme y lo que le pasa a los electores. En realidad se trata de una rémora de tiempos pasados, tiempos en los cuales no existían buenos mecanismos de investigación de la opinión pública y entonces las campañas solo podían marchar a golpe de olfato. Ganaba el que tuviera mejor nariz política. Ahora sabemos que aún la mejor nariz se pierde el 99 % de la información. Ahora tenemos, además, procedimientos científicos para estudiar la opinión pública. Desde las encuestas hasta las entrevistas en profundidad y los focus groups. No utilizarlos es condenar a la campaña electoral a vivir en los agitados tiempos de los dinosaurios.

Los amigos son los mejores consejeros.

El mito tiene inmediatas consecuencias operativas: el candidato se rodea de un círculo aúlico de amigos y familiares. Les tiene confianza extrema, claro, y cada vez se guía más por su consejo. ¿Quién mejor que los amigos para aconsejar bien? Sin embargo nada más lejos de la verdad. En realidad el candidato que así razona no se rodea sino que termina encerrado por la buena voluntad de sus amigos. Atrapado por un entorno que cae con facilidad en el coro de alabanzas. O que está desbalanceado porque seguramente tienen una visión muy pero muy parecida a la del propio candidato. O que está cegado por el cariño. O que está cegado por la falta de conocimiento y/o de experiencia sobre campañas electorales. Un entorno que no puede ser objetivo más allá de sus intenciones. Siempre es preferible recurrir a profesionales para el asesoramiento. Y también a personas de fuera del entorno que puedan actuar y hablar con más frialdad.

El voto se decide durante la campaña electoral.

De acuerdo a este mito parecería que el cerebro del votante se ajustara a los tiempos marcados por los partidos políticos y por la legislación electoral de cada país. No es así. La gran mayoría del electorado decide su voto antes de la campaña electoral. Antes, sí. Y solo un sector relativamente pequeño decide en plena campaña. Por eso es imprescindible implementar una campaña política permanente. Y también por eso hay que pensar muy bien a quién se dirige la campaña electoral.

Se puede hacer política sin dinero.

Este mito atribuye cualidades mágicas a las ideologías y cree que basta con una acertada estructura ideológica para implementar una campaña. Es un mito que al bajar a la realidad se rompe los dientes contra el piso al descubrir que cada paso de una campaña electoral implica gastos. Cada paso. Hasta lo más mínimo, hasta el más modesto cartelito callejero, hasta el más pequeño local partidario, hasta el más insignificante volante, hasta el vehículo y el combustible necesarios para ir a hablar con los votantes…Todo. Ni pensar la publicidad en radio o televisión. Es que no se puede hacer política sin dinero. Es un axioma. Y si el dinero no se tiene hay que salir a buscarlo. Para algunas fuerzas políticas no debería haber nada más central que la campaña financiera. Porque de lo contrario simplemente no existen frente a los ojos del público. Del gran público, no del grupito de incondicionales que siempre están.

La gente es tonta.

Hay toneladas de candidatos sepultados bajo este mito. Creyeron que la gente no sabía o no se iba a enterar. Que no se iban a dar cuenta. Que no le darían importancia justamente a ese asunto que los enterró. Es cierto que la gente mayoritariamente no le presta mucha atención a los políticos, pero no es tonta. Y se da cuenta de las cosas, tarde o temprano. Por eso el cortoplacismo no paga.

El público vive pendiente de los políticos.

Es un mito fuertemente asentado sobre el ego de algunos (¿muchos?) políticos. Creen que las personas están todo el tiempo mirándolos en televisión, escuchándolos en la radio, leyéndolos en el diario o en la web y pensando obsesivamente en ellos. Como si estuvieran hipnotizados. Con lo cual esos políticos dan por sabidas las cosas que ya dijeron el año pasado en relación a tal asunto. Dan por conocidas sus posiciones, vidas, propuestas y reacciones. Pero no es así. El público no está hipnotizado. Simplemente vive su vida, su trabajo, su familia, sus preocupaciones, sus problemas. Y de un modo más o menos lateral ingresa en él la política y los políticos. Lateral, mal que le pese al ego de varios. Y esa presencia lateral es cierta no solo en los tiempos normales sino también en plena campaña electoral.

El político es un gran comunicador.

El mito dice que si se dedica a la política y le va más o menos bien, entonces es un gran comunicador, por lo menos mejor que todo su entorno y tal vez un poco más allá también. Y si es un gran comunicador sabe mejor que nadie cómo va a funcionar un spot televisivo o un folleto o una cuña radial. En realidad el buen desempeño político no siempre es indicador de cualidades comunicacionales sólidas. Muchas veces inciden otros factores que ayudan, incluyendo el contexto económico, político, social y cultural del país o la ciudad. Tan es así que casi siempre sería indicado un media training, un entrenamiento para el mejor desempeño ante los medios de comunicación. Y por supuesto que la comunicación a través de los medios es un asunto bien diferente para el que se requiere especialización y profesionalización. De lo contrario se va hacia el desastre.

No hay mejor defensa que un buen ataque.

Es un mito funcional a las pulsiones agresivas de algunos candidatos. Una racionalización para permitirse el ataque contra otros, ataque que en la mayoría de los casos lleva a las campañas al despeñadero. Para atacar hay que atacar bien, sabiendo lo que se hace. Y hay que entender que no hay mejor defensa que una buena defensa. Pero hay que saber defenderse, un movimiento de la política que muchos no comprenden que deben aprender.

Hay más mitos.
Muchos más.
Este es solo un rápido repaso a 10 de ellos. 10 mitos destructivos que son una bomba de tiempo en cualquier campaña electoral.

Si pudiera derivarse alguna enseñanza breve de estos 10 mitos, yo la resumiría en 2 puntos centrales:

  • Humildad. Si en la campaña creemos que lo sabemos todo y nos llevamos el mundo por delante, pues seguramente vamos a perder.
  • Profesionalismo. Muchas personas se han formado y especializado para trabajar en los diversos aspectos que implica una campaña electoral. ¿Por qué no acudir a ellos?

La humildad y el profesionalismo ayudan mucho a las campañas electorales a ver la realidad tal cual es, sin el espejo deformante de los mitos, esos mitos que poco a poco van acorralando y estrangulando.

 

Maquiavelo & Freud

Las palabras amables mejoran las perspectivas de voto

Congreso de los Estados Unidos

Congreso Estados Unidos (Archivo)

>Por Javier Salas

Muchos políticos pretenden cabalgar hasta lo más alto a lomos de la dureza del discurso, el lenguaje aguerrido contra el adversario y la retórica beligerante. Sin embargo, la cortesía, las palabras cálidas y el vapuleado talante quizá sean más provechosos en las urnas. Es lo que propone un estudio que ha puesto la lupa sobre el Congreso de Estados Unidos y 124 millones de palabras expresadas por sus cargos electos durante las últimas dos décadas. Tras revisar el peso que los términos sociables tenían en los discursos de los políticos electos a lo largo del tiempo, las conclusiones muestran una correlación muy marcada entre estas palabras amistosas y la valoración de los congresistas. La aprobación de los políticos cae a medida que dejan de usar conceptos amables en sus intervenciones.

Los investigadores buscaron términos como “afecto”, “cuidar”, “cortesía”, “derechos”, “igualdad”, “humano”, “escuchar”, “compartir”, “solidario” hasta completar una lista de 127 palabras (o raíz) que tienden a transmitir contenidos en favor de los intereses colectivos y la armonía entre personas. Al comparar mes a mes la proporción de estas palabras en los discursos con las encuestas de valoración de los políticos que las usaban —o no— se observa una “impresionante coincidencia”, según los investigadores que publican este estudio en PNAS. Las palabras que pronosticaron con más fuerza la aprobación del público por su uso fueron “amable”, “involucrar”, “educar”, “contribuir”, “preocupado”, “dar”, “tolerar”, “confianza” y “cooperar”.

“Sugerimos que la reciente desaprobación pública es en parte resultado de la desaparición del lenguaje cálido y prosocial en los discursos del Congreso”, asegura el estudio, que pretendía explicar las razones por las que las cámaras de EE UU rondan hoy el 10% de aprobación de la opinión pública estadounidense en las encuestas, cuando hace 12 años llegaban al 84%.Tras eliminar otro tipo de variables como la crisis económica o las consecuencias del 11-S, los datos señalan un culpable claro: el discurso es menos humano.

Hasta ahora se sabía que el uso de este tipo de expresiones que indican interés por ayudar a los demás generan una buena impresión en el espectador. Este trabajo lo lleva a una esacala política mucho más elevada, al encontrar esta misma correspondencia a lo largo de dos décadas de intervenciones orales. La correlación es más que clara (ver gráfico) pero, ¿se puede hablar de causalidad? Los investigadores creen que sí. Tras trabajar los números con detalle, barriendo otros factores exógenos, descubrieron que había una respuesta directa entre el discurso amable y la valoración en las encuestas: “Lo que dice el Congreso hoy predice sus calificaciones públicas de aprobación 29 semanas [unos siete meses] más tarde”.

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014

Correlación entre lenguaje prosocial y aprobación del público en las encuestas entre 1996 y 2014. Jeremy A. Frimer PNAS

“No es raro que la gente reaccione de una determinada manera a la forma de hablar de los políticos”, concede el politólogo del CSIC José Fernández-Albertos, que considera muy riguroso el trabajo de este equipo de investigadores canadienses aunque duda de la solidez de sus conclusiones. Para Fernández-Albertos, la correlación es robusta pero no tanto la causalidad que reclaman los autores: “El clima político es algo muy complejo. Han intentado eliminar factores exógenos como la economía y el 11-S, pero no me convence que esa respuesta se deba únicamente a las palabras de los discursos”, asegura.

Los autores del estudio descubrieron una correlación muy importante entre el carácter sociable del discurso político y lo que los medios transmitían a la población: a su entender, las noticias y las emisiones en directo de las sesiones del Congreso sirven de correa de transmisión de estos sentimientos. Sin embargo, Fernández-Albertos cree que en algunas coyunturas es imposible determinar cuál es la explicación. “En el día a día de la política surgen temas más antipáticos, que pueden propiciar un determinado lenguaje, pero no sabemos si el uso del lenguaje viene marcado por otras circunstancias que también influyen en la opinión pública”, añade el politólogo.

A juzgar por el estudio, la población sería extraordinariamente sensible al lenguaje, ya que una caída del 19% en el uso de esas palabras amables entre 2002 y 2014 propició un derrumbe del 75% en la valoración de los congresistas.

Estudio científico: “A decline in prosocial language helps explain public disapproval of the US Congress – DOI: 10.1073/pnas.1500355112

 

EL PAÍS

Estas pruebas demuestran que el Marketing Político 3.0 sí funciona

 

>Por Andrés Elías* – Exclusivo para Mix Político

Durante enero y febrero de este año, me dediqué a probar cada una de las hipótesis que escribí en mi libro Marketing Político 3.0. Durante el experimento que me llevo dos meses pude darme cuenta que cada una de mis hipótesis que descansaban sobre una base teórica se iban ejecutando también en la práctica.

Mis hallazgos los comparto en exclusiva con ustedes:

1. Conversa, dialoga, interactúa con tu comunidad

La dopamina es una sustancia que segrega nuestro cerebro. Cuándo interactúas con alguien en redes sociales estás provocando en el otro los mismo efectos que provoca el alcohol en los bebedores o el juego en los apostadores. La dopamina está vinculada a la recompensa, interactuar con alguien genera en el otro un liberación de esta sustancia. La neurociencia tiene mucho que enseñar al marketing digital, una de las cosas que tenemos que aprender rápidamente es cómo las emociones obran en la mente humana, y cómo podemos alinear nuestros mensajes en torno de ellas.

2. Las grandes cuentas interaccionan menos.

Mientras buscaba cuentas de políticos con los cuales pensaba que podía tener interacción, hallé con unas cuántas que observaba que hacían retuit de otras cuentas. En pocos casos encontré cuentas de políticos que conversaran con su público. Me decidí a probarlo. Escribí durante varios días a cuentas de diferentes políticos y el resultado comprobó mi hipótesis: “Los políticos manejan comunicación unidireccional en redes sociales”.

3. Los seguidores no saben conversar o darle continuidad a la conversación

Mientras hacía mi experimento pude darme cuenta que cuándo interactuaba con mis seguidores y me limitaba afirmar, mataba la conversación. Con el tiempo aprendí a darle continuidad a las conversaciones. Es importante hacerlo porque mientras más larga se vuelve el intercambio, más exposición tienes y posibilidades de ganar nuevos seguidores y te forjarás la fama de ser un buen conversador.

4. Provoca a tus seguidores

Hay muchas formas de hacerlo y funciona como en la vida real. Me dediqué hablar de fútbol, política, cine, música, pero si hay un tema que apasiona en redes sociales son ciertos clivajes aborto/provida, católico/ateo, capitalismo/socialismo. Generalmente provoca reacciones sobredimensionadas y por ello desaconsejo tratar estos temas, con excepción si quieres posicionarte y que las personas conozcan lo que piensas sobre determinadas cosas.

Pero también hay formas de provocar que no están relacionadas a temas sensibles. Puedes hacer encuestas, hacer una observación inteligente, mostrar una imagen interesante. Puedes provocar haciendo que tu contenido haga reír, llorar o sorprender.

5. Conversa pero síguelos

Esta es la regla de oro del Marketing Político 3.0. Conversa con tus seguidores pero síguelos de vuelta. Cada interacción que tienes te acerca a crear una comunidad. Las redes sociales afectan al cerebro al igual que un beso. Cada vez que tienes contacto con algún seguidor estás estrechando un mano, besando un niño o plantando un árbol. Si los sigues de vuelta, harás que tus seguidores descarguen una buena carga de dopamina según un estudio de RadiumOne, el uso de los medios sociales es una mina de oro para la dopamina, ya que “cada vez que publicamos un post, compartimos un estado, damos un ‘like’, dejamos un comentario o enviamos una invitación en línea estamos creando una expectativa, generamos un sentido de pertenencia y reforzamos nuestro autoconcepto a través de compartir”.

6. La gente espera opiniones

Cuando das tu opinión con respecto a algo – ya sea un video divertido, un artículo de la prensa- has hecho propio dicho contenido y, por lo tanto, tiendes a vincular tu marca personal con conceptos abstractos que la gente relaciona fácilmente.
Cuando das una opinión estás haciéndoles pensar que detrás de la cuenta no existe una conexión automatizada sino que hay alguien que está pensando y escribiendo. Las opiniones que reafirmes deben de validar el punto de vista de tu comunidad, Trump lo hace todo el tiempo. No temas en expresarte. Hay más peligro en decepcionar a un seguidor tuyo que no encajar con otras personas que nunca te votarán.

7. La gente quiere saber tu posición

Twitter está lleno de un público que quiere permanecer activo en las conversaciones. Si Instagram es para un público morboso, Twitter es para un público chismoso. Dicho de esta manera, debes de tomar posiciones sobre temas y expresarlas libremente. No temas el ataque de bots y trolls. Lo mejor que puedes hacer es ignorarlos pero verás que si tu comentario está bien redactado y compartible mucha gente te apoyará y reforzarás tu comunidad con gente que tenga tus opiniones.

8. Debes conocer a tu público

Mi público está compuesto en su mayoría por gente de afiliación católica, esto descubrí cuando intencionalmente postee sobre cine, política y religión al mismo tiempo y recibí muchísima atención en el contenido sobre un libro espiritual que recomendaba leer.

Conocer a tu público te puede ayudar a mejorar en términos de marca personal, puedes sacar insights con facilidad y conectar mejor con tu público. Las mismas áreas del cerebro que se activan por la comida se activan con los estímulos sociales. Por ello, si escribes de lo que tu público ama y conoce estarás generando una recompensa en su cerebro.


* Andrés Elías es Director de marketing digital de Dotmedia. Autor de los libros: VENDE MÁS: Cómo capitalizar las diferentes herramientas digitales a favor de tu empresa. MARKETING POLÍTICO 3.0: la nueva forma de hacer política digital. Especialista y asesor en Imagen y Comunicación Política.

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Las 8 claves para lograr un buen cuarto de guerra


>Miguel Jaramillo Luján

Un Buen Cuarto de Guerra

A mi juicio, un buen cuarto de guerra en Marketing Político y Gobierno, debe contar con 8 características esenciales:

  1. Multidisciplinar: Se conforma por personas con diversas profesiones, formación, pensamiento e incluso experiencia.

  2. No Áulico: Los lambones y los áulicos del líder o candidato sobran en los buenos cuartos de guerra. Allí se discute de manera descarnada la estrategia y por ende se debe tener apertura y franqueza para debatir sobre virtudes y defectos.

  3. Eficiente: El Cuarto de Guerra debe tener una reunión periódica con objetivos precisos, medibles y verificables, emplear bien el tiempo, actuar con prontitud, disponibilidad a ejercer participación y consejo, incluso vía virtualidad.

  4. Variable: No recomiendo un Cuarto de Guerra permanente para todas las etapas de una campaña o un gobierno. Hay momentos en que las posturas se vician, las tensiones aumentan o hay desgastes que obligan a la rotación de los integrantes.

  5. Cercanía: Con el gobernante o el candidato, quien debería liderarlo periódicamente o delegarlo en el gerente de la campaña y verificar que el flujo de consulta-recomendación y la escucha de doble vía es eficiente.

  6. Capacidad de lectura y análisis: Los principales escenarios donde se libran las tensiones públicas de un gobierno o una campaña son los medios o los actos públicos y un buen cuarto de guerra debe contar con información veraz y –sobretodo- capacidad para interpretar.

  7. Prospectivo: Debe analizar las fisuras de discurso y tensión que se generan en el terreno político y que podrían ser aprovechadas por sus rivales.

  8. Generar táctica, revaluarla y volverla a generarla: El principal producto del War Room no son palabras, análisis u opiniones, sino productos tácticos y decisiones que deben implementarse, evaluarse y si es necesario reforzarse.

 

Publicado originalmente en: MyG

Política, imagen y redes sociales: Comunicación con emoción

Mientras los dirigentes se enfrentan a la necesidad de ser eficientes a la hora de comunicar, los cambios culturales y tecnológicos muchas veces imponen sus reglas. Qué dicen los especialistas.

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>Por Gustavo Di Palma

En los tiempos que corren, es imposible competir en elecciones si un candidato no aparece en los medios de comunicación para que los votantes lo conozcan. Y una vez en el poder, parece indispensable que los gobernantes gestionen de forma adecuada su comunicación para consolidar la legitimidad obtenida en las urnas. Esos son dos de los principios básicos de la comunicación política contemporánea.

Jacques Gerstlé –catedrático de la Universidad de París (la Sorbona)– tiene una de las definiciones más claras sobre estrategias de comunicación aplicadas a las campañas electorales y los asuntos públicos: “Conjunto de técnicas y procedimientos que poseen los actores políticos, en particular los gobernantes, con el fin de atraer, controlar y persuadir a la opinión pública para que haga o no determinada cosa”.

Control de agenda

En términos del especialista cordobés Mario Riorda, esa definición podría traducirse como “el intento de controlar la agenda pública”, aunque su colega Carlos Fara cree que, si bien la comunicación a veces sirve para modificar escenarios, “no es fácil cambiar la agenda ante problemas de cierta profundidad, porque la sociedad tiene dinámica propia”.

Ambos consultores, con vasta experiencia en Argentina y América latina, transmitieron sus experiencias en un panel especial organizado en el marco del último Congreso Nacional e Internacional sobre Democracia, realizado en la ciudad de Rosario.

A Fara su larga trayectoria en la consultoría política le ha dejado una impresión que muchos de sus colegas comparten: “La dirigencia no es dócil y le gusta moverse con autonomía, lo que dificulta la tarea del consultor”. Pero en su disertación dejó claro que los políticos no son muy versátiles y a la hora de las presentaciones televisivas aparecen sus limitaciones.

Un aspecto habitual cuando se piensa la comunicación política, según Fara, es que muchas veces se copian tácticas y estrategias, pero eso no significa que los resultados estén garantizados. Ocurre que no siempre las cosas que se hacen en marketing político son las cosas que funcionan y es necesario estar preparado para el fracaso.

Los presupuestos teóricos en esta materia, habitualmente, suelen chocar contra las evidencias de la realidad.

Lejos y cerca

Como pasa en casi todos los campos, las redes sociales también se convirtieron por estos tiempos en herramientas fundamentales de la comunicación política. Pero Riorda –basado en un estudio sobre el comportamiento de las plataformas en la web que ofrecen los gobiernos a nivel municipal– aprovechó el panel para destacar que sólo un 10 por ciento de las cuentas oficiales interactúan con los usuarios.

El control de las redes por parte de los community mánager trae como resultado la idea de “un gobernante convertido en rockstar que prácticamente no dialoga con la ciudadanía”, sintetizó el consultor cordobés.

La última campaña electoral argentina, así como los temas de coyuntura, fue otro territorio fértil para que los expertos abundaran en las particularidades de una disciplina que tamiza cada vez más la relación entre los dirigentes políticos y los votantes.

En el caso de la pulseada entre Scioli y Macri, Fara evaluó que el primero logró construir ciertos atributos pero le faltó capacidad de liderazgo, aspecto en el que su adversario fue más versátil y estuvo apoyado en una campaña más profesional, aunque sin convencer en determinados aspectos. Para Riorda, el resultado de las elecciones fue un triunfo de la comunicación política del siglo 21 sobre la del siglo 20.

“Hay políticos que le entran al hueso duro de las crisis, mientras que otros crean las crisis, porque necesitan interpelar permanentemente a la sociedad”, distinguió Fara. Para este consultor, la generación de problemas es entendida en algunos casos como una forma de “reforzar ciertas características del proyecto político”.

La pérdida de eficacia del Estado a la hora de dar respuestas a los reclamos expresados por la sociedad trae como consecuencia electorados cada vez más fluctuantes y el debilitamiento de las identidades partidarias, según Riorda. En ese marco, definió a las plataformas electorales como “piezas arqueológicas”, aunque descartó que la comunicación política pueda estar desprovista de ideología: “La ideología siempre está subyacente”, aseguró en el panel de Rosario.

El especialista cordobés se mostró preocupado por la hiperpersonalización de la política, otro de los factores que, desde su mirada, hace crujir la institucionalidad de los partidos.

Ejemplos diversos para citar no le faltaron: la irrupción del recién consagrado Donald Trump en un espacio tan tradicional como el Partido Republicano de Estados Unidos, la figura de Mauricio Macri con más potencia en el electorado nacional que el propio partido que fundó, o una dirigente como Elisa Carrió que trasciende todo tipo de estructura partidaria. Sin dudas, un gran desafío para la comunicación política.

 

Publicado originalmente en: LA VOZ

Ganó Trump: ¿y ahora qué?

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>Por Andrés Fernández

Luego de culminar el proceso electoral “más salvaje de la historia” según algunos analistas norteamericanos, el magnate de frondosa cabellera rubia fue electo presidente. Más allá de los resultados electorales objetivos, intentaremos aquí realizar un resumen del camino transitado hasta llegar a la definición que todo el mundo observó con enorme expectativa; para luego ensayar algunos interrogantes que surgen a partir de ahora.

 

¿QUIÉN ES DONALD TRUMP?

Pero empecemos por el principio. A pesar de que es el flamante presidente del Estado más poderoso del mundo, para algunas personas es aún un personaje desconocido. O por lo menos, desconocido como dirigente político.

Trump nació en Nueva York hace setenta años. Fue uno de los cinco hijos de Mary Anne MacLeod y de Fred Trump, que se casaron en 1936.

Luego de un breve paso por la Universidad de Fordham en el Bronx durante dos años, continuó sus estudios en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania para iniciar su carrera en los negocios en la empresa de bienes raíces de su padre.

Excepto durante un breve momento en la década del noventa, cuando se declaró en bancarrota comercial, Trump no dejó de acrecentar su fortuna.

Según la revista Forbes su valor neto es de US$4.500 millones. Wealth-X dice que es US$4.400 millones, mientras que el índice de Bloomberg dice que es sólo US$2.900 millones. En cualquier caso, Trump afirma que “tiene mucho más”.

Con los años, se dedicó a invertir en hoteles, casinos, desarrollos inmobiliarios, la “industria” relacionada al golf y el espectáculo. Tanto es así, que se lo relaciona inmediatamente con el reality show “The Apprentice”.

Según afirman analistas económicos, Trump obtuvo de su padre no sólo financiación, sino también su estilo de negociación[1]. En este punto, es de esperar que intente continuar con el mismo estilo desde el máximo cargo ejecutivo de los Estados Unidos, con consecuencias inciertas.

En síntesis, su fortuna proviene de numerosas fuentes de inversión pero quizás la más relevante, esté constituida con los ingresos obtenidos por el uso de licencias con su nombre. La principal fortaleza de Trump, es justamente su propio nombre, utilizado a lo largo y a lo ancho del planeta, pero especialmente en su propio país.

Quizás eso explique como el “relato Trump”, ahora catalogado como populista, pudo penetrar en la sociedad estadounidense y romper con la tradición de las elites dirigentes de ambos partidos mayoritarios.

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TRUMP: EL CANDIDATO

Donald Trump, presentaba oficialmente su candidatura a presidente en junio del año 2015[2]. En su discurso, denunciaba la decadencia económica de los Estados Unidos y la ineficacia de la administración Obama en política exterior, especialmente, en Oriente Próximo.

Una de sus críticas más poderosas, estaban dirigidas a la élite política estadounidense afirmando que sólo alguien como él, desligado a la política y sus falsas promesas, era capaz de reorientar el rumbo del país: “¡Yo devolveré a EE UU su grandeza!”, afirmaba.

En aquel momento, Trump se situaba a mitad de tabla en la pugna por la Casa Blanca, según los sondeos relevados por Real Clear Politics[3].

Con el correr de la campaña electoral, el candidato se fue consolidando cada vez más. En primer lugar, derrotando a sus contendientes dentro del Partido Republicano. Incluso quienes denostaban sus verdaderas posibilidades, empezaron a ver con recelo el crecimiento del ahora electo presidente. Entre los republicanos, los principales dirigentes comenzaron a operar contra Trump en un intento desesperado por detener una inminente nominación oficial[4].

En cualquier caso, lo más llamativo de la campaña electoral, fue que el candidato republicano no modificó su esencia. Agresivo, sin filtros y haciendo gala del mismo personaje que los estadounidenses habían conocido en los medios de comunicación, Trump realizó numerosas declaraciones públicas que despertaron igual cantidad de resistencias.

El primer “escándalo”, se desató cuando planteó (sin pelos en la lengua) que en el caso de ser electo presidente, levantaría un “muro” en la frontera con Méjico y que además lo pagaría dicho país[5]. Después siguieron denuncias sobre el uso de armas, su destrato hacia las mujeres, su recurrente burla hacia personas con discapacidad y su posición respecto a la política inmigratoria.

En el caso de la política exterior, Trump mostró un claro mensaje. En primer lugar, hizo responsables tanto al presidente Obama como a Hillary Clinton sobre la expansión del ISIS y la crisis en Medio Oriente. Por otro lado, se mostró reacio a los procesos de integración económica y política, con especial énfasis en la conformación del NAFTA (lo llamó “el peor acuerdo de la historia”), los acuerdos Transpacífico y el sostenimiento de la OTAN[6].

Uno de los puntos que más se le criticó al candidato republicano, fue la supuesta ausencia de un plan económico sumado a su presunta impredecibilidad[7] [8].

Por último, recordemos que no fueron menores las críticas receptadas respecto a la evidente “irascibilidad” de Trump ante el intercambio en los debates[9] o en las redes sociales. Tanto es así, que el New York Times le dedicó una sección especial recopilando todos los insultos hacia “personas, lugares o cosas”[10].

PERO ENTONCES ¿POR QUÉ GANÓ TRUMP?

Curiosamente es el interrogante que más se repitió a lo largo y a lo ancho del mundo. Analistas, catedráticos y “opinólogos” por igual, siguen rastreando las razones de algo que parecía imposible. De la misma manera, surge cada vez con mayor fuerza, una potente crítica a las encuestas; a su fiabilidad y validez para analizar procesos electorales.

Lo real y concreto, es que los medios de comunicación también se hacen eco del mencionado interrogante. Muchos de esos medios (particularmente, los del país del norte y sus repetidoras asociadas) adoptaron una posición más que crítica ante la candidatura de Trump.

Pero ensayando una respuesta, es evidente que no hay una sola causa. Y aún si señalamos algunos puntos que consideramos relevantes, de seguro que quedan elementos por analizar.

En primer lugar, Donald Trump recibió apoyos masivos de los blancos de clase media y media baja, trabajadores de ciudades medianas y/o de las zonas rurales del centro del país. Tal es el contraste con la candidata demócrata, que Hillary triunfó en 31 de las 35 ciudades más pobladas. En este sentido, habría que pensar e inducir porqué el discurso anti-inmigración triunfó en los grupos mencionados.

En segundo lugar, es importante ver como Florida no se volcó de manera determinante a favor de Hillary Clinton como anunciaban algunas encuestas. Pero todos pasan por alto, que el voto “latino” o “hispano” no está constituido de manera homogénea, ya sea por origen y/o por pertenencia socio-económica. Para algunos tuvo mayor peso el acercamiento de la administración Obama con Cuba que el supuesto “racismo” de Trump y sus seguidores…

El tercer elemento, que el candidato republicano explotó con éxito, es el creciente rechazo a la clase dirigente, a una elite o casta alejada cada vez más de los ciudadanos. Por eso llegó como “outsider” y triunfó aún contra la estructura de su propio partido. El discurso anti-sistema (por lo menos, el vigente en el país del norte), característico de las exposiciones de campaña de Trump tuvieron su contracara en la candidatura de Bernie Sanders (socialista en el Partido Demócrata), que también señalaba el agotamiento de un modelo que beneficia exclusivamente a los ricos y poderosos.

Dos cuestiones a señalar en este punto: hubiera sido interesante ver una confrontación Sanders – Trump, pero el primero perdió en elecciones primarias con Clinton. Por otra parte, resulta llamativo observar que la ciudadanía se exprese contra la clase dirigente y vea en Trump un modelo de éxito. Millonario y empresario, que no paga impuestos y que se declaró a favor de recortar los gastos en el Sistema de Salud y que sin embargo, encontró masivos apoyos en las clases populares. Pareciera ser, que Trump se convirtió, en el portavoz de una supuesta renovación del mito del “sueño americano”. Queda por ver, si también ocupa el lugar de paladín de una nueva versión del “destino manifiesto”.

Finalmente, señalar algo que emerge como característica de los sistemas político-electorales contemporáneos. La discusión política adquiere elementos de la industria del entretenimiento: los debates entre candidatos, apuestas, “mercado” de encuestas; todo queda subsumido en un escenario donde los más aptos son los más preparados para el show. Por lo menos, eso demuestra en parte, la campaña mediática de ésta elección.

Quizás Trump lo supo desde el primer momento. Nada mejor para la política-espectáculo, que un showman cercano al público.

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SI, PERDIÓ HILLARY CLINTON ¿Y AHORA QUÉ?

El presidente electo ya fue catalogado como misógino, racista, agresivo e irascible. Al mismo tiempo, los opositores lo ubican como un claro exponente del “populismo” conservador. Sea cuales fueren las “etiquetas” elegidas para describir a Trump, lo importante a indagar ahora es cuál será el rumbo que tomará su administración a partir de su asunción oficial.

Igualmente, no parece el momento de expresar conclusiones determinantes, todo lo contrario. Es quizás el momento oportuno de pensar más interrogantes, particularmente por su incidencia en nuestra región, como por ejemplo: ¿cuál será el plan económico? ¿Cómo procederá ante los TLC y la política exterior? ¿Cuál será su estrategia militar y de defensa? ¿Cómo será su relación con Latinoamérica? ¿Y con Europa?

Por otra parte, aparecen otros interrogantes más ligados a la política interna, como por ejemplo: ¿cómo se reconfigurará el sistema de partidos en los Estados Unidos? ¿Hay espacio para el surgimiento de terceras fuerzas? ¿Cómo será su relación con el Partido Republicano y sus líderes?

Un nuevo tiempo parece estar comenzando, pero es aún temprano para saberlo.

 

 

[1] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/04/160413_economia_origen_fortuna_trump_lf.shtml

[2] Ver http://www.telam.com.ar/notas/201506/109114-donald-trump-candidatura-presidente-estados-unidos.html

[3] Ver http://www.realclearpolitics.com/epolls/latest_polls/

[4] Ver http://www.bbc.com/mundo/noticias/2016/03/160303_eeuu_elecciones_romney_republicanos_contra_trump_ep.shtml

[5] Ver http://verne.elpais.com/verne/2016/11/09/articulo/1478663733_305924.html

[6] Ver http://www.democracynow.org/es/2016/7/28/titulares/trump_threatens_to_abandon_nato_allies_if_countries_don_t_pay

[7] Ver http://expansion.mx/economia/2016/11/01/370-economistas-piden-no-votar-por-trump-aunque-clinton-tampoco-los-convence

[8] Ver http://www.lanacion.com.ar/1942434-los-economistas-afirman-que-hillary-garantizaria-un-mayor-crecimiento-economico-para-eeuu-y-el-mundo-que-trump

[9] Ver http://mixpolitico.com.ar/post/hillary-clinton-y-donald-trump-se-cruzaron-en-el-ultimo-debate-presidencial/

[10] Ver http://www.nytimes.com/interactive/2016/01/28/upshot/donald-trump-twitter-insults.html?_r=2

Hillary Clinton y Donald Trump se cruzaron en el último debate presidencial

Ambos candidatos se lanzaron acusaciones en el último encuentro antes de las elecciones del 8 de noviembre.

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Terminó la hora de hablar. Hillary Clinton y Donald Trump protagonizaron el tercer y último debate de candidatos presidenciales de Estados Unidos antes de las elecciones del próximo 8 de noviembre. Ambos debatieron sobre distintos temas e intercambiaron duras acusaciones. La nota la dio el postulante del Partido Republicano, que en los últimos días cuestionó la transparencia de los futuros comicios, y ahora puso en duda que aceptará el resultado en caso de perder.
El último debate tuvo lugar en la Universidad de Nevada, Las Vegas, y fue moderado por el periodista Chris Wallace. El equipo de campaña del magnate inmobiliario invitó Pat Smith, madre de uno de los norteamericanos muertos durante el ataque a la embajada de ese país en Bengazi, Libia, en 2012, cuando Clinton era secretaria de Estado. Sin embargo, este evento tuvo el formato de un debate tradicional, con preguntas a cargo de los conductores, a diferencia del “town hall” del debate anterior, que permitía consultas del público.

 

El debate comenzó con preguntas en torno a la Constitución, la tenencia de armas y el derecho al aborto, con cada candidato defendiendo la posición tradicional de su partido. Luego discutieron sobre el famoso muro que Trump prometió construir en la frontera con Mexico: “Necesitamos 1910ultimodebateg-02una frontera fuerte. Entre el público tenemos cuatro madres. Sus hijos fueron muertos por aquellos que llegaron al país ilegalmente. Las drogas llegan a montones a través de la frontera. Los gendarmes me avalaron, porque ellos saben lo que sucede. Ellos quieren una frontera fuerte”, sostuvo. “Tenemos 11 millones de personas sin documentos en este país. Toda esa cantidad de personas sería deportada según Trump. Tendríamos que ponerlos en trenes o autobuses para que salgan del país. No podemos estar de acuerdo con esta idea, destrozaría a nuestro país. Mi plan de reforma fronteriza incluye la seguridad, pero hay que poner los recursos donde realmente se necesitan. Somos un país de inmigrantes. En los primeros 100 días de mi Gobierno presentaré un proyecto en este sentido”, retrucó Clinton.

Luego fue el turno de la Economía: “No voy a aumentar los impuestos. No voy a agregar un centavo a la deuda. Obama heredó el desastre más grande y redujo la deuda. Trump va a hacer un ajuste tres veces más grande que Bush. Yo era Secretaria de Estado. Creo que los pasos que tomó el presidente Obama permitió salir de una terrible recesión”, lanzó Hillary. “Con Obama se duplicó la deuda nacional. Cuando yo sea presidente, vamos a renegociar la deuda. Vayan a Pensilvania, a Nueva York. Todos los empleos se fueron a otros países. Voy a renegociar NAFTA, y si no puedo conseguirlo, lo vamos a eliminar, porque fue un desastre. Vamos a reducir los impuestos a las empresas. Vamos a poner en marcha el país de nuevo”, dijo por su parte Donald.

Trump denunció que los últimos índices de empleo son “malísimos” y afirmó: “Hemos perdido empleos, empresas y ya no fabricamos nada. Los productos llegan de China, Vietnam, etcétera. He conocido amigos que lloran cuando ven lo que sucede. Estas personas sufrieron mucho luego de que NAFTA entró en vigor. Ahora quieren firmar el Acuerdo Transpacífico”. Clinton retrucó que su rival “llora lágrimas de cocodrilo dado que él dio trabajo a trabajadores chino, sus hoteles fueron construidos con mano de obra china”. “Nosotros vamos a hacer buenos acuerdos que fomenten los productos estadounidenses”, sostuvo. “¿Entonces porqué no lo hicieron en los últimos años? Usted tiene experiencia, pero fueron 30 años de mala experiencia. Ustedd habla pero no logra que se haga nada, tal como cuando dirigió la Secretaría de Estado”, contraatacó el republicano.

Más tarde se debatió sobre las acusaciones de abuso sexual de Trump, uno de los temas más mencionados en las últimas dos semanas de la campaña. “Eso salió de la campaña de ella. Ella y Obama pagan para contratar personas que generen violencia. Las denuncias contra mí son falsas. Ni siquiera me disculpé ante mi esposa. Esas mujeres quieren fama, mienten. Tuvieron sus 10 minutos de fama, fue pura ficción”, justificó el empresario. “Escuchamos lo que Donald hizo a las mujeres y ellas hicieron declaraciones públicas. ¿Cuál fue la respuesta de él? Dijo no pudo haber dicho eso porque no era suficientemente atractiva. ‘Esa no sería mi primera opción’, dijo sobre una de esas mujeres. Atacó la dignidad de ellas. Ahora sabemos lo que Donald piensa sobre las mujeres. Queda en nuestras manos para demostrar quiénes somos nosotros y qué queremos para nuestro país”, lanzó Hillary. “Nadie tiene más respeto que yo por las mujeres. Todo esto lo comenzó su campaña. Lo que no es ficción son sus correos electrónicos. Ella borró todo. Ella ha mentido centenares de veces. De eso debería hablar en realidad, cuando alguien quiere ser famosa”, replicó Trump.

1910ultimodebateg-03Clinton continuó con los ataques contra su rival, apuntando otro de los principales escándalos en su contra: sus impuestos. El magnate no publicó su declaración impositiva, lo cual, si bien no es obligatorio por ley, es una costumbre para candidatos de ambos partidos en los últimos 50 años. “No podemos saber nada sobre él, porque no hizo pública su declaración de impuestos. Cualquier cosa que diga no se puede probar. En los últimos debates nos enteramos que no pagó impuestos. La mitad de los inmigrantes indocumentados pagan impuestos federales y él no”, lanzó. “Deberías haber cambiado las leyes cuando eras senadora. No cambiaste la ley porque recibiste mucho dinero”, respondió Trump en referencia a la propia fundación de la exprimera dama.

Uno de los momentos más polémicos de la noche fue cuando Trump puso en duda si aceptará los resultados de las elecciones. El magnate, que había llegado a un virtual empate técnico con su rival, viene cayendo en las encuestas desde el primer debate, y la crisis se profundizó desde que se revelaron sus audios con mensajes misóginos. Por eso, en las últimas semanas denunció que los medios están en su contra y habló de posible fraude en los comicios. Sobre este tema, expresó: “Examinaré los resultados en el momento propicio. Lo que he visto al menos está muy mal. Los medios de comunicación son corruptos. El New York Times no es honesto y envenenan los votantes. Si se fijan en las inscripciones de votantes, hay millones de personas que están inscriptas para votar que no deberían estar inscriptas. A ella no se le debería permitir postularse en vista de lo que hizo con los correos electrónicos”. Clinton respondió: Es horroroso todo cada vez que Donald piensa que las cosas no van en la dirección que él quiere. Él dice que todo fue manipulado. Hasta cuando no le dieron un premio. Así piensa él. Así no funciona la democracia. Hemos tenido por décadas elecciones libres y justas. Él está denigrando nuestra democracia.

Luego llegó el turno de discutir sobre política exterior, en particular sobre Medio Oriente e ISIS: Clinton opinó que no apoyaría poner en tierra soldados estadounidenses en Irak” porque “no sería inteligente”. “La meta es retomar Mosul”, dijo, en referencia a la avanzada de esta semana. Trump la cuestionó: “Mosul es algo tan triste. Habíamos ocupado Mosul, pero decidieron irse y la perdimos. Ahora la queremos recuperar. Leí que querían atrapar a los líderes a Mosul. ¿Y dónde está el elemento sorpresa? Ahora luchamos por Mosul, pero ya la teníamos. Ella ha cometido tantos errores, pero quería lucir bien en las elecciones”. Clinton retrucó: “Quiero que la gente busque en Google a Trump e Irak y verán cómo opinaba. No dice la verdad. Mientras Trump era una celebridad en el programa The Apprentice, Obama atrapaba a Bin Laden. Esto es lo que tenemos que hacer”.

Por último, cada uno dio sus mensajes finales. “Me dirijo a demócratas, republicanos e independientes. Necesitamos su compromiso. He visto el trabajo de cerca. Sé que es una buena oportunidad para mejorar la vida de todos. He luchado por los niños y las familias. Voy a luchar contra intereses poderosos asegurándome que tengan buenos trabajos. Quiero tener la oportunidad de servir como presidente”, dijo Hillary. “Cuando comencé esta campaña dije que voy a convertir a este país en grande de nuevo. No atendemos a nuestros veteranos, atendemos mejor a inmigrantes indocumentados. Nuestros policías no son respetados. No hay educación ni empleos. Yo haré por negros y latinos lo que ella no hará en su vida. Vamos a fortalecer a Estados Unidos de nuevo. Tiene que comenzar ya. No podemos soportar cuatro años más de Obama y así será si la votan a ella”, concluyó Trump.

 

Publicado originalmente en PERFIL

Créditos Imágenes: AFP

La reinvención de la política: Obama, Internet y la nueva esfera pública

la-reinvencion-de-la-politicaLas tecnologías de la información han transformado todo ámbito que han tocado desde la industria musical a la medicina, desde la forma en la que nos comunicamos al periodismo a la de las finanzas y su manera de organizar la economía. Uno de los pocos reductos a los que no había llegado la revolución digital del último cuarto de siglo había sido a la política. Finalmente lo hizo. Con la masificación de Internet a partir de mediados de la década de 1990 y la sofisticación de las herramientas disponibles, la organización y prácticas políticas se enfrentan a un vertiginoso cambio que redefinirá dramáticamente su funcionamiento. La campaña electoral de Obama se convirtió en el referente mundial para analizar el tema. Una experiencia para sacar lecciones y encontrar modelos propios. Desde las redes sociales a la implementación de complejas herramientas informáticas que permiten asignar recursos, realizar el mejor marketing electoral, recaudar fondos de manera transparente y estar en comunicación cotidiana con los ciudadanos. La reinvención de la política cuenta la historia de cómo se fraguaron estos cambios, desmitifica los tópicos que giran en torno al tema y mira hacia delante para explicar cómo cambiarán las relaciones entre ciudadanía y gobierno; cómo, sobre todo, está surgiendo una esfera con nuevas reglas, dinámicas y formas de convivencia.

Sobre el autor (2011)

Diego Beas (México, 1979) es experto en política estadounidense. Dedicado al estudio de los nuevos medios y el impacto de las tecnologías de la información en la gobernanza, realizó estudios de Maestría en Seguridad Internacional en el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College London y de Periodismo en el diario El País. Ha escrito más de un centenar de artículos en diversos medios hispanoamericanos y estadounidenses sobre la realidad política, económica y social de Estados Unidos. Columnista sindicado, colabora con El País. Trabaja con Personal Democracy Forum, una organización con sede en Nueva York dedicada a explorar el uso de las tecnologías de la información en los procesos de gobierno. Vive entre Washington y Madrid. Web del autor: www.diegobeas.com

Hillary hace campaña en español buscando captar el voto latino

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La campaña de la candidata demócrata a la Casa Blanca, Hillary Clinton, presentó ayer dos nuevos anuncios en español sobre los “peligros” de una presidencia del republicano Donald Trump para la comunidad latina. Los anuncios, digitales y para televisión, se emitirán en los estados de Florida y Nevada, ambos con altos porcentajes de población hispana y considerados cruciales para ganar las elecciones presidenciales del próximo 8 de noviembre.

El primer anuncio, que lleva por título “País Primero”, está protagonizado por Carlos Gutiérrez, que fue secretario de Comercio durante el gobierno de George W. Bush y figura entre los republicanos que se desmarcaron de su partido para apoyar a Clinton frente a Trump. Gutiérrez, de origen cubano, afirma en el anuncio que Trump “no tiene las cualidades necesarias” para ser presidente de Estados Unidos. “He sido republicano toda mi vida, pero primero soy americano”, subraya Gutiérrez al argumentar que votar por Trump en noviembre “es peligroso” y que el país no puede “retroceder”.

En “Verdadera Fuerza”, el segundo anuncio de los presentados ayer, la campaña de Clinton destaca la “vida de trabajo” de la ex secretaria de Estado y anima a los latinos a registrarse para poder votar en noviembre.

“Mientras Donald Trump comenzó su campaña insultando a los inmigrantes y prometió regularmente deportar a 16 millones de personas, Clinton estableció una agenda que ayudará a los latinos a construir un mejor futuro y dará a los inmigrantes un camino fuera de las sombras”, sostuvo en un comunicado el equipo de la candidata demócrata. Trump prometió construir un muro en la frontera sur de Estados Unidos y asegura que México lo pagará, mientras que en las últimas semanas ofreció versiones contradictorias de sus planes para los inmigrantes indocumentados que residen en el país.

Por otra parte, a partir del lunes pasado, los periodistas acompañan continuamente a Hillary en su avión de campaña, mientras que el candidato republicano, que criticó a su rival Hillary por no haber dado ninguna conferencia de prensa en todo este año, no autoriza por el momento que un grupo de periodistas lo acompañe en sus viajes de proselitismo.

No es la primera vez que el comando electoral de Hillary dedica esfuerzos para captar el voto latino, como es posible observar en numerosos mensajes de campaña. Por ejemplo ésta “Carta abierta a los jóvenes indocumentados” ó el siguiente spot publicado hace una semana.

 

Fuentes varias: AGENCIA EFE, PÁGINA 12, HILLARY CLINTON WEB